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7 de septiembre de 2018

Asamblea interuniversitaria: más de 50 demandas.

Por: Alba Olea y Jordana González / Contralínea.

Son siete los ejes que rigen las más de 50 demandas, en común, de las facultades, escuelas y colegios de la máxima casa de estudios a las  autoridades universitarias.


De acuerdo con un documento elaborado por alumnas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, el primer eje corresponde al ataque de porros en Ciudad Universitaria.

Esclarecimiento de los actos porriles del 3 de septiembre

Entre las demandas se encuentran: que se hagan públicos los videos de cámaras de seguridad del día del ataque; la aceptación de la ineficacia e inacción de las autoridades universitarias ante lo sucedido, y castigo a los autores intelectuales de los actos porriles.

Democratización de la UNAM

La democratización de la universidad, es el segundo eje planteado. Se pide: se tome en cuenta a toda la comunidad para la toma de decisiones como la elección de rector, directores y personal administrativo.

Además, la modificación de la estructura orgánica de la Universidad y sus órganos de gobierno. Y que los consejeros representantes transparenten sus actividades para darle seguimiento a sus propuestas.

Atención y seguridad a la comunidad universitaria

Este punto exige el subsidio de transporte y salud; que se cree una comisión, la cual atienda los derechos y las necesidades de los universitarios.

Que los movimientos estudiantiles sean autónomos y autogestivos; que exista la libertad de expresión y no se recrimine, además de que sean respetadas las actividades artísticas y culturales.

Violencia de género y contra la mujer

Ante los feminicidios de universitarias ocurridos en los últimos meses, se pide a las autoridades que existan espacios seguros para las estudiantes, así como se castigue a los agresores de acoso.

También, que se establezca una ruta de autobuses del transporte de pasaje universitario únicamente para mujeres con horarios determinados de salida en el Estadio de Prácticas de Ciudad Universitaria y puntos fijos de llegadas en zonas de altos índices de violencia en la capital del país.

Seguridad UNAM

En cuanto al cuerpo de vigilancia de la universidad, el documento refiere que deben reformarlo, reestructurar y depurarlo para garantizar la seguridad dentro de los planteles.

Asimismo, se pide que se desenreje todo espacio dentro de la Universidad.

Educación pública y gratuita

Para asegurar una educación pública y gratuita la Universidad deberá, de acuerdo con el documento, crear más escuelas y aumentar la matrícula.

Los estudiantes se posicionaron, además, en contra del cobro de cuotas y de la disparidad salarial de los académicos.

Transparencia y rendición de cuentas

Como último eje, los estudiantes exigen que todos los planteles deben hacer público el uso de recursos asignados, así como de las actividades de los directivos y de la Rectoría universitaria.
Además, de que los egresos,  ingresos y  nómina se den a conocer a través de  comunicados.

Solidaridad

Decenas de organizaciones políticas y sociales asisten a la asamblea interuniversitaria a mostrar apoyo solidario a la organización estudiantil de la UNAM.

La asamblea dio inicio, en el auditorio Alfonso Caso, con los saludos solidarios de los jornaleros de San Quintín, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra-Atenco, la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la Coordinación de Familiares de Estudiantes Víctimas de Violencia de la UNAM, el Comité 68 Pro Libertades Democráticas, el Comité Agua para Todos, la Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios, la Asamblea de Profesores de la UNAM y el  Comité de Desaparecidos de Oaxaca.

7 de mayo de 2015

SOBRE LAS ELECCIONES: ORGANIZARSE.

A l@s compas de la Sexta:

A l@s que están leyendo porque les interesa aunque no sean de la Sexta:

En estos días, como de por sí cada que hay esa cosa que llaman “proceso electoral”, escuchamos y miramos que salen con que el EZLN llama a la abstención, o sea que el EZLN dice que no hay que votar. Eso y otras tonterías dicen, que de balde tienen cabeza grande, que ni estudian siquiera la historia, ni siquiera buscan. Y eso que hasta hacen libros de historia y biografías y cobran por esos libros. O sea que cobran por decir mentiras. Como los políticos.

Claro que ustedes lo saben que a nosotr@s ni nos interesan esas cosas que hacen los de arriba para tratar de convencer a la gente de abajo de que la toman en cuenta.

Como zapatistas que somos no llamamos a no votar ni tampoco a votar. Como zapatistas que somos lo que hacemos, cada que se puede, es decirle a la gente que se organice para resistir, para luchar, para tener lo que se necesita.

Nosotr@s, como much@s más en los pueblos originarios de estas tierras, ya lo sabemos su modo de los partidos políticos, y es una mala historia de malas personas.

Una historia que para nosotr@s como zapatistas que somos, ya es historia pasada.

Creo que fue el finado Tata Juan Chávez Alonso el que dijo que los partidos parten los pueblos, los dividen, los enfrentan, los hacen pelear entre mismos familiares.

Y de por sí así lo vemos cada tanto en estas tierras.

Ustedes lo saben que en varias comunidades en las que estamos, pues hay gente que no es zapatista, sino que están así sin organizarse, mal viviendo y esperando a que el mal gobierno le va a dar su limosna para sacarse foto que el gobierno es bueno.

Entonces vemos que, cada que hay elecciones, unos se hacen de rojo, otros de azul, otros de verde, otros de amarillo, otros descoloridos, y así. Y se pelean entre ellos, en veces mismo entre familiares se pelean. ¿Por qué se pelean? Pues por ver quién los va a mandar, a quién van a obedecer, quién les va a dar órdenes. Y piensan que si gana tal color, pues los que apoyaron ese color van a recibir más limosna. Y entonces lo vemos que dicen que son muy conscientes y decididos de ser partidistas, y a veces hasta se matan entre sí por un pinche color. Porque es el mismo que ya manda el que quiere cargo, a veces se viste de rojo, o de azul, o de verde, o de amarillo, o se pone un nuevo color. Y dicen que ya son del pueblo y que hay que apoyarlos. Pero no son del pueblo, son los mismos gobiernos que un día son diputados locales, otro son síndicos, otro son funcionarios de partido, ahora ya son presidentes municipales y así se la pasan brincando de un cargo a otro, y también brincando de un color a otro. Son los mismos, los mismos apellidos, son los familiares, los hijos, los nietos, los tíos, los sobrinos, los parientes, los cuñados, los novios, los amantes, los amigos de los mismos cabrones y cabras de siempre. Y siempre dicen la misma palabra: dicen que van a salvar al pueblo, que ahora sí ya se van a portar bien, que ya no van a robar tanto, que van a ayudar a los jodidos, que los van a sacar de la pobreza.

Bueno, pues entonces se gastan su dinerito, que por cierto no es suyo sino que lo sacan de los impuestos. Pero esas cabras y cabritos no es que se gastan la paga en ayudar o en apoyar a los jodidos. No. Sino que se lo gastan en poner sus letreros y sus fotos en las propagandas electorales, en los anuncios de las radios y televisiones comerciales, en sus periódicos y revistas de paga, hasta en el cine aparecen.

Bueno, pues los que en las comunidades son muy partidistas en tiempos electorales y muy conscientes de su color que tienen, cuando ya queda quien ganó, todos se pasan de ese color, porque piensan que así les van a dar su regalito.

Por ejemplo, que ahora les van a dar su televisión. Bueno, como zapatistas que somos nosotros decimos que les están dando un bote de basura, porque por esa televisión les van a mandar un montón de basura.

Pero si antes les daban o no les daban cabal, ahora ya no les dan ni les van a dar.

Si les daban, pues para hacerse haraganes. Hasta se olvidaron de cómo se trabaja la tierra. Están ahí nomás, esperando que llega la paga del gobierno para gastársela en trago. Y están ahí en sus casas, burlándonos porque nosotr@s nos vamos a darle al trabajadero, y ellos nomás están esperando que regresa la mujer, la hija, que la mandaron a recoger la despensa, el apoyo del gobierno.

Así, hasta que ya no llega. No les avisan, no sale en los medios de paga, nadie viene a decirles que son sus salvadores. Simplemente ya no hay apoyo. Y ese hermano, hermana se da cuenta de que no tiene nada ya, que no hay para trago, pero tampoco para maíz, frijol, jabón, calzones. Y entonces pues tiene que volver al trabajadero que está abandonado, enmontado que ni se puede caminar. Y como ya se olvidó de trabajar, luego se le ampollan las manos y ya ni el machete puede agarrar. Como que lo volvieron un inútil que sólo vive de limosnas y no de trabajo.

Y eso ya está pasando. No sale en las noticias de los malos gobiernos. Al contrario, sale que sí, que muchos apoyos. Pero en los pueblos no llega ya. ¿Dónde queda la paga que dice el mal gobierno que está dando de la campaña de limosna para el hambre? Bueno, pues lo sabemos que allá arriba ya les dijeron que va a haber menos dinero o que de plano no va a haber. ¿Ustedes creen que si el campesino que está ya hallado a la limosna y se olvida de trabajar, el de arriba que le daba el apoyo sí trabaja? Pues no, ése de arriba también está hallado a recibir de gratis. No sabe vivir honradamente trabajando, sino sólo sabe de vivir de tener cargo en el gobierno.

Bueno, pues pasa que como ya hay menos paga, ya no llega nada. Todo se va quedando arriba. Un tanto agarra el gobernador, otro el juez, otro el policía, otro el diputado, otro el presidente municipal, otro el síndico, otro el líder campesino y pues ya para la familia del partidista pues no llega nada.

