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13 de septiembre de 2018

CECOP, cuando las milpas no espigan.

 

Por: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.


En memoria de doña Euología Ortega Carlos
quien falleció este sábado en Ayutla de los Libres a los 55 años.
Al mismo tiempo que luchó incansablemente contra el cáncer
se unió a sus hermanos Elocadio, Meliton y Hermenegildo
para exigir la presentación de su sobrino Mauricio Ortega Valerio,
uno de los 43 estudiantes desparecidos de Ayotzinapa,
miembro del pueblo me’phaa y originario de Monte Alegre
municipio de Malinaltepec.

El drama que las autoridades no les interesan atender es la crisis agrícola que enfrenta los productores del campo, que desde 1992 fueron avasallados por el poder presidencial, cuando Carlos Salinas de Gortari impuso su reforma al artículo 27 de la Constitución Política.

Esta reforma sentó las bases de la privatización de los territorios comunitarios. Por decreto se abandonó a los campesinos pobres y se impulsaron programas orientados a legalizar el despojo y a debilitar la organización de los núcleos agrarios. De manera arbitraria se dio por concluido el reparto agrario y se impulsó un modelo de explotación capitalista fincado en el extractivismo, en lugar de apostarle a la autosuficiencia alimentaria.

La visión empresarial de los gobiernos neoliberales hizo más rentable la importación de granos, que incentivar la producción de los pequeños productores. La reconversión de campo al capital transnacional fue desmantelando la economía comunitaria. Se crearon nuevas instituciones para darle prioridad a los mega proyectos que con el tratado de libre comercio adquirieron un estatus jurídico que les permitía explotar a gran escala los bienes naturales de los pueblos originarios.

Lo importante es la apropiación del territorio para realizar inversiones de largo plazo, lo irrelevante son ahora los indígenas y campesinos pobres que han cuidado celosamente a la madre tierra. El gobierno los borró del mapa y los utilizó solo para obtener la autorización en el cambio del uso del suelo.

La Procuraduría Agraria (PA), está muy lejos de ser una instancia que defienda los derechos de los pueblos indígenas y del campesinado. Su diseño institucional esta más bien volcado para suplantar a las autoridades agrarias a quienes se les da un rol secundario como simple representantes del núcleo agrario. Poco a poco esta procuraduría ha ido tomando el control para la realización de las asambleas, mediatizando las demandas legitimas de los titulares de estos territorios. La PA es la punta de lanza para convencer a ejidatarios y comuneros de las bondades que traen los megaproyectos impulsados por empresas trasnacionales.

El caso de La Parota es un claro ejemplo de cómo la Comisión Federal de Electricidad, la PA, la SEMARNAT y otras dependencias del ramo se unieron para imponer la hidroeléctrica en los Bienes Comunales de Cacahuantepec. Realizaron asambleas espurias, utilizaron la fuerza pública para impedir que comuneros opositores a la presa participaran en las asambleas, cometieron una serie de irregularidades en los procedimientos con el fin de garantizar la aprobación de la hidroeléctrica y llegaron al extremo de criminalizar a sus líderes y encarcelarlos, para desmovilizarlos.

Los campesinos opositores se vieron obligados a conformar el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (CECOP), para resistir los embates de los tres niveles de gobierno. Pelearon en las calles y al interior de sus Bienes Comunales para impedir el atraco y nulificar las asambleas en los Tribunales Agrarios. Con la ley en la mano, derrotaron al gobierno federal.

El mismo ex Relator Especial para pueblos indígenas de la ONU Rodolfo Stavenhagen recomendó al Estado Mexicano que se respetara la libre decisión de los comuneros de no permitir la construcción de la presa, por su inviabilidad social, económica y ambiental.

Han sido quince años de lucha tenaz, de dar la batalla a brazo partido, de enfrentar a un gobierno represor que se ha empeñado en doblegar al CECOP criminalizando su lucha y generando divisiones para desgastarlos internamente alentando la confrontación entre los grupos. Lo que pasó en la comunidad de la Concepción, municipio de Acapulco el 7 enero fue el desenlace de un conflicto anunciado tanto por las autoridades del estado con sus operadores políticos en la región que trabajan coordinadamente con empresarios que han promovido la creación de grupos de choque para desafiar al CECOP y a la Policía Comunitaria que operaba en la Concepción.

Los saldos sangrientos de esta refriega fueron de 6 personas asesinadas del grupo del comisario apoyado por los empresarios gravilleros y dos elementos de la Policía Comunitaria de la Concepción. Las autoridades del estado en lugar de haber prevenido esta tragedia no solo permitieron que se consumara, sino que se abalanzaron contra los miembros del CECOP y en un ostentoso operativo de policías estatales y ministeriales, llegaron a la comunidad, no para restablecer el orden, sino para accionar sus armas y cobrar venganza.

En este operativo ejecutaron a 3 miembros de la Policía Comunitaria, detuvieron y torturaron al líder histórico del CECOP, Marco Antonio Suasteguí, realizaron detenciones y cateos ilegales y trasladaron a más de 30 campesinos del CECOP, acusados inicialmente de delitos contra la salud. Esta acción delincuencial de las policías se consumó con el encarcelamiento de 25 campesinos quienes, al ganar un amparo, la Juez ordenó reponer el proceso de la audiencia inicial en donde fueron liberados dos personas y siete más en la audiencia de vinculación.

Los vicios reproducidos en estas detenciones salieron a relucir en el nuevo sistema de justicia penal. Se ha logrado demostrar que se fabricaron pruebas y testimonios y que se practicó la tortura, así como tratos crueles, inhumanos y degradantes en varias de las detenciones. Lo que se esperaría de las autoridades encargadas de investigar estos delitos es que sus actuaciones se apegaran al debido proceso, sin embargo, después de que se logró la liberación de los compañeros la policía ministerial ha emprendido una ferrea persecución contra los miembros del CECOP.

Actualmente mantienen un aparatoso operativo en las principales entradas a los bienes Comunales de Cacahuatepec como Las Chanecas, San Pedro Cacahuatepec, Las Palmitas, Tasajeras, San Isidro Gallinero y La Concepción. Con lista en mano revisa de manera ilegal a todos los campesinos que salen o entran a los Bienes Comunales. Más de 80 elementos recorren la zona.

Recientemente policías ministeriales catearon de forma ilegal el domicilio de Clemente Cabrera Benítez, destacado miembro del CECOP en la comunidad de Tasajeras y se lo llevaron detenido. El 4 de septiembre detuvieron en San Isidro Gallinero a Tomás Cruz Valeriano de la comunidad de Ilamos, los dos cuentan con una orden de aprehensión por el delito de daños y despojo que derivan de acusaciones infundadas y pruebas fabricadas.

La Fiscalía ha liberado más de 50 órdenes de aprehensión contra igual número de comuneros del CECOP, cuyo delito ha sido defender sus tierras y sus bienes naturales como el Rio Papagayo que es explotado irracionalmente por los empresarios gravilleros. Desde hace una semana la policía estatal y ministerial mantiene prácticamente sitiado los Bienes Comunales de Cacahuatepec con el objetivo de desmantelar al CECOP y diezmar su lucha histórica.

Las acciones de la Fiscalía General de Guerrero es una clara expresión de la persistencia del Estado de seguir criminalizando a los defensores comunitarios del CECOP. Es evidente el uso faccioso del aparato de justicia para desmantelar la organización y resistencia de los campesinos en su defensa de su territorio y bienes naturales.

La perversidad del poder no solo se enfoca en encarcelar a los campesinos que defienden su tierra, saben perfectamente que con esta acción causan graves daños a su familia y a las mismas comunidades. En lugar de dedicarse al trabajo de sus parcelas y huertas tienen que desgastarse en todos los sentidos para luchar por la libertad de los detenidos, su dependencia económica se sustenta de lo que siembran en sus parcelas.

Si la milpa no espiga es porque el gobierno los encierra para que dejen de amar su tierra. El peor castigo para el campesino y para sus familias, además de la cárcel es violarles el derecho a seguir siendo campesinos y a vivir del fruto de su trabajo.

En esta temporada de cosecha, no espigaran las milpas, ni habrá fiesta en los bienes comunales de Cacahuantepec porque el gobierno se obstina en darles trato de delincuentes a los campesinos que se han atrevido a empuñar su acero para defender sus tierras.

Su consigna de que ¡la tierra no se vende, se ama y se defiende! les ha costado muy caro. Porque han cancelado durante estos quince años la presa La Parota descarrilando los planes de los grandes empresarios, de transformar el rio Papagayo en un jugoso negocio para amasar fortunas a cambio del desplazamiento forzado de los campesinos y su confinamiento a las periferias del Acapulco violento.
Demandamos el cese de la persecución contra miembros del CECOP; el retiro de los retenes ilegales que mantiene la policía ministerial. Que cesen los cateos ilegales a los domicilios de los miembros del CECOP. Que se cancelen las órdenes de aprehensión infundadas y pare el uso faccioso del aparato de justicia contra los campesinos que defienden el territorio.

¡Libertad inmediata a los presos del CECOP!

16 de agosto de 2018

Pronunciamiento del FNLP, integrante del Congreso Nacional Indigena, a favor de la libertad del compañero Huvaldo Santana Alonso.

A las Hermanas y Hermanos de los pueblos de México y el Mundo;

A los Pueblos, Naciones, Tribus y Barrios.

A las y los compañeros de las organizaciones sociales.

