La venganza del gobierno y la otra etapa de las mujeres de Atenco / 2.
DOÑA TRINI: Algo que quisiera comentar sobre que estamos viviendo otra etapa, es precisamente lo que dice Cata, que tiene tanta historia y que es de pocas palabras pero de mucha acción, es que, yo siento que en la etapa de la defensa de la tierra había muchas mujeres que participamos pero no de una forma tan activa, lo que decía ella; por lo regular eran los compañeros que salían siempre, que a organizar la marcha, a organizar el mitin, a organizar la asamblea, todos ellos lo organizaban, entonces, pues una, de igual manera, apoyaba en la casa; había que atender en mi caso a mis hijos, sobre todo al menor que tenía escasamente 13 años, César y a veces sí que se le abandonaba, había que estar checando que fuera bien en la escuela, porque a veces se atrasaba diciendo, “es que tú tenías que estar en una junta”; además de atender a los hijos había que trabajar para seguirnos sosteniendo porque el hecho de que Ignacio estuviera participando no quería decir íbamos a comer del aire. Nacho aprendió el oficio de la carnicería de mi suegro, que salía a los pueblos a comprar res o cerdo o borregos y los hacía en barbacoa, lo vendía o hacía trueques, y Nacho aprendió con su papá el oficio de la carnicería. Él estudió la carrera de sociología también aquí en la universidad y por un día me sentí universitaria, porque en el 76 hubo una huelga aquí, por eso cuando Martita habla de las acciones que venimos haciendo para la resistencia, para la organización, yo recuerdo que en ese entonces estaba rodeada la universidad de granaderos, y como yo era novia de Nacho y la novia no podía faltar ahí en las guardias; en ese entonces yo estaba estudiando una carrera de enfermera técnica y me mandaban a hacer guardias pero al hospital, pero una de esas guardias me la robaba para hacerla aquí a la universidad. En ese entonces nos tenían más checaditos, pero como había dos lugares en donde yo me quedaba, uno era con mi abuelita paterna y otro con unas amistades, cuando venía a hacer la guardia aquí decía “voy quedarme en otro lado” y cuando me quedaba en otro lado decía, “es que estuve en el otro lado”, Esas eran las mentiras que yo decía en ese entonces para quedarme aquí. En esas guardias, recuerdo que era común que dijeran “ya entraron, ya entraron los granaderos” y a subirnos al jeep de los compañeros y a ver cómo te defiendes si es que te toca, en ese entonces ¡Uy! yo me sentía me sentía muy grande al decir: “estoy con los universitarios” Por eso digo que como jóvenes tenemos esas ganas de decir “¿Por qué van a hacer con nosotros lo que les de su gana, si nosotros estamos aquí para defendernos?” Y en ese tiempo me contagiaban los muchachos, nos trepábamos en el jeep, agarrábamos un palo e íbamos a hacer rondines, entonces nos decían “fue falsa alarma” Yo pude convivir con jóvenes muy entregados, uno de ellos era un compañero que se llamaba César, muy comprometido; recuerdo que en esa ocasión efectivamente yo tenía que ir a hacer mi guardia porque que me tenían que calificar en el hospital. Nacho me dijo “bueno pues yo voy a ir a la casa, me voy a dar un baño y nos vemos aquí mañana”; salimos de aquí y nos fuimos cada quien por su lado. Al otro día que regresamos ya habían tomado la universidad, habían entrado los granaderos y posteriormente nos enteramos que a César lo habían asesinado. Es algo que se te queda por siempre en tu memoria, yo me preguntaba: “¿por qué?”, “¿por qué él si era tan comprometido?, ¿si él estaba con los que se hallaban luchando? Hoy sí sé por qué, antes no lo entendía, no aceptaba que a César lo hubieran asesinado. Esa es la experiencia. (Doña Trini hace una pausa, todo el salón se queda en silencio; ella retoma la conversación) La participación de la mujer no era, al menos no de todas, no al menos la mía tampoco, tan activa en el movimiento de la defensa de la tierra; tenías obligaciones, tenías que trabajar para comer, para solventar los gastos de los hijos y demás; pero sí acompañábamos, yo decía “donde sea necesario hacer fuerza, yo me sumo”, hay que ir a la marcha, hay que ir al mitin, hay que ir a lo mejor a la universidad, porque aquí se hicieron brigadas informativas, veníamos