Pero antes sí llegaba, pero ya no llega. “¿Qué pasa?”, pregunta el partidista. Y piensa que es que ese color ya no sirve, y prueba de otro color. Y sale igual. En sus asambleas de los partidistas se encabronan, se gritan, se acusan entre sí, se llaman traidores, vendidos, corruptos. Y resulta que sí, que los que gritan y los gritados son de por sí traidores, vendidos y corruptos.

Y entonces, como quien dice la base de los partidistas, pues se desesperan, se angustian, se dan pena. Ya no hay la burla porque en nuestras casas zapatistas hay el maíz, hay el frijol, hay la verdura, hay un poco de paga para la medicina, la ropa. Y del trabajo colectivo sale para apoyarnos entre nosotros cuando hay una necesidad. Hay la escuela, hay la clínica. No es que el gobierno nos viene a ayudar. Es que nosotros mismos nos ayudamos entre compañeros zapatistas y con compañeroas de la Sexta.

Entonces viene el hermano partidista todo triste y nos pregunta que qué hace, que está cabrón.

Bueno, pues sépanlo lo que le respondemos:

No le decimos que se cambie de partido por otro que ahora sí es el menos peor.

No le decimos que vote.

Tampoco le decimos que no vote.

No le decimos que se entre en zapatista, porque bien lo sabemos, por nuestra historia, que no cualquiera tiene la fuerza de corazón para ser zapatista.

No lo burlamos.

Simple y sencillamente le decimos que se organice.

“¿Y luego, qué hago?”, nos pregunta.

Y entonces le decimos: “ahí lo vas a ver tú mismo qué haces, lo que llega en tu corazón, en tu cabeza, y no que llega otro a decirte qué tienes qué hacer”.

Y nos dice: “es que está muy cabrón la situación”.

Y nosotros no le decimos mentiras, no le echamos grandes rollos, ni discursos. Nosotros sólo le decimos la verdad:

“Se va a poner peor”.

-*-

Bien lo sabemos que así pasa.

Pero también como zapatistas estamos claros de que hay todavía gente que, en otras partes de la ciudad y el campo, caen ahí en eso de los partidistas.

Y pues parece muy galán eso de los partidos, porque ahí se gana dinero sin trabajar, sin estar en chinga para ganar unos centavos y tener algo digno para comer, vestir, curarse.

Y pues lo que hacen los de arriba es engañar a la gente. Eso es su trabajo, de eso viven.

Y pues lo vemos que de por sí hay gente que lo cree, que sí, que ahora va a estar mejor la situación, que este dirigente sí lo va a resolver el problema, que sí se va a portar bien, que no va a robar mucho, sólo un poco va a transar, que hay que probar.

Entonces nosotros decimos que son pedazos de pequeñas historias que tienen que pasar. Que mismo en su ojo se tienen que dar cuenta de que no es que alguien va a resolver el problema, sino que lo tenemos que resolver nosotros mismos, mismas, como colectivos organizados.

Las soluciones las hace el pueblo, no los líderes, no los partidistas.

Y no es que lo estamos diciendo porque se escucha bonito. Es porque ya lo vimos en la realidad, es porque ya lo hacemos.

-*-

Puede ser que hace mucho tiempo, algunos partidistas de izquierda, antes de que se hicieran institucionales, buscaban crear conciencia en el pueblo. No es que buscaban el Poder por las elecciones, sino que mover al pueblo para que se organice, y luche, y cambie el sistema. No sólo el gobierno. Todo, todo el sistema.

¿Por qué digo que partidistas de izquierda institucional? Bueno, porque lo sabemos que hay partidos de izquierda que no están en las transas de arriba, que tienen su modo, pero no se venden, ni se rinden, ni cambian su pensamiento de que hay que acabar con el sistema capitalista. Y porque lo sabemos, y nosotr@s como zapatistas no lo olvidamos, que la historia de la lucha de abajo también está escrita con su sangre.

Pero la paga es la paga y arriba es arriba. Y los partidistas de izquierda institucional cambiaron su pensamiento y ahora es buscar el puesto por el dinero. Así de sencillo: el dinero. O sea la paga.

¿O ustedes creen que crear conciencia se hace despreciando, humillando, regañando a la gente de abajo? ¿Diciéndoles que son unos come-tortas que no piensan? ¿Qué son ignorantes?

¿Ustedes creen que se crea conciencia si le piden el voto a la gente y al mismo tiempo la insultan diciendo que son unos babosos que se venden por una televisión?

¿Ustedes creen que crean conciencia si, cuando les dices “oye tú, partidista de izquierda, ese cabrito o cabra, que dices que es la esperanza, ya estuvo de otros colores y es una rata”, te responden que eres vendido al peña nieto?

¿Ustedes creen que crean conciencia si le dicen mentiras a la gente que los zapatistas decimos que no hay que votar; nomás porque están viendo que tal vez no les alcanza para el registro, o sea para más paga, y están nomás buscando pretexto y a quien culpar?

¿Ustedes creen que crean conciencia si tienen a los mismos que antes eran amarillos, o rojos, o verdes, o azules?

¿Ustedes creen que crean conciencia si están diciendo que no deben votar los que no tienen estudios y son pobres porque son ignorantes que sólo votan por el PRI?

Si el Velasco de Chiapas da cachetadas con la mano, esos partidistas dan cachetadas con su racismo mal escondido.

Miren que esos partidistas lo único que están creando de conciencia es que, además de orgullosos, son unos imbéciles.

¿Pues qué se creen?

¿Que después de recibir sus insultos, mentiras y regaños, la gente de abajo va a ir corriendo a ponerse de rodillas frente a su color, votar por ellos y rogarles que la salven?

Lo que decimos como zapatistas: ahí está la prueba de que para ser político partidista de arriba hay que ser baboso o sinvergüenza o criminal, o las tres cosas.

-*-

Nosotr@s zapatistas decimos que no se le debe tener miedo a que el pueblo manda. Es lo más sano y juicioso. Porque el pueblo mismo va a hacer los cambios que verdaderamente necesita. Y sólo así va a existir un nuevo sistema de gobernar.

No es que no entendemos qué es lo quiere decir elegir o elección. Nosotras, nosotros los zapatistas, tenemos otro calendario y geografía de cómo hacer elecciones en territorio rebelde, con resistencia.

Ya lo tenemos lo nuestro como pueblos que en verdad eligen, y no hay millonadas que se gastan y mucho menos toneladas de basura de plásticos, de lonas de sus fotografías de rateros y criminales.

Cierto que apenas llevamos 20 años que estamos caminando con elegir nuestras autoridades autónomas, con democracia verdadera. Con eso hemos caminado, con la Libertad que conquistamos y con la otra Justicia del pueblo organizado. Donde se involucran los miles de mujeres y de hombres para elegir. Donde todas y todos quedan de acuerdo y se organizan para su vigilancia que cumplan su mandato de los pueblos. Donde los pueblos se organizan para ver cuál va ser sus trabajos de los autoridades.

O sea cómo manda el pueblo a su gobierno.

Los pueblos se organizan en asambleas, donde empiezan a opinar y de ahí empiezan a salir las propuestas y las estudian las propuestas, sus ventajas y desventajas, y las analizan cuál es las mejor. Y antes de decidir las llevan a todos los pueblos para su aprobación y vuelta la asamblea para la toma de decisión según la mayoría de la decisión de los pueblos.

Ésta es ya la vida zapatista en los pueblos. Ya es una cultura de verdad.

¿Les parece que es muy lento? Por eso decimos que es según nuestro calendario.

¿Les parece que es porque somos pueblos originarios? Por eso decimos que es según nuestra geografía.

Cierto que hemos tenido muchos errores, muchas fallas. Cierto que tendremos más.

Pero son nuestras fallas.

Nosotr@s las cometemos. Nosotr@s las pagamos.

No como en los partidistas que los dirigentes hacen la falla y además cobran, y los de abajo son los que la pagan.

Por eso de lo que viene de elecciones en el mes de junio, ni nos va, ni nos viene.

Ni llamamos a votar, ni llamamos a no votar. No nos interesa.

Es más, ni nos preocupa.

A nosotras, nosotros, zapatistas, lo que nos interesa es conocer más de cómo resistimos y enfrentamos las muchas cabezas del sistema capitalista que nos explota, nos reprime, nos desprecia y nos roba.

Porque no es sólo por un lado y de una forma que el capitalismo oprime. Oprime si mujer. Oprime si empleado. Oprime si obrero. Oprime si campesino. Oprime si joven. Oprime si niña o niño. Oprime si maestro. Oprime si estudiante. Oprime si artista. Oprime si piensas. Oprime si eres humano, o planta, o agua, o tierra, o aire, o animal.

No importa qué tanto lo perfumen y laven, el sistema capitalista “chorrea sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies” (ahí lo vean quién lo escribió así y dónde).

Entonces nuestra idea no es para promover el voto.

Tampoco es para promover la abstención o el voto en blanco.

Nuestro pensamiento no es para dar recetas de cómo hacer frente al problema del capitalismo.

Tampoco es para imponer nuestro pensamiento a otr@s.

El seminario es para ver varias cabezas del sistema capitalista, para tratar de entender si tiene nuevos modos de atacarnos o son los mismos modos de antes.

