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19 de enero de 2019

Tlahuelilpan, militarización y opinocracia.

Por: Sebastián Liera.

Algo delicado y peligroso está pasando tras la lamentable tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo: en las llamadas redes sociales, el linchamiento opinócrata, que se ha vuelto pan de todos los días, está pasando de su inicial deshumanización al juzgar a las víctimas físicas, mortales y no, de la explosión del ducto de gasolina, y ha comenzado a manejar un discurso de descalificación de la defensa y promoción de los derechos humanos mientras, en correspondencia, hace apología de la militarización.

Unas opiniones acusan a una oposición "progresista" (el entrecomillado es suyo) de manifestarse en contra de la militarización del país, pero de exigir en el caso de Tlahuelilpan que el ejército detuviera a quienes desesperados tomaban la gasolina que salía del ducto robándola. Otras, aseguran que si el ejército hubiera actuado a tiempo estas personas no hubieran resultado muertas y/o heridas, pero que de ser así las organizaciones defensoras de derechos humanos hubieran dicho que eso implicaba una violación a los mismos derechos.

En el primer caso asoma una especie de burla por, como me dijeron por ahí, "inconsistencia ideológica", que concluye que lo mejor es dejar de rechazar la militarización del país; en el segundo caso, además de reafirmar que el ejército debió de haber intervenido para impedir el robo de la gasolina, se adelanta un juicio de descalificación de quienes seguramente dirían desde la sociedad civil,que podría haberse hecho de otra forma: quienes defienden los derechos humanos.

El interés de desacreditar a quienes se oponen desde las izquierdas al proyecto de país lopezobradorista y de quienes pretenden desacreditar a lxs defensorxs de los derechos humanos es el mismo: allanar el paso a la militarización. Las razones detrás de esos interés parecen ser diversas: desde quien habla desde la desesperación de sentirse indefenso en un país que se ha caído a pedazos en manos de los capitalistas neoliberales (y por ende criminales) que antecedieron a AMLO en el poder de arriba, hasta quién lo hace porque de suyo siempre ha pensado que lo mejor para una sociedad es acotar las libertades a su mínima expresión y que se erija un imperio de orden, y, en medio, un gran abanico.

El espectro ideológico (y político) de quienes de una u otra manera están pidiendo al ejército en las calles y el silencio de la sociedad civil que exige un alto a la militarización va desde quienes habiendo militado en alguna expresión de las izquierdas ahora han perdido el pensamiento crítico y apoyan ciegamente cualquier iniciativa del gobierno lopezobradorista, así estas sean las mismas e igualmente lesivas que las que implementaron las administraciones, insisto: criminales, anteriores, hasta quienes caminan las derechas más neofascistas y extractivistas, y ríen como hienas salivando en tanto ven al país arder en llamas literalmente.

Detrás de la tragedia en Tlahuelilpan hay una cadena de corrupción que pasa por el crimen organizado, valga la redundancia, priísta incrustado en Pemex con la complicidad de quienes han sido y, gracias a la amnistía de facto lopezobradorista, aún son gobierno. Como jefe del Ejecutivo federal, AMLO está obligado a dejar de lado su discurso y su actuar de conciliación con los grandes delincuentes que han saqueado, explotado, burlado y ensangrentado el país (muchos de ellos, asesores y/o colaboradores suyos), y, ahora, aprobado con su partido la continuidad de la militarización del país.

Lo ocurrido en Tlahuelilpan es un crimen, no un accidente, y los responsables de este crimen siguen en Pemex, en la cúpula charra del sindicato de trabajadores de Pemex o han encontrado curules y puestos en el gobierno de la llamada "4a. Transformación"; si AMLO quiere dar muestras de que en verdad pretende acabar con la corrupción que, hemos visto, es criminal, debe solicitar al poder Judicial el inicio de las investigaciones correspondientes en el deslinde de responsabilidades, lleguen estas hasta donde lleguen; al poder Legislativo, que ofrezca el marco legal para que quienes resulten responsables de estos crímenes sean llevados a la justicia, y, como Ejecutivo, mandar obedeciendo y no impedir con su discurso moralista que se haga justicia. Ése es el AMLO que quienes votaron por él siendo de izquierdas esperan ver: el que juró acabar con la corrupción y poner coto al crimen organizado.

¿Usar el ejército? Lo ocurrido en Tlahuelilpan demuestra que el ejército no sabe qué hacer en estos casos; lo suyo no es la contención, sino el exterminio, la aniquilación; para eso están formados y entrenados nuestros militares (sí, nuestros); el ejército debe regresar a los cuarteles y como país estamos obligados a abrir una discusión muy seria y rigurosa sobre lo que tenemos que hacer para acabar con el crimen organizado, que, dicho sea de paso, tiene como caldo de cultivo un modo de producción económica criminal que no solo lo cobija: lo creó.