aquí a informar, íbamos a una prepa, íbamos a una vocacional, a donde sea, al fin del mundo teníamos que llegar para decir: “compañeros esta es nuestra palabra, esto estamos viviendo, pretenden arrebatarnos nuestras tierras por medio de este proyecto” Queríamos que escucharan con nuestras razones el por qué no queríamos ese proyecto; esa era nuestra participación ir aquí y allá y cuando no era necesario salir de la casa pues trabajar, echar los pollos al horno para vender y demás. Así nos la llevamos hasta que se deroga el decreto y como dice la compañera Martita, no cabíamos de gusto ese día, yo recuerdo que estaba en la casa desgranando maíz y alguien le cambio al canal 40 y en ese momento da Ciro la noticia… yo me quede, oigan, “¿Entendieron lo que dijeron?” Y estábamos cuatro personas como despistadas y decíamos “¿Oye el decreto ya no?”, “ya no nos van a quitar las tierras” y dijimos: “¡Pues vámonos!” y todos se quedaron como sorprendidos, hasta les pase a manotear y les dije: “pues si no quieren ir ustedes yo sí me voy al Centro y me voy a ver ahorita qué está pasando”, cuando yo salgo ya los vecinos estaban saliendo, ya venía la gente con sus bicicletas y conforme caminabas veías esta calle ya con bicicletas, ya era un jubilo, bueno, cuando yo llegue ya había un río de gente, ya había muchísima, la explanada ya estaba llena, yo ya no podía pasar, ya no podía pasar para el templete, para decir “¡Sí se pudo!” “¡Sí pudimos!”, ya estaban dando entrevistas por aquí y por allá y yo creo que por la emoción dije: “yo quiero un baño” (risas de los estudiantes), de verdad que me seguí derecho y me fui al baño y en eso en el regreso como teníamos un teléfono que estaba súper intervenido porque luego nos hablaban para decir, “¡Cálmense!” “¡Cálmense por esto y lo otro!”, pues en ese momento suena el teléfono y contesto, que buscaban a América, a Ignacio a otro compañero, dije “no ni los he visto, ¿quién quiere hablar con ellos?” Que de parte de Ciro Gómez Leyva, “Y ¿qué quiere saber?”, “No pues que cómo se esta viviendo allá la noticia”, “ah pues yo le puedo contestar, pásemelo ¿es usted o qué?” Estaba tan emocionada que me dicen “no, no, permítame, ¿quién es usted?” y yo les dije “soy fulana de tal y páseme al señor éste que esta preguntando”, y me lo pasan:“oiga María Antonia”, porque yo tengo tres nombres María Antonia Trinidad, “¿cómo están viviendo eso?” Le digo: “con alegría como debe de ser”, “Oiga, pero ¿que ustedes pensaron que las tierras se las iban a rentar?” “¡claro que no!” dije con mucha seguridad “¡claro que no, siempre tuvimos la certidumbre de que nuestras tierras nadie tenía el derecho de quitárnoslas y menos el gobierno! Porque ese es un títere de todos los empresarios, tan seguros estábamos que hoy ganamos nuestras tierras y demostramos al mundo entero que sí se puede, que unidos y organizados sí podíamos tirar este decreto y ya lo logramos”, “oiga pero la gente ¿Qué dice?” “¿Pues qué quiere que diga? Pues estamos contentos y queremos decirle al gobierno ¿No que no? Las tierras son nuestras y no son tuyas” y dijo “Oiga María Antonia…” “yo ya no le puedo contestar más porque ya voy a salir con mis compañeros, ya quiero estar con ellos, nada más quiero que sepa que estas tierras son de nosotros y las defendimos y las vamos a seguir defendiendo.” “Sí, esta bien ¿por ahí puede localizar a alguien más?” “¡Ahorita vemos!” Afuera ya estaba la fiesta, afuera estaban los compañeros todos con ese jubilo y gritamos, porque además ahí quiero decirles que en esta lucha participaron priistas, panistas, perredistas, católicos y de todo, unificando la lucha en un objetivo, que solamente así es como se logra unificar, con un objetivo que nos jale a todos, que nos identifique a todos; en ese momento era la tierra porque este espacio es de todos y todos la tenemos que defender; vinieras de donde vinieras, si tú objetivo era defender la tierra, bienvenido; por eso, donde sabíamos que había gente que sí querían vender la tierra, nos parábamos y gritábamos “¡Sí se pudo, sí se pudo!”, nos amanecimos y sentimos que ni cansados estábamos. Pero viene la otra etapa, en ese momento ni nos queríamos ir del plantón, porque hicimos ahí el plantón en