Si nos interesan otros pensamientos es para ver si es que es cierto lo que vemos que viene, de una crisis económica tremenda que se va a juntar con otros males y va hacer mucho daño a tod@s en tod@s partes, en todo el mundo.

Entonces si sí es cierto que viene eso, o que ya está, pues hay que pensar si sirve hacer lo mismo que se ha hecho antes.

Pensamos que tenemos que obligarnos a pensar, a analizar, a reflexionar, a criticar, a buscar nuestro paso propio, nuestro modo propio, en nuestros lugares y en nuestros tiempos.

Ahora le pregunto a usted que está leyendo esto: vote o no vote, ¿le hace daño pensar cómo está el mundo en el que vivimos, analizarlo, entenderlo? ¿Pensar críticamente le impide votar o abstenerse? ¿Le ayuda o no para organizarse?

-*-

Completando de las elecciones:

Sólo para que quede bien claro y no se dejen ustedes engañar de que decimos lo que no decimos.

Nosotros entendemos que hay quienes creen que sí lo van a poder cambiar el sistema con votar en las elecciones.

Nosotros decimos que está cabrón porque es el mismo Mandón el que organiza las elecciones, el que dice quién es candidato, el que dice cómo se vota y cuándo y dónde, el que dice quién gana, el que lo anuncia y el que dice si fue legal o no.

Pero bueno, hay gente que piensa que sí. Está bien, nosotros no decimos que no, pero tampoco que sí.

Entonces, voten por un color o descolorido, o no voten, lo que nosotr@s decimos es que hay que organizarse y tomar en nuestras manos el quién es gobierno y obligarlo a que obedezca al pueblo.

Si usted ya pensó que no va a votar, nosotr@s no decimos que está bien, tampoco decimos que está mal. Sólo le decimos que creemos que no basta, que hay que organizarse. Y claro, que se prepare porque le van a echar la culpa de las miserias de la izquierda partidista institucional.

Si usted pensó que sí va a votar y ya sabe a quién va a votar, pues igual, no opinamos si está bien o mal. Lo que sí le decimos claro es que se prepare porque va a tener mucha rabia por las trampas y fraudes que le van a hacer. Porque para trampas son expertos los que están en el Poder. Porque ya está decidido por los de arriba qué va a pasar.

Lo sabemos también que hay líderes que lo engañan a la gente. Le dicen que sólo hay dos caminos para cambiar el sistema: o la lucha electoral o la lucha armada.

Ésos dicen eso o por ignorantes o por sinvergüenzas, o por las dos cosas.

En primera, ellos no están luchando por cambiar el sistema, ni por tomar el Poder, sino por ser gobierno. No es lo mismo. Dicen que ya que tengan el gobierno, desde ahí van a hacer cosas buenas, pero tienen cuidado de dejar claro que no van a cambiar el sistema, sino que sólo le van a quitar lo malo.

Tal vez conviene que estudien un poco y aprendan que ser gobierno no es tener el Poder.

Se ve que tampoco saben que si le quitan lo malo al capitalismo, ya no hay capitalismo. Y les voy a decir por qué: porque el capitalismo es la explotación del hombre por el hombre, de muchos por unos pocos. Aunque le agreguen que también las mujeres, eso no cambia. Aunque le agreguen que también otroas, eso no cambia. Sigue siendo el sistema donde unoas se enriquecen a costa del trabajo de otroas. Y son poc@s l@s otroas de arriba, y son much@s l@s otroas de abajo. Si esos partidistas dicen que eso es bueno y que sólo hay que cuidar que no se pasen de rosca, está bien, que así lo digan.

Pero para llegar a ser gobierno no sólo hay dos vías como dicen ellos (la vía armada y la vía electoral). Se les olvida que el gobierno también se puede comprar (¿o ya se les olvidó como llegó al gobierno el Peña Nieto?). Y no sólo eso, tal vez no lo saben pero se puede mandar sin ser gobierno.

Si esa gente dice que sólo se puede con las armas o con las elecciones, lo único que dicen es que no conocen historia, que no estudian bien, que no tienen imaginación, y que son unos sinvergüenzas.

Bastaría con que vieran un poco hacia abajo. Pero ya se les torció el cuello de tanto ver para arriba.

Por eso, nosotras, nosotros las y los zapatistas, no nos cansamos de decir, organícense, organicémonos, cada quién en su lugar, luchemos por organizarse, trabajemos por organizarse, pensemos por empezar a organizar y encontrémonos por unir nuestras organizaciones por un Mundo donde los pueblos mandan y gobierno obedece.

En resumen: como dijimos antes, como decimos ahora: votes o no votes, organízate.

Y pues nosotras, nosotros, zapatistas, pensamos que hay que tener buen pensamiento para organizarnos. O sea que se necesita la teoría, el pensamiento crítico.

Con el pensamiento crítico lo analizamos sus modos del enemigo, de quien nos oprime, nos explota, nos reprime, nos desprecia, nos roba.

Pero también con el pensamiento crítico vamos viendo cómo es nuestro camino, cómo son nuestros pasos.

Por eso estamos llamando a toda la Sexta para que hagan reuniones de pensamiento, de análisis, de teoría, de cómo ven su mundo, su lucha, su historia.

Los llamamos a que hagan sus propios semilleros y nos compartan lo que ahí siembren.

-*-

Nosotr@s como zapatistas vamos a seguir como ya estamos gobernándonos con el pueblo manda y gobierno obedece.

Como dicen las y los compañeros zapatistas: Hay lum tujbil vitil ayotik. Quiere decir: está muy bonito como estamos.

Otra: Nunca ya kikitaybajtic bitilon zapatista. Quiere decir: nunca nos dejaremos de ser zapatista.

Una más: Jatoj kalal yax chamon te yax voon sok viil zapatista. Quiere decir: Hasta que me muera pero aun llevo mi nombre de ser zapatista.

Desde las montañas del sureste mexicano.

A nombre de todo el EZLN, de los hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Subcomandante Insurgente Moisés.

México, Abril-Mayo del 2015.

25 de septiembre de 2013

Cuadernos de texto de la primera Escuelita Zapatista.

Por: Mujeres y hombres de la comunidades zapatistas / Narco News.
Los documentos que encuentras a continuación son parte del material entregado durante la primera Escuelita Zapatista en la que más de 1,500 personas entraron a las comunidades zapatistas entre el 11 y 17 de agosto para aprender de la lucha organizada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Alex Mensing, graduado de la Escuela de Periodismo Auténtico 2013, fue parte de esta experiencia y consiguió los documentos para poder compartir la sabiduría de los zapatistas. En sus propias palabras:
“En muchos sentidos, la Escuelita no era una escuela típica. Los maestros no tenían títulos, los libros de texto no citaban a prestigiosos académicos anteriores, y los salones de clase no tenían pizarrón. La clase estaba en sesión 24 horas al día y la sección de preguntas y respuestas estaba abierta todo el día. Y, sin lugar a dudas, los temas no eran ordinarios.Algunas de las lecciones impartidas en la Escuelita se entregaban en lecturas de cuadernos de texto y presentaciones de autoridades zapatistas. Pero la mayoría de las lecciones más importantes se aprendían al compartir el hospedaje, las comidas, el trabajo la vida y las conversaciones con las familias y guardianes zapatistas anfitriones de los estudiantes en sus pequeñas y remotas comunidades durante los días que duró la Escuelita.”
Lee su artículo completo y descarga los PDFs (abajo).
En la Escuelita Zapatista los estudiantes aprenden organización comunitaria y resistencia civil como forma de vida.

Cuadernos de texto de la primera Escuelita Zapatista

Gobierno Autónomo I, 1234567

Gobierno Autónomo II, 1234

Participación de las mujeres en el gobierno autónomo 1234567

Resistencia Autónoma 123456789

3 de septiembre de 2013

En la Escuelita Zapatista los estudiantes aprenden organización comunitaria y resistencia civil como forma de vida.

Por: Alex Mensing / The Narco News Bulletin.
Entre el 11 y el 17 de agosto, los zapatistas trajeron a más de 1.500 personas a sus comunidades para asistir a la Escuelita Zapatista. De acuerdo con un comunicado del EZLNde febrero pasado, en una curso titulado Libertad según l@s Zapatistas: Gobierno Autónomo I, nuestr@s compas bases de apoyo zapatistas van a compartir lo poco que hemos aprendido de la lucha por la libertad, y l@s compas de la Sexta ahí verán qué les sirve y qué no para sus luchas.

