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13 de mayo de 2015
Seminario "El Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista" :: Día 5. [Vídeos].
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11 de mayo de 2015
¿Qué hacer? (Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés).
Bueno, compañeros, compañeras, hermanos y hermanas.
Eso es lo que vimos y escuchamos, que nos preocupa, y hay una serie de cosas que vemos, sentimos, pensamos. Es que se trata de que vamos a ver cómo es el capitalismo, entonces si habláramos con las compañeras, compañeros, bases de apoyo, conozco el modo, la forma. Los compañeros, las compañeras, es que cada vez que trabajamos nos avisamos antes el tema que vamos a hablar, y ya cada quién cada uno o una, ya trae lo que piensa, entonces así como esto pues avisamos antes públicamente, de qué se trata.
Entonces nosotros no sabemos eso, que si es que sabe leer, escribir la persona, y si no pues para eso hay diccionario, ¿qué quiere decir seminario? A veces hay problema en el diccionario porque vas, buscas la palabra seminario, y luego te manda en otro y luego te regresa otra vez, y ya pierdes eso, es un problema pues.
Otra cosa de lo que vemos es, cuando vamos a tratar de empezar a discutir, a pensar, por nuestra forma, nos recomendamos pues así como zapatistas, es que dos formas tenemos que pensar. Una el criticar al capitalismo de cómo son de cabrones, como hablamos, como decimos acá. El otro es cómo es que pensamos de ese mal que vemos.
O sea, no es nada más saber criticar del mal, lo que hace el capitalismo, sino entonces qué tenemos que hacer, cuál es el cambio que tenemos que hacer. Entonces eso es lo que nos preocupa, por eso nos obligó a cambiar para platicar esto, porque nuestro pensamiento es de que se multiplique esto. Como decíamos cuando empezó esto, es que somos millones los pobres, y son unos cuantos los que nos tienen como nos tienen, ¿entonces por qué es lo que nos pasa?
Precisamente es eso lo que se necesita, que donde se reúnan, donde se juntan, y háblenlo, díganlo, de lo mal, de lo fiero, de lo doloroso, de lo triste, de lo amargo, y qué se ha hecho con esas palabras, dolores, tristes, amargos, y no ha dado solución. Entonces pensamos que eso nos lleva hacia entonces qué hacer, o de ahí va a ir saliendo poco a poco qué hacer, cómo hacer, el chiste es encontrar eso.
Pero se necesita que tenemos que ayudarnos en entender eso, en conocer.
Y otra cosa , lo que vemos, es que está bien pues de que vamos a pensar cómo es el mal del capitalismo, pero también nosotros, los que vamos a luchar, mujeres, hombres, tenemos que saber también cómo vamos a luchar entre todos nosotros. Les digo eso pues porque ambos nos necesitamos, o sea los que se encargan de explicarnos en teoría de cómo está, como ésos que participaron, nos dijeron de cuántos, en cifras de números, nos ayuda para entenderlo, pero hay otras cosas que se necesita aprender, se necesita hacer.
Necesitamos sentirnos uno solo como pueblo. Miren así por ejemplo estoy acá, no me gusta como estoy acá, no me gusta, no quiero estar aquí en esta mesa, pero los compañeros, las compañeras dicen, es que se necesita que transmites lo que estamos haciendo, entonces no es mi pensamiento lo que digo. Entonces, como dicen los compañeros, las compañeras: compañeros y compañeras que entienden porque estudian, tuvieron la oportunidad de entender, de conocerlo, pero no pueden destruir el capitalismo sólo, nada más, con mucha teoría, se necesita lo otro.
Es como nosotros, podemos ser buenos, como se dice, buenos estrategas, buenos tácticos, de qué servimos si no tenemos el pueblo. Nuestro pueblo se necesita ayudar, apoyar, en conocer, en saber cómo está y entonces nos acompañamos en la lucha. O sea ambos nos necesitamos, es decir, nadie es chingón, chingona; todos somos chingones, chingonas, pero hay que trabajarlo eso. Hay que discutir eso, hay que pensarla eso.
Eso es lo que nos preocupa porque lo que quisiéramos es que verdaderamente ayudáramos a nuestros pueblos, a que provoquemos una buena discusión, un buen qué pensar, un buen qué ver, o sea un buen analizar. A lo mejor nos vamos a tardar menos, o mucho, en estar analizando, o no, o la situación ya nos obliga y con lo poco que encontramos de cómo está eso nos obliga, porque ya lo estamos viendo la situación en donde estamos viviendo.
Si no nos va a ganar el caminar, el tiempo, nos va a quedar poco tiempo de lo que va a hacer el capitalismo. Entonces todos los que tenemos buenos pensamientos vayámonos en eso de qué hacer contra ese sistema capitalista, ayudémonos. Pero no es nada más para decirnos, es que no sirve, no sirves, quién dice así como que en sí mismo se está diciendo que también él o ella no sirve, porque es nada más decir ‘no sirve lo que estás diciendo’, ¿qué él, ella, qué sirve? Nosotros así trabajamos, decimos que no estamos de acuerdo con eso pero pensamos así también esto, así ambos vamos a ir buscando hasta que encontramos cómo.
Entonces quisiéramos pues eso, que lo supieran, porque ya lo hemos caminado ya a lo largo de estos 20 años a la luz pública, cuántos encuentros hemos hecho, y tratamos de que decimos cuál es el tema de lo que se quiere discutir, aclarar, y hemos visto de que entonces salen mil ideas y de las mil ideas ni una idea queda de qué hacer, cómo hacer, porque entonces hace falta el saber hacer ver las ventajas y desventajas de cada idea que hay, eso es lo que hace falta; y luego falta de unidad pues, porque todos creemos de que es más chingón el mío, súper chingón es mi propuesta yo, luego el otro, así. Entonces como que nos falta eso de entenderlo, qué es el punto principal que nos haga que lleguemos en qué hacer mejor dentro de todas nuestras ideas.
En este caso el tema es de que viene lo cabrón del capitalismo, a nadie va respetar, sea del campo o la ciudad, entonces qué vamos a hacer. Es allí donde nosotros decimos que los que estudian libros, historias, pensamos nosotros que en eso están más claros, o sea que les ayude en entenderlo, es la que hace falta, que eso lleguen, o que lleguemos en entenderlo eso, y mucho cuidado porque entonces, como decimos acá nosotros, y es un dicho muy real, entonces nos van a agarrar como los compas cuando se van en su milpa, ahí lo encuentran pues el ratón durmiendo, y como está durmiendo no sintió en qué momento lo mataron. Es lo que nos va a pasar a nosotros, estamos aquí, estamos donde estamos, cansados por estar diciéndonos cosas nada más entre nosotros, no del capitalismo, entonces cansados que regresamos y luego nos va a garrar durmiendo el capitalismo.
Entonces nosotros decimos que no importa que estamos cansados, cansadas, pero es el ver qué vamos a ver de esa tormenta que viene, cansados por el buscar, por el trabajar, y así nos vamos a despertar con los golpes que vienen pero vamos a saber qué hacer; si no sólo los que están organizados, organizadas van a saber qué hacer.
Entonces dejemos ya nuestras diferencias de nosotros, porque muchas veces es que empiezan esas cosas, cruzar las malas palabras, ideas, porque nos vemos nuestra diferencia, todos los que estamos acá no somos capitalistas, no somos los que explotamos al pueblo, entonces miremos primero eso, los que nos están explotando, ya después vamos a ver si nos quedan ganas todavía después de que hayamos tumbado al capitalismo, pues nos arreglamos después, pero creo que ya no sobran ganas para eso o ya nos entendimos para eso.
Entonces sí les queremos decir esto para que vayan claro, regresen claro allá en sus lugares, y que quisiéramos que sí lo multipliquen este semillas, pero de esa forma, bajo esa idea pues, que estamos hablando directamente con ustedes. Y el que lo va a trabajar se va a ver, se va a saber pues, y el que va a ir a dormir igual, y el que lo va a ir a decir buenas o malas las palabras igual se va a saber, no hay cosa que no se va a saber del bueno y del malo. Lo que nosotros queremos, pensamos, del enemigo, del capitalismo, es busquemos cómo nos vamos a ayudarnos de entender, busquemos cómo encontremos qué pasos necesitamos hacer para ir organizándonos, porque queremos eso, que sí haya muchos semilleros en todas partes.
Eso es lo que les queremos decir, compañeros, compañeras, hermanos y hermanas.
Eso es lo que vimos y escuchamos, que nos preocupa, y hay una serie de cosas que vemos, sentimos, pensamos. Es que se trata de que vamos a ver cómo es el capitalismo, entonces si habláramos con las compañeras, compañeros, bases de apoyo, conozco el modo, la forma. Los compañeros, las compañeras, es que cada vez que trabajamos nos avisamos antes el tema que vamos a hablar, y ya cada quién cada uno o una, ya trae lo que piensa, entonces así como esto pues avisamos antes públicamente, de qué se trata.
Entonces nosotros no sabemos eso, que si es que sabe leer, escribir la persona, y si no pues para eso hay diccionario, ¿qué quiere decir seminario? A veces hay problema en el diccionario porque vas, buscas la palabra seminario, y luego te manda en otro y luego te regresa otra vez, y ya pierdes eso, es un problema pues.
Otra cosa de lo que vemos es, cuando vamos a tratar de empezar a discutir, a pensar, por nuestra forma, nos recomendamos pues así como zapatistas, es que dos formas tenemos que pensar. Una el criticar al capitalismo de cómo son de cabrones, como hablamos, como decimos acá. El otro es cómo es que pensamos de ese mal que vemos.
O sea, no es nada más saber criticar del mal, lo que hace el capitalismo, sino entonces qué tenemos que hacer, cuál es el cambio que tenemos que hacer. Entonces eso es lo que nos preocupa, por eso nos obligó a cambiar para platicar esto, porque nuestro pensamiento es de que se multiplique esto. Como decíamos cuando empezó esto, es que somos millones los pobres, y son unos cuantos los que nos tienen como nos tienen, ¿entonces por qué es lo que nos pasa?
Precisamente es eso lo que se necesita, que donde se reúnan, donde se juntan, y háblenlo, díganlo, de lo mal, de lo fiero, de lo doloroso, de lo triste, de lo amargo, y qué se ha hecho con esas palabras, dolores, tristes, amargos, y no ha dado solución. Entonces pensamos que eso nos lleva hacia entonces qué hacer, o de ahí va a ir saliendo poco a poco qué hacer, cómo hacer, el chiste es encontrar eso.
Pero se necesita que tenemos que ayudarnos en entender eso, en conocer.
Y otra cosa , lo que vemos, es que está bien pues de que vamos a pensar cómo es el mal del capitalismo, pero también nosotros, los que vamos a luchar, mujeres, hombres, tenemos que saber también cómo vamos a luchar entre todos nosotros. Les digo eso pues porque ambos nos necesitamos, o sea los que se encargan de explicarnos en teoría de cómo está, como ésos que participaron, nos dijeron de cuántos, en cifras de números, nos ayuda para entenderlo, pero hay otras cosas que se necesita aprender, se necesita hacer.
Necesitamos sentirnos uno solo como pueblo. Miren así por ejemplo estoy acá, no me gusta como estoy acá, no me gusta, no quiero estar aquí en esta mesa, pero los compañeros, las compañeras dicen, es que se necesita que transmites lo que estamos haciendo, entonces no es mi pensamiento lo que digo. Entonces, como dicen los compañeros, las compañeras: compañeros y compañeras que entienden porque estudian, tuvieron la oportunidad de entender, de conocerlo, pero no pueden destruir el capitalismo sólo, nada más, con mucha teoría, se necesita lo otro.
Es como nosotros, podemos ser buenos, como se dice, buenos estrategas, buenos tácticos, de qué servimos si no tenemos el pueblo. Nuestro pueblo se necesita ayudar, apoyar, en conocer, en saber cómo está y entonces nos acompañamos en la lucha. O sea ambos nos necesitamos, es decir, nadie es chingón, chingona; todos somos chingones, chingonas, pero hay que trabajarlo eso. Hay que discutir eso, hay que pensarla eso.
Eso es lo que nos preocupa porque lo que quisiéramos es que verdaderamente ayudáramos a nuestros pueblos, a que provoquemos una buena discusión, un buen qué pensar, un buen qué ver, o sea un buen analizar. A lo mejor nos vamos a tardar menos, o mucho, en estar analizando, o no, o la situación ya nos obliga y con lo poco que encontramos de cómo está eso nos obliga, porque ya lo estamos viendo la situación en donde estamos viviendo.
Si no nos va a ganar el caminar, el tiempo, nos va a quedar poco tiempo de lo que va a hacer el capitalismo. Entonces todos los que tenemos buenos pensamientos vayámonos en eso de qué hacer contra ese sistema capitalista, ayudémonos. Pero no es nada más para decirnos, es que no sirve, no sirves, quién dice así como que en sí mismo se está diciendo que también él o ella no sirve, porque es nada más decir ‘no sirve lo que estás diciendo’, ¿qué él, ella, qué sirve? Nosotros así trabajamos, decimos que no estamos de acuerdo con eso pero pensamos así también esto, así ambos vamos a ir buscando hasta que encontramos cómo.
Entonces quisiéramos pues eso, que lo supieran, porque ya lo hemos caminado ya a lo largo de estos 20 años a la luz pública, cuántos encuentros hemos hecho, y tratamos de que decimos cuál es el tema de lo que se quiere discutir, aclarar, y hemos visto de que entonces salen mil ideas y de las mil ideas ni una idea queda de qué hacer, cómo hacer, porque entonces hace falta el saber hacer ver las ventajas y desventajas de cada idea que hay, eso es lo que hace falta; y luego falta de unidad pues, porque todos creemos de que es más chingón el mío, súper chingón es mi propuesta yo, luego el otro, así. Entonces como que nos falta eso de entenderlo, qué es el punto principal que nos haga que lleguemos en qué hacer mejor dentro de todas nuestras ideas.
En este caso el tema es de que viene lo cabrón del capitalismo, a nadie va respetar, sea del campo o la ciudad, entonces qué vamos a hacer. Es allí donde nosotros decimos que los que estudian libros, historias, pensamos nosotros que en eso están más claros, o sea que les ayude en entenderlo, es la que hace falta, que eso lleguen, o que lleguemos en entenderlo eso, y mucho cuidado porque entonces, como decimos acá nosotros, y es un dicho muy real, entonces nos van a agarrar como los compas cuando se van en su milpa, ahí lo encuentran pues el ratón durmiendo, y como está durmiendo no sintió en qué momento lo mataron. Es lo que nos va a pasar a nosotros, estamos aquí, estamos donde estamos, cansados por estar diciéndonos cosas nada más entre nosotros, no del capitalismo, entonces cansados que regresamos y luego nos va a garrar durmiendo el capitalismo.
Entonces nosotros decimos que no importa que estamos cansados, cansadas, pero es el ver qué vamos a ver de esa tormenta que viene, cansados por el buscar, por el trabajar, y así nos vamos a despertar con los golpes que vienen pero vamos a saber qué hacer; si no sólo los que están organizados, organizadas van a saber qué hacer.
Entonces dejemos ya nuestras diferencias de nosotros, porque muchas veces es que empiezan esas cosas, cruzar las malas palabras, ideas, porque nos vemos nuestra diferencia, todos los que estamos acá no somos capitalistas, no somos los que explotamos al pueblo, entonces miremos primero eso, los que nos están explotando, ya después vamos a ver si nos quedan ganas todavía después de que hayamos tumbado al capitalismo, pues nos arreglamos después, pero creo que ya no sobran ganas para eso o ya nos entendimos para eso.
Entonces sí les queremos decir esto para que vayan claro, regresen claro allá en sus lugares, y que quisiéramos que sí lo multipliquen este semillas, pero de esa forma, bajo esa idea pues, que estamos hablando directamente con ustedes. Y el que lo va a trabajar se va a ver, se va a saber pues, y el que va a ir a dormir igual, y el que lo va a ir a decir buenas o malas las palabras igual se va a saber, no hay cosa que no se va a saber del bueno y del malo. Lo que nosotros queremos, pensamos, del enemigo, del capitalismo, es busquemos cómo nos vamos a ayudarnos de entender, busquemos cómo encontremos qué pasos necesitamos hacer para ir organizándonos, porque queremos eso, que sí haya muchos semilleros en todas partes.
Eso es lo que les queremos decir, compañeros, compañeras, hermanos y hermanas.
10 de mayo de 2015
9 de mayo de 2015
Participación de las compañeras zapatistas.
Comandanta Miriam.
Buenas noches, compañeras y compañeros.
Yo también me toca platicarles un poco cómo es la situación de las mujeres antes de 1994.
Desde la llegada de los conquistadores sufrimos la triste situación de las mujeres. Nos despojaron nuestras tierras, nos quitaron nuestra lengua, nuestra cultura. Es así donde entró la dominación del caciquismo, terratenientes, entra la triple explotación, humillación, discriminación, marginación, maltrato, desigualdad.
Porque los pinches patrones nos tenía como si fuera que somos el dueño de ellos, nos mandaba a hacer todo el trabajo en las haciendas, sin importar si tenemos hijos, maridos o si estamos enfermas. No nos pregunta si estamos enfermas, si no llegamos a trabajar manda su muchacho o el esclavo, a dejar el maíz enfrente de la cocina para que hiciéramos la tortilla para ellos.
Y así pasó mucho tiempo, trabajamos en la casa del patrón. Molemos la sal porque la sal no era así como ahora, la sal que viene así fina, sino que la sal que antes usaban son grandes, son bolas grandes y lo tenían que moler las mujeres; y llegaban a moler la sal para el ganado, y a sacar la cáscara del café cuando es tiempo de cosecha de café. Si entra a las 6 de la mañana, sale a las 5 de la tarde. Todo el día tiene que dejar listo los bultos de café que le toca hacer a una mujer.
Es así que trabajaron las mujeres. Así trabajaron las mujeres con maltrato, con cargar el agua, y la miseria, o sea que le dan una paga miserable, sólo le dan un puñito de sal o un puñito de café molido, es el pago que le dan a las mujeres.
Y así pasando los años que las mujeres sufrían, y cuando nosotros, cuando nosotras, a veces lloran nuestros hijos y amamantamos a nuestros hijos, nos gritan, nos burlan, nos insulta físicamente, que no sabemos nada, que somos inútiles, estorbo para ellos. No nos respetan, nos usan como si fuera objeto.
Ellos hacen lo que le da la gana a una mujer, porque escogen a las mujeres bonitas o a las muchachas bonitas como su amante y dejar hijos por donde quiera, que no le importa qué sufren las mujeres, lo trata como si fuera animal con sus hijos que crecen sin padre.