el Centro: “oigan ¿Qué no faltaba algo más? ¿Qué no teníamos que hacer algo más?” “¿Cómo? ¿Ya nos vamos a ir de aquí?” “¿Y qué vamos a hacer ahora en nuestras casas? Si aquí encontramos eso que nos identifica a todos, nos vamos a ir y ¿Cómo nos vamos a identificar después con los demás?” Sin embargo, teníamos que regresar, pero algo que no olvido y por lo que mencionamos mucho a Ignacio, es porque ese día que estuvimos ahí jubilosos de haber tirado ese decreto, él estaba con mucha tranquilidad; yo pensaba que también iba a brincar de gusto, pero lo vi hasta indiferente, así lo percibí y recuerdo que las palabras que dijo: “si compañeros, si hermanos, ya tiramos un decreto que es importante, demostramos que no hay como la unidad, la claridad y la firmeza para nuestra lucha y para cómo la hacemos, pero aquí no termina, ¡Hoy inicia esta lucha! ¿Saben por qué? Porque hoy le picamos un ojo a la bestia y la bestia quedo herida y no duden que en cualquier momento la bestia se va a querer vengar de nosotros y ahí de nosotros donde nos agarre solos. Porque ahorita ya todos pensamos que esto se terminó y nos vamos a nuestra casa a descansar porque esta lucha es la única y se acabó; no compañeros, hoy inicia esta lucha y hoy más que nunca tenemos que permanecer unidos y seguirnos organizando, porque el día que la bestia entre aquí y nos reprima, si nos agarra solos, pobres de nosotros”. Es así como sigue la organización, como seguimos luchando, de por si ya veníamos haciendo mejoras a la comunidad. Pero, comenzamos a hacer vínculos: con los universitarios, cuando hay que luchar por la educación, con los obreros, con los indígenas, con los colonos, con todos; vivienda, empleo, educación, salud, son tantas banderas por las que se tenía que segur luchando, que no sólo era por tu espacio, por tu pueblo, por la defensa de la tierra de Atenco, sino que habían otras cosas. Es así como seguimos caminando, organizándonos y sobretodo por una verdadera impartición de justicia que esa esta ausente a la fecha. Se empieza a juntar la gente de la región y unos que decían “A mi hijo lo encerraron porque le achacan que se robo una taza”, “a mi hijo lo encerraron porque debía 100 pesos y no los pudimos pagar y no hubo quién nos auxiliara”, a mi esposo esto, a mi esposo lo otro, “que tal en la escuela de niños especiales hacen falta muchas cosas y el gobierno no nos da nada, los baños estaban asquerosos, en unas condiciones malísimas”, también vienen los compañeros que no encuentran cómo dejar de dar dinero por debajo de la mesa a estas autoridades corruptas para que dejen libre al familiar porque por una minima cosa te están pidiendo cinco mil pesos, diez mil pesos, quince mil pesos y el pobre familiar corre y vende hasta lo que no tiene para poder entregar ese dinero con tal de que su familiar no sea trasladado al Molino de Flores, o no sea sentenciado, que las escuelas del municipio de Atenco fueran equipadas, porque no había computadoras, que se exige una clínica de especialidades; esas eran las demandas por las que entonces teníamos que luchar y por las que mantiene la fuerza el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. El 25 de abril del 2006 cuando llega el Subcomandante Marcos a Atenco hay una amplia convocatoria de gente. ¿Por qué? Porque nosotros hacíamos reuniones en todas las comunidades, si hoy le tocó la reunión en Atenco, la semana que entra que le toque a Acuexcomac y la otra semana a Nexquipayac, o a San Felipe y así, no sólo las hacíamos en Atenco sino que trasladábamos la reunión de cada semana a otra comunidad, creo que eso fue lo que funcionó, porque yo me entero de qué estas padeciendo, tú te enteras de lo que yo padezco y resulta que padecemos de lo mismo; es así como vamos logrando esa fuerza, esa organización y el 25 de octubre se muestra. Entonces llega 3 y 4 de mayo y viene la represión; yo siempre he dicho que el gobierno se da cuenta de todo, nos siguió los pasos en todo momento, el gobierno se da cuenta que tú te juntas con los grandes, porque para nosotros, nuestros hermanos, esa organización [Movimiento Zapatista] es tan grande y tan ejemplar, esa lucha es tan grande, que viene la represión, la venganza, por los vínculos que