A las y los defensores de derechos humanos.

A los maestros.

A los estudiantes.

Al pueblo organizados.

A todos y todas!!!!!!

Les hacemos de su conocimiento que siendo las 16 horas del día lunes 23 de julio del 2018 fue detenido el compañero Huvaldo Santana Alonso, en un retén de la policía ministerial, esto en la cabecera municipal de San Marcos, Guerrero.

El compañero Huvaldo Santana Alonso, es originario de la comunidad de La Laguna municipio de Coyuca de Catalán, Guerrero. Es un activista defensor de los bosques, de la tierra y el agua, él y su familia han sido objeto de múltiples ataques por parte del gobierno, tan es así que en 2012 tuvieron que abandonar su comunidad a causa de la violencia que azotaba la región.

Desde 2007 los ahora desplazados de La Laguna comenzaron a ser víctimas de irrupciones, ejecuciones, desapariciones, ataques y balaceras en su propio pueblo tanto de grupos de la delincuencia organizada, paramilitares, incluso de militares y policías.

Como consecuencia de esa persecución, del 2007 al 2012 habían sido asesinadas 27 personas, hombres, mujeres y menores de edad, y tres más fueron desaparecidos y todavía se desconoce su paradero.

La mayoría de las víctimas fueron de las familias Santana Villa y Díaz Pérez. El 28 de noviembre de 2012 fue asesinada Juventina Mojica Villa junto a su hijo Reynaldo de 12 años.

Juventina dirigía al grupo de desplazados por la violencia de La Laguna, entonces refugiados en Puerto de las Ollas, municipio de Coyuca de Catalán.

Antes entre febrero de 2011 y noviembre de 2012 el mismo grupo armado había ejecutado a su esposo Rubén Santana Alonso y a sus hijos Sergio, Joel y Reynaldo, Santana Villa.

La persecución de paramilitares y sicarios en contra de la familia Santana Villa y de los pobladores de La Laguna surgió por su defensa de los bosques del ejido Los Huajes de Ayala, municipio de Coyuca de Catalán, en la región Tierra Caliente. Por la violencia se vieron obligados a abandonar sus tierras y cedérselas a las bandas criminales, pero lograron refugiarse en 2011 en Puerto de Las Ollas.

Pero tras la violencia que les llegó hasta esa localidad con la ejecución de la líder Villa Mojica, las familias se vieron obligadas a abandonar la sierra.

Por la presión de organizaciones sociales y organismos de derechos humanos el gobierno del estado inició el proceso de reubicación. Un grupo de 16 familias se quedó en La Tondonicua, municipio de Petatlán, otro más fue trasladado a La Unión, y un tercero a Tepango, municipio de Ayutla.
 
El gobierno interino de Rogelio Ortega Martínez mediante la entonces subsecretaria para Asuntos Políticos, Roxana Mora Patiño, ofreció dotar a las familias desplazadas tierras para sembrar y para construir sus casas, servicios públicos, proyectos productivos para tener empleos y garantías de seguridad.

Sin embargo las familias que viven en La Unión y Tepango a donde llegaron en marzo de 2013, siguen siendo acosadas por parte del estado como lo es el caso del compañero que acaba de ser detenido.

Actualmente el gobierno pretende trasladarlo al penal de Coyuca de Catalán, esto pone en riesgo su integridad física y lo pone en riesgo de muerte esto por el crimen organizado es quien controla dicho penal.

Exigimos la libertad inmediata del compañero y hacemos responsable al gobierno estatal y federal de cualquier daño físico y mental que pueda sufrir Huvaldo Santana Alonso.

Exigimos la libertad inmediata de todas y todos los compañeros que actualmente están siendo privados de su libertad por el hecho de organizarse.

NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS

POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS.

31 de julio de 2018

De la resistencia al germen de la autonomía: los campesinos opositores a la presa La Parota.

Por: César Enrique Pineda / Memoria.

Una marea campesina se arroja sobre la asamblea que les despojará de sus tierras comunales, en un lugar llamado Cacahuatepec. Es 2005 y algunos calculan que son tres mil, otros, incluso, siete mil. Como sea, es una pequeña insurrección en Guerrero, en el municipio de Acapulco, a orillas del río Papagayo que servirá -según los planificadores gubernamentales-como el afluente para uno de los proyectos de represa hidroeléctricos más grandes del planeta.  La multitud campesina lleva machetes, sombreros y una indignación vuelta rabia por la asamblea a la que no fueron convocados y que ese día pretende decidir el destino de las tierras para el megaproyecto. La movilización y lo aguerrido de sus integrantes asombra y asusta a sus contendientes en el conflicto. Muchos policías dejan sus lugares debido a la peligrosa visión de los campesinos enardecidos rodeando por completo el lugar. Algunos de los ejidatarios a favor del proyecto corren despavoridos, tirando las sillas; otros más tratan de saltar los cercos del lugar. Incluso, cuando los cuerpos policiacos apuntan con armas de fuego a la multitud, las mujeres los enfrentan a gritos, sin miedo. Uno de sus líderes, Marco Antonio Suástegui resume bien dicha rebeldía en un foro en la Ciudad de México:
“La tierra no se vende, no se puede comprar algo que no está a la venta (…) no vamos a ceder ni un centímetro cuadrado de nuestra tierra, ahí están enterrados nuestros muertos, ahí nacimos y ahí nos vamos a morir; no queremos morirnos en las grandes ciudades como si fuéramos animales, somos seres humanos. Ellos nos han dicho indios guarachudos que apestan; sí, seguramente somos indios guarachudos y a lo mejor apestamos, pero tenemos algo que se llama dignidad y esa no la van a comprar con su cochino dinero.”
Es México, es Guerrero, son los campesinos rebeldes del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota, el CECOP.

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PROYECTOS MONSTRUOSOS

A inicios del año 2003, como en numerosos conflictos en toda América Latina, incluyendo México, las máquinas de la construcción entraron a las tierras de los Bienes Comunales de Cacahuatepec para el asombro de los campesinos, ejidatarios  y habitantes de las comunidades de la región que desconocían en absoluto que sus tierras serían inundadas, sus pueblos desaparecidos o afectados y que sus vidas cambiarían por completo por el proyecto hidroeléctrico “La Parota”.

Durante varias décadas los proyectos de represas, sean para la transformación de la infraestructura de riego, de regulación de los afluentes o bien para la producción energética, han sido símbolos de desarrollo, poder estatal, inversiones gigantescas y abrumadora tecnología ingenieril. Los proyectos hidroeléctricos han sido presentados de manera sistemática como elementos del interés común o del proyecto nacional por políticos, burócratas, técnicos e industriales.  En especial, los proyectos de desarrollo hidráulico a gran escala constituyen uno de los verdaderos dogmas de las políticas económicas porque reúnen varios de los elementos que definen al llamado “desarrollo”: control del orden natural ecosistémico hacia su domesticación, alta tecnología, cambio productivo, creación de empleos, pero en especial, planificación sobre pueblos y territorios para su reordenamiento y resignificación hacia la prosperidad y la bonanza.

La promesa del desarrollo de los proyectos hidráulicos oculta las relaciones asimétricas de poder y el alud de críticas hacia proyectos que poco o nada integraron los costes sociales y ambientales dentro de sus ambiciosos planes de transformación y construcción. Después de innumerables proyectos de represas en prácticamente todo el sur del mundo se pueden sintetizar algunas de sus aristas más riesgosas: despojo de tierras comunales desfondando la base material de las economías de subsistencia, desplazamiento forzado que implica la erosión e incluso destrucción de tejidos comunales, saberes comunitarios, identidades étnicas que a su vez terminan en empobrecimiento o nuevas relaciones de dependencia política y económica para los desplazados. En suma, destrucción de modos de vida y pensamiento.

Por otro lado, el represamiento provoca desertificación de tierras, cambios radicales de los ecosistemas de manera irrecuperable, limitan el suministro de nutrientes río abajo y acumulan sustancias tóxicas como biocidas, detergentes y desechos industriales. Las plagas son comunes  y reducen el tiempo de vida útil del agua estancada. Extinción de especies, deforestación, emisión de gas metano producida por la descomposición de la materia verde inundada; todo reunido, significan verdaderas catástrofes.

Quizá por ello sea entendible la férrea oposición que a lo largo y ancho de América Latina ha surgido de pueblos originarios y comunidades campesinas a la consumación de estos proyectos. Desde el Movimiento de Afectados por las Represas organizado desde 1989 en Brasil, hasta las comunidades y mujeres mapuche en Chile contra la presa Ralco a finales de la década de los noventa, y en los últimos años en ese mismo país el Consejo de defensa de la Patagonia en especial, la resistencia al escandaloso proyecto Hidroaysén, pasando por el Frente Nacional Guatemalteco contra las represas y el Movimiento Nacional Anti-represas de El Salvador por mencionar solo algunos ejemplos.
El Consejo de Ejidos y Comunidades opositores a la presa la Parota se inscribe -entonces- en un movimiento continental antirepresas en particular, y en un enorme movimiento comunal en defensa de la tierra, el territorio y los bienes comunes naturales en el sur del mundo, multiforme y polifónico frente a proyectos extractivos, agroindustriales, de producción energética, infraestructura e inversión inmobiliaria urbana, los cinco dedos de la mano del capital sobre la naturaleza. El CECOP se enfrenta, en suma, a una de las tendencias estructurales más agresivas de las últimas décadas del capitalismo desarrollista y es una de las experiencias de resistencia no sólo más avanzadas sino también, triunfantes.