Nos venden como si fuéramos una mercancía, todo esto en el tiempo del acasillamiento, nunca hubo descanso para nosotras.
Voy a platicar un poco del acasillamiento. Acasillamiento es que llegan en las haciendas o en el rancho, llegan con su familia y quedan ahí, y trabajan para el patrón, porque los hombres son los que trabajan sembrar el café, limpiar el café, cosechar el café, limpiar el potrero, sembrar el zacate, todo eso, hacer la milpa, el frijolar, pero era para el patrón; los hombres trabajan eso.
Pero aparte hay otra cosa que les puedo platicar, como el acasillamiento, aparte hay que le decimos mozo o esclavos, que de por sí siempre va a estar en la hacienda, mujeres y hombres. Pero esos hombres o mujeres que son esclavos o mozos, que quedan ahí en la hacienda, son hombres y mujeres que a veces no tienen familia. Llega una familia nada más a trabajar en esa hacienda y a veces enferman el papá, la mamá, y muere, y quedan niños huérfanos y el patrón lo toma esos niños y lo crecen ahí en la hacienda. ¿Y qué hacen esos niños? No es porque lo adopta como hijo adoptivo sino como esclavo. Esos niños crecen y le da ese trabajo, si tiene mascota el patrón, o sea tiene sus mascotas, el perro, el mono, cualquier cosa de animales, y le da de cuidar a su mozo, lo cuida. Donde va el mono ahí tiene que ir, ahí tiene que cuidar, tiene que bañar, tiene que limpiar donde duerme, así pasa.
Ya después, cuando hace fiesta el patrón, como antes llegaban los curas en las haciendas grandes, y los patrones como lo bautizan sus hijos, o cumpleaños, o casamiento de sus hijas en las haciendas, le da casamiento los curas. Ya después hacen convivios y esos mozos les dicen que cuidara la puerta mientras ellos están haciendo fiesta, conviviendo junto con sus compadres, sus amigos, todo eso, mientras el mozo cuida la puerta, no lo deja entrar ni un perro ahí donde se están conviviendo. Todo el día tiene que estar, según cuánto dura su fiesta de un patrón.
Y la esclava son ellas que hacen la comida, que lavan los platos, que cuidan el hijo del patrón o cuida sus hijos de sus amigos de los patrones.
Así vive la gente ahí en las haciendas, y no es porque le da de comer lo que comen también en el convivio, sino que tienen que tomar pozol si hay pozol, frijol si hay frijol, sólo lo que comen ellos mientras ellos comen cosas buenas, pero con sus amigos.
Ya después, cuando el patrón quiere salir a una ciudad, de su hacienda a una ciudad que tiene que caminar 6 días, y se va el mozo, o si tiene hijos los patrones, a veces tienen hijos pero son inválidos, el mozo tiene que cargar el hijo del patrón a llevar a la ciudad. Y si vuelve a regresar en la hacienda la patrona tiene que ir otra vez el mozo allá y traer otra vez a su hijo cargando.
Y como cosechan café, todo lo que cosechan en la hacienda, y ese mozo tiene que estar al tanto con las mulas, con los machos, no sé si conocen los caballos, tienen que ensillar, desensillar su caballo del patrón, ordeñar el ganado y llevar las cargas hasta en la ciudad donde vive el patrón. Si vive en Comitán tienen que ir a dejar hasta en Comitán, sale en la hacienda y tiene que ir porque le dicen que son arrieros. Y así sufrieron muchos hombres y mujeres esclavas en ese tiempo.
Sí hay matas de árboles frutales ahí dentro de la hacienda, si se trepan ahí a cortar dicen que no lo dejan cortar, lo tienen que bajar echando chicote, no sé si saben, el látigo, le pegan, no puede cortar las frutas sin permiso del patrón porque todo lo que cosecha lo lleva a la ciudad. Es así que sufrieron los hombres y las mujeres.
Después de tanto sufrimiento de las mujeres o la explotación del acasillamiento, se dieron cuenta los hombres de cómo los maltrataban a sus mujeres. Unos pensaron que mejor salir de la hacienda de acasillamiento. Uno por uno fueron saliendo y se refugiaron a las montañas porque quedaron los cerros, o sea los finqueros no acapararon la tierra de los cerros, sino quedó, y ahí se fueron a refugiarse. Como que pensaron que es mejor salir para que no sigan sufriendo las mujeres en esa hacienda.
Ya después cuando ya están en las montañas algunos pasó mucho tiempo así, y después se dieron cuenta que es mejor juntarse y formar una comunidad, y así volvieron a regresar en las montañas. Se juntaron, platicaron y lo formaron una comunidad donde pueden vivir. Así formaron la comunidad.
Pero otra vez cuando ya están en las comunidades, como el patrón, o sea el acasillado trae otra idea, como lo trataron con el patrón los hombres, como que traen arrasando malas ideas también los hombres, y aplica dentro de la casa como el patroncito de la casa. No es cierto que se liberó las mujeres sino que ya son los hombres que fueron el patroncito de la casa.
Y otra vez las mujeres quedaron en la casa como si fuera cárcel, que no salen otra vez las mujeres, quedaron ahí encerradas otra vez.
Ya cuando nacen niñas no somos bienvenidas en este mundo, porque somos mujeres, porque nació una niña, o sea como que no nos quiere. Pero si nace un varón todavía festejan todavía los hombres, contentos se ponen porque son hombres. O sea, trae una mala costumbre de los patrones. Así pasó mucho tiempo. Después, como nacen las mujeres, es que como son inútiles las mujeres y si nace el niño ellos pueden hacer todo el trabajo.
Pero lo bueno, lo que hicieron, es que no perdieron para formar la comunidad, empezaron a nombrar sus representantes de la comunidad, y empezaron a hacer reuniones, convivieron juntos. Lo bueno es que no le quitaron esa idea, no le quitaron sino que vinieron otra vez. Los patrones y la conquista quisieron desaparecer su cultura, pero se equivocaron porque sí pudieron formar su comunidad.
También los hombres porque es el que manda en la casa y las mujeres es el que obedece lo que dice el hombre. Y si te dice que vas a casar, es que vas a casar, o sea no te va a preguntar si quieres casar con el hombre que te viene a pedir, porque el papá ya tomó el trago, o sea ya tomó antes el trago y te obliga a mandar con el hombre que no quieres.
Es así como venimos sufriendo otra vez con los esposos, porque nos dicen que las mujeres sólo sirven para la cocina, sólo sirve para atender el esposo, sólo sirve para cuidar los hijos, y como los hombres de por sí no abrazan a sus hijos, o sea no apoyan a las mujeres, sino que sólo te da tu hijo y qué le importa cómo lo vas a crecer tu hijo. Y como -voy a hablar en la realidad como pasó durante años- a veces las mujeres decimos que cada año nace un bebé, cada año y medio nace un bebé, o sea como estaturitas crecen los niños, de un año, al año y medio ya está otro, así, escaloncito crecen los niños. Pero el papá no le importa si está sufriendo la mujer porque la mujer tiene que cargar leña, tiene que hacer milpa, tiene que asear la casa, tiene que barrer, cuidar los animales, tiene que lavar la ropa, tienen que cuidar el niño, el pañal, todo eso, todo es trabajo de mujeres.
Por eso decimos que sufrimos la triple explotación de la mujer, porque la mujer tiene que estar a las tres o cuatro de la mañana en la cocina, dependiendo cuántas horas lleva para ir a trabajar el trabajadero de los hombres, tienen que levantar temprano para hacer el pozol, el café, el desayuno del hombre. El hombre se va a trabajar, regresa en la tarde el hombre, quiere que ya está cargado su agua, servido su agua donde va a bañar; baña el hombre, sale a pasear, a jugar, la mujer queda otra vez en la casa todo el día, hasta en la noche como esta hora no ha dormido todavía la mujer, hasta las 8 duerme la mujer.
Y es así que venimos sufriendo mucho. No le importa al hombre si estás enfermo, cómo te sientes, no te pregunta y así pasó. Así vivieron en realidad, así vivieron las mujeres, nosotros no echamos mentira porque lo vivieron.
Ya después cuando vas en una iglesia o un centro ceremonial donde hacen fiesta van también las mujeres, a veces va, pero con la cabeza agachada. O sea no debes levantar tu cabeza, tienes que caminar así agachada, ni voltear en los lados, tapar la cabeza con el rebozo así, como que así queda tu carita ahí.
Así pasó mucho tiempo que lo traía arrastrando el hombre esas malas ideas, esas malas enseñanzas. Así pasó, compañeros. Como que no somos nada. Como que sólo los hombres sí pueden ser autoridades, pueden salir en las calles y pueden participar.
No había escuela. En algunas comunidades hubo escuela después pero tampoco no fuimos a la escuela porque somos mujeres, no nos dejan ir a la escuela porque si nos vamos a la escuela nos dicen que sólo vamos a buscar marido ahí, y mejor aprender a trabajar en la cocina porque de por sí vamos a tener marido y tenemos que aprender todo cómo atender un esposo.
Y cuando nos pega, cuando nos insulta nuestro esposo, no podemos reclamar. Y si pedimos auxilio con otras instituciones del mal gobierno son los más peores, porque apoyan a los hombres, les dan más razón a los hombres y nosotros quedamos calladas, humilladas, avergonzada por ser mujer.
No tuvimos el derecho en la reunión de participar, que nos dicen que somos una tonta, inútil, que no servimos para nada. Nos dejan en la casa. No tuvimos la libertad.
Y no hay atención a la salud, aunque había clínicas, hospitales del mal gobierno, o sea como que no nos atiende porque no sabemos hablar la castilla, y a veces nos regresamos y muchas mujeres y niños mueren de enfermedades curables porque de por sí no somos nada para ellos, porque nos discriminan porque somos indígenas, nos dicen que somos indios pata rajada, que no podemos entrar en las clínicas, en los hospitales, porque no nos dejan, sólo le dan atención a otra gente que son de dinero.
Todo esto sufrimos en carne propia. Nunca tuvimos la oportunidad de decir lo que sentimos por muchos años, por la enseñanza de los conquistadores y de los malos gobiernos.
Es todo, compañeros. Continúa la otra compa.
Comandanta Rosalinda.
Buenas noches, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas.
Así como acaba de explicar la compañera Comandanta Miriam es todo cierto. Fuimos maltratadas, humilladas, despreciadas, porque nosotras nunca sabíamos si tenemos derecho de organizarse, de participarse, de hacer todos tipos de trabajo, porque nadie nos daba la explicación cómo podemos organizarnos para salir en esa explotación.
Porque en esos tiempos estábamos todas en la oscuridad porque no sabíamos nada, pero desde la clandestinidad llegó un día en que algunas compañeras fueron reclutadas, y esas reclutadas fue reclutando a otras compañeras pueblo por pueblo.
Después llegó el momento de nombrar una compañera responsable locales de cada pueblo. A mí me nombraron como responsable local de mi pueblo. Es ahí donde empecé a salir en las reuniones para traer más informaciones para el pueblo, luego hacemos reuniones con las compañeras del pueblo para darles explicaciones cómo se puede organizar en los trabajos colectivos, y también explicamos que es necesario que haya compañeras milicianas, insurgentas.
Sí entendieron los padres y madres, sus hijas mandaron de ser milicianas, de ser insurgentas. Y esas compañeras hicieron ese trabajo con mucha gana porque ya entendieron cómo está la explotación del mal sistema. Así empezamos la participación de las compañeras.
Claro que no fue nada fácil, pero poco a poco fuimos entendiendo y así avanzamos hasta llegar en 94 cuando salimos en la luz pública, cuando ya no aguantaba el maltrato que nos hacían los pinches capitalistas. Ahí vimos que sí es verdad que sí tenemos el valor y la fuerza igual que los hombres, porque pudieron enfrentar con el enemigo, no le tuvieron miedo a nadie. Por eso nosotras estamos dispuesto en cualquier cosa que nos quiera hacer el mal sistema capitalista.
Después pasé de ser responsable regional, ese responsable regional es hacer reunión en las regiones con las compañeras responsables locales, para llevar informaciones al pueblo, para organizarse más las compañeras cómo hacer trabajos en el pueblo. Y también salimos a visitar a los pueblos para organizar más responsables locales, para darle a entender a las demás compañeras que sí es necesario que haiga la participación de la mujer. Así empezamos a participar.
Poco a poco fuimos perdiendo el miedo y la vergüenza, porque ya entendemos que tiene el derecho de participar en todas áreas de trabajo. Después nos dimos cuenta para hacer una revolución no sólo los hombres, tiene que hacer entre hombres y mujeres.
Es todo, compañeros, compañeras.
Comandanta Dalia.
Buenas noches, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas.
Les voy a explicar un poco lo que dijo la compañera Comandanta Rosalinda.
Así como explicó, ahora me toca explicar para ser una candidata, que desde 1994 supimos que tenemos el derecho como mujer, donde nos despertamos, así fuimos entendiendo poco a poco los trabajos de las compañeras.
En los pueblos, en las regiones, empezamos con la práctica de cómo organizarnos para una lucha por el bien del pueblo sin que tengamos estudio.
Donde nos dimos cuenta, en 1994, como mujeres que somos, como madres y padres que somos, tuvimos ese valor de mandar a pelear nuestros esposos, nuestros hijos, nuestras hijas, y sabíamos muy bien para ir a enfrentar con el enemigo no es nada fácil porque bien regresa vivo o muerto, pero nunca pensamos en esa cosa, estamos bien claro que ellas tenían que tener esa responsabilidad de crecer a nuestros hijos, hijas que queda. Es donde nos dimos cuenta que pensamos igual que los compañeros hombres.
Para ser una suplenta es hacer primero el trabajo, pláticas de la lucha, o sea que vimos que hay más responsabilidad de hacer ese trabajo; así como hacer reuniones en las regiones, en los municipios y en las zonas; visitar pueblos cada poco tiempo para organizar más las compañeras y compañeros en los trabajos colectivos para sostener nuestra resistencia en las tierras recuperadas, que los recuperamos en el 1994, que nos había quitado los terratenientes, que desde la clandestinidad veníamos haciendo trabajos colectivos; y también dar plática en cada pueblo, hombres y mujeres, niños y niñas, para dar de entender de la lucha.
Para que no vayan creciendo nuestros hijos con esa mala idea no los dejamos que aprendan esas malas ideas del mal sistema capitalista.
Así fue avanzando los trabajos de las compañeras y su participación como compañera zapatista en cualquier tipo de trabajo, o cualquier cargo que nombra el pueblo. Así fue reconociendo sus derechos de las compañeras, que sí tenemos esa libertad. Libertad de opinar, de analizar, discutir, planear, en cualquier cosa, y tanto los compañeros entendieron que sus derechos de las mujeres.
El primer valor de las compañeras permitieron que sus esposos, hijas, estuvieran en la lucha. Segundo, dieron a la libertad a su esposo, pues vimos lo que hacen los hombres, sí podemos hacer también como mujeres, tenemos ese valor.
También tenemos palabras, ideas de analizar, a ver problemas. Aunque fue muy difícil para nosotras pero sí hicimos ese esfuerzo. Aunque fueron cabrones los compañeros hombres antes, pero sí le supimos de darle a entender a los compañeros, aunque hay algunos cuantos todavía que se ponen cabroncitos pero ya no son todos.
Pero la mayoría ya lo entendieron. Ya no se dejan las compañeras, ahora ya no se quedan humilladas como antes, como decía la compañera Comandanta Miriam, ya se quejan las compañeras con las autoridades civiles, así como agentas o comisariadas. Como en cada pueblo tenemos agentas y comisariadas, si no lo pudieron arreglar esas agentaas y comisariadas, pasa con las autoridades municipales. Lo arreglan porque tenemos reglamento de cada pueblo, según el acuerdo de cada pueblo.
Pero no creas que todavía todas las compañeras que se quejan porque tienen miedo a su esposo, pero tenemos que llegar de saber con otras compañeras, salen las pláticas cuando hacemos reuniones, y lo tenemos que investigar como compañeras, o sea entre nosotras tenemos que arreglar porque entre nosotras tenemos mucha paciencia, no igual como los hombres que no tienen paciencia.
Allí donde vimos que sí podemos hacer el trabajo, ahora ya nos tomamos ese espacio de participar, formar otra generación aunque con errores, pero si estamos haciendo con error nos corregimos. Allí vamos haciendo nuestra lucha, así que fuimos organizando y tenemos mucha paciencia como mujeres que somos, por eso cuando pasamos en responsables locales, responsable regional, candidata, suplenta y hasta llegar a ser comité clandestino revolucionario indígena.
Para organizar más las compañeras y dar de entender más a los jóvenes y jóvenas, lo tenemos que orientar, que jalar, o alcahuetear, o contagiándolos pero no de enfermedad, sino de buena idea. No es una mala idea para darle a entender que no vivan explotados por el sistema capitalista, pero sí lo estamos haciendo, ya están organizando los jóvenes y jóvenas. Así como lo ven que aquí está presente con nosotros las dos compañeritas que están aquí con nosotros, son compañeras jovencitas, ellas se llaman Selena y Lizbeth, ellas van a ser nuestras futuras autoridades, fruto de los niños.
Ahora vamos haciendo por escalones, no tiene fin, por eso como comité aquí estamos como Comisión Sexta, gracias a la organización que sí aprendemos a leer un poco, a escribir un poco, a hablar un poco de castilla, no sabíamos nada de hablar ni una palabra en castilla. Por eso no nos vamos a dejar de organizarnos como mujeres en este sistema capitalista, porque hay todavía tristeza, dolor, encarcelamiento, violación, así como las madres de 43 desaparecidos.
Por eso estamos compartiendo con ustedes como Sexta nacional, internacional, hermanos y hermanas. Gracias a nuestra organización zapatista ya somos tomadas en cuenta como mujeres zapatistas, por eso nosotros nos organizamos hombres y mujeres, por el mal sistema capitalista.
Lo que nosotros queremos que haiga un cambio en todo. En todo el mundo, para todo el país. Pero sí nos vamos a organizarnos, si no luchamos por el sistema capitalista va a seguir así hasta nos acaba todos, nunca va a haber un cambio.
Debemos luchar al cien por ciento hombres y mujeres. Tener una nueva sociedad, que el pueblo sea el que manda. Nosotros, como mujeres zapatistas, no nos vamos a dejar de luchar, mientras que nos mate el mal gobierno, porque siempre nos tiene perseguidos los malos gobiernos.
Disculpen, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas, no sé hablar muy bien el español. Como no aprendí muy bien, a ver si lo escucharon lo que dije.