hicimos, nos vamos abriendo cada vez más y claro tenían que cortar de tajo todo esto, todos estos pasos agigantados que estábamos dando concientes. El 3 de mayo que detienen a nuestros camaradas, los compañeros del pueblo deciden bloquear la carretera para obligar a las autoridades que vengan y liberen a nuestros compañeros. Pero antes, el 2 de mayo hubo un acuerdo con autoridades municipales, estatales y federales, con los floristas y con el Frente de Pueblos a donde se comprometen a respetar, que los floristas puedan vender únicamente tres días del mes de mayo, 3 de mayo que es el día de la Santa Cruz y se vende mucha flor, el 10 de mayo, día de la madre y el 15 de mayo, día del maestro que son los días que ellos podían vender más todavía. El gobierno dice “sí, estamos de acuerdo, vamos a retirar a la fuerza publica” que ya estaba apostada, como 800 granaderos, desde días antes, no desde un día antes sino desde días antes, “vamos a retirarlos y mañana pueden vender, no hay problema”, únicamente querían vender de cinco a 11 de la mañana, después de las 11 se retiraban a sus casas ¿Era mucho pedir que les dieran permiso? No, pero ni siquiera fue por eso, ese fue el pretexto, las flores. La venganza ya la venían fabricando ellos, porque cuando se deroga el decreto no se fueron a dormir, no se fueron a descansar a su casa; el gobierno tiene recursos humanos, recursos económicos y de todo tipo para poder buscar estrategias de cómo ahora te va a venir el golpe. Fue terrible ese 3 de mayo, ahí andábamos todos y cuando cae Javier Cortés, no nos damos cuenta y alguien grita “ya asesinaron a un niño” y en ese momento piensas “¿qué está pasando?” “¿Por qué eso?” Y aun así seguimos llamando a las autoridades al dialogo, al diálogo, al diálogo, al fulano ese que casi no lo nombramos que es Humberto Benítez Treviño que era Secretario General de gobierno de Enrique Peña Nieto. El 3 de mayo se hace una conferencia de prensa aproximadamente a media noche para decirle al gobierno federal que sea él el interlocutor para que esto se pare, queríamos el dialogo, no queríamos represión, estaban debatiéndose entre la vida y la muerte unos compañeros que, aparte del niño que fue asesinado, fueron heridos de bala y que no aceptaban llevarse a un hospital por el temor a que en ese momento fueran a ser detenidos. Llega el día 4, dan las cinco de la mañana había mucha gente y se piensa: “pues ya no entro la policía porque ya esta amaneciendo”, “ya son las cinco, ya no se van a atrever a entrar a la luz del día”; pero nos confiamos. Mucha gente se fue a su casa, dijo: “me voy a preparar entonces para irme a mi trabajo”, otros para irse a la escuela, para irse al campo, y nos quedamos los de casi siempre, que teníamos que estar al pie del cañón junto con nuestros hermanos que fueron a solidarizarse, incluso que llegaron ese mismo día. Casi dan las seis de la mañana y llega un señor en bicicleta muy asustado y dice: “¿saben qué? No se qué va a pasar, ¡Sálganse, váyanse, váyanse todos!, ¡Viene una mancha negra de granaderos del lado de Zapotlán, viene otra de este otro lado, viene otra del lado de La Grande!,” lo que decía la compañera Cata, dijimos “¿Qué vamos a hacer?”, Le dije a un compañero “toquen las campanas y no dejen de tocarlas, tóquenlas, creo que estábamos en un momento de guerra, vamos a entrar en un momento de guerra, toquen las campanas y resistan”, yo tenía el micrófono y le dije a una compañera, “Cristina ten el micrófono, tú te vas a hacer cargo de él hasta el último momento, habla, llama a la gente, no debes de dejar de hablar, quédate con el micrófono y no lo dejes, eso es con lo que”, decía Marta, “con lo que tú vas a luchar, nos tienen que seguir escuchando, tenemos que seguir pidiendo ese apoyo”. Nos vamos a la carretera, porque en el Centro estábamos para seguir informando y para estar planeando sobre qué es lo que íbamos a hacer, y cuando llegamos a la carretera entran estos salvajes disparando; estaba una pipa precisamente en la entrada de Atenco y escuchabas las balas cómo estaban pegando ahí; uno de mis hijos estaba a mi lado y cuando vi, ya no estaba, todos estábamos dispersos; querías correr para un lado, para el otro; ver a los compañeros que estaban