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11 de septiembre de 2020

UN CHILE IGUALITARIO... LIBRE. Entrevista con Marco Sánchez Maturana, del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

a Valentina Palma, Marco Aguirre y su hija Esperanza... a Santiago Maldonado... al pueblo mapuche.

Por: Sebastián Liera.
Cabello largo y afectado por unas cuantas rastas, Marco llega puntual a nuestra cita en una de las esquinas de la plaza en el centro de Coyoacán. Nadie podría imaginar con sólo verlo, que sobre este joven de entonces apenas unos 29 años de edad pesaran cargos que de estar detenido lo tendrían toda su vida tras las rejas en el penal de alta seguridad de Santiago de Chile acusado de lesiones graves contra civiles y carabineros.
1999, el año en que me concediera esta entrevista, contaba entonces algunas historias de dignidad que corrían paralelas de la mano de los pobladores de Amador Hernández, Chiapas, resistiendo el acoso militar, y del movimiento estudiantil universitario en la máxima casa de estudios del país que, amén de sus contradicciones, resistía a la intentona de privatizar la educación superior.
Han transcurrido 21 años desde aquella charla bajo el sol de la capital mexicana; sin embargo, las palabras de Marco todavía resuenan vigentes trazando frente a la grabadorcita la claridad de su posición política. Sirva, pues, este revisitar de aquellas palabras hoy, 11 de septiembre de 2020, a 47 años del golpe militar que derrocara por la fuerza al gobierno socialista del compañero Salvador Allende y del inicio de una larga noche que no solo aplazara el sueño de un mundo nuevo y mejor para nuestrxs hermanxs chilenxs, sino para toda Latinoamérica.
Hace casi 15 años, el 10 de diciembre de 2006, publicamos aquí mismo esta entrevista; entonces, la naturaleza había tenido un curioso acuerdo con la celebración del día internacional de los derechos humanos llevándose al dictador Augusto Pinochet, orquestador del golpe militar que intentara acallar, sin conseguirlo, “el pensamiento y la acción de un estadista con visión de mundo y de futuro, de un hombre que vivió, amó y vio la vida en forma intensa y profunda y que por eso pudo dar forma a un proyecto para hacerla mejor, más digna, más justa para el ser humano, que fue el centro de su preocupación”(1): el compañero Salvador Allende.
La muerte de Pinochet nos daba alegría y tristeza al mismo tiempo. Alegría, porque al fin el cómplice de encarcelar a la dignidad y perseguir a la esperanza chilenas dejaría de contaminar con su sola presencia las grandes alamedas; pero, tristeza, más aún, vergüenza, porque la democracia (ése sistema que tanto alaban quienes llenan su boca de palabras como orden y legalidad) no fue capaz de enjuiciar y condenar al tirano. Me gustaría pensar que no sucederá igual con Echeverría, pero éste régimen no me da muchos motivos para abrigar la esperanzas de ver al genocida tras las rejas antes que muerto; muchos menos ahora que el actual residente en Palacio Nacional para rendirle homenajes (¿involuntarios?) con su modus operandi de gobernar.