Los alumnos se forman para registrarse para la primera “Escuelita Zapatista” en el CIDECI, el Centro Indígena de Capacitación Integral. FOTO DR 2013 Alex Mensing
En muchos sentidos, la Escuelita no era una escuela típica. Los maestros no tenían títulos, los libros de texto no citaban a prestigiosos académicos anteriores, y los salones de clase no tenían pizarrón. La clase estaba en sesión 24 horas al día y la sección de preguntas y respuestas estaba abierta todo el día. Y, sin lugar a dudas, los temas no eran ordinarios.
Algunas de las lecciones impartidas en la Escuelita se entregaban en lecturas de cuadernos de texto y presentaciones de autoridades zapatistas. Pero la mayoría de las lecciones más importantes se aprendían al compartir el hospedaje, las comidas, el trabajo la vida y las conversaciones con las familias y guardianes zapatistas anfitriones de los estudiantes en sus pequeñas y remotas comunidades durante los días que duró la Escuelita.
De acuerdo con los zapatistas, el objetivo de la Escuelita era mostrar a las personas de afuera su territorio y la forma en qué organizaron su lucha por autonomía, con la esperanza que los estudiantes compartieran la experiencia con otros y usaran lo que aprendieron para organizar sus propios movimientos de resistencia. Pero la escuela no se trató mucho de “cómo hacerlo” sino “te muestro y te cuento”, más bien. “Esto es lo que hacemos. ¿Preguntas?” De esa manera, la observación era la clave de aprendizaje en esta escuela.
Algunos principios básicos de su proceso de organización pueden sacarse de sus cuadernos de texto y experiencia, como la disciplina y el trabajo duro, el acercamiento cara a cara de las comunidades, planeación a largo plazo, reducción de la dependencia gubernamental a través de proyectos colectivos de trabajo, evitar la confrontación con el enemigo y enfatizar la experiencia compartida para convencer a los vecinos que no simpatizan con ellos. La estructura de su gobierno autónomo también revela aspectos clave de la resistencia y democracia zapatista.
Listo para la Escuela
En las primeras horas de la mañana del 11 de agosto, decenas de camionetas de pasajeros comenzaron a llegar al Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI) en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en el sur de México. Las camionetas venían de territorio zapatista, “donde el pueblo manda y el gobierno obedece.” Cada vehículo tenía una conductora mujer y uno hombre, cada uno de distintas comunidades zapatistas. Algunas comunidades se encuentran a unas 10 horas de distancia. Todas llegaron a tiempo.
Más tarde esa mañana hubo una segunda oleada de arribos, los pasajeros de las camionetas volverían a territorio zapatista más tarde ese día. Eran invitados de la Escuelita Zapatista, un curso de inmersión de una semana en gobierno autónomo zapatista. Eran de todos los rincones del mundo, de todas las edades, y no todos estuvieron a tiempo.
La Escuelita Zapatista fue anunciada a principios de 2013 en un de los muchos comunicados desde su resurgimiento público en diciembre pasado. Poco a poco, fueron difundiendo más información sobre la escuela. Los estudiantes serían hospedados por familias zapatistas, así que no debían traer su comida o alojamiento. Tampoco debían venir con la expectativa de aprender cuestiones militares del EZLN—la escuela se trataba de autogobierno y autonomía, y no sobre su resistencia armada. ¿El costo para asistir? Además de tener que llegar a San Cristóbal, 100 pesos por cuatro libros y dos DVD que ellos proporcionarían. Menos de ocho dólares.
En su característico estilo político, los primeros cuatro anuncios acerca de los estudiantes describían a las personas que NO estarían en la escuela: líderes de movimientos sociales que han sido desaparecidos, presos políticos, y aquellos que llegaron antes y enseñaron a los zapatistas como organizarse y resistir. Sobre aquellos que SÍ estarían: 1,700 personas, de cinco continentes, de entre 11 meses a 90 años (con una gran concentración de 20 y 30 añeros), independientes o de colectivos, de instituciones académicas, y grupos solidarios.

Un hombre camina por la calle en Rosario Río Blanco, en el municipio autónomo de San Pedro Michoacán. FOTO DR 2013 Alex Mensing
Los estudiantes se registraron en el CIDECI y fueron asignados a uno de los cinco caracoles zapatistas, como se conocen las regiones autónomas. Aquellos sin invitación no fueron aceptados. Mientras los organizadores registraban a una larga lista de los que llegaron tarde, música en vivo entretenía a la gente y los colectivos vendían los típicos artículos revolucionarios: camisetas, posters, cuadernos, publicaciones, etc. Mientras tanto, los zapatistas encapuchados esperaban.
Luego vino la primera lección de organización zapatista: ejecución rápida de las órdenes. La salida de la primera caravana fue anunciada, con destino a La Realidad, el caracol más lejano. Esperaban diez horas de viaje, y querían empezarlo pronto. En tan sólo minutos, los estudiantes destinados a La Realidad fueron alineados en la entrada, incluyéndome. Minutos después, nosotros con nuestro equipaje estábamos a bordo… excepto aquellos estudiantes que habían llegado tarde o no escucharon el anuncio. Por suerte para ellos, pudieron alistarse rápidamente.
La Realidad
En el Caracol I, La Realidad, fuimos recibidos a la 1 am por todos los zapatistas en formación ordenada, con las caras cubiertas por pasamontañas o paliacates rojos. Los estudiantes cansados caminaron a través del barro y se pararon bajo la llovizna mientras la comunidad cantaba el himno mexicano y zapatista. Algunos estudiantes se quedaron a bailar luego del recibimiento, muchos otros fueron a dormir en el piso de concreto en los espacios designados para su alojamiento.
Cuando los cursos comenzaron al día siguiente, los presentadores zapatistas anunciaron que “a través de nuestro voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.” Todos los maestros, las familias anfitrionas, y guardianes habían sido declarados portavoces del EZLN durante la duración de la Escuelita, dejando en claro el punto que aprender de la autonomía zapatista es aprender de la sociedad zapatista en su conjunto.
Esa horizontalidad, como fue remarcada en la primera clase, es una parte fundamental para su gobierno autónomo. Los presentadores nos introducían en la estructura de su gobierno, algo a lo que muchos ya están familiarizados. El lenguaje del “buen gobierno” y “mal gobierno” que los zapatistas usan dice mucho—su gobierno tiene un tipo de estructura paralela al gobierno tradicional, pero las mecánicas y esencia son distintas. Muchas características de su gobierno autónomo fueron explicadas por los zapatistas en relación con el comportamiento del gobierno mexicano.
“No hacemos campañas electorales,” explicó el presentador. “No gastamos montones de dinero para elegir a un líder. Los representantes no están elegidos antes de que la gente vote.” Todas las leyes o proyectos, los representantes comunitarios y servidores públicos (maestros, promotores de salud, etc.) en todos los niveles de gobierno (local, municipal, regional), son elegidos directamente por la gente, que aprueba o desaprueba las propuestas del gobierno.
El servicio público es realizado por iniciativa y no por recibir un pago. Cualquier puede convertirse en “líder”. En el sentido estricto, no hay líderes, sólo miembros de la comunidad en distintos roles. Esto asegura que el gobierno, la organización, no pueda ir contra la voluntad del pueblo.
Durante la primera clase, la importancia de la historia del movimiento zapatista fue clara. Entienden que su movimiento es parte de un hilo histórico de opresión y resistencia. Uno que se construye de sí mismo y no olvida, la historia completa es relevante. Los acontecimientos importantes en su entendimiento de la historia son bien conocidos:
- Antes de que llegaran los españoles, los pueblos indígenas vivían en pequeñas comunidades y tradiciones culturales que le daban forma a su relación en común y con la tierra que trabajaban.
-La Conquista española destruyó su tejido social e hizo que la gente trabajara como individuos en un sistema de explotación.
-En 1810, Miguel Hidalgo condujo a los campesinos a la independencia de la corona española, pero México permaneció en las manos de los ricos. Ellos consideran esto como la primer manifestación de inconformidad.
-En 1910, Emiliano Zapata luchó en la Revolución por “Tierra y Libertad,” logrando el sistema ejidal (tierras de propiedad comunal).
-Durante el Siglo XX, los terratenientes carcomieron las ventajas obtenidas por el sistema ejidal y, junto con gobiernos corruptos, oprimieron a las comunidades indígenas.
-En 1983 se forma el EZLN y llega a Chiapas, comenzando a entrenar y organizar.
-En 1994 el levantamiento armado del EZLN logra espacio para el diálogo y la autonomía.
-En 2003 se forman las Juntas de Buen Gobierno para organizar el gobierno y autonomía zapatista.
Cuando hablan sobre su autonomía en un contexto histórico, consideran que lo que han logrado en los últimos 19 años ha sido más importante que lo logrado en los últimos 500. Esta historia estaba muy presente para los presentadores, así como para otros zapatistas con los que hablé. En su opinión, les da fuerza, sentido y contexto a sus esfuerzos de organización. Mi familia anfitriona y mi guardián me preguntaron luego tranquilamente sobre la historia y presente de los movimientos de resistencia civil en mi país.
Cuando un estudiante le preguntó al panel zapatista si tenían planes de brindar enseñanza superior, la respuesta reveló que su movimiento tiene ciertos objetivos y su organización tiene prioridades. De acuerdo al representante que respondió la pregunta, quieren que sus hijos aprendan a leer, a escribir, a hacer las cuentas requeridas en las empresas de su gobierno y colectivo, a entenderá la verdadera historia de su lucha y a entender el mundo natural a su alrededor y su relación tradicional con él. Así que no, no piensan hacer una universidad, dijo, “pero ese no es el problema. El problema es el pinche sistema.”
Otra presentación fue dedicada a la importancia de sus propios medios de comunicación. En cada uno de los cinco territorios tienen dos radios comunitarias, dijo el presentador. Esto les permite distribuir la “voz, palabra y trabajo” de todos por igual. Cuando el gobierno trata de engañarlos o les envía paramilitares, señaló el presentador, sus cámaras y radios les permite registrar lo que sucede y difundirlo. El gobierno tiene sus propios medios, explican, así que tuvieron que crear los propios. De hecho, más tarde durante la escuela, mi guardian me informó que la Fuerza Aérea Mexicana hizo sobrevuelos a baja altura de las comunidades la noche anterior. Lo había sabido a través de la radio comunitaria.
Otras lecciones claves surgieron de la primer clase:
La libertad no es algo que se pide, sino algo que se toma; su forma de autogobierno no vino de un libro, sino del análisis de las necesidades y estructura de su sociedad; el trabajo de la resistencia civil requiere que la gente esté consciente e informada de lo que están haciendo.
La clase se detuvo dos veces. La primera interrupción fue por varios momentos en que los zapatistas enfatizaron la importancia de la disciplina en su organización y cuando los representantes de los grupos activistas de todo el mundo se les mostró su carencia en esta habilidad particular. Una autoridad zapatista tomó el micrófono y observó que muchos estudiantes se estaban parando para caminar por ahí, para ir a la tienda cercana y comprar café o galletas, o alguna otra cosa. “No queremos que se distraigan. Les recordamos que el pozol se servirá a la 1 pm. Queremos que entiendan las presentaciones.” En ningún momento sin humor, el presentador llamó a la seguridad zapatista para que nadie se quedara dormido. La segunda otra interrupción fue, por supuesto, el pozol, una bebida a base de maíz que proporciona la energía necesaria al mediodía para muchos campesinos en Chiapas.
Una segunda lección de disciplina zapatista fue dada esa tarde, pero al igual que muchas de las enseñanzas de la Escuelita, fue conocida luego de observar. Todos teníamos la instrucción de pararnos en formación mientras anunciaban nombres para que los estudiantes se juntaran con sus guardianes. Mientras los zapatistas anunciaban los nombres, fue claro que muchos estudiantes no estaban presentes. Muchos otros estudiantes rompieron la formación y comenzaron a platicar. Cada vez que el nombre de un zapatista fue anunciado, aparecían prácticamente de inmediato. Muchos de los nombres de los estudiantes no fueron respondidos por varios minutos. Una mirada rápida a los guardianes zapatistas, parados calmadamente en filas ordenadas, fue suficiente para deducir una lección táctica. Nos moveríamos más rápido y aprenderíamos más si practicaramos la disciplina. Tardamos tanto que tuvimos que pasar una noche extra ahí antes de viajar a nuestras comunidades.
La ventaja de quedarnos otra noche en el cuartel del caracol fue que, sin nada más qué hacer, pudimos probar la tradición musical zapatista. Después de todo, no puedes mantener una lucha de 30 años sin alguna canción y un baile. Un zapatista que tocaba la guitarra finalmente fue convencido para tocar algunos corridos que contaban sus historias de resistencia. Después de todo, las letras revelaban conmovedoramente la profundidad del sufrimiento que algunos miembros del movimiento sentían. Algunas partes:
“Lo mató el maldito gobierno
nada más por exigir la justicia.”
“Los asesinos eran soldados de línea
vestidos de campesinos
cuando él dormido estaba
mataron su mujer y niños”
Sin embargo, no todo es sufrimiento.
“Mira que la hora ya llegó
Y no se puede andar de espectador.
La lucha del pueblo es sin parar
hasta ver el triunfo popular.”