ahí haciendo guardia, para que nos retiráramos porque nosotros pensamos que lo único que iban a hacer era desalojar la carretera y nada más, dijimos “no, ya no hay nada que hacer, vamos a llamar a todos los compañeros, vamos a retirarnos”, pero ya escuchábamos las balas y todo estaba lleno de gas lacrimógeno; yo pienso en mi hijo y le grito, le grito con toda mi alma, le grito pensando en las balas, “¿por dónde estás?, te pueden matar”, y le gritaba, quería con mi grito devolverlo a mi lado y retirarnos juntos; pero ya no lo vi; empezamos a resistir un poco, pero después me tomaron del brazo y casi casi me dijeron “tú te vas de aquí” y como aquellos niños que se jalonean, dije: “yo no me voy, dijimos que todos íbamos a estar hasta el final todos, pase lo que pase, todos juntos”, pero era imposible hacerle al héroe, en esas circunstancias; cuando me llevan yo veo a los medios de comunicación, todavía, veo al compañero Daniel que fue detenido y casi enseguida me puse en shock, yo creo que lo que me puso así fue el saber que te vas y que hay más compañeros que se quedan; yo sentí que estaba traicionando a mis compañeros, yo sentí eso en ese momento, yo creo que eso hizo que me pusiera en shock; iba como quien había bebido, yo sólo decía, “los están matando, vayan, los están matando”, esa fue mi palabra durante todo el camino. Cuando llegamos al Centro, ya otro compañero tenía el micrófono y estaba hablando “¡y no van a vencernos… nosotros tenemos la razón…!” Entonces, hubo un momento en que definitivamente fue imposible quedarnos ahí y tuvimos que, como dice Cata, correr horas, correr; yo sentía que me llevaban arrastrando porque sólo veía a gente en las azoteas, algunos nos decían “¡corran, corran!”, “¡métanse aquí!”, me llevaban directo a la casa porque me preguntaban: “¿a dónde?”, estaba tan noqueada que decía “no sé, no sé”. En la calle Hidalgo ya se veían a los granaderos, llegamos a la calle Palma y ya estaban al fondo, entonces yo dije “con mi hermano, con mi familia, llévenme con mi familia”, llegamos ahí y me encuentro a César y lo abrazo, nos abrazamos y yo lloré y le dije “pensé que algo había pasado” y me dice: “tranquilízate, yo nunca te voy a dejar, siempre voy a estar a tu lado, en ese momento que detuvieron a mi padre, yo nunca te voy a abandonar, siempre voy a estar contigo, dame tu bendición” porque él es un muchacho que desde chico siempre me pedía que le diera la bendición, “dame tu bendición madre y no te preocupes por mi”, entonces nada más lo abrace, le di la bendición y no supe en que momento lo perdí, nos perdimos. Yo entro al baño porque escuché que hablaban y pensé: “traigo una libreta con direcciones de compañeros, la tengo que destruir”. Me meto al baño y en seguida sentí que entró como una ráfaga y me tiraron al suelo, escuché el helicóptero y a los granaderos que decían “ahora si, pinches macheteros, los vamos a matar, mátenlos de una vez a éstos” yo pensaba que en ese momento estaban matando a la familia porque era la casa de mi hermano en donde habían mujeres, hombres, y estaban todos mis sobrinos; me tapaba los oídos, no sabía ni siquiera quienes me estaban deteniendo, en ese momento te imaginas de todo, la represión viviéndola tú mismo y no leyéndola en un libro y escuché como se llevaban a mi familia cómo llenaron de gas lacrimógeno todo, escuché cómo se llevaron a mi hijo porque la mamá de mis sobrinos grita que no se lleven a César, porque mi cuñada y mi hermano lo estaban protegiendo pero al quebrar los vidrios lo ven y le dicen “a ti te andábamos buscando hijo de quién sabe qué” y entran y lo sacan a punta de golpes y dice “¡no le peguen!, ¡César, César!” y da unos gritos espantosos; entonces cuando yo escucho como madre dije “¡Es mi hijo, se lo están llevando!”, pero quiero incorporarme para salir y me vuelven a agachar, entonces yo miro que eran compañeros nuestros y con la cabeza me dijeron “No” y yo veo a más compañeros y digo “No”. Hasta en ese momento tienes que decidir, es tu familia, la amas con toda tu alma, es tu hijo, nacido de ti, pero también están ellos y la decisión que se toma es “no, no puedo entregar más de los que ya se hayan llevado”; recuerdo que llevaba un suéter y me jalo la manga y