Chileno de nacimiento, Marco Sánchez Maturana tenía escasos tres años cuando por Radio Magallanes Allende se despedía del pueblo que lo había llevado a la presidencia a través de las urnas en 1970: “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. Ahora (1999), Marco vive en la Ciudad de México donde estudia Antropología Social en espera de que se regularice su estancia legal, ya que desde 1997, debido a una orden de detención girada en Chile y al posterior trámite de su extradición, Naciones Unidas, a través del ACNUR, le otorgó la condición de refugiado político.
Las circunstancias que me motivaron a dejar mi país son diversas —dice mientras sostiene entre las manos un libro blanco cuyo forro delata que ha sido varias veces leído y vuelto leer—. Una de estas circunstancias es que la universidad pública en Chile es una de las más caras del mundo: la carrera más barata cuesta unos 200 dólares mensuales. Por una segunda parte, la militancia que yo había tenido dentro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez me lleva a condescender en una problemática con la justicia civil y militar, y una de las alternativas que tenía era abandonar el país.
Esto se agrava una vez que aquí, a México, llega Patricio Ortiz, uno de los fugados de la cárcel de alta seguridad. Con Patricio Ortiz hay una relación muy vasta, muy amena, muy de cerca. Yo conocí a su hermano, Pedro Ortiz, asesinado en el año 92 en una fuga también. Una vez de que ocurre esto de que los cuatro compañeros fugados se encuentran acá y que son delatados por gente de la misma organización, ellos, en un acto de buena fe y más que nada de obtener un resguardo, recurren a mí como militante que, bueno, hasta ese momento estaba descolgado yo aquí, y ellos asumen una instancia de cuidado, de protección, para que los haga salir del país.
Todas estas situaciones son conocidas por el gobierno chileno así que se me acusa de ocultamiento y formación de grupos de combate y, México, la Secretaría de Gobernación a través del Instituto Nacional de Migración, llega a plantearse mi deportación porque Chile pide mi extradición. Gobernación me tiene recluido durante seis meses en la cárcel migratoria de Iztapalapa, donde la ONU, a través de ACNUR [el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados], le manifiesta al gobierno mexicano que mi vida peligra ya que pesaría sobre mí una condena de presidio perpetuo a cumplirse en la cárcel de alta seguridad de Santiago.
Marco hace una pequeña pausa como buscando las palabras. Mira el libro que trae entre las manos y del que guiado por mi propia curiosidad alcanzo a leer el título: Salvador Allende en el umbral del Siglo XXI. Voltea y me descubre mirando en la portada la fotografía de un mural donde al rostro de Allende lo limita la silueta de la geografía de Chile; alarga entonces una ligera sonrisa que yo aprovecho para preguntar acerca de la vida política de su país actualmente y si cree que la democracia ha llegado por fin a Chile o habita nada más en los discursos de la clase política.
En Chile se vive una seudo-democracia donde la mayoría de los presos son jóvenes. Hombres y mujeres que lucharon y siguen luchando, ahora desde la prisión, para reivindicar la democracia chilena golpeada en el año 73. Desde el punto de vista social se vive un fraude, conocido por lo que es la Constitución de 1980. Augusto Pinochet Ugarte y su asesor, su mentor político, Jaime Guzmán idean esta constitución para guiar al país dentro de lo que se llamaría la “doctrina de seguridad nacional”, a través del sometimiento por conducto del ejército y de los militares como gobernantes y como integrantes del área judicial.
Chile no puede tener una democracia, porque se rige por una constitución que fue hecha y aprobada a molde de lo que es el neoliberalismo chileno, de lo que es el militarismo. Esto no da paso a que una sociedad se pueda desenvolver democráticamente.
Digo esto porque, por ejemplo, uno de los artículos, el cual no me permite volver a mi tierra, el artículo 8º, que trata sobre el control de ley de armas y explosivos, y su ley reglamentaria, la Ley 17.798, la ley antiterrorista y contra grupos de combate en su modalidad de grupos subversivos con armamento de uso exclusivo del ejército, es un artículo muy fuerte dentro de la Constitución y esto tiene a gran parte de la juventud chilena en el exilio; digo gran parte porque somos varios, alrededor de cien los jóvenes que no podemos volver a nuestro territorio.
Este artículo y esta ley son legalmente aprobados en un plebiscito fraudulento que se hizo en el año 80 y son los que no permiten a la sociedad civil actuar en democracia plena, porque pasan a ser las limitantes producto de una forma agresiva aprobada de manera unánime por el régimen de Pinochet.
Esta constitución sigue vigente en Chile y es la misma que en uno de sus artículos hace a Pinochet senador vitalicio, concediéndole tener senadores designados, lo que lo convierte en senador vitalicio postmortem y, por si fuera poco, él va a ser el único senador vitalicio ya que para ello se requiere de haber gobernado más de seis años y en Chile los plazos de gobierno son de cuatro años.
No —remarca—, la transición democrática ha sido muy falsa, de una manera muy oscura, donde el factor económico ha incrementado la crisis de una forma terrible provocando más de 5 millones de pobres en donde un millón son niños y niñas; estamos hablando de que si Chile tiene alrededor de 15 millones de habitantes, un tercio de su población vive en la máxima pobreza. Una sociedad que se dice democrática no puede tener, ni debe tener, ni se le debiera permitir un tipo de aberración en su Constitución, menos ser esta la Carta Magna que rige al país.
El tráfico sobre la calle Felipe Carrillo Puerto aumenta haciendo que los claxonazos de los autos nos alcancen hasta la jardinera donde estamos sentados, llamando la atención de Marco y dándome con ello la oportunidad de hacerle una nueva pregunta acerca de la respuesta que la sociedad civil chilena o las organizaciones y partidos de izquierda tiene frente al panorama que me describe.
Una de las formas de organización que se ha mantenido fuerte en sus bases es la sociedad civil, complementada con el fenómeno de lo que es el problema étnico, el problema de los mapuches en Chile. Esta organización se ha mantenido en sus cimientos de lucha intransigente e inclaudicable de lo que es el problema étnico, provocando la confrontación entre lo que es la sociedad civil y el gobierno, reconociendo con esto el avasallamiento histórico de más de 500 años, mismo que sostienen los gobiernos neoliberales al acriminar, callar y exterminar las luchas étnicas en lo que es el genocidio que se ha dado en gran parte de América Latina.
Por su parte, la sociedad civil política ha sido muy camaleón, ha cambiado de colores muchas ocasiones. Hay una canción de Víctor Jara que dice “si usted es chicha o es limonada”, o sea, si usted es amarillo o es rojo, haciendo alusión a lo folclórico chileno; la alianza en Chile ha servido un poco para que otros países en América Latina vean en las alianzas políticas entre diferentes partidos, sean de izquierda o sean de derecha, una manera de llegar al poder sin importarles nada más, sin asumir las problemáticas de los pobres, las de la sociedad civil, la crisis económica, social y cultural.
En Chile, donde la dictadura ha sido una de las más feroces de América Latina; donde la situación se ha vuelto muy caótica porque la cultura fue avasallada, exterminada; donde tampoco se ha tratado de reinstalar esta cultura por medio del arte, la pintura, el cine, el teatro, ya que en veinte o diecisiete años no hubo nada de esto sino al contrario: represión contra todo tipo de movimiento clandestino; donde los partidos políticos entran al juego dictado por la Constitución del 80, la cual no deja el que un partido menor pueda gobernar aunque haya ganado las elecciones, por su estructura bicameral en el Poder Legislativo, los jóvenes se han vuelto escépticos y, aún así, han tenido una repercusión con respecto a lo que han sido los conflictos estudiantiles, la problemática étnica y en sí lo que es el fenómeno de ser joven y no poder divertirte en tu país, en tu territorio. Esos, creo, han sido factores muy fuertes para que la juventud chilena vaya tomando posición y no se vuelva tan escéptica con el proceso histórico y social que tiene el país...
Pero —lo interrumpo— ¿qué tanto participan las y los jóvenes y qué tanto podemos esperar que de ellas y ellos pueda surgir un nuevo movimiento que cambie al Chile heredado por Pinochet?
La juventud —explica— se compromete en la medida de su forma de vida, de su ideología, según opte por la parte social, la parte política o bien la parte militar. En Chile es muy perseguido, es uno de los castigos más severos que tiene la Constitución, el manifestarse en la forma armada. De hecho Chile es uno de los pocos países de América Latina, más bien diría el único en el mundo, donde por un mismo delito político se te juzga dos veces: te juzga la justicia civil en una instancia y después la justicia militar, por tratarse de un fenómeno del orden militar. Estas acciones armadas contraen generalmente sentencias que van de los 20 a los 35 años de prisión, así que como verás no cualquier persona lo toma a juego, sino que más bien asume jugársela en un compromiso real, histórico-social de hacer valer su instancia.
Por la parte cultural, la parte histórica. Lo que es el teatro, la gente haciendo fotografía, cine, denunciado de la manera artística y cultural lo que es la represión militar, lo que se vive cuando se tiene una cultura propia de una sociedad de la militarización, el compromiso se asume a título personal y es viable en el sentido de que cada vez más las y los jóvenes se van poco a poco inmiscuyendo dentro de sus trincheras en el desarrollo de grupos digamos marginales, grupos alternativos que han crecido mucho. Lamentablemente yo salí hace tres años de mi país y tengo un contacto leve en el sentido de que muchas cosas no se oyen, ni se pueden ver ni escuchar, por el hecho de que hay una vasta distancia; pero por lo que me he enterado de personas que han pasado por México y que han relatado lo que pasa en Chile, sí hay un movimiento social de jóvenes creciente y muy fuerte.
Viene a colación entonces la pregunta obligada: la detención de Pinochet en Londres hacia octubre de 1998.
Cuando Pinochet es apresado en Londres —me dice—, cuando se le gira la orden de aprensión, en Chile hay tal consternación que se crea tal grado de euforia por sacar esa mierda que trae la juventud chilena, ese odio, esa rebeldía intrínseca; como dijo Salvador Allende: “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Hay una gran euforia, repito, y la gente sale a las calles, se va al centro y jóvenes, niños y niñas, adultos, todo mundo, sale en una forma de alegría porque por fin se está haciendo justicia; por fin el mundo reconoce una de las tragedias más horribles, uno de los holocaustos más terribles que ha tenido Latinoamérica y el mundo en sí de lo que ha sido el exterminio de gente de izquierda.
Así que hay una explosión de la gente y, nuevamente el gobierno chileno, en su complicidad con Pinochet, saca a los carabineros, que es la policía armada militar chilena, a las calles, quedando un saldo de alrededor de 200 personas heridas ese día. Esto da a entender que sí hay una gran conmoción en Chile y en todas partes, que la gente sí está de acuerdo con que a Pinochet se le juzgue y sea dictada una sentencia, por lo menos que sea histórica, a nivel internacional, para que no se vuelvan a cometer estas mismas atrocidades.
En el plano de los partidos políticos y de lo que son las organizaciones políticas y el gobierno en sí, los partidos de la democracia cristiana, el partido socialista, es gente que está en el poder pero lo que a ellos les interesa es mantener su alianza. No olvidemos que la democracia cristiana fue uno de los gestores del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973; no olvidemos que la democracia cristiana fue cómplice de Pinochet guiando el derrocamiento de Allende y la intromisión militar para luego ellos retomar la democracia, lo que al final no resultó así. Por eso ahora el gobierno dice que Pinochet debe ser juzgado en Chile.
Vuelvo a recalcar: en Chile no puede haber justicia, no puede haber democracia, no puede haber una igualdad mientras exista una Constitución que protege a los asesinos con cláusulas que extienden la impunidad sobre lo que ocurrió desde 1973 hasta 1978, tiempo en el que se cometen los asesinatos más atroces y las operaciones más sanguinarias con un saldo de alrededor de 15 mil muertos, entre mujeres y hombres, militantes de izquierda. Mientras siga vigente en mi país la Constitución de 1980 no podrá haber ni habrá justicia para la gente que fue opositora al régimen militar, ni será posible el juzgamiento de Pinochet.
Pinochet de hecho viajó a Inglaterra como diplomático, como senador vitalicio en misión especial, con un pasaporte expedido por el Ministerio del Interior donde se decía que iba en misión diplomática. Él estaba en Inglaterra por una situación netamente militar haciendo un tratado, un contrato de armamento bélico entre Inglaterra y Chile.
No puedo evitar sentir cierta admiración, más bien, extrañeza ante esto que me está diciendo: ¡¿Pinochet en misión especial para la firma de un contrato militar entre Inglaterra y Chile?!. Entonces, como si mi sensación se hubiese reflejado en mi rostro, Marco retoma el asunto con algunos argumentos históricos.
No olvidemos que Pinochet fue un aliado con Inglaterra durante la Guerra de las Malvinas. Chile en ese momento era presidido por Pinochet y él prestó todos los servicios que le fueron necesarios a la ex mano dura de Inglaterra, Margaret Thatcher. Al seguir gobernando bajo la Constitución del 80 y no juzgar a la dictadura militar, Aylwin y Frei, los dos sucesores de Pinochet, han sido cómplices de los asesinatos de la gente, de militantes de izquierda, de grupos sociales, de grupos armados, después del golpe de Estado. ¡Ahora se quieren hacer responsables de juzgar a un individuo al que le permitieron ser senador vitalicio! Eso es lo que yo me pregunto y quisiera dejar como pregunta abierta a toda la gente: ¿creen que se pueda juzgar a una persona con las leyes que ha hecho él mismo?
Los ojos de Marco se fijan en los míos como esperando de mí una posible respuesta a su pregunta, yo prefiero dejársela a los chilenos que probablemente leyeran estas notas y conduzco la conversación a otro par de temas igualmente trenzados entre sí, productos de exportación chilenos a toda Latinoamérica con patrocinio estadounidense: la tristemente célebre Operación Cóndor y el neoliberalismo.
Bueno, la Operación Cóndor, que tuvo una trascendencia en Argentina, Uruguay y Paraguay, es planeada desde Chile y su gestor es Manuel Contreras, a cargo de lo que fue la DINAla Dirección Nacional de Inteligencia Chilena (sic); amparada por las Fuerzas Armadas en sus modalidades de Fuerza Aérea, Marina y Carabineros de Chile. Esta operación militar se idea, planifica y ejecuta dando exterminio a militantes de izquierda, tanto chilenos en el exilio como extranjeros, sean del MIR, del Partido Socialista, del Partido Comunista o de los aparatos militares que tenían estas respectivas organizaciones. En Argentina se hace todo lo que es la persecución de esta gente que vivía allá, que de alguna u otra forma estaba refugiada, encontrándola y asesinándola a sangre fría.
Recordemos que el gobierno de Pinochet asesinó a Carlos Prats, el último de los comandantes en jefe democráticos que tuvo el glorioso Ejército chileno; intentó matar a Eduardo Leighton en Italia; asesinó al canciller en Alemania, y también se hace cómplice de la matanza de Orlando Letelier, ex asesor de Allende, quien muere en un atentado con explosivo de un autobomba en la capital de Washington.
Probablemente no se conozca nunca la cantidad de personas que murieron en América Latina a causa de la Operación Cóndor, misma que dio cabida a que muchos gobiernos se elitizaran en la parte táctica militar, respecto a la guerra de guerrillas, la contrainsurgencia y los levantamientos armados. Gran parte de los individuos que participan en estas operaciones al interior de las Fuerzas Armadas fueron educados, sembrados, en la Escuela de las Américas, el brazo rector y militar del neoliberalismo.
Al respecto, creo que nosotros, hombres y mujeres, niños y niñas a quienes nos toca enfrentar este nuevo milenio, nos toca también enfrentar el reto del holocausto que es el neoliberalismo, este avasallamiento social, económico y político, esta degradación de lo que es el modelo capitalista que se está viendo consumado más que nada en los sectores proletarios donde hoy en día el alimento básico ni siquiera es, por ejemplo en México, de tortillas y frijol.
Creo que debemos de tomar en cuenta el ejemplo de las luchas de los sindicatos como el Mexicano de Electricistas, las luchas de los estudiantes como los de la UNAM; gente que es sociedad civil pero que pertenecen al plano de lo estatal porque se desarrollan al interior de instituciones del Estado que deberían prestar servicio a la sociedad, como corresponde a una democracia.
Creo que Chile fue el “paladín del neoliberalismo” en el sentido de que desde Chile se proyectó, a través del sometimiento, de la invasión, de la situación impuesta, de la forma obligada con fusil en mano, el que se aceptara el modelo económico neoliberal. Las Afores, graficando un poco la situación, llevan en México alrededor de cuatro veintidós años y en Chile llevan ya 25 43 años, lo que ha sido un robo hacia la sociedad trabajadora, hacia la sociedad que se esmera trabajando. Y este dinero generalmente no se queda en Chile, ni se queda en ningún país de América Latina, pues los consorcios internacionales son empresas que se llevan el dinero a invertir en otros lugares tercermundistas, por darle una clasificación concreta.
Frente a esta situación, Chile vivió un proceso de privatización en el tiempo que Pinochet es presidente interino. Se privatizan todas las empresas, lo que es agua potable, electricidad, la compañía de teléfonos; se vende el cobre como materia prima nacional y producto interno con mayor fuerza de exportación, como el petróleo para México, y se privatiza la educación con todas sus secuelas, como lo que decíamos al principio sobre los costos de las carreras en la universidad pública.
El modelo que se impone a fuerza de fusil y a costa de la sangre del pueblo chileno, se va expandiendo en América Latina y va dando resultados que a niveles macros tienen sólo buenos resultados para los consorcios internacionales que crecen y se enriquecen. Vamos pasando a sociedades con grandes estructuras de edificios, grandes centros comerciales que son las nuevas catedrales del neoliberalismo, donde la pobreza pasa a ser un submundo, una pobreza cubierta, una pobreza disfrazada.
Este modelo, en otros países también se impone, como Argentina y Uruguay, donde se introducen dictaduras militares tan fuertes y tan feroces como en Chile. En otros casos, algunos gobiernos democráticos o dizque democráticos de la parte Central y Norte de América lo fueron adoptando y ya vemos lo que pasó: las economías nacionales tienen mucho que desear y cada vez que hay cualquier problema en las bolsas éste repercute negativamente.
El sonido de un huehuetl se escucha a lo lejos como secundando lo dicho por Marco en esta plaza donde lo mismo se encuentran músicos callejeros de jazz, mimos, hiphoperos o mexikatiauis. Marco hace una breve pausa esperando la siguiente pregunta mientras a mi memoria viene aquello del artículo 33 constitucional (2) y la reciente detención de Marco Ugarte, reportero gráfico de la Afp y chileno también, en Chiapas. Lo pienso una, dos veces. Finalmente, intentando no caer en una imprudencia comienzo a articular la posible pregunta y hablo otra vez de neoliberalismo, pero también de luchas que le resisten con la esperanza y la dignidad como banderas, hasta que me animo a preguntarle, consciente del riesgo en el que lo coloco, si cree que el zapatismo pueda ser una vertiente de esperanza para América Latina o incluso internacionalmente. Marco no puede entonces evitar que a los labios le brote una ligera sonrisa y, tras mirarme por un corto momento como queriendo descubrir en mis ojos alguna intención perversa, se anima a responder.
Una pregunta bastante interesante —dice sin dejar de sonreír— y comprometedora también... Pero, valga el compromiso... Creo que la lucha zapatista está siendo viable desde el momento en que se alza como fuerza político-militar dándole un sueño a todo lo que es la lucha étnica, indígena de este país. Este sueño que representa el Ejército Zapatista para los pueblos de Chiapas en específico, viene a ser el amanecer, el sol, el reaparecer la vida y los colores después de 500 años en que se ha venido avasallando a un continente.
Creo que ha sido viable porque se ha mantenido y se ha reconocido como sociedad distinta a la mexicana a los pueblos étnicos, a las culturas, a la diversidad cultural étnico-lingüística, a través de las armas, ¿irónico, no? Pero el EZLN ha logrado imponer un reconocimiento histórico, social, no sólo a través de sus incursiones armadas, sino también a través de sus redes sociales de trabajo, de las redes sociales civiles y de organismos de derechos humanos y de las comunidades zapatistas.
El hecho de identificarse y asumir el compromiso de rebeldía, de desatar esas amarras y esa sujeción al Estado político, creo que ha hecho que el Ejército Zapatista sea fuente de inspiración de muchas guerrillas latinoamericanas, de muchos grupos armados en América Latina donde el “mandar obedeciendo” ha pasado de ser un acto de simbolismo a ser lo que realmente se puede tomar como una nueva forma de hacer política.
Claro que por otro lado está(ba) el caso de las FARC, en Colombia, donde la guerra civil está(ba) declarándose, donde países fronterizos están actuando en contra de lo que es la insurgencia, en contra del grupo armado de las FARC; donde Estados Unidos está haciendo un bloqueo y está(ba) enviando marines a detener este alzamiento armado.
Creo que un poco en América Latina se está dando lo que fue el llamado Ejército de Liberación Nacional, en el cual pensaba Bolívar y después muchas personas más como el Che, Miguel Enríquez, Lucio Cabañas, por nombrar algunos que han seguido en esta lucha inclaudicable. Uno de estos personajes dice que “en esta lucha se nos puede ir la vida, pero la continuaremos hasta la victoria”. Creo que estas palabras son muy ciertas y hay que tomarlas en cuenta.
El zapatismo ha sido y seguirá siendo un ejemplo, no nada más en América sino también en Europa. Tuve la suerte de recorrer varios países en Europa y nos encontramos con gente que se empapó de misticismo, de idiosincrasia, de energía cuando visitó zonas chiapanecas, y ha concretado redes sociales de todo el mundo en pro de una lucha tan noble, tan justa y tan obvia como es la lucha étnica.
Marco regresa la mirada al libro que trae. Pareciera que busca con una suerte de mirada de rayos x las palabras aquellas de Allende cuando pedía a los jóvenes universitarios que fueran con premura, con cariño, con ternura humana, a trabajar durante uno o dos meses a las comunidades mapuches (3). Aprovecho, pensando, como decimos por acá, que “ya encarrerado el burro” puedo preguntarle ahora al hombre de armas si cree que la lucha armada haya cumplido su función y no tenga ya razón de ser o, si por el contrario, la lucha noviolenta representa una esperanza real para terminar con la explotación del neoliberalismo que hemos identificado con la miseria mundial que vivimos.
Retomando un poco lo que es el zapatismo y uno de sus personajes ya míticos, como es el Subcomandante Marcos, bonito nombre por cierto -jejeje-, él hace mucha referencia a lo que es “mandar obedeciendo” pero también a lo que es luchar desde las trincheras donde uno está. Creo que en este sentido todos tenemos que cumplir nuestros objetivos, nuestras luchas, desde el lugar donde nos encontremos. Si en algunas partes las armas han sido viables, en otros lugares han sido decadentes. Las armas siempre están cargadas de muerte. Tal vez sea una de las formas que se ha representado como forma de lucha, pero creo en las manifestaciones pacíficas, la sociedad civil, el tomar conciencia de que tenemos que vivir en una sociedad más justa, más igualitaria, donde todos y todas quepamos, el respetar todos los mundos.
Pero lo que sí es que las distintas formas de lucha que se han dado tienen que tomar cada vez más fuerza y seguir como una manera viable de complementación, orientándose siempre en el compromiso para con la reivindicación social. Junto con esto creo que el dogmatismo no conduce a nada, que siempre tenemos que estar autocuestionándonos, tanto a nosotros mismos como a la gente con la que estamos, es una forma más coherente y más transparente de ser conscientes.
Tenemos que seguir esta lucha, ya sea desde la clandestinidad o desde el lugar donde nos encontremos, desde nuestro trabajo, desde nuestro lugar de estudios, etcétera, y asumir un compromiso histórico-político referente a lo que han sido nuestras raíces. Recordemos que un pueblo que no tiene pasado no puede proyectarse a un futuro con esperanza. El problema étnico, tanto en Chiapas como en América Latina, se ha dado muy fuerte, se ha representado de tal forma que hoy vemos a mucha sociedad civil movilizada. Ojalá fueran más y más las personas que se sumaran a esta lucha por una sociedad distinta, igualitaria. Una sociedad nueva en un mundo nuevo.
Todas las formas de lucha son válidas, lo digo porque en mi país se dio una forma de lucha democrática, se llegó al socialismo a través de las urnas. Es el único país del mundo que ha conseguido el socialismo a través de las urnas, del voto popular. Y ¿cómo terminó esto? Con el avasallamiento por medio de las armas, de los militares. Donde todo ese sueño, esa dulzura se aniquiló. No hay que subestimar al enemigo, es fuerte y sabe golpear de las formas más terribles, más trágicas, con matanzas, expulsiones, deportaciones.
Creo que tenemos que ser inteligentes y unirnos en esta lucha social, política y militar. Hay que solidarizarse con el Ejército Zapatista, con la huelga en la UNAM, con los grupos que apoyan la no-privatización de las empresas. Esa es una de las luchas y ha sido pacífica, y creo además que la sociedad civil responde a eso. Pero no olvidar. Descartar las distintas formas de lucha es negarse a sí mismo.
Claro que sería mejor una salida pacífica, pero no olvidemos las matanzas de México en el 68, el 71. Todas esas irrupciones con armas debemos tenerlas muy presentes, no olvidar. El gran remedio que tenemos para la memoria es no olvidar. No olvidar nunca y hacer conciencia crítica y constante de que todas las formas de lucha son válidas y viables, desde nuestras trincheras.
Hemos llegado al final de la entrevista. Para este momento, los ojos de Marco brillan con más fuerza que al principio de nuestra conversación. Es evidente que hablar de Chile y de la posibilidad de una América y un mundo mejores y nuevos le reanima muy especialmente. A esta altura de la charla he llegado a la conclusión de que Marco no es, como pudiéramos creer a simple vista, sólo un hombre más de los muchos que apostaron por el camino de las armas para ver libre a su país, su continente, su planeta; sino que, valga la redundancia, es un soñador. Cuando en septiembre de 1970 el pueblo chileno, su pueblo, acudió a las urnas para hacer del compañero Salvador el presidente Allende, Marco no hacía mucho que había llegado al mundo. Tres años después, los militares y carabineros de su patria pasarían a la historia como los grandes traidores de la voluntad de democracia verdadera en Chile, tendiendo el manto que significó la larga noche de la dictadura militar chilena. Bajo ese manto creció Marco. Pero ¿cómo sería de grande el sueño soñado por Chile de la mano de Allende que, todavía, a pesar de los años y de la pólvora y de la sangre, a Marco le siguen brillando los ojos? Quizás por eso mismo, le pregunté ¿cómo soñaba este planeta, cómo soñaba este continente, cómo soñaba a Chile?
Sueño —contesta tomando su libro, pero sin dejar de mirarme— un Chile en el que, como dijo Salvador Allende, podamos caminar libres por las alamedas. Donde pase el hombre libre y la mujer soberana.
Marco deja el libro entre él y yo mientras las imágenes pueblan su memoria: Me gustaría ver a mi país sin presos políticos, sin esos cinco millones de pobres, sin una miseria cultural... No más muertos, que no existan las castas militares como existen hoy.
De pronto, la voz abandona ese tono discursivo en el que más de una vez ha sonado a lo largo de la entrevista y, conforme va hablando, se va oyendo cada vez más personal, más íntima. Lo mismo sucede con su mirada, y pareciera que ya no mira hacia fuera sino que, como los topos de los que habla(ba) el Sup, hacia adentro se mira: Me sueño caminando en Chile sintiéndome libre, distinto, nuevo... En un Chile lleno de esperanza, con una juventud concreta, una juventud idónea, transparente, amplia y coherente... Sueño en un país creciendo en colores, en olores, en una diversidad social, cultural, lingüística. Veo un Chile caminando junto a los mapuches, esa raza indómita, ese pueblo que en (más de) 500 años no ha sido sometido... Veo un Chile igualitario... Veo un Chile libre...