Es todo.
Muchas gracias.
Compañera base de apoyo Lizbeth.
Buenas noches, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas.
Nosotros vamos a explicar un poco cómo hemos venido viviendo y haciendo los trabajos en la autonomía después del levantamiento armado de 1994.
Nosotras como jóvenas y jóvenes zapatistas de ahora, ya no conocimos cómo es un capataz, cómo es un terrateniente o patrón, mucho menos conocemos cómo es El Amate, ni sabemos cómo llegar con los presidentes de los municipios oficiales para que nos resuelvan nuestros problemas. Porque gracias a la organización del EZLN ya tenemos nuestras autoridades en cada pueblo, ya tenemos nuestras autoridades municipales y nuestra junta de buen gobierno para que resuelvan cualquier tipo de problema que pasa en cada compañera y en cada compañero, zapatistas y no zapatistas, en cada pueblo.
Nosotras ya tenemos la libertad y el derecho como mujeres de opinar, discutir, analizar, no como antes, como ya dijo la compañera.
El problema que tenemos todavía es que tenemos pena de participar o explicar cómo estamos trabajando, pero sí lo estamos haciendo los trabajos como compañeras.
También nosotras como mujeres ya estamos participando en cualquier tipo de trabajo, como salud, de ultrasonido, laboratorio, Papanicolaou, colposcopia, odontología, enfermería; también como tres áreas, que son parteras, hueseras y plantas medicinales.
También estamos trabajando en la educación, como formadoras y coordinadoras, promotoras de educación.
Tenemos locutoras, tercios compas.
Participamos en los colectivos de compañeras, en encuentros de mujeres, y de jóvenes y jóvenas.
También ya estamos participando en autoridades municipales, que ahí hay también cualquier tipo de tareas que como mujeres lo podemos. Estamos trabajando también en las juntas de buen gobierno, como responsables locales, y directiva de negocios de compañeras.
En diferentes áreas de trabajos de la autonomía ya estamos participando junto con los compañeros, aunque nosotros como jóvenas no sabemos cómo gobernar pero nos nombran para ser autoridad para el pueblo, porque nos ven que sabemos un poco de leer y escribir, pero haciendo los trabajos ahí vamos aprendiendo.
La mayoría de los trabajos que venimos realizando somos puras jóvenas, pero sí les decimos claro que para hacer estos trabajos cuesta, no es fácil, pero si tenemos el valor de luchar sí lo podemos hacer estos trabajos, donde el pueblo manda y el gobierno obedezca.
Ahora los hombres y las mujeres este modo de luchar y gobernar lo practicamos todos los días. Para nosotros ya vemos como nuestra cultura.
Es todo lo que quería decir, compañeros y compañeras.
Compañera escucha Selena.
Buenas noches, compañeros y compañeras de La Sexta.
Buenas noches, hermanos y hermanas.
Buenas noches a todos en general.
El tema que voy a explicarles, o sea que les voy a leer, es el mismo tema que estaba leyendo la compañera pero dice más de los jóvenes como zapatistas y no zapatistas.
Pero también nosotros como jóvenes zapatistas estamos enfrentando la guerra de la baja intensidad que nos hace el mal gobierno y los malos capitalistas. Nos meten ideas de la modernidad, como los celulares, la ropa, los zapatos, nos meten ideas malas a través de la televisión, como las novelas, los partidos de futbol y también en los comerciales, para que como jóvenes estemos distraídos y no pensar cómo organizar en nuestra lucha.
Pero nosotros, como jóvenes zapatistas, no hemos caído tanto en eso, porque a pesar de todos esos, o sea les compramos la ropa, pero no les compramos la ropa que son modistas, compramos ropas que son las que usan los pobres, que es como nos ven como estamos vestidos. También compramos zapatos pero son que es zapato así cualquiera, como usan los pobres; no compramos zapatos de esa zapatilla que tiene esos puntos todavía en el tacón, porque si lo compramos nosotros allá donde vivimos hace mucho lodo, y también si nosotros lo ponemos como jóvenas nuestros pasos que vamos a dar vamos a quedar atascado y vamos a necesitar nuestra mano para sacarlo el zapato; igualmente no les compramos también lo que es esas botas de piel, porque igualmente puede pasar, se puede despegar en el lodo porque no es resistente, sí claro, compramos unas botas pero es para trabajo, que sí va a resistir en el lodo, no compramos ese zapato que no resiste.
Y los celulares también los compramos pero lo sabemos usar como zapatista, que nos sirva en algo. También la televisión tenemos, pero lo usamos para escuchar noticia, no para distraernos.
Además les compramos pero primero tenemos que regar el sudor, trabajar la madre tierra para poder comprar el que queremos.
Pero en cambio los jóvenes que no son zapatistas son los que más han caído en esa trampa de los malos gobiernos, porque aunque no me lo crean esos jóvenes pobres-pobres, abandonan su familia, su pueblo, se van a chambear a los Estados Unidos, a Playa del Carmen o en otros países, sólo para conseguir un celular, un pantalón, una camisa, un zapato de moda. Se van porque no quieren trabajar la tierra, porque son haraganes, ¿por qué les decimos que son pobres-pobres? Porque son pobres como nosotros, pero son pobres de pensar porque salen de sus pueblos y cuando regresan ya traen otras malas ideas, y otras costumbres de vivir, porque ya vienen con las ideas de asaltar, de robar, consumir y sembrar marihuana, y al llegar en su casa dicen que ya no quieren trabajar con el machete, que porque ya no están acostumbrados, que mejor se van a regresar otra vez donde estaban, que ya no quieren tomar pozol, que ya ni lo conocen qué es el pozol, y siendo que crecieron con el pozol, con el frijol. Pero allá donde fueron se creen que no conocen comida de los pobres, allá se creen que son hijos de ricos, pero es mentira, son pobres como nosotros.
Pero en cambio, nosotros como zapatistas, somos pobres pero ricos de pensar, ¿por qué? Porque aunque ponemos los zapatos y la ropa, los celulares, no cambiamos nuestra idea ni nuestra costumbre de vivir, porque a nosotros como jóvenes zapatistas no nos importa cómo estemos vestidos, o cómo sean nuestras cosas que usamos, lo importante es que los trabajos que hacemos es para el bien del pueblo, que es lo que queremos nosotros como zapatista; que es lo quiere en todo el mundo, que no haya mandones, que no haya explotadores, que no estemos explotados como indígenas.
No sé si me entendieron lo que leí.
Pues era todo mi palabra y ojalá que les sirva en algo.
Buenas noches, compañeras y compañeros.
Yo también me toca platicarles un poco cómo es la situación de las mujeres antes de 1994.
Desde la llegada de los conquistadores sufrimos la triste situación de las mujeres. Nos despojaron nuestras tierras, nos quitaron nuestra lengua, nuestra cultura. Es así donde entró la dominación del caciquismo, terratenientes, entra la triple explotación, humillación, discriminación, marginación, maltrato, desigualdad.
Porque los pinches patrones nos tenía como si fuera que somos el dueño de ellos, nos mandaba a hacer todo el trabajo en las haciendas, sin importar si tenemos hijos, maridos o si estamos enfermas. No nos pregunta si estamos enfermas, si no llegamos a trabajar manda su muchacho o el esclavo, a dejar el maíz enfrente de la cocina para que hiciéramos la tortilla para ellos.
Y así pasó mucho tiempo, trabajamos en la casa del patrón. Molemos la sal porque la sal no era así como ahora, la sal que viene así fina, sino que la sal que antes usaban son grandes, son bolas grandes y lo tenían que moler las mujeres; y llegaban a moler la sal para el ganado, y a sacar la cáscara del café cuando es tiempo de cosecha de café. Si entra a las 6 de la mañana, sale a las 5 de la tarde. Todo el día tiene que dejar listo los bultos de café que le toca hacer a una mujer.
Es así que trabajaron las mujeres. Así trabajaron las mujeres con maltrato, con cargar el agua, y la miseria, o sea que le dan una paga miserable, sólo le dan un puñito de sal o un puñito de café molido, es el pago que le dan a las mujeres.
Y así pasando los años que las mujeres sufrían, y cuando nosotros, cuando nosotras, a veces lloran nuestros hijos y amamantamos a nuestros hijos, nos gritan, nos burlan, nos insulta físicamente, que no sabemos nada, que somos inútiles, estorbo para ellos. No nos respetan, nos usan como si fuera objeto.
Ellos hacen lo que le da la gana a una mujer, porque escogen a las mujeres bonitas o a las muchachas bonitas como su amante y dejar hijos por donde quiera, que no le importa qué sufren las mujeres, lo trata como si fuera animal con sus hijos que crecen sin padre.
Nos venden como si fuéramos una mercancía, todo esto en el tiempo del acasillamiento, nunca hubo descanso para nosotras.
Voy a platicar un poco del acasillamiento. Acasillamiento es que llegan en las haciendas o en el rancho, llegan con su familia y quedan ahí, y trabajan para el patrón, porque los hombres son los que trabajan sembrar el café, limpiar el café, cosechar el café, limpiar el potrero, sembrar el zacate, todo eso, hacer la milpa, el frijolar, pero era para el patrón; los hombres trabajan eso.
Pero aparte hay otra cosa que les puedo platicar, como el acasillamiento, aparte hay que le decimos mozo o esclavos, que de por sí siempre va a estar en la hacienda, mujeres y hombres. Pero esos hombres o mujeres que son esclavos o mozos, que quedan ahí en la hacienda, son hombres y mujeres que a veces no tienen familia. Llega una familia nada más a trabajar en esa hacienda y a veces enferman el papá, la mamá, y muere, y quedan niños huérfanos y el patrón lo toma esos niños y lo crecen ahí en la hacienda. ¿Y qué hacen esos niños? No es porque lo adopta como hijo adoptivo sino como esclavo. Esos niños crecen y le da ese trabajo, si tiene mascota el patrón, o sea tiene sus mascotas, el perro, el mono, cualquier cosa de animales, y le da de cuidar a su mozo, lo cuida. Donde va el mono ahí tiene que ir, ahí tiene que cuidar, tiene que bañar, tiene que limpiar donde duerme, así pasa.
Ya después, cuando hace fiesta el patrón, como antes llegaban los curas en las haciendas grandes, y los patrones como lo bautizan sus hijos, o cumpleaños, o casamiento de sus hijas en las haciendas, le da casamiento los curas. Ya después hacen convivios y esos mozos les dicen que cuidara la puerta mientras ellos están haciendo fiesta, conviviendo junto con sus compadres, sus amigos, todo eso, mientras el mozo cuida la puerta, no lo deja entrar ni un perro ahí donde se están conviviendo. Todo el día tiene que estar, según cuánto dura su fiesta de un patrón.
Y la esclava son ellas que hacen la comida, que lavan los platos, que cuidan el hijo del patrón o cuida sus hijos de sus amigos de los patrones.
Así vive la gente ahí en las haciendas, y no es porque le da de comer lo que comen también en el convivio, sino que tienen que tomar pozol si hay pozol, frijol si hay frijol, sólo lo que comen ellos mientras ellos comen cosas buenas, pero con sus amigos.
Ya después, cuando el patrón quiere salir a una ciudad, de su hacienda a una ciudad que tiene que caminar 6 días, y se va el mozo, o si tiene hijos los patrones, a veces tienen hijos pero son inválidos, el mozo tiene que cargar el hijo del patrón a llevar a la ciudad. Y si vuelve a regresar en la hacienda la patrona tiene que ir otra vez el mozo allá y traer otra vez a su hijo cargando.
Y como cosechan café, todo lo que cosechan en la hacienda, y ese mozo tiene que estar al tanto con las mulas, con los machos, no sé si conocen los caballos, tienen que ensillar, desensillar su caballo del patrón, ordeñar el ganado y llevar las cargas hasta en la ciudad donde vive el patrón. Si vive en Comitán tienen que ir a dejar hasta en Comitán, sale en la hacienda y tiene que ir porque le dicen que son arrieros. Y así sufrieron muchos hombres y mujeres esclavas en ese tiempo.
Sí hay matas de árboles frutales ahí dentro de la hacienda, si se trepan ahí a cortar dicen que no lo dejan cortar, lo tienen que bajar echando chicote, no sé si saben, el látigo, le pegan, no puede cortar las frutas sin permiso del patrón porque todo lo que cosecha lo lleva a la ciudad. Es así que sufrieron los hombres y las mujeres.
Después de tanto sufrimiento de las mujeres o la explotación del acasillamiento, se dieron cuenta los hombres de cómo los maltrataban a sus mujeres. Unos pensaron que mejor salir de la hacienda de acasillamiento. Uno por uno fueron saliendo y se refugiaron a las montañas porque quedaron los cerros, o sea los finqueros no acapararon la tierra de los cerros, sino quedó, y ahí se fueron a refugiarse. Como que pensaron que es mejor salir para que no sigan sufriendo las mujeres en esa hacienda.
Ya después cuando ya están en las montañas algunos pasó mucho tiempo así, y después se dieron cuenta que es mejor juntarse y formar una comunidad, y así volvieron a regresar en las montañas. Se juntaron, platicaron y lo formaron una comunidad donde pueden vivir. Así formaron la comunidad.
Pero otra vez cuando ya están en las comunidades, como el patrón, o sea el acasillado trae otra idea, como lo trataron con el patrón los hombres, como que traen arrasando malas ideas también los hombres, y aplica dentro de la casa como el patroncito de la casa. No es cierto que se liberó las mujeres sino que ya son los hombres que fueron el patroncito de la casa.
Y otra vez las mujeres quedaron en la casa como si fuera cárcel, que no salen otra vez las mujeres, quedaron ahí encerradas otra vez.
Ya cuando nacen niñas no somos bienvenidas en este mundo, porque somos mujeres, porque nació una niña, o sea como que no nos quiere. Pero si nace un varón todavía festejan todavía los hombres, contentos se ponen porque son hombres. O sea, trae una mala costumbre de los patrones. Así pasó mucho tiempo. Después, como nacen las mujeres, es que como son inútiles las mujeres y si nace el niño ellos pueden hacer todo el trabajo.
Pero lo bueno, lo que hicieron, es que no perdieron para formar la comunidad, empezaron a nombrar sus representantes de la comunidad, y empezaron a hacer reuniones, convivieron juntos. Lo bueno es que no le quitaron esa idea, no le quitaron sino que vinieron otra vez. Los patrones y la conquista quisieron desaparecer su cultura, pero se equivocaron porque sí pudieron formar su comunidad.
También los hombres porque es el que manda en la casa y las mujeres es el que obedece lo que dice el hombre. Y si te dice que vas a casar, es que vas a casar, o sea no te va a preguntar si quieres casar con el hombre que te viene a pedir, porque el papá ya tomó el trago, o sea ya tomó antes el trago y te obliga a mandar con el hombre que no quieres.
Es así como venimos sufriendo otra vez con los esposos, porque nos dicen que las mujeres sólo sirven para la cocina, sólo sirve para atender el esposo, sólo sirve para cuidar los hijos, y como los hombres de por sí no abrazan a sus hijos, o sea no apoyan a las mujeres, sino que sólo te da tu hijo y qué le importa cómo lo vas a crecer tu hijo. Y como -voy a hablar en la realidad como pasó durante años- a veces las mujeres decimos que cada año nace un bebé, cada año y medio nace un bebé, o sea como estaturitas crecen los niños, de un año, al año y medio ya está otro, así, escaloncito crecen los niños. Pero el papá no le importa si está sufriendo la mujer porque la mujer tiene que cargar leña, tiene que hacer milpa, tiene que asear la casa, tiene que barrer, cuidar los animales, tiene que lavar la ropa, tienen que cuidar el niño, el pañal, todo eso, todo es trabajo de mujeres.
Por eso decimos que sufrimos la triple explotación de la mujer, porque la mujer tiene que estar a las tres o cuatro de la mañana en la cocina, dependiendo cuántas horas lleva para ir a trabajar el trabajadero de los hombres, tienen que levantar temprano para hacer el pozol, el café, el desayuno del hombre. El hombre se va a trabajar, regresa en la tarde el hombre, quiere que ya está cargado su agua, servido su agua donde va a bañar; baña el hombre, sale a pasear, a jugar, la mujer queda otra vez en la casa todo el día, hasta en la noche como esta hora no ha dormido todavía la mujer, hasta las 8 duerme la mujer.
Y es así que venimos sufriendo mucho. No le importa al hombre si estás enfermo, cómo te sientes, no te pregunta y así pasó. Así vivieron en realidad, así vivieron las mujeres, nosotros no echamos mentira porque lo vivieron.
Ya después cuando vas en una iglesia o un centro ceremonial donde hacen fiesta van también las mujeres, a veces va, pero con la cabeza agachada. O sea no debes levantar tu cabeza, tienes que caminar así agachada, ni voltear en los lados, tapar la cabeza con el rebozo así, como que así queda tu carita ahí.
Así pasó mucho tiempo que lo traía arrastrando el hombre esas malas ideas, esas malas enseñanzas. Así pasó, compañeros. Como que no somos nada. Como que sólo los hombres sí pueden ser autoridades, pueden salir en las calles y pueden participar.
No había escuela. En algunas comunidades hubo escuela después pero tampoco no fuimos a la escuela porque somos mujeres, no nos dejan ir a la escuela porque si nos vamos a la escuela nos dicen que sólo vamos a buscar marido ahí, y mejor aprender a trabajar en la cocina porque de por sí vamos a tener marido y tenemos que aprender todo cómo atender un esposo.
Y cuando nos pega, cuando nos insulta nuestro esposo, no podemos reclamar. Y si pedimos auxilio con otras instituciones del mal gobierno son los más peores, porque apoyan a los hombres, les dan más razón a los hombres y nosotros quedamos calladas, humilladas, avergonzada por ser mujer.
No tuvimos el derecho en la reunión de participar, que nos dicen que somos una tonta, inútil, que no servimos para nada. Nos dejan en la casa. No tuvimos la libertad.
Y no hay atención a la salud, aunque había clínicas, hospitales del mal gobierno, o sea como que no nos atiende porque no sabemos hablar la castilla, y a veces nos regresamos y muchas mujeres y niños mueren de enfermedades curables porque de por sí no somos nada para ellos, porque nos discriminan porque somos indígenas, nos dicen que somos indios pata rajada, que no podemos entrar en las clínicas, en los hospitales, porque no nos dejan, sólo le dan atención a otra gente que son de dinero.
Todo esto sufrimos en carne propia. Nunca tuvimos la oportunidad de decir lo que sentimos por muchos años, por la enseñanza de los conquistadores y de los malos gobiernos.