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EL RÍO PAPAGAYO: BIENES COMUNES EN DISPUTA

En la Costa Chica desemboca en el Pacífico el río Papagayo, cuyo margen fértil alimenta a miles de campesinos sin necesidad de infraestructura de riego donde se siembra frijol y maíz, pero también jamaica, cocos, mangos, sandías y papayas. El afluente del Papagayo es el más importante de la región porque reúne a los ríos Omitlán, Azul y Petaquillas. Es quizá por ello que la Comisión Federal de Electricidad impulsó desde el año 2003 la construcción de una enorme hidroeléctrica que requeriría de la inundación de 17, 300 hectáreas de tierras de cultivo, ganadería y selváticas. Esa cantidad de hectáreas significa la formación de un vaso de agua de 11.5 veces el tamaño de la Bahía de Acapulco. Con una inversión que requeriría 1200 millones de dólares el conflicto deriva, entonces, de dos lógicas diametralmente distintas: racionalidad de subsistencia contra lógicas de transformación desarrollista, valor de uso contra valor de cambio, fuerza del río hacia la producción energética o afluente acuífero utilizado como forma de vida. El poder estatal y de las inversiones contra la organización y movilización de campesinos y habitantes comunitarios.  El choque ha sido descomunal.

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El CECOP es uno de los tres más grandes e influyentes movimientos sociales en Guerrero junto a la Policía comunitaria (CRAC-PC) y el movimiento magisterial representado en la CETEG. Convertido en actor público a nivel estatal, aparece cotidianamente en las primeras planas de los diarios locales.  Desde 2003 y hasta 2012, el conflicto principal por el uso del río y la necesaria utilización de las tierras comunales para su inundación o afectación detonó uno de los procesos de movilización, resistencia, boicot, defensa jurídica, denuncia nacional e internacional, más emblemáticos del país, y quizá del continente.

En los procesos extractivos o de inversión en infraestructura, si bien las políticas económicas y planeación surgen del Gobierno Federal, lo cierto es que su factibilidad social depende de los gobiernos locales estatales. Por ello, aunque la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es la responsable promotora del proyecto, le ha seguido el Gobierno de Guerrero en su empuje. Es curioso que la confrontación se desarrolló por casi una década independientemente del cambio en el partido en la gubernatura del estado. Sin lugar a dudas, el príista René Juárez Cisneros primero y el empresario Zeferino Torreblanca gobernador por el Partido de la Revolución Democrática después, fueron quienes más polarizaron el conflicto con los opositores. Este último incluso encabezó marchas para aprobar el proyecto hidroeléctrico y los momentos de crisis, al intentar una y otra vez aprobar el proyecto en las asambleas ejidales necesarias mediante viejos recursos clientelares, corporativos y plagados de irregularidades.

El CECOP se enfrentó así a los gobernadores, a la CFE, a la elite empresarial local que presionó por la aprobación y en no pocas ocasiones a la respuesta represiva. Y sin embargo, resistió y ganó. La estrategia del CECOP fue durante una década una combinación sumamente compleja, anclada en la independencia de los opositores de cualquier otra fuerza política, movimiento o incluso grupos armados. Por supuesto la movilización fue el epicentro de ella. Además de las marchas, generalmente en la ciudad de Acapulco, los campesinos instalaron plantones en varias ocasiones para impedir el paso de las máquinas por sus comunidades, por lo que comenzaron a tomar cierto control territorial comunal embrionario. Otras acciones más firmes fueron el cierre de carreteras e incluso la toma de instalaciones estratégicas. Sin embargo los campesinos, a la par de estas acciones directas, también llamaron una y otra vez al diálogo a todas las instancias gubernamentales, incluido el gobernador. A la par de la iniciativa política del diálogo público, la defensa jurídica ha sido piedra angular de su resistencia y la discusión técnica del proyecto y sus consecuencias sociales y ambientales los volvieron especialistas en el tema, aliados de innumerables organismos civiles y especialistas. Como si no fuera poco, el CECOP empujó junto a sus asesores y organizaciones aliadas, la denuncia internacional que los llevó a importantes foros de la ONU o bien llevaron a los relatores de esa instancia hasta las comunidades a orillas del río Papagayo. El CECOP se convirtió finalmente en el principal impulsor de redes nacionales e internacionales de resistencia y defensa del territorio. Después de casi una década de lucha, el gobernador Ángel Rivera Aguirre tuvo que aceptar a regañadientes un acuerdo impulsado por el CECOP de no seguir impulsando el proyecto hidroeléctrico. Un par de años antes la propia CFE tuvo que renunciar al proyecto. El CECOP había detenido un proyecto monstruoso enfrentando a una buena parte de la clase gobernante.
 
Sin embargo, el río Papagayo y sus riquezas siguen siendo codiciadas, ya que al menos cuatro empresas gravilleras de extracción de material pétreo explotan el río Papagayo. A principios de 2014, decidieron expulsarlas.  Mediante la explotación, las gravilleras no solo no dejaban beneficios comunitarios sino que provocaban numerosos accidentes y hasta varias muertes por las enormes pozas en el río por la indiscriminada draga de material. En asamblea, los representantes de las empresas fueron citados. Se les escuchó y los representantes comunitarios votaron a mano alzada la continuidad de su funcionamiento. “Quedan expulsado de Cacahuatepec” se les informó a los empresarios presentes en medio de gritos de “¡Fuera!, “¡Fuera! Consignaba un diario local. La imagen puede representar algo muy extraño: campesinos que deliberan para regular el funcionamiento y control de sus propias tierras y territorios, oponiéndose a la lógica de la máxima ganancia y expulsándola. Los gravilleros, sin embargo, no se quedaron con las manos cruzadas y empujaron demandas contra algunos de sus líderes, uno de ellos hoy en la cárcel. La represa primero y las gravilleras hoy, representan la disputa por el río Papagayo y la defensa  del territorio material y simbólico del CECOP, por su propia forma de vida y reproducción social en una batalla permanente contra la clase política y las empresas paraestatales y privadas.

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EL GERMEN DE LA AUTONOMÍA

Cuando los subalternos rompen el silencio comienzan a ponerse en pie. El CECOP tuvo que desconocer a sus propias autoridades ejidales que al principio habían dado su anuencia al proyecto hidroeléctrico, por lo que tuvieron que formar su propia estructura representativa de las 40 comunidades (aproximádamete) que integran el Consejo, que funciona a manera asamblearia desde su conformación en agosto de 2004. Tuvieron además que forzar la democratización de las viejas estructuras campesinas, erosionando primero y haciendo estallar en pedazos los mecanismos de control local de la Confederación Nacional Campesina (CNC), conformando su “comisariado legítimo y autónomo”. Sin embargo, una vez ganada la batalla contra la presa, al menos momentáneamente, el CECOP comenzó a orientarse hacia la autoorganización y enfocar su energía en sus propios pueblos. Llegaron entonces a la decisión de conformar su propia “Policía Comunitaria”, integrándose, poco a poco, al sistema de justicia y seguridad de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria de Guerrero.

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Esta decisión tomada en 2013 y anunciada este año implica un intenso proceso organizativo de comités comunitarios, capacitación y discusión. Marco Antonio Suástegui, en acto asambleario junto a representantes de la CRAC-PC, y después de la terrible tormenta tropical que dejó damnificados a miles de campesinos del río Papagayo, habló sobre la decisión de integrar “un nuevo municipio”. El discurso de Suástegui incluso hablaba de recuperación de tierras de los caciques locales. Es quizá por ello que en junio pasado Marco Antonio Suastegui fue detenido y encarcelado con numerosos cargos graves junto a otros integrantes del CECOP.

El proceso autoorganizativo ya no de resistencia, sino de constitución de una subjetivad autónoma, basada en la autogestión y en un horizonte autoregulativo comunal ha sido un largo camino de maduración en medio de la resistencia contra la presa y las gravilleras. Las detenciones han desacelerado y obstruido el proceso, debido a que el CECOP se ha visto obligado a enfocar sus energías en la liberación de sus voceros y compañeros.

La larga resistencia de estos campesinos rebeldes en defensa del río es una historia poco visible desde el centralismo y la visión urbana. Esta rebeldía campesina es generalmente entendida como importante pero local, como digna de solidaridad pero sin proyecto político. La izquierda tradicional ha menospreciado esta resistencia. Sin embargo, de la lucha campesina en resistencia por la tierra, el territorio y los bienes comunes naturales ha surgido, lentamente, un sujeto con una potencia autónoma que no sin contradicciones trata de ponerse en pie, contra la decisión que los subalterniza pero también más allá de ella, constituyéndose como un sujeto propio que orienta y decide su propio destino y formas de vida. La radicalidad y potencia de estos campesinos rebeldes, a pesar del tiempo, la represión, la falta de recursos, las contradicciones y divisiones comunitarias está lejos de haber terminado. Esta rebeldía, esta resistencia y germen de la autonomía, están lejos de haber terminado.

11 de enero de 2018

La fuerza letal del Estado contra el CECOP.