Ése modo de producción económica está en la raíz del problema; sin acabar con él, no se podrá pensar que existen otras formas para vivir que no sea la petrolización de nuestras vidas; sin acabar con él, no se podrá imaginar que esas formas "limpias" no estén por encima del derecho a la alimentación y el respeto a los pueblos originarios; sin acabar con él, no se podrá acorralar a la red criminal de quienes se enriquecen a gran escala con el robo de combustible, porque son los principales socios y accionistas beneficiados por este modo; sin acabar con él, no se pondrá fin a la corrupción de quienes son cómplices de estos criminales en la clase política y el servicio público; sin acabar con él, no serán menos la deshumanización y la estulticia de quienes terminan defendiendo lo indefendible porque están desesperados de tanta burla y muerte; sin acabar con él, no habrá fin a la ignorancia de quienes seguirán perdiendo la vida, legal o ilegalmente, como víctimas y carne de cañón de ése mismo modo de producción, desesperados también, por todas las formas de miseria.

Ése modo de producción económica criminal se llama capitalismo y si el señor presidente decide seguirle dando continuidad y, además, alentar a las voces que le secundan en la militarización del país y en el descrédito a la prensa y la sociedad civil organizada que disiente de su proyecto de país por razones anticapitalistas (que son muy diferentes a quienes lo quieren ver fracasar porque quieren la gerencia de México, S.A. para ellxs, los criminales de siempre); el señor presidente y quienes le aplaudan de los 30 millones que votaron por él, serán igualmente unos criminales.

P.D.1: No será fácil, quizás sea hasta imposible: revertir 90 años de cochinero desde la creación del PNR por Calles no parece una tarea nada fácil; pero, puede comenzarse a hacer: no con leyes punitivas, no con militarización, mucho menos con choremas moralistas así hayan sido escritos por Alfonso Reyes; sino dejando de aliarse con quienes han sido los criminales de siempre, dejando de protegerlos, dejando de callar ante sus crímenes y componendas en todas (todas) sus formas. No se pretende que se deshaga en seis años la red criminal y la ruptura de un entramado social que se ha construido, la primera, y roto, el segundo, sistemáticamente en nueve décadas. No somos ingenuos. La exigencia es de poner fin a la impunidad, y no hay un solo gesto hasta ahora en ése sentido.

P.D.2: De sobra está decir que yo no espero que un capitalista encare al sistema del que es producto; pero, ése es otro tema.

18 de enero de 2019

Nueva Guardia Nacional: ¿Tercera transformación de la PF?

Daniel Arellano Chávez | Regeneración Radio.

La Guardia Nacional fue aprobada en la Cámara de Diputados so pretexto de un plan de seguridad pública. Desde hace 20 años a este asunto de interés nacional que tiene sus inicios en el Ejército, se le ha “transformado” con tres actos presidenciales:

1) Momento fundacional, 1999: Ernesto Zedillo (PRI) crea la Policía Federal Preventiva (PFP) con 8 mil elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y 2 mil de la Secretaría de la Marina (SEMAR); 2) Transición, 2006: Felipe Calderón (PAN) decreta la implementación de la Policía Federal con 38 mil 285 integrantes; 3) “Tercera transformación”: Por decreto de Andrés Manuel López Obrador se construye La Guardia Nacional que reclutará a más de 50 mil elementos que se sumarán a los 37 mil 293 elementos de la Policía Federal y a un número no revelado de integrantes de la SEDENA y la SEMAR.


LOS INICIOS DEL APARATO GUBERNAMENTAL

En 1999, durante la “primera agonía del régimen priista”, se desarrolla un movimiento estudiantil conformado en el Consejo General de Huelga de la UNAM, a la par inicia operaciones la Policía Federal Preventiva (PFP).

El Gobierno Federal decide frenar este movimiento con la intervención de la PFP el primero y seis de febrero del año 2000: irrumpe en los diferentes planteles en paro de labores por exigir una educación gratuita. Las tropas vestidas de gris detienen a mil universitarios y los acusan de Terrorismo, delito configurado tras 9 meses de huelga.

Este decreto firmado por Ernesto Zedillo Ponce de León, y su Secretario de Gobernación, Francisco Labastida deja a la PFP en manos de Diódoro Carrasco Altamirano, como Secretario de Gobernación, que a su vez la cede plenamente operativa a Vicente Fox.


¿QUIÉNES FIGURARÁN EN LAS FILAS DE LA GUARDIA NACIONAL?

Múltiples crímenes son cometidos por las tropas que integran a la Policía Federal Preventiva, convertida en Policía Federal con Felipe Calderón Hinojosa que en su momento realiza un cambio estético: del gris uniforme al azul obscuro y una perspectiva de alto impacto denominada “La guerra contra el narco”; tan solo en el periodo diciembre de 2006 y marzo de 2013, las fuerzas combinadas de la marina, soldados y federales asesinan a 4 mil 182 civiles, estas formaran parte del nuevo cuerpo de seguridad de la Cuarta Transformación, por aprobación de 362 diputados.