“Cuando la tristeza nos inunda —dice Rodrigo Solís— nos gotea por los ojos. Escurre por el cauce seco de la nariz hasta la boca. Cae en cascadas por labios afilados y sin que nos demos cuenta nos tiñe de un color invisible que de algún modo brilla y atrae a los otros tristes”. Quizás eso fue lo que pasó con Marco, porque al terminar la entrevista sus ojos goteaban discretamente mientras de la librería frente a la que estábamos sentados la voz de Pablo Milanés salía flotando con aquello de “hoy pisaré las calles nuevamente...”. Luego, una mujer ahogada de borracha o de orfandad o de ambas, se acercó para hacernos plática e invitarnos unas cervezas.
Han pasado casi 20 años. Desde entonces no he vuelto a toparme con Marco, y también desde entonces aquél libro blanco con el rostro de Allende pintado en la geografía de Chile me acompaña cual si fuese una especie de biblia laica, en espera de que la profecía de Solís se vuelva realidad: “Tarde o temprano los tristes se encuentran, se toman de las manos y bailan un ritmo que al mismo tiempo es feroz, y es lento. Una danza de ahogados en el fondo del mar más muerto. Los tristes danzan tomados de las manos y a través de sus ojos trastocados la libertad lleva una máscara macabra, el amor es el abismo que se abraza a los pies del equilibrista que tropieza y la muerte es un gran alivio”.