me la metí a la boca para ahogar esos gritos de dolor, me quede así como ida. Hubo un momento en que recuerdo que mi cuñada toco la puerta y me dijo: “hija, ya salte, ya se fueron, ya no nos van a hacer nada, no nos van a matar, ya se fueron, ya salte” yo decía “¡No, no, cómo a salir si ahí están!” yo escuchaba el helicóptero ahí, yo decía “¡No, si ahí están, no se han ido, nos están esperando!”, Dieron aproximadamente las cuatro de la tarde, cuando pudimos salir del lugar pero yo no me pude levantar, no pude incorporarme, tuve que salir a gatas porque yo sentía que al levantarme me miraban y me iban a jalar. Nos llevaron a otro lugar y nos dicen que había que salir del pueblo porque había estado de sitio, recuerdo que estábamos tan compactados todos los que estábamos escondidos que alguien decía “No respiren, no nada porque ahí viene el helicóptero y va a captar todo”. Yo tenía una tos tremenda por los gases y a cada rato estaba tosiendo, en ese momento tocan y le dicen a mi sobrino: “Ya vinieron por tu tía”, cuando escuché eso les dije: “Ya vinieron por mi. ¿Ya ven? Ya vinieron por mi, váyanse, váyanse, a ustedes no los quieren, ellos me quieren a mi” y yo les decía “Miren por aquí se pueden brincar” y me decían “Tranquila, tranquilízate porque si es que vinieron por ti, vienen por todos nosotros porque no te vamos a dejar” y yo decía “¿pero ustedes por qué? no tienen porque llevárselos, es a mi a la que quieren”. Entonces, otra vez tocan y dicen “Ya vinieron por tu tía, pronto, salgan”, y ya mi sobrino se atreve a abrir y dice “Ya se la van a llevar” “¿Pero quién se la va a llevar?”, “Ya la van a llevar de aquí”, pero, en ese momento yo no reflexionaba nada, yo estaba en mi trauma de que vienen por mi ellos. Y para salir de ese lugar porque había que cruzar un terreno enorme, tuvieron que sacarme casi uno de cada lado y llevarme así, porque yo no quería dar el paso, yo decía: “¡Miren ahí se están moviendo, ahí nos están esperando!” y era gente que nos estaba ayudando a salir, que estaban cuidando, hasta que logro llegar a otro lugar y dicen “no hay vehículo y como ya declararon estado de sitio ya no hay manera de salir, ya son las nueve de la noche” pero afortunadamente unos compañeros no llevaron camioneta pero si llevaron un coche en donde fuimos apretadísimos como salchichas, unos encima de otros para poder salir. Cuando pasé en frente de la casa y de la fachada no se veía nada, porque estaba intacta y solamente estaban ahí cuidando mis tres perros que teníamos, lo único que dije fue “Yo no sé cuando regrese, ya me voy, yo no sé si vea a mi familia o ya no pero ya me voy de mi pueblo” y me sentía hasta cobarde porque pensaba “¿Qué más va a pasar aquí y yo ya me voy?”. Fue algo muy difícil porque en el primer mes estaba yo muy traumada, sentía yo que me estaba muriendo; les pedí a las personas del lugar, donde afortunadamente me dieron alojamiento por un tiempo, que me ayudaran, que me inyectaran, que por favor me atendieran, porque no me quería morir, porque quería ver a mi familia, quería saber qué es lo que iba a pasar con mis compañeros, con mi pueblo. Al otro día veo en el periódico el encabezado, que dice; “Mercenarios: Se alquilaban para los movimientos” “Hasta 100 años de cárcel podría alcanzar Ignacio del Valle” Cuando yo veo eso digo “¡Malditos! Hasta 100 años ¿Por qué? ¿Qué hizo? ¿Qué? ¿Qué hizo Ignacio del Valle? ¿Qué hizo Felipe? ¿Y qué hicieron todos los que fueron detenidos? ¡Si lo único que hemos hecho es luchar por nuestros derechos! ¿Hasta 100 años? ¡No, pues no se los vamos a dejar! Entonces, un mes me dura este trauma, que yo sentía que me moría, pero cada vez que yo veía un periódico y que no sólo veía lo que estaba pasando en Atenco, sino ya estaba en Oaxaca y veía tantas cosas, yo decía, "Yo me estoy doliendo por mi, me estoy doliendo por mis hijos, por mi esposo, pero yo no soy la única que esta así, hay más mujeres, más madres de familia, más hijas, más hermanas, más hermanos que están viviendo esta situación porque están encarcelados ya nuestros compañeros” Una va reflexionando esto, que tú no eres el único que esta viviendo una situación así y que no tienes derecho de estarte doliendo tanto, de estar compadeciéndote