De acuerdo con el programa nacional de Paz y Seguridad 2018-2024, propuesto por el presidente en turno: “Los elementos que integraran la Guardia Nacional, procederán de las policías Militar y Naval, así como de la actual Policía Federal, y adicionalmente se convocara a civiles y a elementos de tropa para que se integren a la formación de nuevos elementos”, además refiere que el adiestramiento se recibirá en los planteles militares, con un plan de estudios realizado por la SEDENA, SEMAR, SEGOB y SSP.

El dictamen de la comisión de puntos constitucionales, de la Cámara de Diputados, reforma y adiciona los artículos 13; 16; 21; 31; 32; 36; 55; 73; 76; 78; 82; 89 y 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de seguridad.

En las 24 paginas del programa nacional de Paz y Seguridad 2018-2024, se incluye en el punto 8 el plan de Seguridad Publica, dividido en tres incisos, A)Repensar la seguridad nacional y reorientar el papel de las fuerzas armadas B) Crear una Guardia Nacional c)Establecer Coordinaciones Regionales, a su vez, este plan se enuncia el “avanzar a una perspectiva de respeto a las libertades y los derechos humanos”.


UNA HISTORIA DE IMPUNIDAD

El respeto a los derechos humanos incluye la reparación del daño, la dignificación a la memoria de las victimas, el castigo a quien resulte responsable. Los elementos de tropas federales, los mandos de todo tipo, el estado mayor y los civiles encargados de la Seguridad Publica, tendrían que responder por los señalamientos de represión y las violaciones a los derechos humanos, que van desde la tortura, desaparición forzada y ejecución extrajudicial.

Permanecen los miles de testimonios a lo largo y ancho de la Republica, que dan cuenta de la acción de las tropas federales: La huelga de mineros de SICARTSA en Lázaro Cárdenas, Michoacán; La irrupción en Atenco el 3 y 4 de mayo de 2006; La represión a los pueblos de Oaxaca; El represión de estudiantes normalistas, La ofensiva general contra el Magisterio Democrático Nacional; El despojo laboral contra los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro o la población mixteca masacrada en Asunción Nochixtlán, Oaxaca.

La pagina 6 de dicho Plan de seguridad señala: “Las violaciones a los derechos humanos se multiplican y perpetúan en la impunidad”. Los casos anteriores son un ejemplo contundente de que la impunidad perpetua la injusticia y los agravios para las victimas, incluso en estos días de “Cuarta Transformación”.

El erario público está destinado, en parte, al avituallamiento, manutención, transporte, y equipamiento armamentista a cargo de empresas de diferentes latitudes del planeta: Federal Laboratories de Pensilvania, Combined Tactical Systems de Estados Unidos, Ceska Zbrojovka Uhersky Brod de Republica Checa, quien creo el fusil de asalto CZ 805 BREN, con el que las fuerzas federales del Sexto Agrupamiento de la Gendarmería Nacional -que formarán parte de la Guardia Nacional- ejecutaron la masacre de Nochixtlán el 19 de junio de 2016 o la compañía alemana Heckler and Koch cuyas armas han sido usadas en diversas masacres ocurridas en México. Hasta el momento no existen sanciones por suministrar armamento a las instituciones que los utilizaron para asesinar civiles.

A esto se sumará el gasto militar en 50 mil nuevos elementos de tropa, que serán permeados indirectamente por la asesoría militar del comando Norte de Estados Unidos, el Ejercito Israelí, los Kaibiles de Guatemala, y otras fuerzas expertas en efectuar la tortura, ya que los actuales oficiales de la SEDENA y SEMAR han tenido esta formación. La Policía Federal concluyó en noviembre de 2018, el primer curso internacional de Operaciones especiales realizado en México con sus pares de fuerzas armadas latinoamericanas. La vocación represiva de tropas aleccionadas en la brutalidad discrepa con los llamados a una regeneración moral y ética.

Unidades federales e individuos que forman parte o integraron la corporación han cometido acciones aberrantes:

Los elementos que integran la unidad asignada al vehículo 17174: La evidencia fotográfica lo ubica entre las unidades que realizaron la masacre de Nochixtlán el 19 de junio de 2016, esta aparece nuevamente en los medios de comunicación de Baja California, sus elementos allanaron una vivienda el 13 de julio de 2017 en La Paz, para después violar a una mujer, la cual presentó la denuncia formal ante la Procuraduría General de la República en la Paz.

En Tecámac, Estado de México, la noche de año nuevo de 2017, el ex policía federal José López Bautista, asesinó a su esposa y dos hijas, para después mutilar sus cuerpos. Un caso de feminicidio tratado y con sentencia condenatoria por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, en donde nadie cuestionó ¿Cómo ese elemento aprobó los exámenes de control de confianza y permaneció dentro de la Policía Federal?

La combinación de la Policía Militar, la Policía Naval y las tropas de la Policía Federal en una nueva Guardia Nacional, seguido de un llamado de López Obrador a “tranquilizar y restablecer el orden y la paz publica en todo el país”, nos obligan a traer a la memoria a estas víctimas y preguntar: ¿Podría usted mantener la serenidad ante la presencia de su victimario?
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