(1) Modak, Frida. Salvador Allende en el umbral del Siglo XXI. Plaza & Janés Editores, 1998.
(2) El Artículo 33 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el único relativo al Capitulo III, De los Extranjeros, establece que “el Ejecutivo de la Unión tendrá la facultad exclusiva de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo, a todo extranjero cuya permanencia juzgue inconveniente”; para luego determinar que “los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país”.
(3) Modak, Frida. Opus cit. p. 256.

16 de octubre de 2019

Rebelión y resistencia del pueblo maya / Ko'ox Tsikbal.



Cuentan las mujeres y los hombres sabios que a propósito nos escondieron la historia de nuestros pueblos. La cambiaron, borraron a los cabecillas y contaron mentiras para robar el pensamiento de los pueblos. Y esto lo hicieron por miedo al pueblo maya de hoy.

Hoy vivimos en nuestra propia tierra como si fuéramos extranjeros.

Se adueñaron de nuestras tierras, nos esclavizaron y, para mantenernos así, han intentado robarnos también nuestra historia. Todo está escrito como si fuera la historia de ellos, los que nos invadieron.

Pero la raíz de nuestro pueblo es muy fuerte y, aunque han destruido mucho, todavía vivimos agarrados de nuestro sueño de tener una vida buena. Nuestro futuro y nuestra rabia está viva, escondida en nuestras leyendas, en nuestras tradiciones, en nuestros ritos, en nuestras fiestas, en todo eso que en castilla se llama cultura.

Como dice el Popol Vuh: “arrancaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas, quemaron nuestro tronco pero nunca pudieron matar nuestras raíces.”

Algunos quieren todavía arrinconarnos en el pasado, meternos en un museo para ir de paseo de vez en cuando. Nosotros no. Queremos ser un pueblo libre y autónomo, queremos ser Pueblo entre los pueblos del mundo, con todo lo que se necesita para serlo. Queremos vivir todos nuestros sueños, sintiendo nuestras alegrías y decidiendo y construyendo nuestra propia historia, nuestro futuro.

Hace tiempo nos dimos cuenta que cuando hablamos de nuestra historia, cambian mucho nuestros pensamientos. Ahora que nuestros pensamientos caminaron para buscar el modo de cambiar las cosas, nos dimos cuenta de que la mayoría de los y las mayas de ahora no conocemos nuestra historia. La leemos como si no fuera nuestra ¡como si quién sabe a quién le hubiera pasado! Hoy sabemos que había un plan para hacernos olvidarla, para que desapareciéramos como pueblo. Y nunca pudieron lograrlo.

Juntando nuestro corazón con nuestros pensamientos, nos dimos cuenta que había dos cosas grandes adentro: La primera es la rabia que sentimos cuando escuchamos la historia contada por quienes no son mayas. Nos llenamos de coraje y nos preguntamos ¿por qué algunos que no son mayas se saben nuestra propia historia y nosotros no?

Además hay una gran mentira que nos han hecho creer: que ya no hay mayas ahora, que sólo hay yucatecos, que mejor hay que pensar en el futuro... que es una vergüenza ser maya. Por eso nos sentimos menos frente a los que nos vinieron a invadir y hasta queremos parecernos a ellos. Nos han engañado humillándonos por ser de un pueblo diferente. Hemos llegado a creer que lo maya “se quita”, “se supera”.

De ahí viene la segunda cosa que nos mueve el corazón: que la gente que no sabe la historia tiene muy confundido su pensamiento. Hay gente que llega a decir que fueron buenos los hacendados, hay unos jóvenes ahorita que dicen: “lo que queremos es trabajo, aunque sea de esclavo”.

Muchas lunas han pasado desde que en el equipo Indignación tomamos el acuerdo de escribir nuestro pensamiento. Lo hemos cumplido. Ahora también pensamos que es bueno escribir nuestra historia, pero contada por nosotros, el Pueblo Maya de Yucatán en estos tiempos.

Y muchas cosas nos han pasado que nos han mostrado cómo se escribe la historia. Por eso no queríamos que fuera una historia contada como siempre. No somos los vencidos, ni estamos acabados y mucho menos hemos desaparecido.

Tampoco queríamos la historia de los “héroes” para hacer nuevas estatuas en los parques de nuestros pueblos, para que las ensucien los pájaros y se esconda adentro a todos los que lucharon juntos y que sin ellos los “héroes” no existirían.

Queríamos contar la historia de nuestro pueblo que corre viva abajo de la otra historia que siempre se escribe, como el agua que corre debajo de la tierra. Las historias desde abajo, la historia de la resistencia, la Otra Historia.

La Historia para no olvidar y para entender lo que pasa, la Historia como un Sastún, la Historia como el canto de los pájaros que oímos y entendemos sus avisos, la Historia que guarda los secretos de los tiempos, como las hormigas en los tiempos de la lluvia o los colores con los que se viste el cielo.

Las poch-mayas, como llamamos a parte de este equipo, se reían felices cuando fuimos moviendo nuestros pensamientos. Pocheaban nuestra mirada cuando cerrábamos los ojos para entender la vida y la empezábamos a soñar y la arrullamos en la hamaca, sabiendo que en el misterio de esta larga noche, Dios nos puso un hijo y una hija para que siga la Historia. Lo aprendimos con el asombro de verlo y entenderlo. Y como hacen las parteras, abrazaron estas líneas oyendo nuestras preguntas:

¿Qué cambia en la vida de uno o en la de un pueblo, durante 20, 40, 100, 500 años?

¿Cómo se convierte una rabia en una causa? ¿Cómo se iba olvidando el pasado? ¿Cómo se organizaban los movimientos?

Y ¿qué hacían los sacerdotes y Dios con tanto dolor? ¿Quiénes fueron los que defendieron a los mayas sin ser del Pueblo? ¿Por qué se juntaban con las víctimas?

Y sobre todo ¿dónde están las mujeres en todas estas historias que no salen ni los nombres, ni los pensamientos, ni sus modos tan diferentes de hacer las cosas? Lo peor de todas estas historias que escribimos, es que no hay mujeres. Nos las podemos imaginar, pero se perdieron irremediablemente en la historia de los hombres. Y pensamos que ya no más sería así. Verán que en la nueva historia, desde abajo, las mujeres seremos iguales a todos. Pero por más que buscamos en estas historias, no las encontramos. Nada más eso nos faltó.

Así que este libro se escribió preguntando, preguntándonos, conversando, discutiendo.

Cada vez que empezábamos a escribir el libro encontrábamos cosas nuevas. Y cada cosa nueva nos llevaba a nuevas preguntas y a mirar la historia de otra manera y hasta a pronunciar las cosas de otra manera muy diferente a como lo dicen los libros. Entonces íbamos con nuestros amigos y amigas historiadoras para preguntarles... y nos animaban a seguir.

Por fin vamos a imprimir este cuaderno o libro de trabajo, o Chilam Balam como dice Pedro, y queremos que sirva para comadrear, para discutir y para conversar, porque hemos aprendido que solo así se entiende la historia, haciéndonos preguntas según lo que estamos viviendo ahorita, preguntando y compartiendo nuestros pensamientos y nuestras preguntas.

No está terminado, porque la historia sigue, pero ya paramos de escribir y les compartimos hasta dónde vamos. Por eso, este libro, si lo quieren leer solos es una cosa. Pero está hecho para leerlo conversando, discutiendo: eso que llamamos tsikbal.

Un día volvíamos de un taller ahí en el sur y estábamos riéndonos con nuestro traductor, jach mayero, que había sufrido tratando de hacer reír al grupo con los chistes malísimos que en maya no tuvieron ninguna gracia.

Atardecía en esa casi-vereda llamada carretera de la sierrita del sur peninsular cuando nos confesó que quería aprender a manejar el coche. La pilota rápidamente le cedió el timón y creyendo que era un tractor nos traía a media carretera dando bandazos. Cada “columpio” cerrábamos los ojos pensando que aparecería como un alux un auto y el hombre tan campante en medio.

Con firmeza y ternura la maestra le decía: a la derecha, a la derecha... Y aquel seguía en el centro.

Desesperadas reclamamos: ¡ponte a la derecha!

Y él inmediatamente contestó: ¡no sé cuál es la derecha!

- ¡No amueles hombre! ¿Con que mano escribes?

- Con la derecha, pero no sé dónde está la derecha en el camino... Creo que mejor otro día aprendo.

Silencio. Sentimos la tarde más gris que nunca..

Al buen rato nos dijo entre reclamo y justificación: no sé cuál es la derecha, porque nosotros vamos al poniente, al sur, al norte o al oriente en los caminos.

Y después nos dijo bajito: no les entiendo. Ustedes se paran y me muestran la derecha que queda en un rumbo, pero si giran, la derecha queda en otro rumbo, y si vuelven a girar la derecha sigue girando.

Ustedes son el centro de todos los caminos y ponen el nombre de los rumbos según se ponen ustedes y piensan que todo el mundo gira alrededor.

Nosotros no pensamos así. Si giramos y giramos y giramos y giramos, el sur siempre es el sur y el norte es el norte. Nosotros estamos en el mundo, no somos el centro del mundo.

Todo el camino fue silencio. Ese día entendimos que no solo somos dos mundos diferentes, sino que los mayas tienen la razón.

Esta historia, que es como un camino, va a ir por todos los rumbos: lak ́in, xamán, chik ́in, nojol, chum ta ́an y al final: suut...

Que lo lean como quieran, pero nosotros vamos a usarlo para ir entendiendo nuestra historia como un gran caracol, para ir metiéndonos y metiéndonos en la historia.

Cada rumbo viene con preguntas y con palabras, a veces nuevas, pero que son como una puerta... o mejor como una cueva: porque parecen oscuras pero te hacen descubrir muchas cosas y dan para mucho.