Por: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

El 28 de julio de 2003 en la región del río Papagayo se gestó un movimiento emblemático protagonizado por hombres y mujeres que habitan en el Acapulco rural y que viven fundamentalmente de lo que producen en el campo y lo que llegan a pescar en el río. Es un movimiento que nació a contrapelo de las políticas privatizadoras del gobierno federal y cuyo eje de su lucha se centra en la defensa de sus bienes naturales. Se organizaron al ver que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) incursionaba sin permiso a su territorio, trasladando maquinaria pesada para realizar los trabajos previos a la construcción de la cortina que tendría una altura de 190 metros para almacenar el agua del río Papagayo y edificar el megaproyecto de la presa hidroeléctrica conocida como La Parota.

Los campesinos pobres del Acapulco paradisiaco que conocen los turistas nacionales e internacionales forman parte de las estadísticas del oprobio. Son los sectores más depauperados. Lo contrastante es que en sus tierras nace el agua que abastece a todos los negocios del Acapulco empresarial. Por sus calles corren las aguas negras porque a los presidentes municipales no les alcanza el recurso para construir el drenaje y garantizar el acceso al agua dentro de sus viviendas. Estos hombres y mujeres que no cuentan con un empleo seguro   conformaron el Concejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa la Parota (CECOP) como una instancia de los pueblos en resistencia para defender su territorio y el gran afluente del río papagayo. Fue una lucha tenaz, las mujeres instalaron plantones para impedir la entrada de los trabajadores de la CFE. Los jefes de familia reavivaron las asambleas y apelaron a las instancias jurídicas para hacer frente a la embestida del estado que diseño una estrategia burda para comprar conciencias y realizar asambleas espurias simulando consultas para autorizar la construcción de la hidroeléctrica. Desde aquellos años los tres niveles de gobierno utilizaron a las corporaciones policiales para impedir que los miembros del CECOP entraran a las asambleas y participaran plenamente como comuneros con derechos.

En las asambleas ilegales convocadas fuera de los núcleos agrarios como las que se realizaron en Tierra Colorada, El Campanario, Dos Arroyos y San Juan Grande pertenecientes a los bienes comunales de Cacahuatepec y San Marcos respectivamente, las autoridades utilizaron la fuerza policial como el recurso más efectivo para imponer por la fuerza un proyecto basado en el despojo y el desplazamiento de los verdaderos dueños de este territorio. Esta lucha histórica atrajo a los relatores de la ONU sobre pueblos indígenas y de vivienda y a la misma secretaria general de Amnistía Internacional. Su presencia era una muestra clara del reconocimiento que tenían al movimiento ejemplar emprendido por el CECOP. Hubo recomendaciones muy precisas a las autoridades federales emplazándolas a que respetaran la decisión de las comuneras y comuneros que se oponían a la construcción de La Parota. En los mismos Tribunales Agrarios ganaron limpiamente 6 juicios demostrando tener también la razón jurídica. Se dieron el lujo de convocar a una consulta por usos y costumbres invitando a un alto funcionario de la CFE para que presentara las bondades de la presa la Parota. Participaron también expertos de la UNAM quienes plantearon los daños irreversibles que han causado estas megapresas. El veredicto final de más de cinco mil comuneras y comuneros fue el no rotundo a la Parota.

Este triunfo inobjetable ha inspirado a muchos movimientos en América Latina para generar estrategias de resistencias desde la base comunitaria, sin embargo, el costo social para el CECOP ha sido muy alto. En esta lucha histórica fueron asesinados 3 miembros del CECOP, 5 compañeros y una compañera han sido encarcelados, entre ellos Marco Antonio Suastegui Muñoz quien fue recluido arbitrariamente en un penal de máxima seguridad, para darle un trato de un criminal sumamente peligroso. Existen además 40 órdenes de aprehensión contra varios campesinos pobres cuyo delito ha sido oponerse a la construcción de la presa hidroeléctrica. Los gobernadores en turno tanto del PRI como del PRD han golpeado de manera sistemática al CECOP con el fin de desarticularlo generando divisiones internas, debilitando su organización comunitaria y criminalizando a sus líderes a pesar de emprender una batalla legitima. El mismo congreso federal cada año asigna un presupuesto millonario para la construcción de la presa hidroeléctrica la Parota, del mismo modo el Presidente de la República Enrique Peña Nieto cuando anuncio su plan hechizo del nuevo Guerrero contemplo en el presupuesto la construcción de una presa en el río papagayo, omitiendo el nombre de la Parota. Este negocio millonario ha sido la obsesión de la clase política que sueñan con agenciarse millones de pesos a través del despojo de los territorios que poseen desde tiempos ancestrales los campesinos pobres que se reivindican como un pueblo indígena.

Esta osadía del CECOP de seguir siendo campesinos y mantenerse dentro de sus tierras ha causado un enojo muy grande entre las autoridades. No les perdonan que hayan impedido la llegada de capitales internacionales para construir un complejo turístico alrededor del vaso de agua para crear otro emporio en beneficio del gran empresariado. Han dejado en total abandono a estas comunidades que sobreviven de la siembra del maíz y de sus precarias huertas. Los niños y los jóvenes difícilmente pueden continuar sus estudios medios y superiores en el puerto de Acapulco. Las familias más agraciadas son las que trabajan como afanadores en los hoteles de punta diamante. Los gobiernos Estatal y Municipal no solo han dejado a su suerte a estas familias si no que siguen metiendo cuña para provocar más divisiones. En lugar de distender el ambiente que priva en varias comunidades que se fracturaron por esta disputa de la hidroeléctrica han sembrado el odio y la confrontación.

El mismo CECOP ha tenido que hacer frente a nuevos desafíos, como el gran problema de la inseguridad que se ha expandido de las colonias populares del puerto a las comunidades rurales donde han ido asentando sus reales los grupos de la delincuencia organizada. La violencia ha cobrado muchas vidas y los delitos de alto impacto están causando graves daños a las familias que ahora viven con miedo ante el empoderamiento de las organizaciones delincuenciales. Esta realidad obligo al CECOP a impulsar la conformación de grupos de la Policia Comunitaria en su mismo territorio para contener esta avalancha delincuencial. Solicitaron el apoyo y la asesoría de la Coordinara Regional de Autoridades Comunitarias de San Luis Acatlan que respaldo la creación de una casa de enlace en la comunidad de la Concepción, contando con un grupo de Coordinadores que se encargan de velar por la seguridad de la población.

Este proyecto fincado en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas tampoco ha sido bien visto por las autoridades del Estado y del Municipio. No les importa que las mismas comunidades contribuyan con el municipio para brindar seguridad. A pesar de que no les genera ningún gasto, existe un desprecio y mucha animadversión al trabajo que realiza la Policía Comunitaria. Criminalizan las actuaciones de sus elementos y denigran su trabajo.  Han permitido la entrada de grupos vinculados con la delincuencia organizada para alentar la venta de drogas y armas dentro de los bienes comunales de Cacahuatepec con la intención de destruir el tejido comunitario. A pesar de esta estrategia de desgaste y de golpeteo sistemático las comunidades que pertenecen al CECOP han mantenido viva la resistencia contra la Parota y también contra los grupos de la delincuencia organizada. Para las autoridades esta lucha heroica de las comunidades campesinas son interpretadas como un riesgo y una amenaza a los proyectos de desarrollo de tinte capitalista y a sus planes privatizadores. Siempre han catalogado al CECOP como un movimiento radical de gente rijosa, que alienta los conflictos y que causa daños patrimoniales a los empresarios que se han apropiado ilegalmente de sus tierras comunales. Se ha incubado entre los grupos de poder de la región un plan para destruir al CECOP y desmantelar su organización comunitaria, se sigue socavando su resistencia criminalizando su lucha legitima y fabricando delitos contra sus dirigentes.

El cerco contra el CECOP se ha ido cerrando, las autoridades han formado varios frentes para aniquilarlo; alientan la división intracomunitaria con proyectos productivos, imponen autoridades agrarias y municipales para promover la construcción de la Parota. Alientan la confrontación con el apoyo brindado a la UPOEG para que pueda asentarse dentro de las tierras comunales de Cacahuatepec; fabrican expedientes contra sus dirigentes para desactivar su lucha y diezmar su liderazgo confinándolos en penales de máxima seguridad y recurrentemente utilizan el uso de la fuerza para reprimir y atemorizar a la población opositora.

El asesinato de 3 policías comunitarios en la comunidad de la Concepción este domingo 7 de enero a manos de Policías Estatales apoyados por miembros del ejército y Policía Federal es una acción criminal que contó con el respaldo de autoridades de alto nivel para usar la fuerza letal como única fórmula para dirimir un conflicto intracomunitario. Queda evidenciado como el gobierno del estado pudiendo implementar otro tipo de estrategias para atender estos conflictos de alta intensidad, recurre a al uso de las armas no solo para someter a policías comunitarios si no para asesinarlos impunemente. Los reportes periodísticos hablan de que se trataba de 25 policías comunitarios que se encontraban rodeados por más de 100 policías del estado apoyados con policías federales y elementos del ejército, que bien pudieron controlar esta situación sin necesidad de accionar sus armas. Lamentablemente en nuestro estado el uso letal de las armas es una práctica recurrente de las corporaciones policiacas contra la población civil. No hay controles internos que obliguen a las corporaciones policiales a aplicar protocolos reconocidos internacionalmente para el uso adecuado de la fuerza. Contrario a esto las fuerzas policiales tienen interiorizada en su mente que las armas que portan son para accionarlas ante la población civil que protesta y encara a la autoridad. No hay ley que valga para contener sus instintos asesinos. Sienten que su autoridad solo vale si detonan sus armas y dan en el blanco a quien consideran su enemigo.