El camino es sinuoso y la transportación no es fácil entre los bosques de Rosario Río Blanco y La Realidad. FOTO DR 2013 Alex Mensing
Al día siguiente, luego de tres horas en un camión de basura y un caluroso recibimiento por parte de la comunidad zapatista de Rosario Río Blanco, el periodo de inmersión en la escuela había comenzado. Por los siguientes tres días, mi guardián Jorge, mi “padre” anfitrión Rodolfo y yo nos levantamos a las 4:30 a.m. para el desayuno que la esposa de Rodolfo, Rosa, ya había preparado. Fuimos a trabajar en el campo hasta el mediodía, con un descanso a las 9 para tomar pozol, luego descansamos un poco, nos bañamos en el río, y almorzamos. El resto de cada día estaba dedicado a estudiar: leer los textos, hablar sobre su autogobierno, o visitar algunos edificios “institucionales” del pueblo. Así es como la comunidad de Rosario Blanco decidió llevar a cabo la Escuelita, sin embargo algunos estudiantes en otras comunidades tuvieron experiencias un poco distintas. El leer, trabajar, comer y caminar por el pueblo fueron lecciones distintas sobre la organización zapatista.
Los cuadernos
Los cuadernos de texto para la Escuelita Zapatista, de acuerdo al comunicado de febrero,
“son producto de las reuniones que las bases de apoyo zapatistas de todas las zonas realizaron para evaluar los trabajos de la organización.
Compañeras y compañeros tzotziles, choles, tzeltales, tojolabales, mames, zoques y mestizos, procedentes de las comunidades en resistencia de los 5 caracoles, se preguntaron y se respondieron entre sí, intercambiaron sus experiencias (que son diferentes según cada zona), criticaron, se autocriticaron, y evaluaron lo que llevan avanzado y lo que falta por hacer. Esas reuniones fueron coordinadas por nuestro compañero Subcomandante Insurgente Moisés y fueron grabadas, transcritas y trabajadas para la elaboración de los cuadernos de texto.”
Una de las lecciones que aparecía varias veces en los cuadernos era la importancia de no sobrecargar de trabajo a los miembros de la organización. Desde su creación en el 2003, casi todas las Juntas de Buen Gobierno (el nivel más grande de los cuerpos de representación zapatista) han incrementado el número de representantes y disminuido el número de tiempo necesario para hacer un trabajo de gobierno. Como un portavoz del cuartel del caracol había mencionado, “nos dimos cuenta que tenemos familias.” Cada familia zapatista tiene que mantener sus propios campos y hogares. Además de ese trabajo, los representantes hacen sus labores de gobierno.
Un colaborador de los cuadernos, Artemio de La Garrucha, comentó que “los cambios de los turnos tardaban hasta meses, dos o tres meses,”, y los representantes de las Juntas tenían otras posiciones gubernamentales. “Cuando se eligieron los 24 elementos sólo para la Junta se organizaron en tres turnos de ocho compañeros cada turno y cada turno quedó 10 días. Eso es lo que se acordó para llevar el proceso más seguido, que no se nos haya olvidado cuando llegue otra vez nuestro turno.” Antes de eso, muchos representantes no cumplían sus rotaciones de trabajo, por necesidades en el hogar.
Incluso con estos cambios, muchos zapatistas se cansan en su trabajo. Rosalinda, representante del caracol de Oventik, relató en los cuadernos que en un punto 70 por ciento de sus funcionarios de salud y educación habían dejado sus puestos, e incluso algunos habían dejado el zapatismo por completo. Al hablar con mi guardián y la familia sobre esto, aprendí algo interesante sobre los zapatistas.
“¿Qué haces para mantener a la gente en sus puestos y en la organización?” les pregunté. Me miraron de una forma extraña, y mi guardián respondió “Nada. En esta lucha todos somos libres. Si les dijéramos que se quedaran, se sentirían obligados, y entonces seríamos como el mal gobierno. Si alguien se va de la organización, es porque ha cambiado su forma de pensar. Nosotros continuamos trabajando, y cuando quieran ser parte de ello, pueden volver.”
Debo admitir que al principio fue una sorpresa para mí, al venir de los EEUU donde hay un énfasis desmesurado en el crecimiento. Los zapatistas han aprendido que la fortaleza de la organización no viene simplemente de sus números, sino de la calidad y dedicación de sus miembros. Organizar y resistir es un trabajo difícil, y siempre habrá gente que no quiera participar, dijeron mis anfitriones. Uno de los siete principios de gobierno autónomo zapatista es “convencer y no vencer.”
Y ni que decir de que no hacen esfuerzos por convencer a sus vecinos para unirse a la lucha. Además de mostrar con ejemplos, practican la estrategia que se ha utilizado para construir muchos movimientos sociales no violentos: poner énfasis en las experiencias compartidas. Los zapatistas siempre hablan con miembros de las comunidades que no simpatizan con ellos (en persona y a través de sus radios comunitarias, que son escuchadas por muchos que no son zapatistas) sobre su identidad indígena compartida y la opresión histórica y continua. También practican la no confrontación con la gente que consideran hermanos y hermanas, resistiendo la provocación cuando el gobierno propaga los conflictos intercomunitarios.
Los cuadernos de texto también enseñan la importancia de convertir la ayuda externa en independencia interna. En otras palabras, las donaciones de grupos solidarios casi siempre se invierten en el establecimiento de proyectos colectivos de trabajo que generen sus propios ingresos. Los proyectos colectivos de trabajo son parte de la esencia de la autonomía zapatista.