Y para cada rumbo hay úuchben ju’uno’ob. Esos papeles antiguos que nos van a servir para conversar, así que vamos a intentar una traducción. Todo está por arreglarse porque es la primera vez que lo hacemos. Si hay algún especialista que quiera ayudar, bienvenido o bienvenida sea. Nosotras de por sí ya empezamos a caminar.

Aquí están nuestras palabras. Hay muchas cosas que no escribimos, pero como dijo un Juan: no cabrían ni en mil libros. Lo que nos interesaba contarles, por ahora, aquí quedó escrito.

Chablekal, primer katún del levantamiento maya de 1994.

Bety, Randy, Pepe, Raúl, Martha y Cristina.

Postdata: Este cuaderno es una idea del equipo de derechos humanos Indignación AC, en donde trabajamos mayas y no-mayas. Las fotos y el diseño son originales nuestras, pero las historias son de tantas y tantos que nos acompañan en esta aventura. Y como no nos gusta lo de la exclusividad ni los “derechos reservados”, esto se puede copiar y difundir a gusto y sin remordimientos, sólo échennos la culpa siempre.

Postdata de la postdata: Esta edición se imprimió con la solidaridad del Fondo para los Derechos Humanos Globales y el fondo noruego Det Norske Menneskerettighetsf.



Una crisis sin precedentes.

Por: François Bonnet / VientoSur.
Traducción: VientoSur.
 

Los manifestantes piden la renuncia del actual presidente Jovenel Moise y la celebración de juicios a los malversadores. | Foto: EFE.


“Haití ha conocido muchas dificultades, muchas crisis, pero esta sobrepasa todo lo que hemos conocido. Esta es mucho más grave”, afirma Pierre Espérance, contactado por Mediapart en Puerto Príncipe. Es uno de los responsables de una asociación respetada, la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH). “Este poder organiza la inseguridad, se burla de la democracia y viola sistemáticamente las leyes, los derechos políticos y sociales”, añade Pierre Espérance.

La RNDDH publicó el jueves, 3 de octubre, un balance de los motines y manifestaciones que han paralizado completamente el país desde el 16 de septiembre. Del 16 al 30 de septiembre, “al menos han matado a 17 personas […] y al menos otras 189 han resultado heridas”, señala la asociación, que denuncia la violencia de la policía nacional haitiana, “los disparos con fuego real, las brutalidades policiales, el empleo abusivo de gases lacrimógenos y todos los demás actos represivos”.

Ahora que se acerca el décimo aniversario del terremoto de enero de 2010, que causó la muerte de más de 250.000 personas y redujo el país a escombros, Haití vive una crisis política que lo aboca al caos. El viernes, 4 de octubre, después de dos días de calma, se produjeron nuevas manifestaciones en todo el país. Desde comienzos de año, esta crisis contabiliza decenas de muertos y centenares de heridos.

Haïti lok”, Haití bloqueado. “Ya no funciona nada, en vez de reforzar las instituciones, el poder prefiere reforzar a las bandas y opta por la violencia”, asegura Pierre Espérance. “Tenemos un presidente fantoche y un Estado fallido”, añade el famoso novelista Gary Victor. Este último forma parte de la decena de escritores (Yanick Lahens, Lyonel Trouillot, Kettly Mars, James Noël…) que acaban de lanzar un llamamiento “a la ciudadanía del mundo para que apoye la causa haitiana”.

Elegido en noviembre de 2016, el presidente Jovenel Moïse ya perdió toda su credibilidad pocos meses después de ocupar el cargo en febrero de 2017. Este desconocido de 51 años, alzado a la presidencia por su predecesor Michel Martelly y sostenido por EE UU, fue elegido ya en la primera vuelta, aunque con una participación oficial del 21 % al término de un escrutinio muy controvertido. El año anterior, unos comicios presidenciales que ganó fueron anulados debido a las irregularidades detectadas.

Este hombre de negocios, productor y exportador de bananas, no ha conseguido nunca que le aprobaran un presupuesto. El país vive hoy con un parlamento paralizado, un gobierno en funciones, un primer ministro en funciones y un presidente virtualmente desaparecido. El jueves, 3 de octubre, Jovenel Moïse hizo su primera aparición sobre el terreno desde hacía unos dos meses: un alto de 55 segundos de duración en una calle de Petion-Ville, el barrio elegante en la parte alta de Puerto Príncipe, para dar algunos apretones de manos, rodeado de una guardia personal armada hasta los dientes.

El 25 de septiembre, después de diez días de disturbios y violencias, decidió intervenir en directo en la televisión nacional para llamar a la constitución de “un gobierno de unión nacional”. Pero lo hizo a las 2 de la madrugada, cuando el país duerme y la electricidad está cortada en numerosos barrios, sin hablar ya del mundo rural. En lo esencial, el presidente se manifiesta a través de su cuenta de Facebook, que por cierto es esquelética. Su repentino llamamiento a la unión resultó totalmente irreal, habida cuenta de que quienes le apoyan y los responsables del partido presidencial, el PHTK, están acusados de cometer las peores violencias. Dos días antes de su discurso nocturno, un senador de su partido desenfundó su pistola y disparó contra los manifestantes que se apelotonaban delante de su automóvil dentro del recinto del parlamento. Dos hombres resultaron heridos, uno de ellos un fotógrafo de la agencia AP. “La legítima defensa es un derecho sagrado”, se defendió después Jean-Marie Ralph Fethière.

El suceso podría ser un episodio rápidamente olvidado si no reforzara las acusaciones formuladas por numerosos observadores, periodistas y asociaciones. Además de la policía, que puede violentar a los manifestantes sin temor a ser inquietada, al parecer determinados círculos del poder financian y arman a bandas criminales, cuya presencia siempre ha sido una constante en Haití. La red RNDDH señala que “individuos armados, partidarios del poder, participan activamente en las operaciones policiales. Los utilizan para atacar violentamente las manifestaciones antigubernamentales”. Como prueba de esta afirmación, la asociación publica una fotografía de la asunción del cargo de un delegado del partido en el norte de la isla, el pasado 30 de septiembre: el hombre aparece rodeado de una milicia armada.

Asimismo, crecen las sospechas sobre la implicación de personas cercanas al poder en la masacre de La Saline que se produjo hace un año. El 10 de noviembre de 2018, pocos días antes de una nueva manifestación, una banda criminal ejecutó a 73 personas por lo menos y cometió violaciones en La Saline. Mucha gente vio en ello una estrategia del terror para “quebrar el ímpetu de la movilización contra el poder en este barrio conocido por su hostilidad al presidente Jovenel Moïse”, según el novelista. Una investigación patrocinada por Naciones Unidas todavía no ha concluido a fecha de hoy.

En este clima insurreccional, los partidos de oposición rechazan toda negociación y exigen la dimisión del presidente y la disolución del Parlamento. No son los únicos. Después de haber reclamado durante un tiempo un diálogo, un buen número de iglesias exigen a su vez la retirada de Jovenel Moïse, al igual que muchos músicos, artistas y escritores que multiplican los llamamientos.

El programa PetroCaribe o el robo del siglo

“Hoy todas las instancias de la vida nacional, los representantes de todos los cultos, las entidades de defensa de los derechos humanos, los profesores de universidad, colectivos de artistas y de intelectuales, los partidos de oposición de todas las tendencias, los sindicatos y asociaciones del sector empresarial reclaman la dimisión del presidente y de lo que queda del parlamento”, afirman los escritores en el llamamiento antes citado.

“El ejecutivo, y quienes le apoyan, resisten mientras numerosas comisarías de policía son atacadas, empresas privadas se ven saqueadas, instituciones públicas están siendo devastadas y manifestantes son recibidos con balas”, señala el periodista Frantz Duval en el mayor diario de la isla, Le Nouvelliste. La crisis actual ha estallado a raíz de las penurias reiteradas de carburante en agosto y de la revelación de nuevos escándalos de corrupción. Por ejemplo, el caso de cinco diputados que explicaban que los habían comprado por 100.000 dólares a cambio de un voto favorable al primer ministro…

Sin embargo, en realidad el origen de esta crisis se remonta a julio de 2018, cuando el poder anunció que dejaría de subvencionar el carburante, provocando aumentos del precio de cerca del 50 %. En el país más pobre de América, donde “más de la mitad de la población sufre inseguridad alimentaria crónica”, según el Programa Alimentario Mundial, y donde la clase media embrionaria se ve golpeada de lleno por una inflación del 20 %, el anuncio sirvió de detonador.

Porque al mismo tiempo la población salía a manifestarse para denunciar el robo del siglo, es decir, el escándalo de PetroCaribe. Este programa de ayuda masiva, lanzado por la Venezuela de Hugo Chávez, llegó a representar hasta el 25 % del Producto Nacional Bruto de Haití, según un informe del Banco Mundial. Consistía en el suministro de petróleo a precios de saldo y permitió a la hacienda pública haitiana ingresar más de 2.500 millones de dólares de 2008 a 2016. La mayor parte de estos recursos, que debían destinarse a financiar proyectos humanitarios y la reconstrucción del país después de 2010, se la embolsaron diversos ministros, responsables políticos y empresarios amigos.

Después de numerosas auditorías e investigaciones del senado haitiano e internacionales, la publicación, en enero de 2019, de un largo informe del Tribunal de Cuentas dio una nueva dimensión al escándalo. Dicho informe es todo un manual de instrucciones detallado de la corrupción y de la violación de todos los procedimientos administrativos. Y los autores de estos desvíos de fondos masivos se citan nominalmente: una decena de ministros, diversos diputados, alcaldes, etc., así como los empresarios que controlan una parte de la economía de la isla.

Entre ellos figura nada menos que el presidente Juvenel Moïse. Su empresa agrícola y de importación-exportación se hizo con dos contratos (al igual que los demás, al margen de cualquier formalidad): uno relativo a la instalación de farolas solares (de las que se han suministrado menos de la mitad) y otro sobre la rehabilitación de una carretera, facturada dos veces y nunca realizada… El 31 de mayo se publicó una segunda parte del informe.

Hoy es un país entero el que se alza contra la corrupción. A partir de un simple tuit que decía “¿Dónde está el dinero de PetroCaribe?”, publicado por un cineasta de 35 años, Gilbert Mirambeau, desde hace un año ha venido desarrollándose un vasto movimiento que exige que se inicie el proceso de PetroCaribe. Los PetroCaribe Challengers se han convertido en una poderosa fuerza que obliga a los partidos de oposición a ocuparse de una corrupción que pone de rodillas al país y alimenta la violencia.