Es todo, compañeros. Continúa la otra compa.
Comandanta Rosalinda.
Buenas noches, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas.
Así como acaba de explicar la compañera Comandanta Miriam es todo cierto. Fuimos maltratadas, humilladas, despreciadas, porque nosotras nunca sabíamos si tenemos derecho de organizarse, de participarse, de hacer todos tipos de trabajo, porque nadie nos daba la explicación cómo podemos organizarnos para salir en esa explotación.
Porque en esos tiempos estábamos todas en la oscuridad porque no sabíamos nada, pero desde la clandestinidad llegó un día en que algunas compañeras fueron reclutadas, y esas reclutadas fue reclutando a otras compañeras pueblo por pueblo.
Después llegó el momento de nombrar una compañera responsable locales de cada pueblo. A mí me nombraron como responsable local de mi pueblo. Es ahí donde empecé a salir en las reuniones para traer más informaciones para el pueblo, luego hacemos reuniones con las compañeras del pueblo para darles explicaciones cómo se puede organizar en los trabajos colectivos, y también explicamos que es necesario que haya compañeras milicianas, insurgentas.
Sí entendieron los padres y madres, sus hijas mandaron de ser milicianas, de ser insurgentas. Y esas compañeras hicieron ese trabajo con mucha gana porque ya entendieron cómo está la explotación del mal sistema. Así empezamos la participación de las compañeras.
Claro que no fue nada fácil, pero poco a poco fuimos entendiendo y así avanzamos hasta llegar en 94 cuando salimos en la luz pública, cuando ya no aguantaba el maltrato que nos hacían los pinches capitalistas. Ahí vimos que sí es verdad que sí tenemos el valor y la fuerza igual que los hombres, porque pudieron enfrentar con el enemigo, no le tuvieron miedo a nadie. Por eso nosotras estamos dispuesto en cualquier cosa que nos quiera hacer el mal sistema capitalista.
Después pasé de ser responsable regional, ese responsable regional es hacer reunión en las regiones con las compañeras responsables locales, para llevar informaciones al pueblo, para organizarse más las compañeras cómo hacer trabajos en el pueblo. Y también salimos a visitar a los pueblos para organizar más responsables locales, para darle a entender a las demás compañeras que sí es necesario que haiga la participación de la mujer. Así empezamos a participar.
Poco a poco fuimos perdiendo el miedo y la vergüenza, porque ya entendemos que tiene el derecho de participar en todas áreas de trabajo. Después nos dimos cuenta para hacer una revolución no sólo los hombres, tiene que hacer entre hombres y mujeres.
Es todo, compañeros, compañeras.
Comandanta Dalia.
Buenas noches, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas.
Les voy a explicar un poco lo que dijo la compañera Comandanta Rosalinda.
Así como explicó, ahora me toca explicar para ser una candidata, que desde 1994 supimos que tenemos el derecho como mujer, donde nos despertamos, así fuimos entendiendo poco a poco los trabajos de las compañeras.
En los pueblos, en las regiones, empezamos con la práctica de cómo organizarnos para una lucha por el bien del pueblo sin que tengamos estudio.
Donde nos dimos cuenta, en 1994, como mujeres que somos, como madres y padres que somos, tuvimos ese valor de mandar a pelear nuestros esposos, nuestros hijos, nuestras hijas, y sabíamos muy bien para ir a enfrentar con el enemigo no es nada fácil porque bien regresa vivo o muerto, pero nunca pensamos en esa cosa, estamos bien claro que ellas tenían que tener esa responsabilidad de crecer a nuestros hijos, hijas que queda. Es donde nos dimos cuenta que pensamos igual que los compañeros hombres.
Para ser una suplenta es hacer primero el trabajo, pláticas de la lucha, o sea que vimos que hay más responsabilidad de hacer ese trabajo; así como hacer reuniones en las regiones, en los municipios y en las zonas; visitar pueblos cada poco tiempo para organizar más las compañeras y compañeros en los trabajos colectivos para sostener nuestra resistencia en las tierras recuperadas, que los recuperamos en el 1994, que nos había quitado los terratenientes, que desde la clandestinidad veníamos haciendo trabajos colectivos; y también dar plática en cada pueblo, hombres y mujeres, niños y niñas, para dar de entender de la lucha.
Para que no vayan creciendo nuestros hijos con esa mala idea no los dejamos que aprendan esas malas ideas del mal sistema capitalista.
Así fue avanzando los trabajos de las compañeras y su participación como compañera zapatista en cualquier tipo de trabajo, o cualquier cargo que nombra el pueblo. Así fue reconociendo sus derechos de las compañeras, que sí tenemos esa libertad. Libertad de opinar, de analizar, discutir, planear, en cualquier cosa, y tanto los compañeros entendieron que sus derechos de las mujeres.
El primer valor de las compañeras permitieron que sus esposos, hijas, estuvieran en la lucha. Segundo, dieron a la libertad a su esposo, pues vimos lo que hacen los hombres, sí podemos hacer también como mujeres, tenemos ese valor.
También tenemos palabras, ideas de analizar, a ver problemas. Aunque fue muy difícil para nosotras pero sí hicimos ese esfuerzo. Aunque fueron cabrones los compañeros hombres antes, pero sí le supimos de darle a entender a los compañeros, aunque hay algunos cuantos todavía que se ponen cabroncitos pero ya no son todos.
Pero la mayoría ya lo entendieron. Ya no se dejan las compañeras, ahora ya no se quedan humilladas como antes, como decía la compañera Comandanta Miriam, ya se quejan las compañeras con las autoridades civiles, así como agentas o comisariadas. Como en cada pueblo tenemos agentas y comisariadas, si no lo pudieron arreglar esas agentaas y comisariadas, pasa con las autoridades municipales. Lo arreglan porque tenemos reglamento de cada pueblo, según el acuerdo de cada pueblo.
Pero no creas que todavía todas las compañeras que se quejan porque tienen miedo a su esposo, pero tenemos que llegar de saber con otras compañeras, salen las pláticas cuando hacemos reuniones, y lo tenemos que investigar como compañeras, o sea entre nosotras tenemos que arreglar porque entre nosotras tenemos mucha paciencia, no igual como los hombres que no tienen paciencia.
Allí donde vimos que sí podemos hacer el trabajo, ahora ya nos tomamos ese espacio de participar, formar otra generación aunque con errores, pero si estamos haciendo con error nos corregimos. Allí vamos haciendo nuestra lucha, así que fuimos organizando y tenemos mucha paciencia como mujeres que somos, por eso cuando pasamos en responsables locales, responsable regional, candidata, suplenta y hasta llegar a ser comité clandestino revolucionario indígena.
Para organizar más las compañeras y dar de entender más a los jóvenes y jóvenas, lo tenemos que orientar, que jalar, o alcahuetear, o contagiándolos pero no de enfermedad, sino de buena idea. No es una mala idea para darle a entender que no vivan explotados por el sistema capitalista, pero sí lo estamos haciendo, ya están organizando los jóvenes y jóvenas. Así como lo ven que aquí está presente con nosotros las dos compañeritas que están aquí con nosotros, son compañeras jovencitas, ellas se llaman Selena y Lizbeth, ellas van a ser nuestras futuras autoridades, fruto de los niños.
Ahora vamos haciendo por escalones, no tiene fin, por eso como comité aquí estamos como Comisión Sexta, gracias a la organización que sí aprendemos a leer un poco, a escribir un poco, a hablar un poco de castilla, no sabíamos nada de hablar ni una palabra en castilla. Por eso no nos vamos a dejar de organizarnos como mujeres en este sistema capitalista, porque hay todavía tristeza, dolor, encarcelamiento, violación, así como las madres de 43 desaparecidos.
Por eso estamos compartiendo con ustedes como Sexta nacional, internacional, hermanos y hermanas. Gracias a nuestra organización zapatista ya somos tomadas en cuenta como mujeres zapatistas, por eso nosotros nos organizamos hombres y mujeres, por el mal sistema capitalista.
Lo que nosotros queremos que haiga un cambio en todo. En todo el mundo, para todo el país. Pero sí nos vamos a organizarnos, si no luchamos por el sistema capitalista va a seguir así hasta nos acaba todos, nunca va a haber un cambio.
Debemos luchar al cien por ciento hombres y mujeres. Tener una nueva sociedad, que el pueblo sea el que manda. Nosotros, como mujeres zapatistas, no nos vamos a dejar de luchar, mientras que nos mate el mal gobierno, porque siempre nos tiene perseguidos los malos gobiernos.
Disculpen, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas, no sé hablar muy bien el español. Como no aprendí muy bien, a ver si lo escucharon lo que dije.
Es todo.
Muchas gracias.
Compañera base de apoyo Lizbeth.
Buenas noches, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas.
Nosotros vamos a explicar un poco cómo hemos venido viviendo y haciendo los trabajos en la autonomía después del levantamiento armado de 1994.
Nosotras como jóvenas y jóvenes zapatistas de ahora, ya no conocimos cómo es un capataz, cómo es un terrateniente o patrón, mucho menos conocemos cómo es El Amate, ni sabemos cómo llegar con los presidentes de los municipios oficiales para que nos resuelvan nuestros problemas. Porque gracias a la organización del EZLN ya tenemos nuestras autoridades en cada pueblo, ya tenemos nuestras autoridades municipales y nuestra junta de buen gobierno para que resuelvan cualquier tipo de problema que pasa en cada compañera y en cada compañero, zapatistas y no zapatistas, en cada pueblo.
Nosotras ya tenemos la libertad y el derecho como mujeres de opinar, discutir, analizar, no como antes, como ya dijo la compañera.
El problema que tenemos todavía es que tenemos pena de participar o explicar cómo estamos trabajando, pero sí lo estamos haciendo los trabajos como compañeras.
También nosotras como mujeres ya estamos participando en cualquier tipo de trabajo, como salud, de ultrasonido, laboratorio, Papanicolaou, colposcopia, odontología, enfermería; también como tres áreas, que son parteras, hueseras y plantas medicinales.
También estamos trabajando en la educación, como formadoras y coordinadoras, promotoras de educación.
Tenemos locutoras, tercios compas.
Participamos en los colectivos de compañeras, en encuentros de mujeres, y de jóvenes y jóvenas.
También ya estamos participando en autoridades municipales, que ahí hay también cualquier tipo de tareas que como mujeres lo podemos. Estamos trabajando también en las juntas de buen gobierno, como responsables locales, y directiva de negocios de compañeras.
En diferentes áreas de trabajos de la autonomía ya estamos participando junto con los compañeros, aunque nosotros como jóvenas no sabemos cómo gobernar pero nos nombran para ser autoridad para el pueblo, porque nos ven que sabemos un poco de leer y escribir, pero haciendo los trabajos ahí vamos aprendiendo.
La mayoría de los trabajos que venimos realizando somos puras jóvenas, pero sí les decimos claro que para hacer estos trabajos cuesta, no es fácil, pero si tenemos el valor de luchar sí lo podemos hacer estos trabajos, donde el pueblo manda y el gobierno obedezca.
Ahora los hombres y las mujeres este modo de luchar y gobernar lo practicamos todos los días. Para nosotros ya vemos como nuestra cultura.
Es todo lo que quería decir, compañeros y compañeras.
Compañera escucha Selena.
Buenas noches, compañeros y compañeras de La Sexta.
Buenas noches, hermanos y hermanas.
Buenas noches a todos en general.
El tema que voy a explicarles, o sea que les voy a leer, es el mismo tema que estaba leyendo la compañera pero dice más de los jóvenes como zapatistas y no zapatistas.
Pero también nosotros como jóvenes zapatistas estamos enfrentando la guerra de la baja intensidad que nos hace el mal gobierno y los malos capitalistas. Nos meten ideas de la modernidad, como los celulares, la ropa, los zapatos, nos meten ideas malas a través de la televisión, como las novelas, los partidos de futbol y también en los comerciales, para que como jóvenes estemos distraídos y no pensar cómo organizar en nuestra lucha.
Pero nosotros, como jóvenes zapatistas, no hemos caído tanto en eso, porque a pesar de todos esos, o sea les compramos la ropa, pero no les compramos la ropa que son modistas, compramos ropas que son las que usan los pobres, que es como nos ven como estamos vestidos. También compramos zapatos pero son que es zapato así cualquiera, como usan los pobres; no compramos zapatos de esa zapatilla que tiene esos puntos todavía en el tacón, porque si lo compramos nosotros allá donde vivimos hace mucho lodo, y también si nosotros lo ponemos como jóvenas nuestros pasos que vamos a dar vamos a quedar atascado y vamos a necesitar nuestra mano para sacarlo el zapato; igualmente no les compramos también lo que es esas botas de piel, porque igualmente puede pasar, se puede despegar en el lodo porque no es resistente, sí claro, compramos unas botas pero es para trabajo, que sí va a resistir en el lodo, no compramos ese zapato que no resiste.
Y los celulares también los compramos pero lo sabemos usar como zapatista, que nos sirva en algo. También la televisión tenemos, pero lo usamos para escuchar noticia, no para distraernos.
Además les compramos pero primero tenemos que regar el sudor, trabajar la madre tierra para poder comprar el que queremos.
Pero en cambio los jóvenes que no son zapatistas son los que más han caído en esa trampa de los malos gobiernos, porque aunque no me lo crean esos jóvenes pobres-pobres, abandonan su familia, su pueblo, se van a chambear a los Estados Unidos, a Playa del Carmen o en otros países, sólo para conseguir un celular, un pantalón, una camisa, un zapato de moda. Se van porque no quieren trabajar la tierra, porque son haraganes, ¿por qué les decimos que son pobres-pobres? Porque son pobres como nosotros, pero son pobres de pensar porque salen de sus pueblos y cuando regresan ya traen otras malas ideas, y otras costumbres de vivir, porque ya vienen con las ideas de asaltar, de robar, consumir y sembrar marihuana, y al llegar en su casa dicen que ya no quieren trabajar con el machete, que porque ya no están acostumbrados, que mejor se van a regresar otra vez donde estaban, que ya no quieren tomar pozol, que ya ni lo conocen qué es el pozol, y siendo que crecieron con el pozol, con el frijol. Pero allá donde fueron se creen que no conocen comida de los pobres, allá se creen que son hijos de ricos, pero es mentira, son pobres como nosotros.
Pero en cambio, nosotros como zapatistas, somos pobres pero ricos de pensar, ¿por qué? Porque aunque ponemos los zapatos y la ropa, los celulares, no cambiamos nuestra idea ni nuestra costumbre de vivir, porque a nosotros como jóvenes zapatistas no nos importa cómo estemos vestidos, o cómo sean nuestras cosas que usamos, lo importante es que los trabajos que hacemos es para el bien del pueblo, que es lo que queremos nosotros como zapatista; que es lo quiere en todo el mundo, que no haya mandones, que no haya explotadores, que no estemos explotados como indígenas.
No sé si me entendieron lo que leí.
Pues era todo mi palabra y ojalá que les sirva en algo.
Nuestras armas: la resistencia y la rebeldía (palabras del Subcomandante Insurgente Moisés).
Buenas tardes, compañeros, compañeras, hermanos y hermanas.
Les voy a compartir sobre el cómo es que nosotros, nosotras, la tenemos como nuestras armas la resistencia y la rebeldía.
Antes de empezar eso, el cómo es que hacemos la resistencia y la rebeldía, les quiero recordarles que nosotros somos armados. Ahí tenemos nuestras armas, como una herramienta más en la lucha, así lo decimos ahora. Nuestras armas es una herramienta de lucha, es como machete, hacha, martillo, pico, pala, azadones, esas cosas; porque cada herramienta tiene su función, pero el arma, su función es, si las usas, es que matas.
Entonces al principio cuando salimos en el amanecer del año 1994 salió el movimiento de miles de mexicanos y mexicanas, en todas partes, donde salen hasta que se convirtió a millones, donde presionan al gobierno, al pelón, le decimos nosotros, el pelón de Salinas, que tiene que sentarse a dialogar a nosotros; y a la vez también a nosotros nos están diciendo que tenemos que dialogar y negociar.
Bueno, entonces lo entendimos pues, la voz del pueblo de México. Entonces se dio la orden de que tenemos que replegarnos en la lucha violenta; entonces descubrimos, por parte de las compañeras, porque tuvimos nuestros muertos en el combate, que esas compañeras empezaron a dar otra forma de pelear, digamos así. Porque entonces el gobierno, meses, un año, dos años después, nos quieren comprar, como decimos, quieren que nosotros recibamos para que nos olvidamos de la lucha.
Entonces muchas compañeras hablaron y dijeron de que por qué y para qué murieron los compañeros en el amanecer del 94. Así como ellos, ellas, o sea los combatientes salimos a pelear contra el enemigo, entonces tenemos que ver como enemigo también el que nos quiere comprar, o sea que no recibir eso, lo que quieren dar.
Entonces así empezó. Nos costó mucho porque no podíamos hacer los contactos de zonas a otras zonas porque se llenó de militares, entonces poco a poco fuimos haciendo los contactos con los compañeros de una zona a otra zona para empezar a pasar esa voz que empezaron a decir las compañeras, que no hay que recibir lo que da el mal gobierno, que así como los combatientes salieron a pelear en contra de los enemigos que nos explota, así tenemos que hacer también como bases en que no hay que recibir eso. Entonces así, poco a poco, fue extendiéndose en todas las zonas.
Ya ahorita ya podemos dar varios sentidos lo que es rebeldía y resistencia para nosotros, porque es que ya fuimos descubriendo, practicando en los hechos, o sea ya podemos dar teoría, como se dice. Para nosotros resistencia es ponerse fuerte, duro, para dar respuesta a todo, cualquiera de los ataques del enemigo, del sistema; y rebelde es ser bravos, bravas para igual responder o para hacer las acciones, según la que convenga, ser bravas, bravos para hacer las acciones o lo que necesitamos hacer.
Entonces la resistencia descubrimos que no es nada más resistir a tu enemigo, de no recibir lo que da, las limosnas o sobrantes. Descubrimos que la resistencia, hay que resistir las amenazas o provocaciones que hace el enemigo, hasta por ejemplo, los ruidos de los helicópteros; sólo nada más con el ruido de los helicópteros empiezas a tener miedo, porque la cabeza te avisa que te va a matar, entonces sales corriendo y es ahí donde te ven, y es ahí donde ya te ametrallan. Entonces es no tenerle miedo, hay que tener resistencia, o sea tienes que ponerte fuerte de que no corras cuando escuchas el ruido. De por sí el pinche ruidero del helicóptero da miedo, te espanta, y es nada más no tenerle miedo, quedarte quieto, quieta.