Lo grave de este caso es que las autoridades del estado se hagan cómplices de esta acción letal, que se empeñen en justificar estos asesinatos y que vuelquen toda la fuerza del estado contra el grupo de la policía comunitaria y el dirigente del CECOP Marco Antonio Suastegui para hacerlos aparecer como los responsables de esta acción criminal, cuando no existe un señalamiento contundente de las autoridades sobre los policías que perpetraron impunemente estos 3 asesinatos de los policías comunitarios. Se ha querido hacer un juicio sumario contra la policía comunitaria de la Concepción para encubrir la acción desproporcionada y criminal de las fuerzas policiales que pudieron haber actuado de otra forma sin tener que hacer uso de la fuerza letal.

10 de enero de 2018

URGENTE :: Detienen e incomunican a más de 30 policías comunitarios de La Concepción, Acapulco, Guerrero, y ejecutan a tres.

En la madrugada del pasado 7 de enero, miembros de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Policía Comunitaria (CRAC-PC) del poblado de La Concepción, municipio de Acapulco, fueron emboscados por personas desconocidas. Los hechos, según refiere un comunicado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, tuvieron lugar cuando los policías comunitarios pasaban por la Comisaría Municipal de La Concepción como parte de los rondines de seguridad para resguardar un baile que se celebró en el pueblo con motivo de una fiesta local. Esta acción violenta dejó un saldo de dos policías comunitarios asesinados y seis miembros del grupo agresor.

Alrededor de las diez de la mañana, el gobierno del estado de Guerrero montó un operativo de más de 100 elementos de fuerzas de seguridad conformado por policías ministeriales y estatales, así como por el ejército para realizar el levantamiento de los cuerpos e iniciar las primeras diligencias. En el marco de este operativo, las fuerzas de seguridad se desplegaron en comunidades circunvecinas con el fin de catear las casas de los miembros del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota (CECOP), sin ninguna orden legal expedida por autoridad competente.

Más tarde, un helicóptero sobrevoló el lugar de los hechos, un policía del estado accionó su arma, desencadenando un tiroteo que ocasionó la ejecución extrajudicial de tres policías comunitarios. En ese instante se aglomeraron todas las fuerzas policiales con el fin de detener a Marco Antonio Suástegui Muñoz y Vicente Suástegui Muñoz, dirigentes del CECOP, así como a más de 30 policías comunitarios. Alrededor de las 5 de la tarde de ése mismo día, elementos de la policía ministerial trasladaron a Marco Antonio Suástegui fuera de la Fiscalía con sede en Acapulco sin que hasta el momento sus familiares tengan conocimiento de su paradero.

Las autoridades del estado han negado cualquier información sobre la situación jurídica de Marco Antonio Suástegui Muñoz. Asimismo, la Fiscalía General del Estado de Guerrero realiza las investigaciones y diligencias en total opacidad manteniendo a los detenidos incomunicados y sin que se garantice un debido proceso. El gran temor de sus familiares es que puedan ser trasladados a penales de máxima seguridad fuera de la entidad, donde su estado de incomunicación aumentaría el riesgo de que sean víctimas de graves violaciones a derechos humanos, como tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes, desaparición forzada o ejecución extrajudicial.

Por estos hechos, Tlachinollan ha expresado gran preocupación por que las autoridades ministeriales violen de manera flagrante sus derechos a la vida, a la seguridad personal e integridad física, a la personalidad jurídica, al acceso a la justicia y a un juicio justo y los principios del debido proceso. Se han cometido 30 detenciones arbitrarias y la ejecución extrajudicial de tres policías comunitarios; se ha hecho uso letal de la fuerza como único recurso para dirimir un conflicto de alta intensidad; se han realizado cateos sin una orden de autoridad competente por parte de las diferentes corporaciones policiales en los domicilios de los miembros del CECOP; y se ha incomunicado a los detenidos y se les ha negado una defensa adecuada al impedir que sus abogados puedan entrevistarse con ellos.

Por todo lo anterior, Tlachinollan y demás organizaciones y colectivos que nos sumamos a su llamado, solicitamos enviar comunicaciones a las siguientes autoridades, de modo que se garantice el debido proceso y se proporcione información tanto a sus familiares como a sus abogados sobre el paradero y la situación jurídica de las personas detenidas. En particular, debido al trabajo de Marco Antonio Suástegui Muñoz como defensor comunitario y a la criminalización y ataques de que ha sido objeto anteriormente, solicitamos hacer énfasis en que se garantice en todo momento su integridad física y psicológica. Además, hacemos un llamado para replicar esta acción urgente y realizar pronunciamientos públicos sobre su situación y la de todas las personas detenidas.

a) Gobernador del Estado de Guerrero, Héctor Astudillo Flores
Teléfono: +52 1 747 4719801 ext. 9801
Correo electrónico: gobernador@guerrero.gob.mx, secretariageneral@guerrero.gob.mx, cesar.armenta@guerrero.gob.mx

b) Fiscal General del Estado, Javier Ignacio Olea Peláez
Teléfono: +52 1 494 2999 ext. 1002
Correo electrónico: edgar.vaca@fiscaliaguerrero.gob.mx, aurora.solano@fiscaliaguerrero.gob.mx

c) Secretario de Seguridad Pública, Pedro Almazán Cervantes
Teléfono: +52 1 747 471973
Correo electrónico: sspypc@guerrero.gob.mx

d) Presidente del Tribunal Superior de Justicia, Alberto López Celis
Teléfono: +52 1 747 4943200
Correo electrónico: presidencia@tsj-guerrero.gob.mx




COORDINADORA REGIONAL DE AUTORIDADES COMUNITARIAS DE LA MONTAÑA Y COSTA CHICA DE GUERRERO
COMITÉ EJECUTIVO DE LA POLICÍA COMUNITARIA
COMUNICADO DE PRENSA

San Luis Acatlán, Gro. Territorio Comunitario. Enero 8 de 2018.

A los pueblos y comunidades del Sistema Comunitario de la CRAC PC.
Al pueblo en general.
A los medios de comunicación.
A las organizaciones fraternas.

Una vez más el Estado muestra su efectividad represora contra el pueblo, como no lo hace contra la delincuencia como debiera. Y es precisamente porque el Estado es ahora el protector y parte de la misma delincuencia.

La incursión violenta de las policías estatales y ministeriales, así como del Ejército y la Marina a la comunidad de La Concepción, asesinando a 5 y deteniendo a más de 30 de nuestros compañeros policías comunitarios, consejeros y autoridades, nos confirma que fue para rescatar a Iván Soriano Leal, quien se ostenta como militar retirado y que ha sido agente del gobierno para provocar y generar represión contra nuestro Sistema Comunitario.

Iván Soriano Leal, quien también se presenta con otros nombres, fue detenido en días recientes en La Concepción, por policías comunitarios de ese Comité de Enlace, acusado de ser parte de un grupo armado contratado para asesinar al compañero Marco Antonio Suastegui, vocero del CECOP y a algunos compañeros de la policía comunitaria. Es el mismo personaje con quien se alió en 2013 el nefasto Eliseo Villar Castillo, ex coordinador de la CRAC en San Luis Acatlán, para cometer un fraude a la organización y que derivó en una grave crisis interna en la CRAC, al inmiscuirse el gobierno de Angel Aguirre Rivero a favor de Eliseo Villar y sus cómplices.

Precisamente el día que se da la incursión policiaca a La Concepción, se había previsto el traslado de dicho delincuente a la Casa de Justicia de San Luis Acatlán; sin embargo, el gobierno valiéndose de sus policías lograron liberarlo.

Las declaraciones oficiales del vocero de seguridad Álvarez Heredia, así como las del Gobernador Héctor Astudillo, con las que pretenden justificar este acto de barbarie genocida, son totalmente falsas, cínicas y demuestran su total ausencia de escrúpulos y de moral para ordenar la muerte y el encarcelamiento de gente inocente. Qué armas de alto poder porta nuestra policía comunitaria? Quieren engañar a la población con su viejo truco de sembrar droga en los detenidos?

Esto que ocurre nos confirma el modo en que comienzan a operar las fuerzas policíacas y militares con la anuencia de todos los poderes públicos que han llevado a efecto, la inconstitucional y fascista Ley de Seguridad Interior, para brindar total impunidad a los asesinos que se encubren como servidores públicos.

Lejos de avanzar en la armonización de los sistemas jurisdiccionales oficial y comunitario, tal como lo propusimos en nuestra Iniciativa de Reforma Integral a la Constitución Política del Estado en materia de derechos indígenas, congelando nuestra iniciativa en el Congreso Local por la mayoría de diputados priistas, el gobierno del estado muestra su verdadero rostro y su intención, asesinando y encarcelando a nuestras autoridades y policías comunitarios.

Hoy queda más claro que nunca, la distinción que el gobierno hace de nuestro Sistema Comunitario. Hoy que arremete con exceso de fuerza contra nuestros compañeros comunitarios, acusándonos falsamente de portar armas de alto poder y de posesión de drogas, asesinando y encarcelando, por rescatar a un agente paramilitar a su servicio; nos preguntamos, ¿porque no actúo el gobierno con tal firmeza cuando se asesinó a toda una familia de inocentes en San Pedro Cacahuatepec, teniendo tantas evidencias para hacerlo? ¿A cambio de que se dejó libres a esos asesinos?