PetroCaribe había reforzado la popularidad de Chávez y de Venezuela en Haití. Al desvío de fondos de la ayuda se añade lo que se considera una puñalada trapera: en enero y más recientemente, el 11 de septiembre, el presidente Jovenel Moïse votó en contra del régimen de Maduro en la Organización de Estados Americanos (OEA). Dicho voto es el resultado de una petición directa del gobierno estadounidense y John Bolton, entonces consejero de Donald Trump, lo reconoció abiertamente.

Para los actores de la sociedad civil, las activistas, los responsables de la oposición, Jovenel Moïse solo se sostiene actualmente gracias al apoyo de los EE UU de Trump y del Brasil de Bolsonaro. La ONU llama “a la calma y al diálogo”, Europa y Francia hacen lo mismo, pero su opinión apenas pesa nada en este país que EE UU siempre ha considerado su patio trasero después de haberlo ocupado de 1915 a 1934.

http://alter.quebec/haiti-une-crise-sans-precedent/

Haití al borde de la guerra civil.

Por: Lautaro Rivara / Todos los puentes.

La crítica situación haitiana hace tiempo que está madura para un cambio. Pero la maduro comienza a pudrirse. La crisis parece no tener fin, y la situación social, política y económica alcanza una gravedad sin precedentes, aún para la habitualmente convulsionada nación caribeña. Ya son cuatro las semanas del último ciclo de intensa conflictividad social, seis las semanas de crisis energética, y el plazo supera el año y medio si consideramos la inestabilidad política y social generalizada.

Tres perspectivas se desprenden de la situación actual: la posibilidad de una cada vez más  improbable estabilización conservadora con la continuidad presidencial o con un recambio controlado de figuras; el inicio de una transición política de ruptura que expresaría la disputa entre los diferentes sectores, clases e intereses que componen una oposición por demás diversa y contradictoria; o el fatal desenlace de una guerra civil, conforme los niveles de violencia social y la represión policial y parapolicial comienzan a desbocarse.

Las tentativas imposible de estabilizar el país

Los intentos de estabilización conservadora del país tienen dos grandes promotores. Por un lado el propio presidente Jovenel Moïse junto con su mentor y ex presidente Michel Martelly. En un movimiento coordinado, el presidente de la Asamblea Nacional, Carl Murat Cantave, se posicionó por un diálogo en el país, poco antes de que el gobierno anuncie la enésima Comisión montada para facilitar un diálogo rechazado de forma unánime por todos los sectores de la vida nacional. La Comisión nació muerta, dado que todos y cada uno de sus miembros son parte del actual o bien del anterior gobierno: Evans Paul, ex Primer Ministro; Rodolphe Joazil, antiguo presidente de la Asamblea Nacional; Liné Balthazar, presidente del partido oficialista, etc.
El sistema político construido tras la caída de la dictadura de Jean-Claude Duvalier, y las décadas prácticamente ininterrumpidas de políticas económicas neoliberales dictadas por el Fondo Monetario Internacional y el Departamento de Estado norteamericano, han tocado fondo.
Por otro lado, la oposición conservadora aglutinada en la llamada Alternativa Consensual, respondió rápidamente poniendo en pie un espacio paralelo, llamado Comisión de Apoyo para el Traspaso del Poder. La misma afirma que sólo negociará las condiciones de una salida «pronta y ordenada» del actual presidente Jovenel Moïse, y se propone elegir en su reemplazo a un juez de la Corte de Casación. La otra figura ejecutiva, que se estima tendrá aún más poder que dicho juez, sería un Primer Ministro surgido de las filas del Sector Democrático y Popular, el sector más poderoso y dinámico de la mencionada Alternativa Consensual. Esta salida implica, virtualmente, un mero recambio presidencial que dejaría intactos los principales resortes del sistema económico y político que ha conducido al país hacia el abismo. Esta la estrategia que ya suscriben algunas naciones influyentes como Francia y Canadá, las cámaras de comercio nucleadas en el Foro Económico Privado, y diferentes familias de la oligarquía tradicional como la que expresa Reginald Boulos, dueño de importantes cadenas de supermercados y concesionarios de autos.

Una transición de ruptura

Sin embargo, todo parece indicar que las motivaciones profundas de las protestas que sacuden al país ya han superado la perspectiva única de forzar la dimisión del presidente, e incluyen otras reivindicaciones. El sistema político construido tras la caída de la dictadura de Jean-Claude Duvalier, y las décadas prácticamente ininterrumpidas de políticas económicas neoliberales dictadas por el Fondo Monetario Internacional y el Departamento de Estado norteamericano, han tocado fondo. Las últimas movilizaciones tuvieron en los diez departamentos del país un notorio carácter anti-imperialista. Se trató de protestas de rechazo a la injerencia internacional, dado que los países y los organismos supranacionales nucleados en el Core Group venían de ratificar su apoyo a Jovenel Moïse. Por eso diferentes columnas de manifestantes se dirigieron directamente hacia la sede de la Misión de las Naciones Unidas para la Justicia en Haití (MINUJUSTH) y a la embajada estadounidense.

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El otro gran espacio opositor construido al calor de la crisis, el Foro Patriótico, propone lo que sus principales dirigentes llaman una «transición de ruptura». Este espacio sesionó en la localidad rural de Papaye a fines del pasado agosto, y ha conformado un Comité de Seguimiento Nacional para ejecutar y monitorear las principales resoluciones adoptadas. En ese sentido, Camille Chalmers, economista y uno de los referentes del espacio, destacó la organización de Comités departamentales para centralizar y potenciar las movilizaciones, la propuesta de un gobierno de transición formado por un Consejo de Gobierno de tres miembros en lugar de un presidente, y la construcción de un órgano de control con representantes de los departamentos. De esta forma, afirmó Chalmers, «se tendrá la garantía de una transición controlada por los actores nacionales, y el comienzo de una reforma profunda del sistema político y económico». Del Foro Patriótico hacen parte más de 60 organizaciones, entre movimientos sociales campesinos y urbanos, partidos políticos de izquierda, sindicatos y centrales sindicales, organizaciones juveniles y de mujeres, coaliciones democráticas y progresistas, etc.

La represión policial y la guerra de baja intensidad

Lo que sucede en Haití comienza a asemejarse a una guerra civil de baja intensidad en la que sin embargo no se enfrentan dos ejércitos, sino un gobierno y la maquinaria estatal contra la inmensa mayoría de la población. El día de ayer fue asesinado otro periodista, quien fue encontrado en el baúl de su auto con dos impactos de bala en la cabeza en la localidad de Bayas. Se trata de Nehémié Joseph, periodista de Panik FM y corresponsal de Radio Méga en la región central del país. Joseph había sido ya amenazado por miembros del partido de gobierno. Sus análisis de la actualidad nacional y su incisivo trabajo como corresponsal irritaban a las autoridades. Incluso habían sido organizadas protestas para evitar su nombramiento en la sede regional de la Oficina Nacional de Seguros de la Vejez (ONA, por su sigla en francés).
77 personas fueron asesinadas ya en lo que va del año en el contexto de las protestas, la mayoría por represión policial o de grupos irregulares
Según la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos de Haití, 77 personas fueron asesinadas ya en lo que va del año en el contexto de las protestas, la mayoría por represión policial o de grupos irregulares. Al momento de escribir esta nota, otro joven acaba de ser asesinado en Saint Marc, en el departamento Artibonite, por un disparo en la cabeza de la Policía Nacional. Incluso hay quiénes alertan que de nuevo han comenzado a ser introducidos en el país mercenarios norteamericanos para operativizar una represión selectiva en las comunidades y barrios más movilizados. Pese a la dificultad de confirmar dicha información, cabe destacar que eso mismo sucedió en febrero de este año, cuando un grupo de ex militares estadounidenses fueron detenidos en Haití en portación de armas de alto calibre y tecnología militar de punta.

También el día de ayer, bandas criminales atacaron un vehículo y secuestraron un autobús que se dirigía hacia Jérémie, capital de Grand-Anse, dejando un saldo de cuatro heridos. Como sucedió en octubre y noviembre del año pasado en los momentos de alza de la movilización, el crimen organizado directamente ligado al poder político es estimulado para sembrar terror en la población y obstaculizar el desarrollo de las protestas. Pese al incremento de la represión escasos organismos internacionales de derechos humanos se han posicionado sobre la crisis. Los actores locales temen, a su vez, que la violencia desatada sirva para justificar nuevas intervenciones internacionales violatorias de la soberanía nacional.

14 de octubre de 2019

Ante los oídos sordos la palabra de la digna rabia de las madres: palabras de Araceli Osorio, mamá de Lesvy.

Por:  Grupo de Acompañamiento Político de la Familia de Lesvy Berlín Rivera Osorio / Justicia para Lesvy Rivera Osorio.

Les compartimos las palabras que Araceli Osorio, madre de Lesvy, le dijo a los medios de comunicación el viernes afuera del Reclusorio Oriente tras haber sido declarado el fallo.

Ante los oídos sordos
la palabra de la digna rabia de las madres.


Eso es lo que pasa cuando nos escuchan, cuando nos creen. Cuando el beneficio de la duda es para las víctimas, eso es lo que pasa y sí, efectivamente, el hecho de que hoy se dictara una resolución condenatoria por unanimidad contra el asesino de mi hija, Jorge Luis González Hernández, tuvo que ver definitivamente con nuestra defensa. Con la presión que ejercimos, con la presión no solo en las calles, sino también con la presión que ejercimos nosotras al venir aquí desde nuestro coraje y nuestra rabia, desde nuestro dolor hablar por ellas, darles voz y decir que efectivamente “no estamos solas”.

Que todas estas personas que hoy están aquí y las que de momento no pudieron estar y no han podido estar saben qué fue lo que pasó esa madrugada del 3 de mayo del 2017. Estando en Ciudad Universitaria, Jorge Luis González Hernández privó de la vida a Lesvy Berlín Rivera Osorio, la hija, la amiga, la compañera.

Y el día de hoy llegamos aquí para escucharlo únicamente, para ser ratificado, por una autoridad que denominan “competente”. Nosotras creemos que no pudo ser de otra manera, nosotras fuimos las únicas que desde el principio le dijimos a esa autoridad, a esos servidores y servidoras públicas que no era un suicidio, que era un feminicidio.

Y hoy queda demostrado, hoy la verdad salió adelante, hoy empieza un camino hacia la justicia en el caso de Lesvy, ¿cuanto tiempo tendremos que esperar para que esa justicia se haga pronta y expedita para todas y cada una de las mujeres que fueron asesinadas, que siguen siendo asesinadas en nuestro país?