El escenario de la “Escuelita Zapatista” en La Realidad lleva las figuras de los subcomandantes y de Emiliano Zapata. FOTO DR 2013Alex Mensing
Un cuaderno incluía el testimonio de Alex de La Garrucha, quien describía cómo su región había invertido en la compra de ganado, que es cuidado colectivamente por los miembros de cada comunidad en una base rotacional. “El objetivo de este trabajo”, dijo Alex, “es que los donativos que hay en la Junta no se mal gasten así nomás en cualquier necesidad que hay, por eso se creó esa idea de formar un colectivo de zona para que un día tengamos de dónde sostenernos, no esperar a que haya alguna ONG que dé proyectos para la Junta de Buen Gobierno.”
Ahora algo sobre igualdad de género en la organización zapatista. Uno de los cuatro cuadernos de texto estaba dedicado a la participación de las mujeres en los gobiernos autónomos. Para alentar la participación de las mujeres, los zapatistas de cada comunidad así como sus representantes de gobierno celebraban asambleas para discutir la importancia de la participación de las mujeres. También tenían una estrategia a largo plazo de proporcionar educación con igualdad, debido a que muchas mujeres mayores no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela y no saben leer, escribir, o las matemáticas requeridas para hacer las cuentas financieras.
Los desafíos para la participación de las mujeres incluyen desde los hombres zapatistas que no dejan que su esposa o hijas trabajen fuera del hogar, a mujeres que se niegan a tomar puestos de gobierno, argumentando que son incapaces o analfabetas, o que están preocupadas porque sus familias no puedan cocinar, lavar o hacer otra de sus tradicionales tareas. Algunas mujeres dejan sus puestos de gobierno cuando se casan.
Sin embargo, debido a la profundidad y al impulso generacional de la cultura tradicional (algo que, en muchos casos, los zapatistas buscan mantener), el progreso que los zapatistas han logrado en igualdad de género en los últimos treinta años, aunque incompleto, es impresionante. Mi guardián era un compañero zapatista ejemplar que cocina, lava y alienta a que su esposa participe, aprenda y viaje. (No es que necesite mucho aliento. Luego de reunirme con ella, es fácil ver que nunca se hubiera casado con un machista.)
Cómo afilar el machete
La primera mañana de trabajo, aprendí a afilar un machete. Desafortunadamente, debido a que aprendí a afilarlo antes que a blandirlo, me corté el dedo muy rápido… Cuando mi guardián volvió con una venda (luego de recoger hojas de una planta para ayudar a la cicatrización), nos sentamos y platicamos. Esa fue la primera vez que Rodolfo y Jorge me preguntaron sobre mí. Cuando les expliqué que viajaba y escribía sobre la influencia de losEEUU en América Latina, me empezaron a hablar sobre las trasnacionales estadounidenses, el neoliberalismo y las semillas transgénicas.
Los zapatistas ven a los movimientos sociales globales como relevantes entre sí, como parte del sistema capitalista global, y aún así entienden cada comunidad y cada movimiento como algo internamente independiente. Cuándo les pregunté si tenían algo específico que decirle a un ciudadano estadounidense, ambos dijeron “no.” Con insistencia, explicaron que cada uno debía hacer su propio movimiento. Y al mismo tiempo dijeron, la lucha zapatista es para todo el mundo. Como dice la frase zapatista, luchan por “un mundo donde quepan muchos mundos.”
Al día siguiente, cuando hablábamos de tomar un descanso para tomar pozol en el maizal, Rodolfo me enseño a decir “vamos a tomar pozol” en su idioma nativo, tojolabal. Wah kuti pichi, repetí. Luego me miró y dijo, “¿sabes por qué tomamos juntos el pozol?” Pensé en muchas respuestas para esa pregunta, pero no tenía idea de la respuesta que buscaba.
“Tomamos pozol juntos,” dijo Rodolfo, “porque en la lucha zapatista hacemos todo colectivamente. Nadie en la organización recibe más o menos. Tomar pozol uno sólo en un grupo es algo individualista.” Esta afirmación repentina de Rodolfo llevó mi entendimiento de igualdad zapatista a otro nivel. Por supuesto, mucha gente habla de igualdad y de compartir y cooperación comunitaria. Pero lo que para muchos pareciera un grado innecesario de compartir era algo natural y un hecho para Rodolfo y Jorge. Cuando los zapatistas dicen que practican un valor, lo dicen en serio.
Sin duda alguna, la lección más importante al ver a los zapatistas trabajar, es que trabajan muy duro. Trabajan muy, muy duro. Y es por eso que han podido construir y mantener su movimiento, su resistencia y su independencia. Los hombres y mujeres comienzan a trabajar mucho antes de que amanezca, y cuando terminan el trabajo necesario para mantener a su familia, participan en proyectos colectivos de trabajo para juntar dinero para las medicinas de la comunidad o para los costos de transporte de sus representantes de gobierno. O trabajan en los campos o cocinan para las familias cuyos miembros trabajan como promotores de salud, maestros o miembros de la Junta.
La Escuelita enseñó que los miembros de un movimiento de resistencia civil no sólo deben trabajar duro, sino entender el porqué del trabajo duro. En el caso de los zapatistas, si no apoyan su propio sistema médico, educativo o de justicia, entonces dependerían del gobierno mexicano para esos servicios. Y por doscientos años, el gobierno mexicano ha fallado en proporcionarle esos servicios o los ha utilizado para controlar y manipular a la población. El zapatista promedio lo entiende, habla sobre ello y trabajo duro por ello.
Caminando por la cuadra
Una tarde, mi guardián y mi padre anfitrión me llevaron en un recorrido por los edificios zapatistas del pueblo. Rosario Río Blanco tiene una tienda local, una tienda regional, una escuela y una clínica de salud. En la clínica de salud, el promotor de salud nos dio un ejemplo de la importancia de la planeación a largo plazo, el compartir las habilidades y la paciencia en la organización zapatista.

Un mural del subcomandante Marcos adorna una pared en La Realidad. FOTO DR 2013 Alex Mensing
Poco a poco, los zapatistas han nombrado a miembros de la comunidad para ser entrenados como promotores de salud. En un principio, voluntarios externos con experiencia médica entrenaban a los zapatistas, pero al ganar experiencia, los nuevos promotores de salud han podido entrenar a otros, y de alguna manera han entrenado a suficientes personas para tener practicantes generales en cada comunidad.
El gobierno zapatista llevó a cabo una asamblea y determinó 47 factores importantes para mejorar la salud de la población, y ahora que hay los suficientes practicantes, luego de años de entrenamiento, han comenzado a abordar esos 47 factores en las comunidades zapatistas al mismo tiempo. Pero en vez de tratar de trabajar en todos los factores de una sola vez, eligieron diez de esos factores para abordar este año, 2013. Los factores incluyen higiene personal, el uso de mesas para comer y el guardar de forma adecuada la madera y los platos, etc.
Al celebrar asambleas locales y al visitar cada hogar para asegurarse que estén implementando estas mejoras, los promotores de salud ya han comenzado a ver importantes reducciones en las enfermedades. Pero el desarrollo organizativo requirió de años de planeación a largo plazo y de un extenso entrenamiento y de compartir habilidades.
Otro principio importante en el desarrollo del gobierno autónomo zapatista, que los promotores de salud y de educación encarnaron, es que debes de estar haciendo algo incluso cuando te sientas sin preparación. En el caso de prácticamente todos los representantes zapatistas de gobierno, maestros y doctores, comenzaron a practicar su papel con poca o nula experiencia. Pero al mantener la sana cultura de cooperación, reflexión y autoevaluación y crítica, grupos de individuos han podido mejorar sus habilidades de acuerdo a las circunstancias y desafíos locales. Al final, aprender de la experiencia ha ayudado a que los zapatistas construyan un sistema que se ajuste a sus propias necesidades.
Conclusión
Al despedirme de mi guardián y agradecerle, su reacción me enseño una última lección de organización zapatista. Cuando me di cuenta de la dificultad de traducir y de agradecerle por su esfuerzo, (tradujo entre tojolabal y español para mí), simplemente me respondió que era su trabajo, y que todos en la organización habían hecho su parte para hacer posible la Escuelita. Muchos estudiantes experimentaron esto. Los zapatistas ven su movimiento como un esfuerzo colectivo, y mientras cada individuo es responsable de su tarea, no toman crédito personal por el éxito de la organización. Los movimientos sociales deben compartir sus responsabilidades y habilidades para lograr sus objetivos. En consecuencia, los zapatistas compartieron el crédito por sus logros.

El público prestaba atención durante la presentación final anunciando la clausura de la primera “Escuelita Zapatista”. FOTO DR 2013 Alex Mensing
Los zapatistas invitaron a la gente a ir a su Escuelita para que pudieran volver a sus comunidades, sus mundos, y organizar movimientos sociales para luchar contra el neoliberalismo, contra la opresión, contra la comercialización de los pueblos y el planeta. Pero la escuelita no estaba estructurada como una serie de talleres, y no esperaba ser un modelo para la revolución. Y la mayoría de los estudiantes con los que hablé después no percibieron a la escuelita de esa forma. De hecho, muchos dijeron que ya sabían muchas de las cosas que fueron explícitamente enseñadas en la Escuelita.
Lo que la Escuelita Zapatista proporcionó a los estudiantes, por sobretodo, fue la inmersión en un mundo donde no sólo se habla de autonomía, sino que se vive. Vieron en cada acción los principios que ya habían leído en internet y en panfletos. Probaron lo que es el trabajo duro y la disciplina requerida para construir una resistencia efectiva a un sistema poderoso. Hablaron cara a cara con la gente que ha sufrido y resistido, los miraron a los ojos mientras contaban historias de represión que muy pocos han estado siquiera cerca de experimentar.
El verdadero entrenamiento, los talleres verdaderos, los modelos verdaderos, deben construirse fuera del territorio zapatista. Los estudiantes deben convertirse en maestros. Deben diseñar sus propias estrategias para alcanzar la autonomía, libertad y justicia; estrategias que encuentran su camino a través de los obstáculos de sus propios mundos, y que inevitablemente son distintos a los de los Altos de Chiapas, pero que tienen los mismos valores fundamentales. Entonces, queda por ver el papel que la Escuela Zapatista tendrá mientras los estudiantes de su primera generación vuelven a sus lugares de opresión… digo, origen.