Descubrimos eso, que no sólo es la de no recibir. Nuestra rabia, nuestro coraje contra el sistema también tenemos que resistirla, y lo difícil o lo bueno, difícil y bueno al mismo tiempo, es que esa resistencia y rebeldía hay que organizarla. ¿Y cuál es lo difícil? Es que somos miles los que usamos esa arma de resistencia y somos miles también que se puede convertir la rabia, entonces, cómo controlar eso, cómo usar al mismo tiempo para hacer la lucha, son dos cosas difíciles, por eso empecé diciendo que ahí tenemos nuestras armas.
Pero lo que hemos visto es que la resistencia sabiéndola organizarla y teniendo organización primero, por supuesto, no puede haber así nada más resistencia y rebeldía si no hay organización, entonces organizar esas dos armas de lucha nos ayudó mucho para tener, digamos que se abre más la mente, la forma de ver.
Recuerdo de una asamblea de compañeros y compañeras, de qué forma, porque es que se hace con trabajo político, ideológico, mucha plática, mucha orientación a los pueblos sobre la resistencia y la rebeldía. Entonces recuerdo que los compañeros y compañeras ponen en la balanza, esa que se dice la lucha política pacífica y la lucha violenta. Entonces algunos de nuestros compañeros, compañeras, dicen: ¿qué les pasó a nuestros hermanos de Guatemala? –nos hacemos la pregunta– 30 años de lucha violenta y qué cosa hay lo que tienen ahora nuestros hermanos.
¿Por qué tenemos que organizar bien la resistencia en la lucha política pacífica? ¿Por qué tenemos que preparar nuestra resistencia militar? ¿Cuál es la que nos conviene?
Entonces nos damos cuenta ahí que lo que queremos es la vida, como lo que decíamos antes de la sociedad civil mexicana, que esa movilización que hicieron el 12 de enero de 94 es que quieren nuestra vida, que no nos muriéramos. ¿Entonces cómo tenemos que hacer eso? ¿Qué cosa tenemos que hacer más para hacer la resistencia y la rebeldía?
Es ahí donde descubrimos que hay que resistir sobre las burlas que nos vaya a hacer la gente sobre nuestro gobernar, nuestra autonomía. Hay que resistir las provocaciones del ejército y la policía. Hay que resistir los problemas que vayan a causar las organizaciones sociales. Hay que resistir todas las informaciones que salgan en los medios, de eso que dicen que los zapatistas ya se acabaron, ya no tienen fuerza, en este caso, que el finado Marcos que ya está negociando bajo la mesa con Calderón, o que está dándole paga para su salud el Calderón porque ya se va a morir, bueno, ya está muerto ya, murió de por sí (inaudible), pero no porque él se fue a (inaudible) al Calderón, sino por darle vida a otro compañero.
Bueno todos esos bombardeos psicológicos, podemos decir, para que entonces se desmoralicen nuestras bases, un montón de cosas que hay que resistir.
Luego descubrimos la resistencia a todos nosotros, porque empezamos a tener varios trabajos, responsabilidades, pues en este caso a nosotros hay problemas en la casa, no sé ustedes a lo mejor no, entonces surgen los problemas y la resistencia se empieza a aplicar individualmente, y al mismo tiempo la resistencia se aplica colectivamente.
Cuando hacemos individualmente es cuando pues mi papá, mi mamá o mi mujer ‘¿dónde estás?, ¿qué estás haciendo?, ¿con quién andas?’, etcétera, ¿no? Entonces uno tiene que resistir de que no vaya a hacer nada mal que pega a la mujer o abandona su trabajo, porque luego hay reclamos, que no hay maíz, que no hay frijol, que no está la leña, y hay problemas con los hijos. Es ahí donde se individualiza la resistencia.
Cuando se hace en colectivo la resistencia es que es con disciplina, es decir, con acuerdo. Es que nos ponemos de acuerdo cómo le vamos a hacer para enfrentar algunos problemas. Por ejemplo, les voy a dar un ejemplo reciente. Hace cosa de… pues creo el mes de febrero, un grupo de personas con otro grupo de un terreno recuperado que ahí está viviendo esa gente que no son zapatistas, que no les estamos diciendo nada, pero ellos tienen la idea de que quieren ser dueños de la tierra, entonces están gestionando la tierra para que se legalice.
Entonces se ve de que el señor Velasco les está diciendo que se necesita cierta cantidad de personas, entonces esas personas empiezan a buscar en otros lados más miembros del pueblo, entonces esos miembros ahora sí empezaron a llegar armados. Llegaron a ser 58 personas, entonces empezaron a invadir el terreno de los compas, la tierra recuperada. Entonces los compas no lo vamos a dejar.
– ¿Cuántos son?
– Pues son cerca de 60.
– Basta que llevamos 600 armas y lo acabamos, porque es que tantas burlas que ya hicieron.
El potrero de los compañeros se metieron ese líquido para quemar, con el líquido mataron a un semental, destruyeron casas de los compañeros antes. Entonces los compas ya estaban así rebeldes, bravos, ya no quieren más la maldad que hacen. Entonces es cuando intervienen los compas así:
– Recuerden, compas, nosotros somos un colectivo.
Y le dicen a los compañeros, los 600 que se reunieron:
– Acuérdense de la naranja, ¿qué hemos dicho cuando una fruta se pica?, ¿qué pasa?
– Ah sí. ¿Sí, pero entonces esos cabrones acaso lo entienden así?
– Esos cabrones no nos van a imponer su tiempo de esos cabrones, sino era de nosotros.
¿Qué es lo que pasa a una naranja o una lima si lo picamos? Es que se pudre todo, ¿y en este caso qué quiere decir? Que lo vamos a afectar al resto de nuestra organización. Tenemos que preguntarle a la base si es que entonces vamos a dar respuestas violentas, entonces ya que sepan nuestras bases que vamos a entrar en otro modo. Entonces como ya veníamos pensando de por sí esto, lo que estamos llevando a cabo ahora, lo que estamos haciendo ahorita, entonces nuestras bases no permiten que se haga así.
Entonces, lo que se les dijo a los compas es que los que están muy rebeldes, bravos, encabronados, no van a ir, sólo dejen dicho nada más con sus representantes que no se van a ir porque si van, van a matar, entonces mejor no se van, digan a su responsable y que ya se sepa, y el que no se reporta es su problema de él. También los que tienen mucho miedo, tampoco se vayan. Sólo los que entienden hay que ir, no va a ir a provocar, sino va a ir a trabajar la tierra, o sea a trabajar la milpa, la casa y lo que se tiene que construir. Amaneciendo, los 600 se fueron, lo dejaron sus armas. Se coordinaron quién va a controlar.
Entonces es como se hace el control de las dos cosas, la rabia pero también el miedo. Se busca, se da explicación, se da plática, se da de entender, porque es verdad, que no van a permitir eso la gran mayoría de los compañeros.
Esa resistencia a lo largo ya de 20 años que venimos trabajando, al principio nos costó mucho porque son situaciones que nos enfrentamos y que tenemos que saber solucionar. Les voy a dar un ejemplo, ¿cómo es que nos cuesta cambiarlo? Cuando estaba en su gobierno de Salinas entonces daban los proyectos, daban proyectos en efectivo, o sea daban crédito, entonces recibían los compas, entonces imagínense pues que ya son milicianos, cabos, sargentos, o sea zapatistas. Entonces esto lo que está dando este cabrón la mitad se va para las balas, el arma y el equipo, y la otra mitad es que vamos a comprar la vaca, o sea de lo mismo que dio el gobierno se consiguió una vaca, por eso ya el gobierno después ya no dio, nomás les dio a los hermanos partidistas.
Entonces los compas tenían esa idea, por eso estoy diciendo, entonces cuando salió eso empezamos a planificar eso de ya no recibir. Nos costó mucho, pero sí lo entendieron los compas. Dijeron los compas, bueno, sí lo vamos a hacer, vamos a hacer esa resistencia. Entonces el negativo donde nos da el resultado es que cuando nos vamos a reunir, entonces dicen ‘yo no pude llegar porque yo estoy en resistencia, no tengo dinero, no tengo para mi pasaje’, eso es el pretexto, no es porque no, sino es para taparse, es un pretexto.
Pero como fuimos agarrando en serio eso de no agarrar nada del sistema, entonces descubrimos de que tenemos que darle duro al trabajo de la madre tierra, eso ya les conté estos días que hemos estado acá. Es ahí donde empezaron a tener sus productos los compañeros y se dieron cuenta los compas de que más vale trabajar la tierra y así nos olvidamos de lo que da el gobierno.
Entonces en la resistencia y la rebeldía nos empezamos a darnos cuenta de la seguridad a la organización en que estamos. Entonces se empezó a descubrir un montón de cosas, por ejemplo eso que les digo, que no hablamos con el gobierno, ni nuestras bases, ni aún haya asesinatos. Descubrimos que con resistencia y con rebeldía podemos gobernarse y que con resistencia y con rebeldía podemos desarrollar nuestras propias iniciativas.
Nuestra resistencia de hacer las cosas, ya sea en el terreno económico, ya sea en el terreno ideológico, político, cada quién la zona organiza. Unos tienen más posibilidades, otros tienen menos posibilidades, entonces vamos haciendo experimento. Por ejemplo, los compañeros de Los Altos durante sus vidas ellos están comprando el maíz, siembran pero muy poco, la gran parte tienen que comprar; y en otras zonas lo que hacen es llevar el maíz, en vez de que compran en almacén, en la bodega del gobierno, y que su dinerito de los compas de Los Altos se va en el gobierno, entonces mejor que se vaya en otro caracol. Entonces algunas veces nos ha salido bien, otras veces nos ha salido mal, pero es el mal que nosotros mismos lo producimos, porque sí, es que se lleva por tonelada, entonces los compañeros encargados de juntar el maíz no lo revisan y los compas bases de apoyo, así de cabrones, meten en medio el (inaudible) del maíz, y ya los otros compas tampoco lo revisan, entonces pasa, se va. Ya cuando llega a su destino donde se va a consumir entonces ahí sí lo revisan bien, y es ahí donde les caen que están vendiendo maíz (inaudible) entre compas, a los compas pues.
Entonces vamos corrigiendo eso, de que no se trata de eso. Si estamos en resistencia es organizar bien la resistencia. El intercambio, como se dice, o el trueque no funcionó para nosotros, porque en Los Altos no podemos llevarlo toneladas de pera o manzana, no se vende en la selva, que es lo que producen mucho los compas, verdura. Entonces no, estamos viendo cómo lo vamos a hacer, ya estamos discutiéndola, que casi vamos a la mitad sobre eso de cómo organizarlo.
Les voy a empezar a dar una serie de ejemplos. En el año 98, que es cuando desmantelaron nuestros municipios autónomos, cuando estaba todavía el Croquetas, el Albores de gobernador, en Tierra y Libertad, allá por el Caracol I, en la Realidad, entraron los judiciales, destruyeron la casa del municipio autónomo y los compañeros milicianos sobre todo, estaban pidiendo de que entonces le van a darle a los judiciales, realmente son soldados, estaban disfrazados de judiciales, y se les dijo no. Acudimos a las bases de apoyo, porque son los compas milicianos que estaban con la rabia, de que para qué nos están destruyendo nuestra casa en la autonomía.
Entonces acudimos a los pueblos, y los pueblos dicen: que lo destruyan, la autonomía la tenemos aquí y la tenemos aquí, la casa no es casa. Entonces recibimos apoyo y con más razón se da la orden de que no pueden hacer nada los milicianos, y nosotros pagamos el costo de la rabia, entonces nuestros milicianos decían ‘pinches mandos’. Entonces esas cosas empezamos a descubrir que a veces el coraje de la base, y que se ve que no nos va a ayudar a lo que se quiere hacer, entonces a veces paga el comité clandestino, o el regional, a los que tienen responsabilidad.
Otro ejemplo está cuando nos destruyeron nuestro primer Aguascalientes, el ejército. Es lo mismo, nosotros estábamos puestos, insurgentes y milicianos, porque sabíamos que como que si te quitan una parte sientes que ya estás derrotado, es que lo pensamos muy militarmente. Porque militarmente si es que pierdes una batalla ya te chingaste y te da gana de volver a recuperar, pero tienes que hacer el doble para que recuperes. Entonces otra vez eso nos orienta.
– ¿Qué es lo que queremos, la muerte o la vida?
– Pues la vida.
– Entonces que entren estos cabrones, no lo vamos a matar pero tampoco nos matan.
– ¿Entonces cómo vamos a hacerlo si ya están tendidas las emboscadas?
– Pues hay que mandar la comunicación.
Entonces tuvimos que levantar y así lo evitamos mucha muerte, por parte de nosotros y también por parte del enemigo. En una de las emboscadas sí se dio la (inaudible), y es ahí donde cayó, luego lo (inaudible), al general que cayó en Momón, el general Monterola, era Coronel creo, en ese tiempo.
Y así pasó también en el Caracol de la Garrucha cuando hubo la desmantelación de los municipios autónomos, sobre el municipio autónomo Ricardo Flores Magón. Lo mismo, se manda decir de que no se tiene que dar respuesta a la violencia que querían el enemigo y el gobierno.Y así la hemos pasado tantas provocaciones que buscan los que se dejan manipularse, en este caso de los partidistas.
Eso le ha pasado a los compañeros los que han recibido mucho esos golpes, búsqueda de provocaciones, son los compañeros del caracol de Morelia, el de Oventik, de Garrucha y Roberto Barrios, donde han actuado muy cruel los paramilitares es en Roberto Barrios y en Garrucha, en Morelia, en Oventik.
Por ejemplo, en San Marcos Avilés, donde están nuestras bases, tantas veces que han molestado. Lo que hacen los paramilitares es lo obligan a que caiga, se ve que está bien entrenado por parte del ejército y del gobierno, porque es que te fastidia; está llevando tu café, tu frijol, tu maíz, te arrancan las plantas que siembras, tumban el platanal, llevan la piña que siembras, o sea te fastidian. Hasta que un día ya nuestras bases dijeron ya, y lo bueno es porque esa rebeldía y esa resistencia es que se organiza en colectivo, entonces los compañeros y compañeras bases de San Marcos Avilés acuden a la Junta de Buen Gobierno a decir: venimos a decir que ya no aguantamos, no nos importa que nos vamos a morir pero también los vamos a llevar.
Entonces ahí es donde la Junta de Buen Gobierno y el Comité Clandestino los llaman a los compas y les explican: nosotros no vamos a decir que no, primero somos organización; segundo es que si ustedes van a quedar alguien sobreviviente ya no tienes que estar en tu población, te ves obligado a que tienes que esconderte porque no te van a dejar vivo, viva, esos cabrones, porque lo que quieren es terminar ahí las bases. Entonces lo que hay que hacer es hagan su escrito, hagan la grabación y entonces donde vamos a hacer que le llegue a ese pinche gobierno, que lo sepa que se van a morir los que están ahí y que también nos vamos a morir, y que entonces, pase lo que pase.
Luego ya buscamos otra forma más. Hicieron la grabación los compañeros, compañeras, y buscamos la forma que le llegue al gobierno, hasta ahora eso está vigente. Entonces el gobierno, lo sabemos, yo creo que les dio el dinero a esos partidistas que están ahí, se calmaron porque es su forma el gobierno cómo los ha calmado. En todo lo que han hecho es su forma del gobierno que les da un proyecto o le dan un poco de dinero para que se reparta, siempre ha hecho así el gobierno. Quién sabe que va a pasar ahora porque no va a tener el dinero el gobierno.
Sólo para dar mención de eso, de cómo resistir, porque hemos tratado, porque lo que nos damos cuenta nosotros es que por qué vamos a matar a otro indígena. Eso nos da rabia, si lo dijera tal cual lo hablamos en nuestra asamblea es horrible, porque es que entonces le empezamos a dar todos los tipos de menta al gobierno. Porque es que el coraje que nos da es por qué son tan cabrones de cómo los manipula; y luego por qué, disculpen la palabra, por qué hay pendejos, pendejas que se dejan también para que manipula a su propia raza pues.
Por ejemplo, esos los de la ORCAO. Una parte de la ORCAO ya se están dando cuenta que está totalmente mal lo que están haciendo, pero luego hay otra parte que nadie les interesa, por pago, ahí siguen amenazando. Hace un mes los compañeros de Morelia, montón de resistir lo que han hecho los de la ORCAO. ¿La CIOAC? Ni se diga, está eso del compa Galeano y está lo que pasó en Morelia, son los mismos de la CIOAC Histórica.
Entonces, como nosotros queremos la vida, pero gracias a la resistencia que la usamos, por eso no hemos acudido más a eso de matarnos entre nosotros por la manipulación que hace el gobierno.
También hemos resistido que nos llegan, es que llegan algunas visitas de México, les dicen o nos dicen a nosotros, les dicen a nuestros pueblos que por qué nosotros no seguimos la lucha armada, que porque somos unos reformistas nos dicen, otros nos dicen que porque somos unos ultras, ¿entonces a quién le creemos? No, hay que resistir esas habladas que dicen, porque se dicen las cosas, y la respuesta que decimos es que una cosa es lo que se dice y otra es la que se hace, porque decir es muy fácil, puedo gritar y todo, pero ya cuando estás ahí es otra cosa, cambia.
Gracias a la resistencia, compañeros, compañeras, hermanas y hermanos, no decimos que no es necesario las armas, pero hemos visto de que en la parte, como se ha dicho, la desobediencia, nada más que es una desobediencia organizada, es la verdad, aquí ya no entra el mal gobierno gracias a los compañeros, a las compañeras, entonces vemos que sí vamos a poder hacer mejor, más organizada la resistencia y la rebeldía en demostrar que no pidamos permiso a nadie.
Que nos pongamos de acuerdo qué es lo que tenemos que hacer nosotros, nosotras, eso es lo que nos anima, además de que la generación que está ahora con nosotros, con nosotras, o sea los que tienen ya 20 años, los jóvenes y las jóvenas, es que ellos dicen: nosotros estamos puestos y puestas, pero enséñanos cómo es lo que se quiere, el gobernarse. Entonces ahora las zonas, con organización de resistencia y rebeldía ya están formando la nueva generación de jóvenas y jóvenes para que realmente se pueda cumplir eso que dijimos ya, la palabra esa de que siglos y por los siglos y para siempre, parece ser religioso eso, pero, es de rebelde; porque es para siempre, entonces se necesita que se tienen que estar preparándose las generaciones para que nunca jamás vuelve el nieto de Absalón Castellanos Domínguez, o Javier Solórzano, uno de los grandes finqueros pues.