La agresión a nuestro Sistema Comunitario, tiene responsables: el General Pedro Almazán Cervantes, secretario de seguridad pública; Javier Olea Peláez, fiscal general del estado y Héctor Astudillo Flores, gobernador del estado, son los autores intelectuales y autoridades que dieron la orden a sus subordinados para cometer tal acto de salvajismo y lesa humanidad. Por ello, exigimos su renuncia y llamamos a las organizaciones y movimientos sociales, a los estudiantes, maestros, etc., a unificarnos en esta exigencia y defendernos de esta clase política asesina.

Estos lamentables hechos deben servir al pueblo para hacer análisis y reflexionar, precisamente en este año electoral, si queremos mantener en el poder a un gobierno que asesina, que encarcela, que defiende y es parte de la delincuencia, que crea leyes en perjuicio del pueblo, que niega toda oportunidad de desarrollo a la gente.

Llamamos a los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos a acompañarnos e intervenir para la documentación y denuncia a nivel internacional de estos hechos que lastiman, no solo a nuestro sistema comunitario, sino al pueblo de Guerrero y de México.

Pedimos la intervención de la Comisión Estatal y la Nacional de Derechos Humanos, para integrar las investigaciones correspondientes por las ejecuciones extrajudiciales de nuestros compañeros, por la violación flagrante a los derechos colectivos de los pueblos organizados en el sistema comunitario, por la violación flagrante a la ley 701 de reconocimiento, derechos y cultura de los pueblos y comunidades indígenas de Guerrero.

Exigimos la intervención del Congreso del Estado a través de las comisiones de asuntos indígenas, de seguridad, de justicia y de derechos humanos, para documentar la actuación de los agentes policiacos y sus jefes que dieron la orden de asesinar y detener a servidores comunitarios que estaban cumpliendo cabalmente con sus funciones de seguridad y justicia en favor de sus comunidades.

Exigimos la libertad inmediata de todos nuestros compañeros detenidos. Exigimos el castigo a los responsables de las ejecuciones extrajudiciales de nuestros compañeros policías comunitarios. Exigimos la salida del ejército y la marina, así como de las policías estatal y ministerial del territorio comunitario. Exigimos la renuncia inmediata de Pedro Almazán Cervantes, Javier Olea Peláez y Héctor Astudillo Flores, culpables y responsables de tanta muerte e injusticia en nuestro estado de Guerrero.

 “EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS, SERA JUSTICIA”

Coordinadores, Consejeros y Comandantes Regionales
del Sistema Comunitario de la CRAC PC.

Casas de Justicia: Matriz de San Luis Acatlán, Espino Blanco, Zitlaltepec, El Paraíso.
Comités de Enlace: Tecoanapa, Tixtla, Cacahuatepec, Huamuxtitlan, Chilixtlahuaca, Dos Ríos, Comunidades de la Región Amuzga.

10 de marzo de 2017

La impericia y la obsolescencia de los jueces.


Por: Tlachinollan.

Tlapa de Comonfort, a  8 de marzo de 2017.-  Guerrero es una de las entidades más afectadas por la violencia de género que ha sido minimizada  por las autoridades del estado. Los episodios de la violencia intrafamiliar son parte de la normalidad que impera en nuestra sociedad. La indolencia de las autoridades permite que la barbarie feminicida se tolere y se aliente en los medios amarillistas como un espectáculo circense.

En los últimos tres años el Estado se ha mantenido en los primeros lugares en cuanto al índice de feminicidios perpetrados en las diferentes regiones de la entidad. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y  la ONU-MUJERES[1], ubican a Guerrero en el tercer lugar.

Ante este incremento escandaloso de la violencia letal hacía las mujeres, el año pasado la asociación guerrerense contra la violencia hacia las mujeres, solicitó que se declarara una alerta de género en el Estado. Las autoridades por su parte evadieron este planteamiento y propusieron acciones que no van al fondo del problema. No obstante la discriminación, la recriminación y criminalización del sistema de justicia hacía las mujeres víctimas de cualquier tipo de violencia sigue vigente, sobre todo en quienes tienen la responsabilidad de combatirla.

Nuestro estado es un referente nacional de la violencia institucional castrense por los casos emblemáticos de Valentina Rosendo e Inés Fernández que tuvieron como resultado dos sentencias contra el estado mexicano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Son resoluciones paradigmáticas y obligatorias  que todas las autoridades tienen que atender y dar cumplimiento. A siete años de la emisión de las dos sentencias, en Guerrero los jueces y juezas, no solo carecen de sensibilidad para tratar adecuadamente los casos de violencia contra las mujeres, sino que arrastran graves rezagos en cuanto al conocimiento y manejo de los estándares más altos a nivel internacional para brindar protección a los derechos de las mujeres. Estas conquistas logradas a pulso por las mismas mujeres indígenas siguen siendo letra muerta en su práctica jurídica, porque a la hora de juzgar estos casos de violencia las atacan, las denigran, las revictimizan y lo que es peor se colocan del lado de los agresores.

Juana Ramírez Marcos y Elvia Méndez Castillo, dos mujeres indígenas nauas, víctimas de violencia psicológica, física, económica, patrimonial y sexual por parte de sus  parejas, enfrentan procesos legales en su contra por actos de legítima defensa. No solo enfrentaron a sus agresores que tuvieron la intención de causarles graves daños, sino que tuvieron que enfrentar un proceso penal viciado que las colocó como responsables de lesiones agravadas que supuestamente padecieron sus parejas. Fuera de toda proporción y sin considerar el contexto de violencia y discriminación que enfrentan como mujeres pertenecientes a un pueblo indígena, la Jueza Segunda de Primera Instancia en Materia Penal del Distrito Judicial de Morelos las condenó a más de un año de prisión y a la reparación del daño. Desde el mes de diciembre de 2016 Juana y Elvia padecen el calvario de la justicia misógina que en lugar de protegerlas las confina a pagar a un alto costo un delito que no cometieron y a vivir con el estigma de mujeres violentas como las calificó la misma jueza.

Estos casos demuestran cómo varios jueces y juezas siguen resolviendo de manera rudimentaria y sin perspectiva de género casos de violencia contra las mujeres, independientemente que haya avances en las leyes y existan protocolos para la adecuada atención de la violencia de género. Por acciones espectaculares no paramos, en marzo de 2015, el presidente de la republica Enrique Peña Nieto, inauguró en Tlapa de Comonfort la primera Ciudad Mujer en el país con el objetivo de brindar una atención integral, rápida y eficiente a las mujeres de la Montaña, respetando sus derechos humanos y su cultura. Lamentablemente para Juana y Elvia esta instancia protectora desconoce su situación como víctimas de la violencia y no encontraron ese apoyo rápido y eficiente.

En plena víspera del día Internacional de la mujer, no podemos permanecer impasibles ante tanta impunidad contra los perpetradores, ni dejar que las autoridades sigan siendo cómplices e indolentes ante este clima adverso que alienta el odio y la violencia contra las mujeres. En este día de memoria y combatividad, se enluta nuevamente la Montaña con el asesinato de Isabel Roque Cortés, madre de familia de 35 años de edad  de la comunidad me’ phaa de la Taberna, anexo de Tapayoltepec, municipio de Malinaltepec, quien fue asesinada por su pareja Juminiano Galindo el día de ayer.
  • Como Centro de derechos humanos de la Montaña exigimos a las autoridades de los tres niveles:
  • Que pare la violencia institucionalizada hacía las mujeres y el pleno respeto a sus derechos en total igualdad.
  • Se atiendan los tratados y recomendaciones internacionales a fin de erradicar la violencia de género y las fallas estructurales que la generan.
  • El cese de la recriminación y criminalización en casos de legítima defensa hacía una situación de violencia que no han sabido atender las instancias gubernamentales.
  • Que ante el grave incremento de feminicidios en el Estado,  se declare de manera inmediata la alerta de género.
[1] Cfr: Estadísticas a Propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/violencia0.pdf.
La Violencia Feminicida en México, Aproximaciones y Tendencias 1985-2014, publicación realizada por la Secretaria de Gobernación, Instituto Nacional de las Mujeres y Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-MUJERES). Disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/84740/La_Vilencia_Feminicida_en_M_xico__aproximaciones_y_tendencias_1985_-2014.pdf

21 de junio de 2016

[PARA LEER DE NUEVO] :: MAYO: ENTRE EL AUTORITARISMO Y LA RESISTENCIA.