A diez años de los Caracoles y 40 de la Unidad Popular... ¡Junten miedo cabrones!

Por: Iber Aracena Mora* / Rebelión.

Comparto unas pocas-hartas palabras, luego de una experiencia profunda y real, comparto por necesidad, comparto por responsabilidad, comparto por alegría, comparto por agradecimiento, profundo y real también.

Pronto a cumplirse 40 años del asesinato de un sueño colectivo, allá en Chile mi tierra, este mensaje será de esperanza para algunos y de terror para otros.

Dicen que dicen, andan diciendo, que el zapatismo ya no existe, que en algún tiempo tuvo relevancia, que en algún momento fue lucha, fue dignidad. Es común en este presente, en esta repleta capital mexicana, que se confunda el zapatismo con los Zetas, grupo narco de primera relevancia en el principal mercado de este país (junto con el mercado de armas, que van de la mano), que se escuche que el subcomandante Marcos es un pagado de Salinas Gortari (uno de los peces gordos del PRI y presidente de la república al momento del levantamiento de 1994). Dicen que dicen, que las estrategias contrainsurgentes del Estado han sido exitosas, que han cooptado a los principales líderes del zapatismo, que han logrado generar problemas internos desarticulando a la organización en los distintos pueblos.

Dicen que dicen, pero sus malas maniobras les rebotan. No estaban muertos, tampoco de parranda, o sí tal vez, pero de “buena parranda”, esa que construye.

Entonces agradezco, porque tengo a quién agradecer, ¡Es real cabrones!... gracias por abrirnos sus puertas, sus hogares, por recibirnos en su milpa, por mostrarnos sus escuelas, sus hospitales, su construcción colectiva, compartirnos sus aprendizajes en estos años de trabajo. Gracias por su lucidez, por su humanidad, por su locura que ilumina nuestra ceguera, que enciende esa lucecita en el fondo del corasound.

Domingo 11 de Agosto del 2013, cerca de las 3 de la tarde, parte el recorrido desde CIDECI-Unitierra, en San Cristóbal de las casas. Una caravana de aproximadamente 30 camionetas zapatistas nos transportan hacia el caracol III, La Garrucha, el cual me fue asignado para cursar como alumno la primera escuelita organizada por el pueblo zapatista llamada, “la libertad según l@s zapatistas”, escuela gratuita y laica.

Cerca de medianoche nos reciben cientos de encapuchad@s, de es@s que se encapuchan para que l@s vean, luego de 500 años de ser invisibilizad@s por el mal gobierno, entre aplausos y alzando el canto ¡vivan las y los estudiantes de la escuelita!

La garganta se me aprieta, mi corazón parece tener doble pedal y mis cañuelas tiritan. Luego, las palabras de bienvenida de la Junta de Buen Gobierno, las tortillas con frijoles, la música, la alegría.

Con la primera claridad nos levantamos, café, frijolitos y tortillas mañaneras para luego asignarnos a nuestro Votán (en la visión de l@s zapatistas, “guardián y corazón del pueblo”, o “guardián y corazón de la tierra”, o “guardián y corazón del mundo”. En términos occidentales, un tutor o tutora. ¿fome, no?). Este hombre o mujer zapatista será nuestra sombra durante los días que dure la escuelita. El mío: hombre de 63 años, perteneciente al pueblo de San Pedro, zona Caracol III, zapatista desde el comienzo de la clandestinidad, allá por el año 1983. Me emocionaba escuchar que su anhelo recurrente fuera que sus hij@s de 4 y 1 añito lleguen a ser comandantes (y cuando lo decía agarraba a la pequeña de la cintura y comenzaba a darle brincos!). Viene un primer acercamiento a las dudas y a las explicaciones dadas por los maestros de la zona.
Partimos luego al pueblo que nos es asignado, donde una familia nos acogerá por estos días. Para que se entienda: los zapatistas tienen una organización estructurada en tres niveles. En el tercer nivel una Junta de Buen Gobierno (integrada por 24 compas que trabajan por tres años). Luego, cada uno de los cinco caracoles (I. La Realidad, II. Oventik, III. La Garrucha, IV. Morelia y V. Roberto Barrios), es decir cada zona, tiene sus Consejos Municipales autónomos, un segundo nivel donde hay autoridades por cada área de trabajo (educación, comercio, salud, comunicación, justicia, etc.). Y un primer nivel donde cada pueblo o comunidad tiene sus comisariados autónomos. Estas autoridades se rigen por los siete principios del mandar obedeciendo: Servir y no servirse; Representar y no suplantar; Construir y no destruir; Obedecer y no mandar; Proponer y no imponer; Convencer y no vencer; Bajar y no subir.

En todos estos cargos no se recibe sueldo, sólo un pequeño aporte para cubrir el transporte y granos básicos (maíz y frijol) que salen de los cultivos colectivos (¿qué dirían de esto nuestros parlamentarios, con sus gordas billeteras?). Otro punto a destacar es que las mujeres participan activamente en los tres niveles de gobierno.

Dolores Hidalgo mi pueblo asignado, a dos horas y media de La Garrucha. Tierra recuperada el año 1994, quitada de las manos a un finquero malulo de la zona luego del levantamiento, y conformado como pueblo zapatista el mes de Septiembre de 1996. Sus cerca de 500 habitantes son toitos zapatistas (hay compas que le tocaron poblados donde conviven zapatistas con no zapatistas, con antizapatistas, con priistas y perredistas… pues ellos contarán su historia). El pueblo encapuchado te recibe, formad@s en fila, pasamos delante de cada un@, estrechamos nuestras manos y recibimos su agradecimiento. Un abuelito y una abuelita, de esos que sa´en, me acogen en su hogar, y aquella primera noche, a la luz de la vela, comiendo frijolitos y tortilla (a esa altura pensaba yo: ese plato lo más probable que en un restaurant vegano de moda costaría una fortuna. Imagínese el menú: frijoles zapatistas y de regalo un pasamontañas. Ganancia asegurada!) , conversan en tzeltal, su lengua materna, se conocen con mi Votán, se cuentan sus resistencias, sus dolores, sus alegrías, nos miramos, con intriga, con respeto. Trato de entender, atento a sus gestos y expresiones. Sólo nuestro Votán nos puede hablar en Castilla, o español como le decimos nosotros, será nuestro traductor ante el pueblo. Una parte del aprendizaje según lo que nos comunican, una forma de hacernos entender que eso que llaman “igualdad jurídica es uno más de los esperpentos de la justicia en nuestro mundo” .Nos preguntan desde la práctica ¿Es justo que un indígena comparezca ante las instancias gubernamentales de justicia con un traductor de palabras? ¿Acaso en los juzgados se traducen culturas?

A las cinco y media de la mañana, machete en mano, caminamos hacia el monte, pa hecharle una miraita a la milpa, y luego limpiar tierras que alimentan el ganado colectivo. Para que se entienda: hay tierras por cada familia, donde tienen su casita, de piso de tierra (pues no se han vendido al mal gobierno), sin luz eléctrica (pues no se han vendido al mal gobierno), con techos expuestos a la lluvia (pues no se han vendido al mal gobierno), la mayoría sin baños (pues no se han vendido al mal gobierno), pero rebosantes de dignidad. Donde tienen su milpa para el maíz y los frijolitos, que permite que no falte lo básico. Y hay tierras colectivas, hay milpas colectivas, donde tienen su ganado colectivo, su maíz colectivo, que utilizan para apoyar a los compas que tienen cargos o cubrir emergencias de la comunidad. La vida, en términos materiales, es precaria, entendamos, son pueblos con 20 años de resistencia (y más si consideramos la clandestinidad, y más aún si miramos el proceso de invención de América). Nos dicen “nuestros hermanos priistas, que han sido engañados por el mal gobierno y se han vendido, tienen mejor casa que nosotros, mejores animales, mejores transportes, porque los inundan de proyectos y recursos. Es la estrategia de la contrainsurgencia. Pero no tienen organización, no tienen dignidad, no tienen sus escuelas autónomas y sus servicios de salud, no tienen semillas sanas, sino transgénicas. El mal gobierno cuando quiera los aplasta, les quita sus tierras, sus ríos, no tienen futuro. Es lo que nos muestra la historia”.

Y así recorremos hectáreas recuperadas, trabajando y tomando pozol en los descansos (una masita de maíz, que se sumerge en agua y luego se revuelve. No vaya a cometer el error, cuando le ofrecen sal, de ponerla directamente, porque será el centro de burlas. Unte el deito en la sal y se lo chupa). Compartiendo palabras y un poquito de tabaco. Frente a sus destrezas de samurái, mis manos burguesas de ratón de ciudad a la segunda mañana casi no pueden sostener el machete.

