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5 de octubre de 2019

Día 10 | Juicio oral del caso de feminicidio contra Lesvy Rivera Osorio.

Por:  Grupo de Acompañamiento Político de la Familia de Lesvy Berlín Rivera Osorio / Justicia para Lesvy Rivera Osorio.

Día 10. La justicia ya no puede esperar.

Uno de los efectos más atemorizantes de la violencia es ver cómo el tiempo se diluye. Aquí los días y las noches se van juntando y la crueldad va arreciando, entonces nosotras nos descubrimos, mirando, amando, platicando y buscando entre nuestra amistad la fuerza para mantener la vida y su dignidad.

Aquí, como en otras guerras, el presente se junta de maneras extrañas con el pasado. Eran otros tiempos y otros lugares cuando las personas mayores nos contaron que una de las afrentas más graves durante la guerra civil española fue el robo del reloj que se heredaba de padres a hijos. El saqueo del reloj tras el asesinato era una práctica destinada a robar el tiempo y su memoria. Las mujeres, mientras tanto, se mantenían en pie y luchando por alimentar la memoria, atesorando las cartas y los retratos de lxs represaliadxs.

Anoche escuchamos con emoción la transmisión desde Colombia del fallo del jurado del Premio Gabo 2019. Hoy desde la Campamenta a las afueras del Reclusorio Oriente les mandamos un abrazo directo al corazón. Pensamos, mientras caminamos al juzgado, ¡qué grande es el equipo que realizó la investigación “El país de las dos mil fosas”!

Mientras nos comemos un rico pan que las compañeras nos compartieron para no entrar con el estómago vacío a la audiencia, decimos que su investigación es la radiografía de nuestra tierra y la brújula que ha de permitirnos buscar y mantener la dignidad que las compañeras periodistas, ganadoras del premio en la categoría de Cobertura, nos han heredado con su forma de mirar, de investigar, de sostener la memoria y su inquebrantable dignidad.

Ayer nos estremecieron sus palabras, lloramos con su digno andar. Aquí vamos aprendiendo todas juntas de las muchas formas de construir la justicia social. Para nosotras la Campamenta levantada desde el amor y la alegría es nuestra forma de responder ante la afrenta que nos produce el Estado con sus verdades y triquiñuelas históricas, mismas que exigen una respuesta inteligente, como las compañeras lo demostraron ayer desde Colombia cuando recordaron a Lupita Campanur, guardiana de los bosques y de la vida, quien también nos fue arrebatada. Por eso ahí donde decimos ¡justicia para Lesvy!, también decimos ¡justicia para todas!

En este pedacito de territorio apropiado, desde nuestra casita-campamenta durante este juicio les decimos: Compañeras, no van solas, reconocemos su enorme lucha para llevar a cabo esta investigación y su trayecto para lograrlo, nosotras las abrazamos y las reconocemos en este andar mientras esperamos poder finalmente conocer el fallo del tribunal que está juzgando el cruel delito cometido en contra de Lesvy, de su familia y de toda la sociedad.

Sin embargo, hoy la lógica del cansancio, del desgaste y del maltrato se impone una vez más. Esperemos casi una semana la presencia en el Tribunal de Teresa Incháustegui, la señora experta que la defensa del acusado ha llamado para saber por qué Lesvy no denunció antes de ser asesinada por el que dice haberla amado. –Extraño, pensamos nosotras, si en este país no tenemos datos, no tenemos ese principio de realidad, la compañera Marcela Turati lo mencionó en su discurso de ayer, ella contaba que el equipo tuvo que desenterrar las cifras, “nos decidimos a desenterrar las cifras ocultas. Sabiendo que no son cifras, son personas, y que cada número representa a alguien que nos falta y una familia que está buscando sin descanso. Nos enfrentamos a la burocracia construida para que no encuentres, para que te canses. Sentimos mucha impotencia, claro que nunca comparable con lo que la indolencia gubernamental hace vivir cada día a las familias”.

No sabemos a ciencia cierta cuántas mujeres están en grave peligro, cuántas están siendo hostigadas, maltratadas, humilladas, amenazadas, cuántas están desaparecidas. Sospechamos que somos una parte muy importante, ¡el grueso de la población!

El decir de la señora Incháustegui fue desestimado por los mismos que la llamaron a declarar en una trampa para ganarle al tiempo, para ocultar la verdad. Hoy el tribunal le ofrece al verdugo la oportunidad y el derecho de la palabra, pero al tiempo que dice renunciar a hablar abre aceleradamente la boca para decir que él amaba a Lesvy, que jamás la hubiera lastimado, que no la asesinó. Ese es el triste titular que se despliega unas horas más tarde en prensa industrial, y esa la puñalada que sentimos en el estómago después de ya casi un mes viéndole las espaldas a los verdugos.

Pero Ara pide la palabra, entonces responde al acusado y a los consejos de su abogado: “quien ama no lastima", quien ama no asesina sostienen firmemente les amigues por nuestro chat. El juez se ha comprometido a enunciar el fallo del próximo viernes, se agotaron las excusas ya no es posible dilatar, la justicia ha de llegar. Ese día se escucharán los argumentos de ambas partes, aunque la sociedad ya ha visto el despliegue de saber y de dignidad que avanza con paso firme por nuestra Tierra, ancha y hermosa.

A pesar del cansancio, hoy y siempre repetimos por si no ha quedado los suficientemente claro: Nuestro argumento es la palabra que defiende la vida, porque “lo justo no tiene discusión”, como pone la tarjetita con las palabras de Gregorio Nachman que Carmencita nos regaló.

Aunque será difícil festejar la tragedia, como dicen las compas periodistas, nuestro alegato es la apuesta política de esta Campamenta dispuesta a moverse a cualquier lugar para continuar la resistencia y acompañar.

Entre pláticas nos surgen las sonrisas, ¡han fallado a la hora de querer desgastar a esta Campamenta!, comentamos todas mientras enviamos un abrazo a nuestrxs compañerxs de la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta, quienes fueron agredidxs por elementos policiacos vestidos de civiles cuando desempeñaban su labor de defensa de Derechos Humanos en la manifestación conmemorativa del 2 de octubre, donde estuvimos presentes.

Conocemos la enorme labor que Marabunta realiza para documentar la protesta social y agradecemos su presencia en las manifestaciones que desde este grupo hemos realizado por la exigencia de verdad y de justicia en el caso de nuestra compañera Lesvy. Desde aquí les hacemos llegar nuestra solidaridad, les decimos que respaldamos y secundamos la denuncia que han realizado contra el aparato policiaco-militar.

Bueno, pues aquí seguiremos y les invitamos a todxs el viernes 11 de octubre a manifestarnos para exigir justicia a las afueras del Reclusorio Oriente a partir de las 10 de la mañana.

¡Porque defender Derechos Humanos no es un delito!

¡No han logrado desgastarnos ni lo lograrán!
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