Esto es lo que pasa cuando nosotras nos formamos en un escalón para que la otra pueda avanzar, cuando una Irinea Buendía enfoca todos sus esfuerzos no por Mariana Lima, su hija, sino por todas y cada una de las mujeres a las que esta justicia, y en especial este poder judicial, tiene una gran deuda.

Queremos decirles a las autoridades de esta ciudad, de este país que esto es lo que pasa cuando se nos escucha, que tenemos mucho dolor pero también tenemos argumentos sólidos, válidos, fuertes, verdaderos, para que todos y cada uno de estos asesinatos cometidos contra nuestras mujeres sean demostrados y sean sancionados de manera adecuada, de manera justa y eso no señor, Andrés Manuel López Obrador, no es venganza, es justicia.

Y no señor, Andrés Manuel López Obrador, ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos.

Ni un feminicida más en las calles. Ni con nuestras compañeras desaparecidas, ni con nuestras compañeras y niñas que todos días sufren violencia por el solo hecho de ser mujeres, por esta violencia que se basa en la discriminación y en el odio hacia nosotras la mujeres, hacia nuestras compañeras trans que también hemos decidido que tiene que haber justicia para ellas, para todas y cada una de las mujeres que vivimos, transitamos esta ciudad y este país.

No estamos todas, nos faltan ellas y por ellas la lucha apenas comienza. Que se preparen porque nos van a ver así juntas en estos espacios, en los tribunales, en las calles, en todas y cada una de sus oficinas públicas, allí nos van a ver. Nos van a ver con argumentos, pero también nos van a ver con nuestra rabia y nuestro dolor.

Y nos van a conocer, y van a saber por nosotras por nuestra voz, por esta solidaridad y esta sororidad que no, que ellas no están muertas, que ellas fueron asesinadas pero que viven y están presentes todos los días en todos estos espacios para que haya justicia, no sólo para Lesvy, sino justicia para todas y para nuestras mujeres que se han llevado, que nos han arrebatado de momento.

Las seguimos buscando y queremos que nos las entreguen así como se las llevaron, queremos que nos las entreguen, porque nos lo merecemos, porque no nos merecemos que nos las arrebaten de esas maneras, porque no es justo, porque no lo vamos a permitir. Ni una desaparecida más. Porque vivas estamos, vivas nos queremos. Juntas y juntos, logramos justicia. Jorge Luis González Hernández, asesino.

Día 11 | Juicio oral del caso de feminicidio contra Lesvy Rivera Osorio.

Por:  Grupo de Acompañamiento Político de la Familia de Lesvy Berlín Rivera Osorio / Justicia para Lesvy Rivera Osorio.

Día 11: Resiste corazón, resiste que estamos caminando.

Once de octubre del año dos mil diecinueve. Sí, creemos que estamos en el dos mil diecinueve, aunque hay lugares en donde el tiempo se dobla, en donde el pasado se mezcla con el futuro y la injuria no va más. Y cuando el tiempo se dobla las miradas de las compañeras protegen nuestra humanidad, ahí las mentiras no tienen lugar. Hoy llegó el tiempo de juzgar.

Desde hace poco más de un mes tomamos la misma ruta. De camino a la campamenta hacemos el análisis político del día, hablamos de nuestros anhelos y preocupaciones, echamos una risa, cantamos una canción. Al llegar al Reclusorio Oriente hay que montar el techito de la casita-campamenta, colgar los retratos de nuestras compañeras en aquellas paredes hechas del alambre que divide a quienes procuran la justicia desde el Estado y a las que hacemos la justicia desde el amor, entonces todo es disponerse, reunirse y conversar; leer poesía, bordar, escuchar música, en dos palabras, organizarse y habitar.

Hoy la campamenta se ha llenado de gente buena dispuesta a acompañar, compañeros circenses que nos acompañan desde tempranito, música andina para abrir el corazón, la danza que Dení tan amorosamente preparó para Lesvy y para todas las que habitamos esta campamenta, ¡ahí vienen nuestras amigas las Musas Sonideras! Llegan personas sororas con camisetas moradas impresas con el bordado en el que todas colaboramos y en el que también se lee: ¡Justicia para Lesvy! ¡Justicia para todas!

Ocupamos el lugar, un espacio que hacemos nuestro debajo de este toldo gris, un pedacito que da cuenta de que nosotras podemos florecer frente a toda la violencia. Nuestra querida Vero nos trae taquitos para todas, no sabemos si nos espera una jornada larga y ella siempre nos cuida la panza y el corazón. Todo está un poco borroso, la prensa espera a nuestra familia, nosotras les esperamos también, algunas vamos a entrar, las demás resguardan la campamenta.

Da inicio la audiencia, primero se escuchan las conclusiones del Ministerio Público que ha actuado en coadyuvancia con nuestras queridas abogadas. Dirigiéndose a los jueces, el agente del MP dice que “la víctima es Lesvy, el victimario es Jorge Luis y eso debido a un arsenal probatorio que se vertió ante ustedes”.

Durante poco más de un mes la defensa del acusado reconstruyó y ejerció en esta sala el agotamiento y las maniobras de estrangulamiento decididas a ocultar la verdad, pero gracias al trabajo de muchas personas comprometidas con la memoria y con la verdad se abrió una ventanita a través de la que vimos lo sucedido aquella madrugada del 3 de mayo del 2017 en Ciudad Universitaria.

Por esa ventanita seguimos los pasos del culpable, le vimos tender su coartada, vimos aparecer a sus cómplices y su modo de actuar. De modo que aquí ha quedado acreditado que Lesvy no se suicidó, argumentan nuestras compañeras abogadas, por lo que se solicita la pena máxima de sesenta años de prisión, ¡y pocos son!

La voz cambia cuando ésta dice mentiras, entonces se escucha una torpe vocecilla que tropieza entre burdas contradicciones. Es la vocecilla de lxs abogados del acusado que declaran sin pudor sentir desprecio por la vida de las mujeres. Pero la vocecilla aún no se ha dado cuenta que toda mentira también revela una verdad, “mi representado no estaba en condiciones de simular un suicidio, estaba intoxicado”, de lo que se concluye que alguien le ayudó.

La vocecilla lo dice claramente entre líneas, ¡fue el Estado! Fue silencio cómplice de los trabajadores y funcionarios de la Universidad Nacional Autónoma de México, fue la negligencia y el actuar doloso de la Procuraduría General de Justicia y de lxs responsables de procurar mecanismos de prevención y sanción efectivos en contra de la violencia feminicida, porque como dice el agente del Ministerio Público, todas y todos somos personas en este territorio humano y por tanto no puede haber discriminación alguna.

A raíz del dicho del victimario fue como se construyó una “verdad histórica” dice Ara, y esa “verdad histórica” no se sostiene, ¡que se tome en cuenta lo que dice el cuerpo de Lesvy!, argumenta Araceli, que se priorice la verdad sobre la mentira y la calumnia porque cuando se ama no se lastima, no se tortura, no se asesina, y con eso termina. A lo que Lesvy papá añade: Jorge Luis siempre nos mintió, desde un principio, nos mintió, nos mintió, nos mintió.

Ahora tiene la palabra el juez relator que comienza haciendo mención del contexto de violencia feminicida que vive nuestro país. Así que “dispuestos a hacer un equilibrio entre otros tribunales del este país”, el juez habla de la importancia de tratar a todas las personas por igual, nos dice que han juzgando el material probatorio resolviendo de manera respetuosa y con apego a los Derechos Humanos.

El juez cita las veces en las que México ha sido llevado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Son las veces en las que el caminar de las madres y de las hermanas se ha alzado para defender la dignidad que avanza para construir un estado democrático de derecho. Entonces el juez nombra el Artículo Primero Constitucional junto con los Tratados Internacionales, la Convención de las Naciones Unidas Sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación en Contra de la Mujer y la obligación de los Estados miembro de establecer las condiciones de igualdad para las mujeres, además menciona las sentencias del Tribunal Superior de Justicia, habla de la valoración de las pruebas y del decir de las y los testigos para emplear su dicho ante la evidente imposibilidad de que Lesvy se expresara ante el Tribunal.

Por lo tanto ha quedado comprobado un delito de feminicidio agravado por las heridas infamantes, dice el juez, la existencia de una relación sentimental y la exposición del cuerpo de Lesvy en un lugar público, patrimonio de la humanidad. Aclara que este delito tiene un origen en el cúmulo de violencia que nuestra Lesvy vivió durante la relación de pareja que mantuvo con Jorge Luis, recuerda los gritos, los golpes, las amenazas, el control, el asedio, los celos, la asfixia y del asesinato cometido en contra de nuestra compañera.

El juez relator prosigue y cita las palabras de Jorge Luis González Hernández: “yo nunca he sido la víctima, siempre he sido el victimario” y menciona el nombre de lxs funcionarixs más oscuros de la Universidad Nacional Autónoma de México y nos habla de la superioridad física del victimario. Finalmente, el juez habla del amor, dice que hay cosas que simplemente no pueden realizarse en nombre del amor, como asesinar.

Toda la sala escucha y se pone muy triste, hay algo en la voz del relator que ha dado paso a un principio de realidad al que se le suele llamar justicia. Los cuentos infantiles de Lesvy están en la mesa en donde se sientan Ara y Lesvy papá, la justicia llegó y débilmente se escucha el tic-tac del reloj, las lágrimas asoman, nuestra compañera no está. Son las tres y veinte de la tarde, “por unanimidad se emite el fallo condenatorio al acreditarse que Jorge Luis cometió un delito de feminicidio agravado”.

Salimos del juzgado y las compañeras aparecen. Ellas ya bailaron y comieron, leyeron los hermosos y profundos poemas que Amalia nos compartió y nos esperaron afuera entre los nervios y la angustia, pero también entre risas y compartición. Les damos la noticia y nos abrazamos entre lágrimas. El momento que hemos exigido desde aquella horrible mañana del 3 de mayo de 2017 ha llegado para dar cuenta de la insoportable realidad feminicida de este país, de la aquiescencia de las instituciones educativas y de procuración de justicia, pero también del trabajo colectivo que nuestra familia, nuestras abogadas y todas las que acompañamos logramos juntas durante este tiempo. Gracias, nos decimos unas a las otras, nos mandamos mensajes, llamamos, gracias, gracias a todas. ¡Gracias porque juntas hicimos justicia y justicia!

Ya estamos reunidas todas otra vez, después de casi dos años y medio hoy se hizo justicia: Vuela alto querida Lesvy, descansa en paz. Ahora toca seguir caminando contigo en el corazón para dignificar la vida, caminar por ellas, por nosotras, sortear los golpes, enjuagar las lágrimas, volver a tejer la cadencia del tiempo, amar de otras maneras, mandar sobre la angustia, andar y no parar.