MAYO: ENTRE EL AUTORITARISMO Y LA RESISTENCIA.
  ¿El calendario?  Mayo del 2016.
¿La geografía?
Bueno, pudiera ser cualquier parte de ese país rasguñado hasta sangrar por las desapariciones forzadas, la impunidad hecha institución, la intolerancia como forma de gobierno, la corrupción como modus vivendi de una clase política hedionda y mediocre.
Pero también pudiera ser cualquier parte de ese país sanado por el empecinamiento de los familiares que no olvidan a sus ausentes, la búsqueda tenaz de la verdad y la justicia, la rebelde resistencia frente a los golpes, balas, barrotes, el afán de construir un camino propio sin amos, sin patrones, sin salvadores, sin guías, sin caudillos; la defensa, la resistencia, la rebeldía; la grieta haciéndose más ancha y profunda a fuerza de dolor y rabia.
“México”, le llaman comúnmente a ese país, este país, que refleja a su modo una crisis que sacude al mundo entero.
Parece ser que, en algún momento de la breve e intensa historia del siglo XX, este país era una referencia turística internacional.  Se hablaba de sus paisajes, de su gastronomía, de la hospitalidad de su gente, de lo perfecta que era la dictadura perfecta.
Pero antes y durante esa imagen de folleto de agencia de viajes, pasó lo que pasó.  No, no lo voy a atiborrar de información sobre lo sucedido en el pasado inmediato, digamos unos 30 años.
El asunto es que, en los últimos años, “México” es ahora referente mundial en corrupción gubernamental; crueldad del narcotráfico; no infiltración sino contubernio entre el crimen organizado y las instituciones; desapariciones forzadas; ejército fuera de los cuarteles y en las calles y caminos; asesinatos y encarcelamientos de opositores, de periodistas y de gente que ni en cuenta; el “warning” en los pasajes turísticos; el cinismo como idiosincrasia en medios de comunicación y redes sociales; la vida, la libertad y los bienes personales jugados en la ruleta mortal de la vida cotidiana (“si no te tocó hoy, tal vez mañana”).  Si usted es mujer, de cualquier edad, multiplique los riesgos.  Lo femenino, junto a lo diferente, sólo gana en eso: es más probable que sufra violencia, desaparición, muerte.
Pero todo esto ya lo sabe usted.  Basta haber vivido aquí, en estos suelos y bajo estos cielos, un poco, no mucho, digamos entre los primeros meses de vida y los menos de 5 años, que era la edad de las niñas y niños asesinados en la Guardaría ABC, en Hermosillo, Sonora, México, el 5 de junio del año 2009, hace ya casi 7 años.
¿Qué delito tenían estos infantes?  ¿Fueron víctimas de la mala suerte, de un oscuro designio divino, de la casualidad? ¿O fueron y son víctimas de una clase política que se permite todo a sí misma (como el hecho de que una de las implicadas -y no investigadas-, sea precandidata para la presidencia de México por el Partido Acción Nacional)?
Así que el lugar pudiera ser Sonora, donde, sin embargo, el crimen y la desvergüenza no logran derrotar a las familias de los infantes de la guardería “ABC”.
O podría ser el Estado de México, donde el pueblo Ñatho de San Francisco Xochicuautla pretende ser destruido y sepultado por una de las carreteras del gran capital.  ¿Su delito?  Defender los bosques.  Pero, sobre los escombros de sus casas, los pobladores se mantienen en resistencia.
O pudiera ser Oaxaca, en la comunidad Binizza de Álvaro Obregón, en Juchitán, donde la población fue atacada a balazos por paramilitares del Partido Acción Nacional y del Partido de la Revolución Democrática.  ¿Cuál es su falta?  Oponerse a la privatización del viento que, con los llamados “parques eólicos”, impone el gran capital en el Istmo.
O tal vez podría ser Veracruz, que es ya un territorio para la cacería de mujeres, jóvenes, periodistas, sean o no opositores.  O Yucatán, donde en contra de los pobladores de Chablekal se implementa el llamado “Escudo” con el que los gobernantes protegen el despojo.  O Guerrero, donde todo México se renombra “Ayotzinapa”.  O Morelos, convertido en un gigantesco cementerio clandestino.  O la Ciudad de México donde las manifestaciones opositoras están prohibidas porque ahí mandan los vehículos automotores, incluso sobre la Constitución.  O Puebla, baluarte de la privatización del agua y carreteras.  O Tamaulipas, donde, como en todo el país, el PRI es el brazo institucional del crimen organizado.  O cualquier lugar de la república llamada “Estados Unidos Mexicanos”, con sus olas de despidos, desalojos, robos, desapariciones, destrucción, muerte… guerra.
Pero resulta que es Chiapas.  Y de Chiapas, miramos a…
Tuxtla Gutiérrez, ciudad capital.  Mayo del 2016.  Temperatura media: 37 grados a la sombra.  Altitud: 522 metros sobre el nivel del mar.  Fecha: el mayo del magisterio en resistencia y rebeldía.  Pero antes, permita usted algunas precisiones:
1.- La mal llamada “reforma educativa” no es educativa, es laboral.  Si fuera educativa se habría tomado el parecer del magisterio y de las familias.  Cuando el gobierno se niega a dialogar sobre la reforma con el magisterio y las familias, está reconociendo que no se trata de mejorar la educación, sino de “ajustar la nómina” (que es como el capital llama a los despidos).
2.- No se está aplicando la ley, se está violando la ley.  Se dice defender a la constitución (la reforma educativa), violando la constitución (las leyes que garantizan derechos elementales como el de reunión, petición y libre circulación).
3.-   Lo que hacen los medios de comunicación de paga es inútil.  Declaraciones van y vienen: “todo normal”, “la mayoría de las escuelas están trabajando”. “el noventa y tanto por ciento de los maestros están laborando”.  Pero la realidad no conoce esas declaraciones, porque el magisterio está en las calles.  En los pueblos las familias ya dijeron claro que no van a aceptar a los sustitutos, que no los van a dejar entrar o que los van a correr.
4.- L@s maestr@s no están defendiendo privilegios, están luchando en la última trinchera de cualquier ser humano: las condiciones mínimas de vida de ell@s y de sus familias.  ¿Le sorprende a usted que alguien esté dispuesto a defender lo poco que le queda?  ¿Un salario infame, unas aulas que parecen haber sido bombardeadas (y lo han sido, pero por bombas económicas), no uno sino varios turnos laborales, grupos excesivamente numerosos?  En resumen: poca paga, malas condiciones de trabajo y mucha chinga.  ¿Le suena?  Y, aun así, l@s maestr@s se presentan en su escuela y enseñan a niños y niñas los caminos de las ciencias y las artes.
5.-  El objetivo de la supuesta reforma educativa es destruir a esa maestra, ese maestro que se preparó por años y prácticamente toda su vida la ha dedicado a ese oficio.  Cierto, con la perseverancia que en los medios se abona con billetes, se ha construido la imagen de líderes corruptos.  Pero esa imagen es el cebo para morder el anzuelo.  No, el objetivo no son los líderes, sino todos los maestros, incluidos los del servil Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.  Ahora, si quiere usted un modelo de líderes corruptos, ahí tiene a la dirección en pleno del SNTE.
6.- Sí, el objetivo de la reforma educativa es privatizar la educación.  De hecho, esa privatización ya está en marcha.  Dejar sin atención ni presupuesto a las escuelas no acabó con la educación pública en México por una razón humana: el magisterio.  Así que ahora hay que destruir a es@s maestr@s.  Se trata de provocar una catástrofe en el sistema educativo de modo que las familias tiendan, doblando turnos, a las escuelas privadas; o se conformen con que sus hijas e hijos se formen consumiendo televisión, radio y medios digitales; o en la calle; o ni eso.  La profesión del magisterio no se improvisa ni es cuestión de intuición.  Se estudia, exige preparación.  No cualquiera tiene la capacidad y los conocimientos para educar.  Porque en la escuela se educa, no sólo se enseña.  No cualquiera puede enfrentar con éxito a un grupo de infantes en edad escolar o prescolar.  Por eso son necesarias las escuelas Normales.
7.- ¿Le han dicho que lo que ocurre es que l@s maestr@s son holgazanes y que no quieren prepararse?  Mienten, cualquier maestra o maestro aspira a ser mejor, estar mejor preparado.  Haga usted lo que no ha hecho el gobierno, hable con un maestro o maestra.  Mejor aún, escúchelo.  Verá cómo, cuando él o ella hablan de su situación, parece que describen la de usted.
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  Nosotras, nosotros, zapatistas, tratamos de entender.  Y para entender hay que escuchar.  Siempre que podemos, recurrimos a la información directa.  Para este caso, enviamos a un grupo de “Los Tercios Compas” (medios zapatistas de comunicación no de paga, no autónomos, no libres, no alternativos, pero compas) y escuchamos a bases de apoyo zapatistas que son parte del magisterio.  Lo siguiente es tomado de uno de los informes de esas escuchas:
Compañero Subcomandante Insurgente Moisés, te saludo y espero que te encuentres bien de salud y haciendo los trabajos para la lucha.
  Después de mi corto saludo, paso a informar: Bueno, pues la vimos la marcha de los maestros.  Pero no sólo maestros, también hay muchas maestras.  Los malditos policías los atacaron y también lo atacaron a la gente que andaba por ahí.  Hasta niños pasaron a golpear.  Luego lo vimos una pinta, que sea como un letrero pintado en la pared, que decía: “Policías: contra el pueblo muy chingones, pero contra el narco maricones”.  Lo miramos la marcha que están contentos los maestros.  Como que no importa que los golpearon y persiguieron y les aventaron ese humo que no deja respirar.  Ahí van los maestros y las maestras, y también van unas mamaces y papaces de los niños que van a la escuela y que sus familias lo apoyan a los maestros.  Se ve claro que no los llevaron a la fuerza, sino que llegaron por su gusto.  Están animados.  Y la gente en las casas le grita de apoyo a los maestros y las maestras.  Y en la calle les dan agua, frutas.  Se mira que los quieren a esos maestros que luchan.  Y entonces los maestros lo gritan la consigna de “este apoyo sí se ve” y, bueno, pues yo pensé que luego hay apoyo que no se ve, pero no hay consigna.
  Luego los fuimos a ver a los malditos policías que iban detrás de los maestros para perseguirlos.  Lo miramos que el policía está como muy derrotado.  Sólo unos pocos policías están de entusiastas y golpean sus escudos de plástico con sus garrotes, según para meter miedo, pero no dan miedo.  La mayoría de los policías apenas puede caminar, creo que porque está haciendo mucho calor.  Mucho sol ahí en Tuxtla.  Y los maestros y maestras pues se ve que están hallados a la chinga porque van contentos.  Hacen sus cantos y lo gritan sus consignas.  Lo cantaron esa de “Venceremos” y ya mero me pongo a cantar también, pero me acordé que voy de “Tercio compa” y pues no.  Los policías cada tanto que se detienen, rápido buscan donde hay sombra.  El mando los regaña porque no se quieren formar.  Lo escuchamos un policía que le está contando a otro que persiguió a una niña y a un maestro, y que corría más rápido el maestro que la niña.  Y se ríe el maldito como si fuera un chiste de perseguir a una niña.  Y cuando les dan orden de avanzar, los policías van con sus escudos arrastrando.  Unos llevan como unos botes de metal.  Otros llevan unos palos.  Cuando pasan, la gente en la calle les dice cosas a los policías, que se vayan les dicen, que ya no molestan a los maestros.  Unos, y otros de plano les mientan la madre a los policías.  Los policías los miran con coraje en su ojo, pero no paran.  Y son familias las que gritan.  En algunas casas y edificios hay letreros, así como carteles hechos a mano donde dice que se apoya a los maestros.  En las estaciones de radio lo escuchamos que la gente llama para comentar, pero no como otras veces que se quejan de los maestros porque bloquean.  Ahora se quejan de los federales, que están molestando nomás, que parece que estamos en guerra, que ni cuando los zapatistas se veía tanto policía en las calles de Tuxtla.  Nadie agradece al gobierno, lo dicen claro que la culpa es de los malos gobiernos.  Y entonces los del radio le cortan la palabra porque se ve que no les gusta lo que dice la gente.  Y luego los periódicos pues de plano no tienen vergüenza, ponen de otras cosas que ni al caso.  Que están preocupados los periodistas porque en Chenalhó los partidistas secuestraron a otros partidistas.  Pero como que los maestros lo hacen la política, explican su lucha y la gente los oye y los entiende.  Lo escuchamos lo que dice la gente.  A los gobiernos no los oyen y no los entienden.  Al Velasco le dicen “el niño” y se quejan del “niño”, que sólo salió bueno para tomarse fotos y para pasear.  Y luego que dicen los rumores que ya no está de por sí, que ya se están peleando los políticos para ver quién se queda de gobernador.  Y dicen “el que quede, es un ratero y sinvergüenza”.  Al gobierno no lo respetan.
  A los maestros los respetan y los quieren, les dan su agua y su fruta, los aplauden.  Hasta los carros, cuando pasan a un lado de la marcha, lo tocan su claxon y sacan la mano de apoyo.  Al policía puras mentadas.  Lo escuchamos a un maestro explicar su lucha: “Ahora se trata de la comida de nuestros hijos”.  En un lugar, cerca de aquí de Tuxtla, que se llama Chiapa de Corzo la gente se organizó y fue a corretear a los federales de ahí.  No eran maestros, eran familias.  Los golpearon y les aventaron gas, pero no se rindieron y sacaron a los federales.  Ya que lo miramos todo esto que decimos, nos regresamos para informar.
  Lo que vemos es que quién sabe qué vaya a pasar, pero los malos gobiernos ya perdieron.
  Es toda mi palabra
-*-
  Ahora, preguntas para el examen de evaluación del gobierno federal:
Si un gobierno no está dispuesto a dialogar y negociar con sus opositores, ¿qué camino les dejan?  Si sólo se usa el argumento de la fuerza, ¿qué esperan como contra argumento?
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Moisés.             Subcomandante Insurgente Galeano.
México, mayo del 2016.
Del cuaderno de apuntes del gato-perro:
La Hora del Policía 2.  El vendedor de desodorante para metrosexuales, esa versión posmoderna de Gordolfo Gelatino, Aurelio Nuño Mayer, debe dejar de hacer campaña para la presidencia y reconocer ya que la reforma que dice defender ni es reforma ni es educativa.  Es sólo un descarado ajuste de personal.  Un patrón mal vestido con las ropas institucionales usa a un capataz perfumado para cerrar empleos.
Y para ser un capataz idiota que suspira por ser un buen policía, siga las siguientes instrucciones: Escriba 100 veces: “la educación pública en México es una empresa y como tal hay que manejarla”.  Ah, y no estudie historia.  Olvide que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación nació en 1979, en Chiapas, México.  Y que nació como respuesta a la brutalidad gubernamental.
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  Las batallas que libran l@s maestr@s y las familias no son el final de mayo.  Son apenas el inicio de muchos meses y luchas que se darán, y no sólo del magisterio.  En las geografías y los calendarios de abajo la historia no transcurre, se hace.
Doy fe.
Guau-Miau.