Luego del mediodía, nos encerramos a las horas de estudio. Porque el pueblo zapatista ha preparado cuatro libros de estudio para nosotros: “Gobierno autónomo I”, “Gobierno autónomo II”, “Resistencia autónoma” y “Participación de las mujeres en el Gobierno autónomo”. Los leemos en voz alta, reunidos con la familia, libros llenos de testimonios e historias locales. Para que se entienda: acá no se trata de borrar la historia para refundar la socialidad, no es la lógica de la página en blanco, sin manchas. Lo que veo es una mancha que resiste al detergente de la empresa histórica de la modernidad capitalista. Me mostraron otra configuración de las necesidades de consumo y de la relación de lo humano con lo otro, una transformación radical de las relaciones de producción, acá no se trata de ponerle valor a todo y que todo lo demás sea secundario. Como diría CNN: “está pasando, lo estás viendo”.

Comentamos los libros, nacen preguntas ¿Cómo han sido sus experiencias en la clandestinidad previas a la declaración de guerra? ¿Cómo vivieron el 1 de Enero de 1994 y el 21 de Diciembre del 2012? ¿Cómo ven el futuro del zapatismo, de sus hijos, de sus nietos? Serán tardes de lectura y educación espontánea en torno a un matecito, que los espanta por su amargura, por su no costumbre. Rodeados de nubes limpias, cerros de verano, rostros cansados, pero sin engaño.

El siguiente es día de trabajo colectivo (cada 8 días lo realizan). Las mujeres van a cosechar frijoles y los hombres a machetear los campos y ver el ganado. Ceibas milenarias abundan, protegidas por ell@s, ell@s protegidos por ell@s. Tengo la posibilidad de asistir a la escuela autónoma del pueblo, de escuchar algo de los cursos impartidos a l@s niñ@s, de ver como se enseñan los valores comunitarios, la valentía de l@s abuel@s para no agachar el moño. Hablan del buen vivir, reflexionan, en tzeltal y en castilla. Luego, la posibilidad de conocer un poco el trabajo que realizan las mujeres parteras, las hueseras y las que aprenden hierbas medicinales.

El penúltimo día deciden en asamblea ofrendarnos amor de su ganado colectivo. Me recordaron que hay una dimensión lúdica del trabajo, si éste no se somete a la lógica de la acumulación, que pueden derrochar dos grandes vacas, aunque no les sobre, aunque no reciban ganancia. Con los primeros rayos del sol salta la sangre, y se viene la repartija. Luego, obviamente no nos podemos saltar el estudio, solo que ahora se acompaña de un buen caldo.

Ya la última noche, yo guatón de tanto asao, el tatita me pregunta…y usted compa ¿es zapatista? Yo, como que me sonrojo, miro pal el suelo, como que me encurvo un poco y le digo…o sea, o sea, vivo de una beca, podría decirse que soy como uno de eso inconscientes vendidos al mal gobierno, o sea, lo soy… ¿cachai?... pero puedo decirle que en mi corazón siento los valores del zapatismo, o sea, los siete principios del mandar-obedeciendo me dejan sin aliento y una sensación rara en la guatita. Empezaba a transpirar la gota gorda y mi boca se secaba. Podría decirle que estoy demasiado cómodo, y si, si, eso, faltan huevos…o sea, si tengo discursos muy bellamente rebeldes, y no ando robando (bueno, a los supermercados sí, esa buena costumbre no se quita, pero eso no es robar), y sí, trato de llegar a todos los lugares en mi cleta, porque creo que puede ser revolucionario y en realidad mi vida ya depende de ella, participo en colectivos autogestivos, cooperativas, escuelas populares y trato de entregar el cielo a los que amo y el infierno a los que odio. Y sí, me coso parches revolucionarios en mi ropa, tengo un peinado a la moda rebelde, trato de ir a todas las marchas y toco en bandas perfumadamente críticas, hasta hice una cancioncita en homenaje al 21 de diciembre (con el cuatro venezolano que me mandaron mis hermanit@s de Chile) ¿cachai? Ah! Y lo más importante, trato de eliminar el miedo, ese que paraliza, ese que anestesia la voluntad. Pero sí Don, faltan huevos, estamos demasiados cómodos y la voluntad a ratos se esconde con las cucacharas por los rincones. Don ¿le molesta si le digo compa? A esa altura mi Votán sufría con mi español y mis manos parecían tener alzhaimer. Luego de un silencio de esos, ofrezco mate y pido permiso pa ir al monte a echar la corta.

¿La libertad según los zapatistas?

Fácil, tener el corazón bien puesto, eso, y tener huevos, como los han tenido ellos, como lo ha tenido Alberto Patishtán, el Tata Juan Chávez Alonso, el Tatic Samuel Ruiz, la comandante Ramona, como los han tenido los verdaderos Mapuches en resistencia.

Para que se entienda, no es mi intención idealizar, si toman coca-cola y si cagan hediondo, no caigamos en la trampa tampoco, que la ciega veneración no construye. Hay errores, se han dado pasos en falso, hay traiciones y descontentos, hay ciertas malas costumbres, herencias de la modernidad capitalista que aún no han sido erradicadas del todo. Y como diría mi compadre, el problema es el hombre y en eso no hay vuelta.
Pero a la vez, y lo importante, es que hay una capacidad arrolladora de unión, de organización, de disciplina, una conciencia devastadora de lo que es vivir la resistencia, de que están luchando para vencer la dictadura del capital que defiende el mal gobierno, tanto en el discurso como en la praxis. Y acá, el abajo y a la izquierda se justifica al mirar el socialismo real del siglo XX que cometió el error de partir de arriba para abajo. El Estado omnipresente, apabullante, sin detenerse en lo verdaderamente humano, versus el caracol, lento pero seguro, y que construye desde abajo.

Su libertad individual se somete a esta lucha, puesto que priorizan la defensa de sus derechos colectivos amenazados. Quizás a nosotros los hedonistas nos cueste entenderlo, pero vale la pena hacer el esfuerzo. Toman una opción clara: que la vida de la comunidad no esté definida por la acumulación del capital, su centro lo ubican en construir las condiciones necesarias para una reproducción de la vida, por la vida misma. Quieren que sus niet@s disfruten los ríos descontaminados y sin dueños, que puedan tomar sombra bajo esos árboles ancestrales, que puedan no ser pisotead@s por patrón alguno, que tengan el maíz descontaminado y las semillas libres. Ejercer una cultura política plena, donde l@s sujet@s comunitari@s no son soci@s de una empresa.

A quién pregunté no conocía ni a Marx ni a Lenin (sí a Lennon), ni sabía de la Escuela de Frankfurt, ni que a Trosky lo habían asesinado en México. No sabían dónde se encuentra Cuba, ni tampoco habían escuchado de la teología de la liberación. Pero hay resistencia, resistencias, multiversos como diría nuestro Matta, y no sólo en el contenido sino también en la forma. Económica, que parte por la soberanía alimentaria, desde la milpa y la tierras recuperadas para expandirse a otros ámbitos (panaderías, producción de zapatos, herrería, hospitales, escuelas, etc.). Ideológica-cultural, que se expresa en una conciencia crítica hacia los medios de comunicación y de dominación, una educación que parte en la escuela con los saberes necesarios para la existencia local, pláticas políticas a los jóvenes, el resguardo de su lengua, encuentros artísticos, deportivos en sus pueblos, fiestas comunitarias. Acá se ha modificado el lugar histórico de la mujer en un contexto en que la violencia de género es inimaginable y se ha rechazado en su totalidad el alcohol y las drogas. Repito, se reproducen malas costumbres occidentales, mal que mal los 500 años pesan, pero hay transformación real y positiva si consideramos el proceso de enajenación como hecho determinante del conjunto de la vida moderna.

Justo ayer, con los compas de un seminario autogestivo que trabajamos, aparecía la vieja discusión: la toma del poder, la toma del Estado versus la lucha por la autonomía. Mirando este proceso que recién comienza, pero que ya tiene raíces profundas, puedo señalar que el zapatismo va en crecimiento vertiginoso, y lo más probable es que, luego de unos nuevos 10 o 20 años de trabajo silencioso, no nos daremos ni cuenta cuando la gran mayoría de l@s Chiapanec@s sean zapatistas, cuando una parte importante de l@s mexican@s sean zapatistas. Y no nos daremos ni cuenta, cuando el mal gobierno ya no se pueda seguir haciendo el pendejo y esté obligado a la decisión crucial: dialogar de igual a igual, de frente, sin mentiras, sin soberbia, respetando (a diferencia de su actuar luego de los acuerdos de San Andrés Larrainzar el año 1996), para una sana construcción de la cultura política o, tomar la decisión de extremar las acciones de contrainsurgencia para realizar una ofensiva militar de peso. Escuchando la historia, lo más probable es que ocurra esto último. Y al mirar la correlación de fuerzas, por un lado no puedo ser optimista. Sé que esos cabrones tienen la cobardía suficiente para apretar el botoncito y desde sus altares sebosos hacer brotar la sangre a caudales. Es lo que nos muestra la historia.

Pero si fallan (y lo más probable es que eso ocurra),
y les queda un solo zapatista de pie…
Junten miedo cabrones!
Porque ell@s,
es@s campesinos samuráis, mayas patipelaos,
buenos pal pozol, pal baile, pa la risa,
no tienen miedo, no tienen miedo, no tienen miedo,
y cada mañana al despertar,
se repiten que por ser campesinos, indígenas, pobres, valientes y dign@s,
tienen que morir para vivir,
el real sentido del fuego, de la palabra, del silencio.

¡Junten miedo cabrones!

*Estudiante de Posgrado UNAM.
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