Entonces tenemos un gran trabajo para mejorar eso. No quiere decir, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas, no quiere decir que estamos renunciando a nuestras armas sino que es ese entendimiento político, ideológico, rebelde, que nos da la forma de ver cómo hay que convertirlo realmente en arma de lucha esta resistencia. Ya los compañeros de las Juntas de Buen Gobierno nos están diciendo que ya se necesita otra instancia, entonces nosotros preguntábamos con los compas del CCRI ¿por qué dicen eso, compañeros, compañeras? Entonces dicen ‘es que ya lo percibimos por qué tuvo que nacer la Junta de Buen Gobierno’.
Entonces ya nos platicaron, ya nos dijeron, ya nos explicaron. Cuando los MAREZ, los municipios autónomos rebeldes zapatistas estaban sueltos, unos sí tienen proyecto, otros no tienen proyecto, otros nada, entonces cuando la Junta de Buen Gobierno ya se forma empieza a controlar los municipios para que sea parejo, igual los proyectos. Ahora como Junta de Buen Gobierno otra vez se están dando cuenta que no es igual. Unos sí tienen más proyectos porque están más a la mano, en pie de carretera, y los otros están muy lejanos, entonces no, pero nosotros como Junta de Buen Gobierno no podemos, nosotros tenemos que someter en la asamblea y en la compartición de las zonas ahí se tiene que discutir si ya es momento que tenemos que formar otra instancia, porque además estamos organizando esta resistencia y rebeldía contra esta tormenta que viene. Y más los compañeros ahora dicen: ya es hora, su momento que nos dicen, ya es su momento que tiene que haber otra instancia , porque vamos a tener que empezar a actuar en la resistencia y rebeldía, ahora sí que inter zonas, de todos los miles de zapatistas tienen que luchar con resistencia y rebeldía, entonces se tienen que organizarse. Pero gracias a ese terreno de lucha, de resistencia y rebeldía es lo que nos ha ayudado, nos ha dado orientación de cómo tenemos que llevar a cabo. Y si con eso, porque no vamos a pedirle permiso a nadie, ya para nosotros se acabó eso de que no nos la reconocieron la Ley sobre Derechos y Cultura Indígena, nos vamos; si es que entonces no nos la quieren respetar ahí está la herramienta.
Les voy a compartir sobre el cómo es que nosotros, nosotras, la tenemos como nuestras armas la resistencia y la rebeldía.
Antes de empezar eso, el cómo es que hacemos la resistencia y la rebeldía, les quiero recordarles que nosotros somos armados. Ahí tenemos nuestras armas, como una herramienta más en la lucha, así lo decimos ahora. Nuestras armas es una herramienta de lucha, es como machete, hacha, martillo, pico, pala, azadones, esas cosas; porque cada herramienta tiene su función, pero el arma, su función es, si las usas, es que matas.
Entonces al principio cuando salimos en el amanecer del año 1994 salió el movimiento de miles de mexicanos y mexicanas, en todas partes, donde salen hasta que se convirtió a millones, donde presionan al gobierno, al pelón, le decimos nosotros, el pelón de Salinas, que tiene que sentarse a dialogar a nosotros; y a la vez también a nosotros nos están diciendo que tenemos que dialogar y negociar.
Bueno, entonces lo entendimos pues, la voz del pueblo de México. Entonces se dio la orden de que tenemos que replegarnos en la lucha violenta; entonces descubrimos, por parte de las compañeras, porque tuvimos nuestros muertos en el combate, que esas compañeras empezaron a dar otra forma de pelear, digamos así. Porque entonces el gobierno, meses, un año, dos años después, nos quieren comprar, como decimos, quieren que nosotros recibamos para que nos olvidamos de la lucha.
Entonces muchas compañeras hablaron y dijeron de que por qué y para qué murieron los compañeros en el amanecer del 94. Así como ellos, ellas, o sea los combatientes salimos a pelear contra el enemigo, entonces tenemos que ver como enemigo también el que nos quiere comprar, o sea que no recibir eso, lo que quieren dar.
Entonces así empezó. Nos costó mucho porque no podíamos hacer los contactos de zonas a otras zonas porque se llenó de militares, entonces poco a poco fuimos haciendo los contactos con los compañeros de una zona a otra zona para empezar a pasar esa voz que empezaron a decir las compañeras, que no hay que recibir lo que da el mal gobierno, que así como los combatientes salieron a pelear en contra de los enemigos que nos explota, así tenemos que hacer también como bases en que no hay que recibir eso. Entonces así, poco a poco, fue extendiéndose en todas las zonas.
Ya ahorita ya podemos dar varios sentidos lo que es rebeldía y resistencia para nosotros, porque es que ya fuimos descubriendo, practicando en los hechos, o sea ya podemos dar teoría, como se dice. Para nosotros resistencia es ponerse fuerte, duro, para dar respuesta a todo, cualquiera de los ataques del enemigo, del sistema; y rebelde es ser bravos, bravas para igual responder o para hacer las acciones, según la que convenga, ser bravas, bravos para hacer las acciones o lo que necesitamos hacer.
Entonces la resistencia descubrimos que no es nada más resistir a tu enemigo, de no recibir lo que da, las limosnas o sobrantes. Descubrimos que la resistencia, hay que resistir las amenazas o provocaciones que hace el enemigo, hasta por ejemplo, los ruidos de los helicópteros; sólo nada más con el ruido de los helicópteros empiezas a tener miedo, porque la cabeza te avisa que te va a matar, entonces sales corriendo y es ahí donde te ven, y es ahí donde ya te ametrallan. Entonces es no tenerle miedo, hay que tener resistencia, o sea tienes que ponerte fuerte de que no corras cuando escuchas el ruido. De por sí el pinche ruidero del helicóptero da miedo, te espanta, y es nada más no tenerle miedo, quedarte quieto, quieta.
Descubrimos eso, que no sólo es la de no recibir. Nuestra rabia, nuestro coraje contra el sistema también tenemos que resistirla, y lo difícil o lo bueno, difícil y bueno al mismo tiempo, es que esa resistencia y rebeldía hay que organizarla. ¿Y cuál es lo difícil? Es que somos miles los que usamos esa arma de resistencia y somos miles también que se puede convertir la rabia, entonces, cómo controlar eso, cómo usar al mismo tiempo para hacer la lucha, son dos cosas difíciles, por eso empecé diciendo que ahí tenemos nuestras armas.
Pero lo que hemos visto es que la resistencia sabiéndola organizarla y teniendo organización primero, por supuesto, no puede haber así nada más resistencia y rebeldía si no hay organización, entonces organizar esas dos armas de lucha nos ayudó mucho para tener, digamos que se abre más la mente, la forma de ver.
Recuerdo de una asamblea de compañeros y compañeras, de qué forma, porque es que se hace con trabajo político, ideológico, mucha plática, mucha orientación a los pueblos sobre la resistencia y la rebeldía. Entonces recuerdo que los compañeros y compañeras ponen en la balanza, esa que se dice la lucha política pacífica y la lucha violenta. Entonces algunos de nuestros compañeros, compañeras, dicen: ¿qué les pasó a nuestros hermanos de Guatemala? –nos hacemos la pregunta– 30 años de lucha violenta y qué cosa hay lo que tienen ahora nuestros hermanos.
¿Por qué tenemos que organizar bien la resistencia en la lucha política pacífica? ¿Por qué tenemos que preparar nuestra resistencia militar? ¿Cuál es la que nos conviene?
Entonces nos damos cuenta ahí que lo que queremos es la vida, como lo que decíamos antes de la sociedad civil mexicana, que esa movilización que hicieron el 12 de enero de 94 es que quieren nuestra vida, que no nos muriéramos. ¿Entonces cómo tenemos que hacer eso? ¿Qué cosa tenemos que hacer más para hacer la resistencia y la rebeldía?
Es ahí donde descubrimos que hay que resistir sobre las burlas que nos vaya a hacer la gente sobre nuestro gobernar, nuestra autonomía. Hay que resistir las provocaciones del ejército y la policía. Hay que resistir los problemas que vayan a causar las organizaciones sociales. Hay que resistir todas las informaciones que salgan en los medios, de eso que dicen que los zapatistas ya se acabaron, ya no tienen fuerza, en este caso, que el finado Marcos que ya está negociando bajo la mesa con Calderón, o que está dándole paga para su salud el Calderón porque ya se va a morir, bueno, ya está muerto ya, murió de por sí (inaudible), pero no porque él se fue a (inaudible) al Calderón, sino por darle vida a otro compañero.
Bueno todos esos bombardeos psicológicos, podemos decir, para que entonces se desmoralicen nuestras bases, un montón de cosas que hay que resistir.
Luego descubrimos la resistencia a todos nosotros, porque empezamos a tener varios trabajos, responsabilidades, pues en este caso a nosotros hay problemas en la casa, no sé ustedes a lo mejor no, entonces surgen los problemas y la resistencia se empieza a aplicar individualmente, y al mismo tiempo la resistencia se aplica colectivamente.
Cuando hacemos individualmente es cuando pues mi papá, mi mamá o mi mujer ‘¿dónde estás?, ¿qué estás haciendo?, ¿con quién andas?’, etcétera, ¿no? Entonces uno tiene que resistir de que no vaya a hacer nada mal que pega a la mujer o abandona su trabajo, porque luego hay reclamos, que no hay maíz, que no hay frijol, que no está la leña, y hay problemas con los hijos. Es ahí donde se individualiza la resistencia.
Cuando se hace en colectivo la resistencia es que es con disciplina, es decir, con acuerdo. Es que nos ponemos de acuerdo cómo le vamos a hacer para enfrentar algunos problemas. Por ejemplo, les voy a dar un ejemplo reciente. Hace cosa de… pues creo el mes de febrero, un grupo de personas con otro grupo de un terreno recuperado que ahí está viviendo esa gente que no son zapatistas, que no les estamos diciendo nada, pero ellos tienen la idea de que quieren ser dueños de la tierra, entonces están gestionando la tierra para que se legalice.
Entonces se ve de que el señor Velasco les está diciendo que se necesita cierta cantidad de personas, entonces esas personas empiezan a buscar en otros lados más miembros del pueblo, entonces esos miembros ahora sí empezaron a llegar armados. Llegaron a ser 58 personas, entonces empezaron a invadir el terreno de los compas, la tierra recuperada. Entonces los compas no lo vamos a dejar.
– ¿Cuántos son?
– Pues son cerca de 60.
– Basta que llevamos 600 armas y lo acabamos, porque es que tantas burlas que ya hicieron.
El potrero de los compañeros se metieron ese líquido para quemar, con el líquido mataron a un semental, destruyeron casas de los compañeros antes. Entonces los compas ya estaban así rebeldes, bravos, ya no quieren más la maldad que hacen. Entonces es cuando intervienen los compas así:
– Recuerden, compas, nosotros somos un colectivo.
Y le dicen a los compañeros, los 600 que se reunieron:
– Acuérdense de la naranja, ¿qué hemos dicho cuando una fruta se pica?, ¿qué pasa?
– Ah sí. ¿Sí, pero entonces esos cabrones acaso lo entienden así?
– Esos cabrones no nos van a imponer su tiempo de esos cabrones, sino era de nosotros.
¿Qué es lo que pasa a una naranja o una lima si lo picamos? Es que se pudre todo, ¿y en este caso qué quiere decir? Que lo vamos a afectar al resto de nuestra organización. Tenemos que preguntarle a la base si es que entonces vamos a dar respuestas violentas, entonces ya que sepan nuestras bases que vamos a entrar en otro modo. Entonces como ya veníamos pensando de por sí esto, lo que estamos llevando a cabo ahora, lo que estamos haciendo ahorita, entonces nuestras bases no permiten que se haga así.
Entonces, lo que se les dijo a los compas es que los que están muy rebeldes, bravos, encabronados, no van a ir, sólo dejen dicho nada más con sus representantes que no se van a ir porque si van, van a matar, entonces mejor no se van, digan a su responsable y que ya se sepa, y el que no se reporta es su problema de él. También los que tienen mucho miedo, tampoco se vayan. Sólo los que entienden hay que ir, no va a ir a provocar, sino va a ir a trabajar la tierra, o sea a trabajar la milpa, la casa y lo que se tiene que construir. Amaneciendo, los 600 se fueron, lo dejaron sus armas. Se coordinaron quién va a controlar.
Entonces es como se hace el control de las dos cosas, la rabia pero también el miedo. Se busca, se da explicación, se da plática, se da de entender, porque es verdad, que no van a permitir eso la gran mayoría de los compañeros.
Esa resistencia a lo largo ya de 20 años que venimos trabajando, al principio nos costó mucho porque son situaciones que nos enfrentamos y que tenemos que saber solucionar. Les voy a dar un ejemplo, ¿cómo es que nos cuesta cambiarlo? Cuando estaba en su gobierno de Salinas entonces daban los proyectos, daban proyectos en efectivo, o sea daban crédito, entonces recibían los compas, entonces imagínense pues que ya son milicianos, cabos, sargentos, o sea zapatistas. Entonces esto lo que está dando este cabrón la mitad se va para las balas, el arma y el equipo, y la otra mitad es que vamos a comprar la vaca, o sea de lo mismo que dio el gobierno se consiguió una vaca, por eso ya el gobierno después ya no dio, nomás les dio a los hermanos partidistas.
Entonces los compas tenían esa idea, por eso estoy diciendo, entonces cuando salió eso empezamos a planificar eso de ya no recibir. Nos costó mucho, pero sí lo entendieron los compas. Dijeron los compas, bueno, sí lo vamos a hacer, vamos a hacer esa resistencia. Entonces el negativo donde nos da el resultado es que cuando nos vamos a reunir, entonces dicen ‘yo no pude llegar porque yo estoy en resistencia, no tengo dinero, no tengo para mi pasaje’, eso es el pretexto, no es porque no, sino es para taparse, es un pretexto.
Pero como fuimos agarrando en serio eso de no agarrar nada del sistema, entonces descubrimos de que tenemos que darle duro al trabajo de la madre tierra, eso ya les conté estos días que hemos estado acá. Es ahí donde empezaron a tener sus productos los compañeros y se dieron cuenta los compas de que más vale trabajar la tierra y así nos olvidamos de lo que da el gobierno.
Entonces en la resistencia y la rebeldía nos empezamos a darnos cuenta de la seguridad a la organización en que estamos. Entonces se empezó a descubrir un montón de cosas, por ejemplo eso que les digo, que no hablamos con el gobierno, ni nuestras bases, ni aún haya asesinatos. Descubrimos que con resistencia y con rebeldía podemos gobernarse y que con resistencia y con rebeldía podemos desarrollar nuestras propias iniciativas.
Nuestra resistencia de hacer las cosas, ya sea en el terreno económico, ya sea en el terreno ideológico, político, cada quién la zona organiza. Unos tienen más posibilidades, otros tienen menos posibilidades, entonces vamos haciendo experimento. Por ejemplo, los compañeros de Los Altos durante sus vidas ellos están comprando el maíz, siembran pero muy poco, la gran parte tienen que comprar; y en otras zonas lo que hacen es llevar el maíz, en vez de que compran en almacén, en la bodega del gobierno, y que su dinerito de los compas de Los Altos se va en el gobierno, entonces mejor que se vaya en otro caracol. Entonces algunas veces nos ha salido bien, otras veces nos ha salido mal, pero es el mal que nosotros mismos lo producimos, porque sí, es que se lleva por tonelada, entonces los compañeros encargados de juntar el maíz no lo revisan y los compas bases de apoyo, así de cabrones, meten en medio el (inaudible) del maíz, y ya los otros compas tampoco lo revisan, entonces pasa, se va. Ya cuando llega a su destino donde se va a consumir entonces ahí sí lo revisan bien, y es ahí donde les caen que están vendiendo maíz (inaudible) entre compas, a los compas pues.
Entonces vamos corrigiendo eso, de que no se trata de eso. Si estamos en resistencia es organizar bien la resistencia. El intercambio, como se dice, o el trueque no funcionó para nosotros, porque en Los Altos no podemos llevarlo toneladas de pera o manzana, no se vende en la selva, que es lo que producen mucho los compas, verdura. Entonces no, estamos viendo cómo lo vamos a hacer, ya estamos discutiéndola, que casi vamos a la mitad sobre eso de cómo organizarlo.
Les voy a empezar a dar una serie de ejemplos. En el año 98, que es cuando desmantelaron nuestros municipios autónomos, cuando estaba todavía el Croquetas, el Albores de gobernador, en Tierra y Libertad, allá por el Caracol I, en la Realidad, entraron los judiciales, destruyeron la casa del municipio autónomo y los compañeros milicianos sobre todo, estaban pidiendo de que entonces le van a darle a los judiciales, realmente son soldados, estaban disfrazados de judiciales, y se les dijo no. Acudimos a las bases de apoyo, porque son los compas milicianos que estaban con la rabia, de que para qué nos están destruyendo nuestra casa en la autonomía.
Entonces acudimos a los pueblos, y los pueblos dicen: que lo destruyan, la autonomía la tenemos aquí y la tenemos aquí, la casa no es casa. Entonces recibimos apoyo y con más razón se da la orden de que no pueden hacer nada los milicianos, y nosotros pagamos el costo de la rabia, entonces nuestros milicianos decían ‘pinches mandos’. Entonces esas cosas empezamos a descubrir que a veces el coraje de la base, y que se ve que no nos va a ayudar a lo que se quiere hacer, entonces a veces paga el comité clandestino, o el regional, a los que tienen responsabilidad.
Otro ejemplo está cuando nos destruyeron nuestro primer Aguascalientes, el ejército. Es lo mismo, nosotros estábamos puestos, insurgentes y milicianos, porque sabíamos que como que si te quitan una parte sientes que ya estás derrotado, es que lo pensamos muy militarmente. Porque militarmente si es que pierdes una batalla ya te chingaste y te da gana de volver a recuperar, pero tienes que hacer el doble para que recuperes. Entonces otra vez eso nos orienta.
– ¿Qué es lo que queremos, la muerte o la vida?
– Pues la vida.
– Entonces que entren estos cabrones, no lo vamos a matar pero tampoco nos matan.
– ¿Entonces cómo vamos a hacerlo si ya están tendidas las emboscadas?
– Pues hay que mandar la comunicación.
Entonces tuvimos que levantar y así lo evitamos mucha muerte, por parte de nosotros y también por parte del enemigo. En una de las emboscadas sí se dio la (inaudible), y es ahí donde cayó, luego lo (inaudible), al general que cayó en Momón, el general Monterola, era Coronel creo, en ese tiempo.