8 de marzo de 2016

¡Libertad inmediata para Nestora Salgado!

Tomado de: UNAM en Rebeldía.


Cientos de poblaciones y ciudades en México, han vivido con crudeza la barbarie de la violencia. Violaciones, secuestros, robos, desapariciones, levantones y asesinatos son el pan de cada día de la mayoría de las comunidades del país; en donde, la colusión entre autoridades de todos los niveles con el narcotráfico ha evidenciado el estado de putrefacción en el que se encuentra el gobierno, en muchos casos cómplice del que secuestra, mata y roba. Como respuesta a esta situación, surgieron organizaciones entre las comunidades para resolver el problema por sí mismos; brindar seguridad y justicia desde los pueblos, tarea que el gobierno ha dejado de lado.

Es en la costa chica y la montaña de Guerrero donde surgió uno de estos proyectos con gran fuerza, en donde se han agrupado más de 150 comunidades y se ha generado una organización regional que tomó por nombre Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Policía Comunitaria (CRAC-PC). Basados en sus usos y costumbres, con sus propias leyes emanadas de asambleas de los pueblos y con una visión distinta de seguridad y justicia más acorde a la reeducación en la comunidad, esta Coordinadora se ha encargado de tomar en sus manos el problema de la violencia.

La fuerza de la organización ha permitido disminuir secuestros, robos y asesinatos, e incluso erradicado la presencia de grupos criminales en algunos casos. El pueblo gobierna para el pueblo. Los policías comunitarios son gente de la comunidad, nombrados en asambleas, a la vista y bajo el escrutinio de todos.

Una de estas comunidades que conforman a la CRAC-PC es justamente la de Olinalá, Guerrero, de la cual Nestora Salgado es originaria. La resistencia y valentía mostrada por los pueblos se veían reflejados igualmente en la actitud de Nestora, siempre honesta y comprometida con la solución de los problemas de su municipio y su pueblo, por lo que fue nombrada Coordinadora de la Policía Comunitaria.

Como parte importante de la organización, Nestora cumplió su deber, el que le encomendó la gente, deteniendo a personas infractoras de diversos delitos y enviándolos al proceso de justicia que tiene que ver con la reeducación dentro de la misma comunidad, con trabajo voluntario. Para el gobierno, el ejemplo de entereza que mostraban los pueblos, no debía seguir.

En agosto de 2013, se realizó un operativo en contra de la Policía Comunitaria en donde participó el Ejército, la Marina, la Policía estatal y la municipal, siendo detenida Nestora Salgado con varios de sus compañeros. En ese mismo acto, fueron liberados los infractores que había detenido la Policía Comunitaria, entre ellos un par de mujeres, integrantes de un grupo de narcotraficantes, y un síndico del pueblo asociado a una mafia de asesinos, la cual mataba campesinos para apropiarse de sus tierras y ganado. Estos personajes no sólo fueron rescatados en el operativo gubernamental, sino que son los principales acusadores de Nestora, a la cual culpan de secuestro.

Desde el gobierno y la cúpula empresarial, son varias las voces que piden que no se deje en libertad a Nestora Salgado porque “es un peligro para la paz social”. Pero desde los pueblos y desde abajo son miles las voces que exigen la liberación inmediata de la “comandanta”, porque es inocente, porque es una injusticia que siga presa a más de dos años y medio de su captura.

Nos encontramos en un mundo al revés, donde los secuestradores y asesinos no sólo están libres, sino que son los que condenan a los que se atreven a exigir y procurar justicia para los pueblos. Nestora está presa por ser culpable de mostrar, junto con la Policía Comunitaria, que es posible brindar seguridad, justicia y acabar con los grupos criminales si el pueblo se organiza. Esa es la esencia de su encierro.

En días pasados, la defensa legal de Nestora logró que se repusieran los 3 injustos procesos por los que está presa. En las siguientes horas se definirá si ella sale libre, o enfrenta un nuevo proceso penal desde la cárcel. Es momento de cerrar filas, y exigir su inmediata libertad.

* Concentración frente al edificio de gobierno de Guerrero en la Ciudad de México (Arquímides 147, metro polanco), Miércoles 9 de marzo, 7 pm.

* Foro en CCH Oriente, 15 de marzo, 12 hrs., explanada. Participan Felícitas Martínez de la CRAC-PC, y el periodista José Reveles.

Peña Nieto, Héctor Astudillo, no más injusticia, ¡liberen a Nestora YA!



Acto 9 marzo 1.jpg





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