tanto de ti, ni de tu familia, como si fueras el único que ha vivido una represión. Creo que es cuando empiezo a entender que hay otros por qué luchar y no sólo por el dolor nuestro; sí, amas a tu familia con toda tu alma y por eso luchas, por una vida mejor, porque tenemos derecho a eso pero no somos los únicos y es por eso que la participación de la mujer en la represión nos exige que debemos de tomar otro papel. Porque además yo con casi siete meses sin estar en mi pueblo, con mi hijo Ulises perseguido y con César e Ignacio en la cárcel y con América que hasta la fecha sigue siendo perseguida, no me podía dar el lujo de quedarme ahí quieta y doliéndome de mí para ver quién va a luchar por mi familia. Pues sí, hay mucha gente afortunadamente, pero siempre he dicho, que si la voz del padre, de la madre, del hijo, del hermano se escucha, se van a escuchar con más fuerza la de los demás. Y nunca me imaginé que esa etapa de la defensa de la tierra fuera únicamente de acompañamiento mi participación y que iba a salir otra etapa, ésta, donde ya también formamos parte de la toma de decisiones, también ya formamos parte de organizar la marcha, de organizar el mitin, de organizar la asamblea y de qué vamos a hacer; esta es la otra etapa que estamos viviendo como mujeres y como Trini también, que es una etapa muy difícil porque hoy también nos estamos poniendo a la vista del gobierno, hoy también nos esta identificando y si de primera instancia no somos peligrosas, cuando empiezas a tocar los intereses del gobierno entonces es cuando te vuelves una amenaza para él. Es por eso que hoy estamos jugando este papel que no es por gusto, ni por protagonismo, ni lo queremos hacer, sino que es una realidad que estamos viviendo y que tenemos que enfrentar nosotros ¿Quién más la va a enfrentar sino nosotros que hemos sido agredidos? Por eso hoy estamos aquí y estamos en otros lados; precisamente ayer estuvimos en la Universidad en un foro en la Facultad de Políticas, y estaremos en dónde sea necesario llevar la palabra de esto que estamos viviendo, porque como dicen nuestros hermanos zapatistas “es la palabra verdadera” porque es la verdad de lo que hemos vivido y lo que vivimos día con día a consecuencia de esta represión, sobretodo las familias que tienen a sus hijos, o a sus esposos en la cárcel o perseguidos; también ha repercutido en cada una, en todos, en las 207 personas que fueron detenidas, en las 31 que quedaron finalmente presas y que han ido saliendo poco a poco; ha repercutido en cada una de las familias, hay presos a los que sus familias los han abandonado, porque hay muchos encarcelados, sobretodo los compañeros del Molino, que no pertenecían al movimiento y que fueron detenidos porque iban pasando, o los detuvieron incluso en Topilco, otra comunidad muy retirada de Atenco y sin embargo los involucraron con el conflicto que el gobierno originó y algunas esposas ya les dijeron adiós y están ahí sus familiares, sus padres, visitando al preso. Pues hay que llevar cada semana despensa, una tarjeta mínimo, hay que ir a convivir con ellos, dejarles un alimento; pero también, apoyar afuera a las familias; por ejemplo si alguna esposa dejó ahí al niñito hay que hacerse cargo, hay que ver a sus hijos, hay que ver que nos quedamos sin trabajo porque tenemos que dedicarle tiempo a esto; en todo eso repercute una represión, repercute que tengan encarcelados a nuestros compañeros inocentes y por eso decimos esto, y quizás en ese momento la lagrima se nos viene, se nos hace nudo la garganta, se nos cortan las palabras, porque en ese momento tu cinta se recorre y estas viendo paso a paso lo que viste en ese tiempo y lo vuelves a vivir; pero también lo decimos para que cumpla con otra función, yo creo que esa es la parte más importante, sí, miren nos hicieron esto y nos machacaron, pero nos levantamos y aquí estamos y estamos luchando y no nos vencemos y vamos a seguir luchando hasta lograr la libertad de nuestros compañeros presos y perseguidos, y no solo eso, hasta lograr el castigo para los represores, para quienes asesinaron a Javier, a Alexis, para quienes violaron a nuestras compañeras, para quienes torturaron a todos los detenidos y a nuestro mismo pueblo