Y así pasó también en el Caracol de la Garrucha cuando hubo la desmantelación de los municipios autónomos, sobre el municipio autónomo Ricardo Flores Magón. Lo mismo, se manda decir de que no se tiene que dar respuesta a la violencia que querían el enemigo y el gobierno.Y así la hemos pasado tantas provocaciones que buscan los que se dejan manipularse, en este caso de los partidistas.
Eso le ha pasado a los compañeros los que han recibido mucho esos golpes, búsqueda de provocaciones, son los compañeros del caracol de Morelia, el de Oventik, de Garrucha y Roberto Barrios, donde han actuado muy cruel los paramilitares es en Roberto Barrios y en Garrucha, en Morelia, en Oventik.
Por ejemplo, en San Marcos Avilés, donde están nuestras bases, tantas veces que han molestado. Lo que hacen los paramilitares es lo obligan a que caiga, se ve que está bien entrenado por parte del ejército y del gobierno, porque es que te fastidia; está llevando tu café, tu frijol, tu maíz, te arrancan las plantas que siembras, tumban el platanal, llevan la piña que siembras, o sea te fastidian. Hasta que un día ya nuestras bases dijeron ya, y lo bueno es porque esa rebeldía y esa resistencia es que se organiza en colectivo, entonces los compañeros y compañeras bases de San Marcos Avilés acuden a la Junta de Buen Gobierno a decir: venimos a decir que ya no aguantamos, no nos importa que nos vamos a morir pero también los vamos a llevar.
Entonces ahí es donde la Junta de Buen Gobierno y el Comité Clandestino los llaman a los compas y les explican: nosotros no vamos a decir que no, primero somos organización; segundo es que si ustedes van a quedar alguien sobreviviente ya no tienes que estar en tu población, te ves obligado a que tienes que esconderte porque no te van a dejar vivo, viva, esos cabrones, porque lo que quieren es terminar ahí las bases. Entonces lo que hay que hacer es hagan su escrito, hagan la grabación y entonces donde vamos a hacer que le llegue a ese pinche gobierno, que lo sepa que se van a morir los que están ahí y que también nos vamos a morir, y que entonces, pase lo que pase.
Luego ya buscamos otra forma más. Hicieron la grabación los compañeros, compañeras, y buscamos la forma que le llegue al gobierno, hasta ahora eso está vigente. Entonces el gobierno, lo sabemos, yo creo que les dio el dinero a esos partidistas que están ahí, se calmaron porque es su forma el gobierno cómo los ha calmado. En todo lo que han hecho es su forma del gobierno que les da un proyecto o le dan un poco de dinero para que se reparta, siempre ha hecho así el gobierno. Quién sabe que va a pasar ahora porque no va a tener el dinero el gobierno.
Sólo para dar mención de eso, de cómo resistir, porque hemos tratado, porque lo que nos damos cuenta nosotros es que por qué vamos a matar a otro indígena. Eso nos da rabia, si lo dijera tal cual lo hablamos en nuestra asamblea es horrible, porque es que entonces le empezamos a dar todos los tipos de menta al gobierno. Porque es que el coraje que nos da es por qué son tan cabrones de cómo los manipula; y luego por qué, disculpen la palabra, por qué hay pendejos, pendejas que se dejan también para que manipula a su propia raza pues.
Por ejemplo, esos los de la ORCAO. Una parte de la ORCAO ya se están dando cuenta que está totalmente mal lo que están haciendo, pero luego hay otra parte que nadie les interesa, por pago, ahí siguen amenazando. Hace un mes los compañeros de Morelia, montón de resistir lo que han hecho los de la ORCAO. ¿La CIOAC? Ni se diga, está eso del compa Galeano y está lo que pasó en Morelia, son los mismos de la CIOAC Histórica.
Entonces, como nosotros queremos la vida, pero gracias a la resistencia que la usamos, por eso no hemos acudido más a eso de matarnos entre nosotros por la manipulación que hace el gobierno.
También hemos resistido que nos llegan, es que llegan algunas visitas de México, les dicen o nos dicen a nosotros, les dicen a nuestros pueblos que por qué nosotros no seguimos la lucha armada, que porque somos unos reformistas nos dicen, otros nos dicen que porque somos unos ultras, ¿entonces a quién le creemos? No, hay que resistir esas habladas que dicen, porque se dicen las cosas, y la respuesta que decimos es que una cosa es lo que se dice y otra es la que se hace, porque decir es muy fácil, puedo gritar y todo, pero ya cuando estás ahí es otra cosa, cambia.
Gracias a la resistencia, compañeros, compañeras, hermanas y hermanos, no decimos que no es necesario las armas, pero hemos visto de que en la parte, como se ha dicho, la desobediencia, nada más que es una desobediencia organizada, es la verdad, aquí ya no entra el mal gobierno gracias a los compañeros, a las compañeras, entonces vemos que sí vamos a poder hacer mejor, más organizada la resistencia y la rebeldía en demostrar que no pidamos permiso a nadie.
Que nos pongamos de acuerdo qué es lo que tenemos que hacer nosotros, nosotras, eso es lo que nos anima, además de que la generación que está ahora con nosotros, con nosotras, o sea los que tienen ya 20 años, los jóvenes y las jóvenas, es que ellos dicen: nosotros estamos puestos y puestas, pero enséñanos cómo es lo que se quiere, el gobernarse. Entonces ahora las zonas, con organización de resistencia y rebeldía ya están formando la nueva generación de jóvenas y jóvenes para que realmente se pueda cumplir eso que dijimos ya, la palabra esa de que siglos y por los siglos y para siempre, parece ser religioso eso, pero, es de rebelde; porque es para siempre, entonces se necesita que se tienen que estar preparándose las generaciones para que nunca jamás vuelve el nieto de Absalón Castellanos Domínguez, o Javier Solórzano, uno de los grandes finqueros pues.
Entonces tenemos un gran trabajo para mejorar eso. No quiere decir, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas, no quiere decir que estamos renunciando a nuestras armas sino que es ese entendimiento político, ideológico, rebelde, que nos da la forma de ver cómo hay que convertirlo realmente en arma de lucha esta resistencia. Ya los compañeros de las Juntas de Buen Gobierno nos están diciendo que ya se necesita otra instancia, entonces nosotros preguntábamos con los compas del CCRI ¿por qué dicen eso, compañeros, compañeras? Entonces dicen ‘es que ya lo percibimos por qué tuvo que nacer la Junta de Buen Gobierno’.
Entonces ya nos platicaron, ya nos dijeron, ya nos explicaron. Cuando los MAREZ, los municipios autónomos rebeldes zapatistas estaban sueltos, unos sí tienen proyecto, otros no tienen proyecto, otros nada, entonces cuando la Junta de Buen Gobierno ya se forma empieza a controlar los municipios para que sea parejo, igual los proyectos. Ahora como Junta de Buen Gobierno otra vez se están dando cuenta que no es igual. Unos sí tienen más proyectos porque están más a la mano, en pie de carretera, y los otros están muy lejanos, entonces no, pero nosotros como Junta de Buen Gobierno no podemos, nosotros tenemos que someter en la asamblea y en la compartición de las zonas ahí se tiene que discutir si ya es momento que tenemos que formar otra instancia, porque además estamos organizando esta resistencia y rebeldía contra esta tormenta que viene. Y más los compañeros ahora dicen: ya es hora, su momento que nos dicen, ya es su momento que tiene que haber otra instancia , porque vamos a tener que empezar a actuar en la resistencia y rebeldía, ahora sí que inter zonas, de todos los miles de zapatistas tienen que luchar con resistencia y rebeldía, entonces se tienen que organizarse. Pero gracias a ese terreno de lucha, de resistencia y rebeldía es lo que nos ha ayudado, nos ha dado orientación de cómo tenemos que llevar a cabo. Y si con eso, porque no vamos a pedirle permiso a nadie, ya para nosotros se acabó eso de que no nos la reconocieron la Ley sobre Derechos y Cultura Indígena, nos vamos; si es que entonces no nos la quieren respetar ahí está la herramienta.
8 de mayo de 2015
La economía en lucha, en resistencia de las y los zapatistas, en práctica, no en teoría (Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés).
Buenas tardes a todos, compañeras, compañeros, hermanos y hermanas.
Según lo que estamos explicando desde ayer, antier, estábamos comentando con la comisión de compañeros y compañeras del CCRI, que nos parece que ahí va en lo que queremos hacer, y la pregunta, porque todos los que estábamos acá, si no estábamos soñando o durmiendo entonces la tenemos en la cabeza lo que ya se dijo, o lo que ya plantearon, platicaron, los compas, hermanos. Muchas cosas ya lo que nos dijeron de lo que es la hidra, ¿qué tenemos que hacer contra eso?
Organizarnos. Cuando vamos a dar esa respuesta, organizarnos, quiere decir que nuestro cerebro ya nos está diciendo qué es lo que hay que hacer primero, luego el segundo, luego el tercero, el cuarto y así sigues. Entonces eso está en idea, cuando está en el cerebro está en idea. Ahora, cuando mueves tu lengua ya está en palabra. Falta la acción, o sea la de organizarse. Y ya cuando estás organizándose, cuidado, porque ahí no va a salir tal cual como está dicho en la idea, en la palabra. Ahí te vas a empezar a tener muchos topes, muchas dificultades.
Porque si no, vamos a llegar a 2100, bueno, los que van a llegar, otra vez vamos a estar diciendo ideas, palabras, pensamientos, y mientras el capitalismo ya, ¿dónde fuimos los que tanto hablamos mal del capitalismo?, ¿dónde estuvimos si va a estar así?
Bueno, ésa es una reflexión que estuvimos viendo con los compas del CCRI, de la Comisión Sexta del EZLN.
Vamos a seguir compartiendo lo del tema de ayer, o cómo es la economía en lucha, en resistencia de las y los zapatistas, en práctica, no en teoría. En la práctica lo sacamos lo poco de la teoría que estamos compartiendo por ahora.
Por ejemplo, porque nosotros es así, que no recibimos nada del gobierno, hasta incluso nosotros no hablamos nada con el gobierno, ningún base de apoyo. Aunque nos asesinen, no hablamos con el mal gobierno, ¿cómo lo resolvemos que tenemos que darle de saber al mal gobierno? Una está ahí las denuncias públicas que hace la Junta de Buen Gobierno para que de allí se supiera los malos gobiernos. Y si no, pues en las radios comunitarias zapatistas, porque así como ayer lo estábamos platicando, que el gobierno tiene sus espías, sus orejas, hay alguien que está grabando los mensajes de las radios comunitarias zapatistas, pues ahí lo sacamos eso. Luego hay otra, pero ya luego después les platicamos.
Pocas veces manejamos dinero. Por ejemplo, en la movilización ahí sí nos obliga, porque hay que pagar con pesos la gasolina, no nos acepta kilos de maíz, frijol. Y eso es lo que lo peleamos, lo combatimos. Todo eso es lo que les voy a estar platicando en ejemplos, es con trabajo político, ideológico, mucha explicación, mucha plática de lo importante, necesario de lo que queremos hacer.
Por ejemplo, la educación. La educación de la escuela zapatista, les voy a contar cómo es que inventamos. Un compañero que es formador de educación de la zona, son seis meses que estuvo en el caracol preparando a los promotores, promotoras de educación de los pueblos, donde llegan cientos alumnos, alumnos-maestros que se van a hacer.
Entonces ese compa formador de educación se fue a ver a su familia. Llegando en su casa de su papá, ‘ya vine, papá’, dice el compa. Y el papá de ese compa formador dice ‘¿trajiste tu maíz?, ¿trajiste tu frijol? Porque aquí no tienes nada’. Y el compa formador dice:
– ¿Cómo?
– ¿Cómo? Pues si no estás trabajando.
– ¿Cómo no estoy trabajando, papá, si estoy trabajando allá con los compas?
– ¿Qué te dieron tus compas, o los compas? Si es que entonces también es un beneficio de nosotros, por qué no piensan de que también acá algo tienes que tener también para poder vivir.
– No, pues es que estamos en la lucha también –dice, el compa.
– Sí pero tenemos que tener también sobrevivencia para luchar.
– Sí –dice el compa formador.
– ¿Sabes qué, hijo? –dice el padre– Hijo, tienes que regresar. Habla con los autoridades autónomas porque si no así va a estar todo el tiempo, sin organizarse.
Y tuvo que regresar el compa. Habla con la Junta de Buen Gobierno, y la Junta de Buen Gobierno se organiza con los compañeros que están en la comisión, que así le decimos, la comisión de vigilancia y la comisión de información, o sea los compas, compañeros y compañeras del CCRI. Se organizaron y empezaron a discutir ese problema pues, porque ya es problema.
Y ya la junta y el CCRI dicen, pues sí es cierto, este trabajo es siglos y por los siglos, entonces sí tenemos que ver. Entonces empieza la discusión ahí, ahora sí de qué hacer.
– No, pues es que tenemos que sacar lo poco que tenemos.
– ¿Pero cuánto va a durar eso, lo poco que tenemos?
– No pues, apenas va a dar un año.
Entonces eso empiezan a pensarlo y hasta que sale así, de que, por ejemplo, la zona trabaja colectivamente, entonces el pueblo, o sea su pueblo del promotor o el formador de educación, que participa las bases de apoyo ahí en el trabajo colectivo, entonces la propuesta de la junta es que entonces esos miembros bases de apoyo del pueblo de formador, es de que ya no se vayan allá en el trabajo colectivo, que le trabajen su milpa, su frijolar, su cafetal, su potrero a la familia del compa formador. Entonces ya tiene maíz, tiene frijol, tiene cafetal, tiene algunos animalitos, pero son los compas bases que la van a hacer ese trabajo, entonces así ya puede tener su paguita. Entonces no se le da un apoyo, no se le da un salario a los compañeros, compañeras, formadores de educación, al igual así a los que preparan a los compañeros, compañeras, promotores de salud.
Otros compañeros, compañeras, en otras zonas, es que son diferentes las situaciones de cómo vivimos, por ejemplo, la zona Selva Fronteriza o la zona Selva Tzeltal no es lo mismo la situación a los compas de Los Altos, son diferentes pues. Entonces hay zonas que trabajan colectivamente ganadería, entonces cuando los compañeros tratan de organizarse en los primeros pasos, inmediatamente se dan cuenta.
Por ejemplo, eso que estoy diciendo, en el trabajo colectivo que hacen de zona, que están muy lejos las comunidades, entonces a la hora de ir allá en el punto del trabajo colectivo, hacen mucho gasto los compañeros. Genera gasto, entonces lo que hacen los compas es distribuir los trabajos, pero es colectivo. Es decir de que entonces, vamos a imaginar de que ésta es una zona, todo este adentro de esta casa, pero son lejísimos, hay unos que son 10 horas en carro, entonces se hace acuerdo, entonces puede ser que son diferentes trabajos colectivos, aquí es panadería, allá en la otra esquina es zapatería, allá es de granja de x cosa, luego aquí otro trabajo colectivo de la zona. Entonces para que todos los pueblos y las bases, los más cercanos en los lugares ahí se van, para evitar más gastos, y luego ya nada más los representantes se reúnen para informar cómo están, cómo van.
El chiste es de que no quede nadie sin trabajar colectivamente. Y antes de que lo duden o un día lo preguntan, ¿qué pasa con los que no quieren hacer el trabajo colectivo? No los obligamos. No los obligamos, simplemente le decimos ‘está bien, compañero, compañera, que no quieras, pero como zapatista que eres cuando hay cooperación entonces tendrá que salir en tu bolsa.
Y en los hechos y en la práctica lo están viendo los compas que es como han podido sobrevivir y es como han hecho su movimiento, los compañeros. Y es como hay algunos que van a ir integrándose los que no querían hacer el trabajo colectivo.
Entonces esas zonas que trabajan en colectivo de ganadería, es lo mismo, todos los trabajos colectivos que se hacen es por el movimiento de la lucha o por el movimiento de la autonomía. Aquí lo que se descubrió en la práctica es que no podíamos, o sea, nos equivocamos, fallamos antes, era el 100% el trabajo colectivo. Vimos que no funcionó porque entonces hay quejas, muchos problemas.
Quejas pues así de qué no tiene sal, no tiene jabón. Quejas en el sentido de que no se reparte a tiempo las siembras de lo que se cosecha. Quejas en el sentido de que hay compas que tienen muchos hijos, y se reparte igual; tienen pocos hijos otros compas y se reparte igual. Entonces todas esas cosas nos hizo reflexionar de que entonces es mejor que los pueblos, las regiones, los municipios autónomos y la zona se pongan de acuerdo cómo quieren trabajar.
El chiste es que entonces quiere ya tiempo para la familia y tiempo para lo que es colectivo. Así trabajan los compas. Por ejemplo ahí en la ganadería. Cuando hablo de ganadería no nada más una sola forma cómo. Hay, por ejemplo, colectivos de ganadería que son vacas de crianza; hay otros que no, que son nada más comprar los toretes, tenerlos unos meses y luego venderlo, sacarlo y volver a comprar, como si fuera abarrote pues.
Hay zonas que también trabajan en zapatería, los compas hacen sus zapatos. Hay una fuerte crítica y llamada de atención que se dieron los compas, como estoy hablando de ganadería, las pieles de ganado que los comen o que se mueren, ahí se pudren, de caballos, de burros, de mulos, ahí se pierden por no saber curtir. Y entonces intentaron los compas a buscarlo, nadie los quiere enseñar, porque donde han buscado que les enseñara, ése es el que compra los cueros. Bueno, a ver si por ahí quién sabe para que nos enseñe.
Otra forma de economía zapatista es, vete a saber por qué así le pusieron los compas, le dicen los bancos autónomos. Los llamados BANPAZ, BANAMAZ; ahora resulta que dicen que hay BAC, que porque es Banco Autónomo Comunitario. Son dos ideas que se juega ahí. Uno es de las necesidades, jabón, sal, azúcar y esas cosas. Entonces para que el dinero que tienen los compas a la hora de vender su frijol, su maíz, su puerco, lo que haya, es que entonces ponen su abarrote; entonces ese dinero que lo encuentran vendiendo sus productos se va en la cooperativa colectiva y ese dinero, lo poquito que tiene de la ganancia se va en el movimiento de la autonomía o de la lucha, para que no se le da a los partidistas.
Y así lo hacen también eso en el BAC o en los bancos autónomos, porque es que prestaban con otras personas, ya sea zapatista o no zapatista, y cobran hasta el 15% del interés mensual, o sea se aprovechan pues. Por eso los compas hacen ese fondo, ese banco autónomo, para salud y para lo que es comercio. Han tenido problema los compañeros, no se crean que es muy bonito, han tenido problemas. Sobre esos problemas van a ir mejorando pues, pero sí hay cosas bonitas por decir así, y es decisión de los pueblos, hombres y mujeres.