Vivir es hacer política, dice Carmencita, ¡con ellas en la memoria, con el puño en alto seguiremos juntas, luchando por todas las que no están porque Lesvy no ha muerto, Lesvy somos todas!

¡No estamos todas, nos faltan ellas!

12 de octubre de 2019

Caso Lesvy: Jorge Luis es culpable de feminicidio.

Texto: María Fernanda Ruiz / Pie de Página.
Fotos: María Fernanda Ruiz y Daniel Lobato.



A dos años cinco meses del crimen, Jorge Luis González fue declarado culpable del feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio. El fallo es atravesado por el accionar de las mujeres, quienes acompañaron a la familia Rivera Osorio, desde el inicio; y cuando la fiscalía capitalina insistía en que Lesvy se suicidó.

Palabras de Araceli Osorio. Parte 1.
Vídeo tomado del Canal de Noticieros Televisa en el Tutubo.


Palabras de Araceli Osorio. Parte 2.
Vídeo tomado de la cuenta en Tuiter de Pie de Página.

“Estaremos aquí hasta el último latido de nuestro corazón”.
Patricia Becerril, madre de Zyanya Figueroa.
Este viernes el Tribunal de Justicia de la Ciudad de México dio un fallo histórico. Jorge Luis González fue declarado por unanimidad culpable del feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio.

Los gritos de exigencia por justicia contra la violencia a las mujeres resonaron en el Reclusorio Oriente desde las 10 de la mañana. Esos que desde mayo del 2017 acompañaron a Araceli Osorio y a Lesvy Rivera bajo la consigna: “¡No fue suicidio, fue feminicidio!”. Una demanda que aplica no sólo en el caso de Lesvy Berlín, también se escuchó con Mariana Lima, y se necesita en el caso de Zyanya Figueroa.

Madres de mujeres víctimas de feminicidio acompañaron a Araceli Osorio este viernes durante la espera del fallo. Entre ellas estaba Irinea Buendía quien recordó que la exigencia es la no repetición:
“Tienen que capacitarse porque no pueden seguir con sus declaraciones de antes, necesitan capacitarse en cuanto a perspectiva de género. La sentencia Mariana Lima es muy clara, ahí está el ABC para poder investigar un feminicidio con perspectiva de género. Yo la verdad no entiendo al poder judicial; porque mejor en la OEA ya retomaron esa sentencia y aquí en México la siguen excluyendo. Por eso hay tanto asesino libre porque vienen dando sentencias que no ayudan a sentar un precedente de no repetición”
Irinea Buendía.

Tres “síes”

La sala uno de audiencias del Tribunal de Justicia de la Ciudad de México se llenó. La primera parte de la audiencia fue para los alegatos finales, luego de dos horas el juez mandó a un receso de aproximadamente una hora y media. Al terminar el tiempo en que los jueces tomaron una decisión.








Araceli Osorio y Lesvy Rivera durante el receso previo al fallo de la décima audiencia por el feminicidio de su hija.
Los jueces justificaron en los que se basaron para tomar una decisión a partir de tres aspectos: sí existía una relación entre Lesvy y Jorge Luis. Sí hubo violencia de género y Jorge Luis sí privó de la vida a Lesvy.

“Somos conscientes de la realidad de violencia de género que el país vive en la actualidad… juzgar con perspectiva de género implica hacerlo con todos por igual, hombres y mujeres”, dijo el juez relator como introducción al fallo. Con esta declaración desató una incertidumbre silenciosa entre el público de la sala.

Incertidumbre previa

La incertidumbre se sentía desde antes de regresar a la audiencia. Lo dijo la abogada Sayuri Herrera durante el receso previo al fallo: “en el país del 99.3 por ciento de impunidad no podemos asegurar nada”; lo contaron las madres de Celene, de Zyanya, de Marichuy, de Yan Kyung: “hay obstáculos; no hay sentencia; no se reconoce como feminicidio; no hay justicia”.

Esta incertidumbre terminó paulatinamente conforme el juez relator avanzó con el fallo:
“Jorge Luis González ejerció violencia y afectó la dignidad humana de Lesvy Berlín hasta desplegar el grado más extremo de violencia de género, el feminicidio […]. Por unanimidad (el tribunal) emitió fallo de condena por el feminicidio de Lesvy Berlín a Jorge Luis González”

Al terminar la audiencia, Araceli Osorio les agradeció:
“Gracias. Esta audiencia es un ejemplo de justicia, no solo por Lesvy sino por todas las mujeres que nos arrebataron” 
Entre lágrimas y abrazos poco a poco la sala de audiencias se fue vaciando. Un último grito de rabia rompió la conmoción: “¡Púdrete Jorge Luis!” le gritó uno de los familiares de Lesvy al responsable de su feminicidio.
Afuera, las que salieron más rápido ya recogían sus cosas. Periodistas, mujeres del grupo de acompañamiento político, defensoras de derechos humanos y algunas de las madres de víctimas de feminicidio que esperaban en fila para recoger sus pertenencias. Una mariposa blanca se coló a las instalaciones del tribunal y voló alrededor de esa multitud.
“¡Miren esa mariposa!, ¡Hay que contarle a Ara!” gritaron algunas de las voces conmocionadas todavía por la decisión unánime de los jueces.

Mariposas de esperanza

“Aunque mi caso está muy lejos de tener justicia, ésta (la) siento como si fuera propia. Hoy pasó algo maravilloso, estábamos con los policías pidiendo nuestras credenciales cuando apareció una mariposa entonces yo siento que esa mariposa representa la libertad y la esperanza para todas nosotras”, contó más tarde Mónica Becerro, madre de Yang Kyung María, asesinada por su pareja hace cinco años.

Afuera un grupo de mujeres comenzaron a reunirse en el estacionamiento del tribunal para esperar a Araceli Osorio y a Lesvy Rivera, en cuanto bajaron el grito se escuchó fuerte: “¡No fue suicidio, fue feminicidio!”

Lo que hay detrás de cada sentencia

“Es muy importante entender que fueron dos años muy difíciles: el llegar aquí, los amparos, la reclasificación de feminicidio. Se demostró que el dicho de las madres no es un dicho; es porque las madres conocen a sus hijas”.
María de la Luz Estrada, coordinadora general del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

“La sentencia se logró por el trabajo de muchas, de colectivas, de organización, porque su familia no bajó  la guardia, todas las que están aquí no bajaron la guardia. Por eso es un referente, así como Mariana Lima. El caso de Lesvy nos anima, nos da la esperanza de que podemos cambiar, de que podemos tener justicia”, expresó María de la Luz Estrada, coordinadora general del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

Para Carolina Ramírez, sobreviviente de un feminicidio, el fallo fue histórico:
“Este es un gran paso para todas las que hemos sido víctimas. Vamos abriendo brechas, vamos ganando. Este  es un fallo histórico para las mujeres de este país.”

Afuera en la reja del estacionamiento del Tribunal de Justicia de la Ciudad de México se leía un stencil con agradecimientos a Araceli Osorio. También colgaba  el bordado colectivo que hicieron durante los once días de audiencia la colectiva “Las siempre vivas” junto a los rostros de mujeres asesinadas o desaparecidas.

Esto pasa cuando se nos escucha

Araceli Osorio caminó entre cámaras y micrófonos hasta llegar a la carpa donde el Grupo de Acompañamiento Político realizó las actividades de protesta.
“Esto es lo que pasa cuando se nos escucha, cuando se nos cree, cuando el beneficio de la duda es para las víctimas”, explicó. […] El hecho de que hoy se dictara una resolución condenatoria por unanimidad contra el asesino de mi hija, Jorge luis González Hernández, tuvo que ver con la presión que ejercimos, no solo en las calles sino también al venir aquí. El Poder judicial tiene una gran deuda”. 

Lo que sigue es que el próximo 16 de octubre se dicte sentencia y posteriormente se busque la reparación, para lo que testificará la familia de Lesvy Berlín y sus amigas. Las abogadas Sayuri Herrera y Ana Yeli Pérez del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio pidieron la máxima sentencia por feminicidio: 60 años de cárcel para el culpable.

“Esperamos una sentencia histórica. Que se visibilicen esas medidas de no repetición porque el caso de Lesvy ha sido un caso muy complejo, tuvimos que luchar en un primer momento contra el sistema de justicia. (Al juzgado) no se vino a construir una verdad, se vino a sostenerla. Los testigos lo que plasmaron es lo que vieron, plasmaron todo su cariño y su dolor. Nos gustaría no tener que buscar sentencias de feminicidio, nos gustaría que no nos asesinaran” expresó la abogada Ana Yeli Pérez ante la prensa.

Araceli Osorio habla afuera de las instalaciones del Reclusorio Oriente sobre el fallo de los jueces, quienes declararon culpable a Jorge Luis González por el feminicidio de Lesvy Berlín el 3 de mayo del 2017. A su lado aparecen Irinea Buendía, madre de Mariana Lima; Lesvy Rivera, padre de Lesvy Berlín, y Araceli Mondragón, madre de Mayra Abigail.




Alejandra López, del Grupo de Acompañamiento Político de la Familia Lesvy Rivera también habló sobre cómo comenzó el acompañamiento, desde la primera protesta que organizaron el 5 de mayo del 2017 en Ciudad Universitaria:
“Sacamos fuerza para decirles que no creíamos lo que estaban diciendo  y convocamos a una manifestación sin saber siquiera cómo se escribía el nombre de Lesvy. Ese mismo día nosotras ya sabíamos lo que se ha dicho hoy en el tribunal y que tuvimos que esperar más de dos años de la boca de la justicia patriarcal. Esa es la verdad, Lesvy no se suicidió, a Lesvy la asesino un hombre como muchos en este país”

La unidad de las mujeres, en colectivo, de asociaciones, de expertas, como mencionó Luz María Estrada del OCNF, logró este paso histórico en la justicia mexicana. Y para Araceli Osorio, esto es el comienzo:
“Esto es lo que pasa cuando nosotras nos formamos en un escalón para que la otra pueda avanzar, cuando una Irinea Buendía enfoca todos sus esfuerzos no por Mariana Lima, su hija sino por todas y cada una de las mujeres. Esto apenas comienza, que se preparen, porque nos van a ver así, juntas, en las calles, en todas y cada una de sus oficinas públicas, ahí nos van a ver con argumento pero también con nuestra rabia y  nuestro dolor. Y van a saber por nuestra voz, por esta sororidad y solidaridad que no están muertas, que fueron asesinadas pero que viven y están presentes todos los días en estos espacios para que haya justicia no solo para Lesvy, para todas.”
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