de Atenco llenaron de sangre; no lo podemos dejar así, y no vamos a hacer justicia con nuestra propia mano, claro que no, no lo hemos hecho en ningún momento, pero sí vamos a hacer justicia sembrando más conciencia, porque otros tienen que saber lo que sucedió y tenemos que levantar la voz, no sólo por Atenco, sino que esta conciencia que hacemos día con día sea para sentir el dolor de tus hermanos de Chiapas, de Oaxaca, de las viudas de Pasta de Conchos, de las madres que les han asesinado y desaparecido a sus hijas en Ciudad Juárez, de las Triquis, de tanta gente, de nuestra hermana Jacinta que hoy esta acusada de secuestrar a seis AFIS; ¡Uy sí, cuánta fuerza tiene la hermana!, ¡Qué bárbara!, quisiéramos tenerla entonces. Esto es lo que va a lograr la libertad, la conciencia, la semillita que estamos sembrando y la palabra; porque hoy ustedes se están enterando de esta represión que vivimos y que la vivimos mal, feo y nos duele, nos ha dolido y nos sigue doliendo a la fecha porque no tenemos a nuestra familia con nosotros, pero más nos duele porque los asesinos siguen libres, más nos duele porque Enrique Peña Nietro sigue libre, éste que hoy quiere irse a ser presidente de la República, nosotros queremos decirles ¿Aceptarían y votarían por alguien que ordenó esta represión? ¿Por alguien que ha reprimido al estado de México? Porque ha hecho otras represiones, al mismo Toluca, hace poco, con los transportes de Texcoco también hubo represión, hubo un muerto y eso no se sabe. Entonces yo creo que la forma en que podemos ayudar compañeros es precisamente contándoles esto de viva voz de nosotros que es una realidad y dándoselos a otros compañeros y haciendo conciencia y así sigamos sembrando esa conciencia en cada uno, nadie quisimos vivir esta violencia, pero esta violencia no la originamos nosotros, no la originamos el pueblo, la violencia la origina el gobierno; hoy actualmente la crisis ¿No es eso una agresión? ¿No es esa una violencia al pueblo mexicano? Que digan que hubo una enfermedad, la influenza; si, quizás sí, pero ¿En dónde están los recursos para la salud? ¿En dónde están los recursos para la educación? Porque mientras nos replegaron con esa enfermedad, la influenza, ellos dieron pasos agigantados para hacer más reformas y para despertar con que sí estamos en recesión, porque debemos tanto. Pues esta es la forma de resistir y por ahí les solicitamos que hagan su expediente de Peña Nieto, sus antecedentes penales, otros decían sus antecedentes políticos, como se le llame pero debemos decir quién es Peña Nieto, debemos hacer una investigación: estos son los antecedentes de este señor ¿Votarías por el? ¿Quieres ser tú el que sigue? Porque si eres una persona conciente vas a levantar la voz y vas a protestar, entonces es esto lo que podemos decirles, hemos resistido sí pero no solos, hemos resistido con el apoyo, con la mano solidaria de ustedes y de muchos compañeros que llegan y nos dicen no están solos, que nos acompañan a una marcha, a un mitin, que van y llevan a los presos una tarjeta, que van y llevan a la familia una despensa, que van y llegan al pueblo y dicen “hermanos aquí estamos”, que van a llevar una obra de teatro, la resistencia y la lucha se da desde todos los ángulos, desde todos los espacios y eso es luchar y eso es resistir porque solamente así lo hemos podido hacer, solitos no se hasta donde hubiéramos llegado, a lo mejor nos hubiéramos quedado desde que nos dicen tu tierra esta expropiada ¿Verdad? Sin embargo, no hemos detenido nuestros pasos pero no porque caminemos solos, no porque tengamos tanta fuerza por si solos, sino por esa fuerza que nos dan, ustedes nos sostienen, ustedes son la fuerza de nosotros y es así como hemos podido resistir, no hay otra manera, sino darnos la mano como pueblo, darnos la mano como lo que somos, somos seres humanos que sentimos que amamos y nosotros decimos que nosotros para estar enamorados de nuestro pueblo lo conocemos, porque somos originarios, porque lo vivimos, y por eso hoy nos atrevemos a defender porque sea como sea, si lo conoces lo amas y si lo amas lo defiendes.
Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.
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