Por ejemplo, si yo presto 10 mil pesos en el banco autónomo, entonces si mi hijo o mi esposa logré curarlo, pago el 2% del interés; y si entonces no logré curar, falleció mi hijo o mi esposa, es que también ya el prestado perdió, ya no lo devuelvo. Es un acuerdo que tienen en la zona, así como se perdió la vida de la familia, entonces también el dinero se va ahí.
¿De dónde lo encuentran el fondo en el banco autónomo? Tienen varias formas de cómo hacer los compas de las zonas. Una es de que hacen acuerdo para que no sientan pesado los compas, las bases, es que entonces hay un acuerdo que lo tienen que es un peso por cada mes, cada base de apoyo. O sea este mes de mayo ya debo depositar un peso, y luego en junio otro peso, quiere decir que son 12 pesos que aporto yo como base de apoyo al año, y como somos miles entonces ya hay 12 mil, 15 mil, así. Eso es lo que se va en el fondo, o sea en el banco autónomo.
Otra es de los donativos que dan nuestros hermanos y hermanas, compañeros y compañeras solidarios. Una parte de eso se va en el fondo, en el banco autónomo, y otras partes se van en trabajos colectivos de la zona.
Otra forma de cómo conseguir recursos es que se ponen de acuerdo las zonas. Cuando son tiempos de vender las cosechas, ya sea café o maíz, entonces es que se ponen de acuerdo, entonces por ejemplo, cada base de apoyo tiene que aportar 80 kilos de maíz, 50 kilos de frijol, entonces eso ya se vende por toneladas y entra ahí un fondo. Ya luego deciden si ese fondo se va al banco autónomo o para invertir en otra cosa.
Otra forma de cómo hacen los compas por zonas es que hacen el trabajo colectivo de milpa, el trabajo colectivo de cafetal, y ya cuando se cosecha es otra forma de cómo hay un ingreso.
Bueno entonces hay una cosa que quisiéramos aquí compartir, por si un día les vaya a pasar a la hora que están luchando, que lo sepan que así pasa. Ayer estábamos platicando de ONGs, y dijimos que bajó los proyectos, pero no es porque bajó porque ya no hay ONGs o porque ya no gestionan proyectos las ONGs, ahí siguen. Es que hay algo que no les gustó. Hace varios años una ONG llegó con los compas juntas de buen gobierno y les dice de que hay un proyecto de salud, y los compas lo aceptan, que son 400 mil pesos en el proyecto. Entonces vuelven a llegar, a decir de cómo se va a hacer el programa del proyecto de salud, pero ya otro miembro de la ONG, entonces la Junta de Buen Gobierno le pregunta dónde está el papel del proyecto y del monto total del proyecto.
– ¿A poco no lo tienen todavía? –dice.
– No, por eso estamos pidiendo.
– Ah, pues con mucho gusto.
Entonces sacan y entregan, y en el proyecto dice 1 millón 400 mil pesos. Entonces ahí vimos que esa ONG nos está dando a nosotros 400 mil pesos y les está quedando a ellos un millón de pesos. Claro, es para pagar la luz, es lo que luego dijeron, que es para pagar la renta y no sé qué. Entonces de allí nosotros empezamos a tener experiencia de que, no sé cómo decirles, porque según eso que dicen ONG, es Organizaciones No Gubernamentales, ¿no?
Entonces del hombro de los que se están luchando por la injusticia y la desigualdad, y la miseria y todo lo demás, todavía se cuelgan otros ahí. Qué tan inteligentes somos, ¿no?
Entonces a partir de eso se comunican los compas de las juntas de las zonas que hay que tener cuidado. Entonces ya cada ONG van ahora sí a presentar sus proyectos y se les pide dónde está el monto total, ‘ahí les voy a traer’, ya hace años y no han podido llegar, no encuentran su carro.
Entonces eso es lo que pasó. Unos quedaron, que ahí están acompañando a los compas de las juntas de buen gobierno. Pero no quiere decir que las ONGs que hay, que no están buscando de sus proyectos. Sí, ahí andan por ahí, hasta incluso tal vez diciendo que están trabajando con los municipios autónomos rebeldes zapatistas, pero bueno, ahí lo verán ellos.
Y una forma de cómo ahorrar a los compas, el ejemplo que les voy a dar es sobre la salud, porque los compas de las juntas se ponen de acuerdo con algunos médicos que ayudan. Los médicos nos dicen de que hay dos cirugías, la menor y la mayor, y que la menor de las cirugías está saliendo a 20 o 25 mil pesos, y la mayor es mucho más. Entonces lo que hacen los médicos que ayudan a los compas es que se van en los hospitales autónomos y ahí hacen la cirugía los médicos que apoyan.
Es un verdadero gran apoyo porque le echan la motosierra y sacan lo que sacan y ya, no pagan los compas. Ya los compas sólo nomás se encargan del antibiótico pues, para que no haya infección, que ya va saliendo a mil o a dos mil pesos. O sea es un ahorro bastante.
Otra forma es que esa voz que ya les conté ya, corre. Corre en las comunidades, entonces ayer estábamos platicando eso de que los partidistas van y no hay doctor, no hay cirujano o cirujana, entonces como corre la voz de cómo organizan los compas, entonces todos los partidistas se van en el hospital donde llegan los médicos solidarios. Entonces lo que hacen los compas es que la asamblea de la zona es que se ponen de acuerdo, que tienen que cobrar algo, pero tampoco que se pasen de más.
Por ejemplo, el médico que diga, esta cirugía vale 6 mil pesos, entonces 3 mil pesos tienen que pagar el partidista. Y si dice esta cirugía vale 8 mil, entonces 4 mil tiene que pagar el partidista. Pero aun así, el partidista, la partidista está ahorrando porque allá afuera es de 20 a 25 mil pesos.
Es una forma del cómo se busca de tener ingresos, entradas pues. Hay zonas que tienen sus trabajos colectivos de artesanía. Hay compañeras en las zonas que trabajan como colectivo en ganadería o en vender comida, que son temporales porque no todo el tiempo hay salida, sino cada vez cuando hay fiesta de nosotros, nosotras, entonces es ahí donde funciona el colectivo ése de comedores.
En estos trabajos colectivos que decimos de las zonas, los compañeros autoridades de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas y las Juntas de Buen Gobierno son los que se encargan de promover, de agitar, y buscan apoyo de orientación, de animación, con los compas del Comité Clandestino.
Ahora ya hay participación de los compas bases de apoyo, que dan propuesta también en asamblea, qué trabajo colectivo se puede hacer. Esos trabajos colectivos que hablamos nos ha servido mucho como para entenderlo verdaderamente el vigilar al gobierno, porque son los que administran, el gobierno, la Junta de Buen Gobierno, o los MAREZ. Y como es trabajo, es sudor del pueblo entonces los compas exigen a sus autoridades que tienen que rendir la cuenta, cuánto en total hubo de ingreso, cuánto en total el gasto, en qué se gastó y cuánto es lo que queda. Es así como no lo dejan en paz a sus autoridades que tienen que rendir cuenta, y se imaginan si es que sale faltando, porque ahora sí en vez de que se va en la cárcel se va en el trabajo colectivo, porque tiene que pagar en el trabajo colectivo lo que roba o lo que gasta.
En el trabajo colectivo que se hace, porque estamos hablando de cientos de hombres que van a trabajar, salen problemitas que luego se convierte en problemota. Por ejemplo, yo ya sé que va a haber el trabajo de hacer milpa, entonces quiero un machete (inaudible), y luego este compa lleva un machetote. ¿Cuál es el chiste? El chiste es de que a la hora de que yo estoy trabajando esto, pues abarca muy poco el espacio el machete, y el que tiene grande el machete abarca más grande, o sea soy muy mañoso yo, para que trabaje yo menos. Entonces cuando pasa eso, la autoridad, o sea el encargado del trabajo colectivo, entonces es lo que hace es que le toca 2 metros a cada quien, y ahora sí se chinga el que trae grande, chico, su herramienta, el que salió primero ya salió.
Porque esas cosas es las que desanima, es las que desmoraliza, causa problema, y que ‘el dirigente por qué lo permite, es porque es su cuñado, su suegro’, esas cosas, ¿no? se busca la solución de cómo hacerlo. Ah, sí, otros están fumando cigarro, y otros que están limando mucho su machete, es para pasar tiempo, o sea para ser mañoso no hace falta. Ojalá que no les pasara porque ahí si no van a tener risa.
Entonces, el chiste es, como ayer estábamos diciendo, es que no nos dejamos. Somos muy tercos, somos muy necios. No lo abandonamos. Buscamos la salida, aconsejando, dando aclaraciones, explicaciones pues, y así vamos a seguir.
Los trabajos colectivos que estamos platicando, eso es lo que nos ha ayudado mucho, y de esas dos forma, de que el mes se divide, 10 días para el trabajo colectivo, 20 días para el trabajo de la familia. Cada quién se pone de acuerdo. Otro dice no, 5 días para el trabajo colectivo y 25 días para la de la familia. Cada quién se pone de acuerdo, ya sea pueblo, o sea comunidad, ya sea región, ya sean municipios autónomos o como zona. Esos son cuatro niveles de cómo se trabajan los trabajos colectivos, o sea, son cuatro niveles de asambleas, podemos decir así, de cómo se ponen de acuerdo pues.
Entonces esto, lo que les platicamos, compas, lo que nos da la fuerza es porque estamos organizados. Y estamos organizados en todo y bajo un solo pensamiento, porque es que nos recordamos entre todos nosotros, es que aquí nosotros tenemos que resolver ya. Ya no vamos a estar pensando de nadie, ni del gobierno ni nadie. Entonces, compañeros y compañeras, tenemos que resolver este problema, tenemos que hacer este trabajo. Se tiene que pensar, se tiene que discutir, se tiene que analizar, se tiene que animar, se tiene que consultar a las bases. Realmente los compañeros han profundizado mucho ya esto, hasta incluso han encontrado ya el mecanismo de cómo, porque es que lleva procesos.
Háganse de cuenta de que entonces estábamos acá, hay una propuesta de la Junta de Buen Gobierno ahorita, y nosotros como autoridades que estamos acá, si lo entendemos la gran importancia, lo gran necesario, pero no lo saben nuestras bases, entonces tenemos que regresar. Entonces nos va a llevar 10, 15 días, y luego regresar otra vez en la asamblea y ver el resultado. O sea, son procesos que lleva para que salga una decisión, pero ya lo que hace eso, que sí lo logremos, que lo logramos pues, es porque estamos organizados.
La organización es la que nos une. Por eso es tan importante eso de decir organizarse. Pero a la hora de que estamos ya aquí, pues empieza eso empiezan los qué es lo que vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, y todos los montones de problemas, ahí lo van a ver, por eso se los estamos platicando nada más, para que entonces los que representan que tengan bien puestos los hígados, porque ahí lo van a ver, porque puede ser que primero tú eres el que abandones. Y cuando digo abandonar es por un montón de cosas, porque vas a robar lo que hay ahí, o porque sólo nomás es bueno de gritarlos y no trabajas, o sea nada más exiges, gritas y tú no. O al revés, tú estás en chinga y tu pueblo ves que no te sigue, ‘¿pues pa qué estoy chingándome acá?’
Van a ver, ahí lo van a ver, por eso se lo estamos diciendo, pero es así, no hay de otra, aunque quieras buscar no hay de otra. Está la idea eso que dicen que la desobediencia, o sea hay que desobedecer al sistema, ¿cómo? Los compas bases de apoyo sí lo están haciendo, lo de desobedecer, y de por sí el gobierno no entra, ni en lo político, ni en lo ideológico, y en lo económico pues casi igual nos vamos, porque nosotros no pagamos los millones de impuestos, que son millones de pesos, pero tampoco recibimos los millones que dice que da, entonces por eso decimos que estamos más o menos igual pues. Pero no entra en lo cultural, ni en lo social.
Entonces ya los veo que ya sus ojos están así como ojito de armadillo. Mañana vamos a continuarnos y (inaudible).
Según lo que estamos explicando desde ayer, antier, estábamos comentando con la comisión de compañeros y compañeras del CCRI, que nos parece que ahí va en lo que queremos hacer, y la pregunta, porque todos los que estábamos acá, si no estábamos soñando o durmiendo entonces la tenemos en la cabeza lo que ya se dijo, o lo que ya plantearon, platicaron, los compas, hermanos. Muchas cosas ya lo que nos dijeron de lo que es la hidra, ¿qué tenemos que hacer contra eso?
Organizarnos. Cuando vamos a dar esa respuesta, organizarnos, quiere decir que nuestro cerebro ya nos está diciendo qué es lo que hay que hacer primero, luego el segundo, luego el tercero, el cuarto y así sigues. Entonces eso está en idea, cuando está en el cerebro está en idea. Ahora, cuando mueves tu lengua ya está en palabra. Falta la acción, o sea la de organizarse. Y ya cuando estás organizándose, cuidado, porque ahí no va a salir tal cual como está dicho en la idea, en la palabra. Ahí te vas a empezar a tener muchos topes, muchas dificultades.
Porque si no, vamos a llegar a 2100, bueno, los que van a llegar, otra vez vamos a estar diciendo ideas, palabras, pensamientos, y mientras el capitalismo ya, ¿dónde fuimos los que tanto hablamos mal del capitalismo?, ¿dónde estuvimos si va a estar así?
Bueno, ésa es una reflexión que estuvimos viendo con los compas del CCRI, de la Comisión Sexta del EZLN.
Vamos a seguir compartiendo lo del tema de ayer, o cómo es la economía en lucha, en resistencia de las y los zapatistas, en práctica, no en teoría. En la práctica lo sacamos lo poco de la teoría que estamos compartiendo por ahora.
Por ejemplo, porque nosotros es así, que no recibimos nada del gobierno, hasta incluso nosotros no hablamos nada con el gobierno, ningún base de apoyo. Aunque nos asesinen, no hablamos con el mal gobierno, ¿cómo lo resolvemos que tenemos que darle de saber al mal gobierno? Una está ahí las denuncias públicas que hace la Junta de Buen Gobierno para que de allí se supiera los malos gobiernos. Y si no, pues en las radios comunitarias zapatistas, porque así como ayer lo estábamos platicando, que el gobierno tiene sus espías, sus orejas, hay alguien que está grabando los mensajes de las radios comunitarias zapatistas, pues ahí lo sacamos eso. Luego hay otra, pero ya luego después les platicamos.
Pocas veces manejamos dinero. Por ejemplo, en la movilización ahí sí nos obliga, porque hay que pagar con pesos la gasolina, no nos acepta kilos de maíz, frijol. Y eso es lo que lo peleamos, lo combatimos. Todo eso es lo que les voy a estar platicando en ejemplos, es con trabajo político, ideológico, mucha explicación, mucha plática de lo importante, necesario de lo que queremos hacer.
Por ejemplo, la educación. La educación de la escuela zapatista, les voy a contar cómo es que inventamos. Un compañero que es formador de educación de la zona, son seis meses que estuvo en el caracol preparando a los promotores, promotoras de educación de los pueblos, donde llegan cientos alumnos, alumnos-maestros que se van a hacer.
Entonces ese compa formador de educación se fue a ver a su familia. Llegando en su casa de su papá, ‘ya vine, papá’, dice el compa. Y el papá de ese compa formador dice ‘¿trajiste tu maíz?, ¿trajiste tu frijol? Porque aquí no tienes nada’. Y el compa formador dice:
– ¿Cómo?
– ¿Cómo? Pues si no estás trabajando.
– ¿Cómo no estoy trabajando, papá, si estoy trabajando allá con los compas?
– ¿Qué te dieron tus compas, o los compas? Si es que entonces también es un beneficio de nosotros, por qué no piensan de que también acá algo tienes que tener también para poder vivir.
– No, pues es que estamos en la lucha también –dice, el compa.
– Sí pero tenemos que tener también sobrevivencia para luchar.
– Sí –dice el compa formador.
– ¿Sabes qué, hijo? –dice el padre– Hijo, tienes que regresar. Habla con los autoridades autónomas porque si no así va a estar todo el tiempo, sin organizarse.
Y tuvo que regresar el compa. Habla con la Junta de Buen Gobierno, y la Junta de Buen Gobierno se organiza con los compañeros que están en la comisión, que así le decimos, la comisión de vigilancia y la comisión de información, o sea los compas, compañeros y compañeras del CCRI. Se organizaron y empezaron a discutir ese problema pues, porque ya es problema.
Y ya la junta y el CCRI dicen, pues sí es cierto, este trabajo es siglos y por los siglos, entonces sí tenemos que ver. Entonces empieza la discusión ahí, ahora sí de qué hacer.
– No, pues es que tenemos que sacar lo poco que tenemos.
– ¿Pero cuánto va a durar eso, lo poco que tenemos?
– No pues, apenas va a dar un año.
Entonces eso empiezan a pensarlo y hasta que sale así, de que, por ejemplo, la zona trabaja colectivamente, entonces el pueblo, o sea su pueblo del promotor o el formador de educación, que participa las bases de apoyo ahí en el trabajo colectivo, entonces la propuesta de la junta es que entonces esos miembros bases de apoyo del pueblo de formador, es de que ya no se vayan allá en el trabajo colectivo, que le trabajen su milpa, su frijolar, su cafetal, su potrero a la familia del compa formador. Entonces ya tiene maíz, tiene frijol, tiene cafetal, tiene algunos animalitos, pero son los compas bases que la van a hacer ese trabajo, entonces así ya puede tener su paguita. Entonces no se le da un apoyo, no se le da un salario a los compañeros, compañeras, formadores de educación, al igual así a los que preparan a los compañeros, compañeras, promotores de salud.
Otros compañeros, compañeras, en otras zonas, es que son diferentes las situaciones de cómo vivimos, por ejemplo, la zona Selva Fronteriza o la zona Selva Tzeltal no es lo mismo la situación a los compas de Los Altos, son diferentes pues. Entonces hay zonas que trabajan colectivamente ganadería, entonces cuando los compañeros tratan de organizarse en los primeros pasos, inmediatamente se dan cuenta.
Por ejemplo, eso que estoy diciendo, en el trabajo colectivo que hacen de zona, que están muy lejos las comunidades, entonces a la hora de ir allá en el punto del trabajo colectivo, hacen mucho gasto los compañeros. Genera gasto, entonces lo que hacen los compas es distribuir los trabajos, pero es colectivo. Es decir de que entonces, vamos a imaginar de que ésta es una zona, todo este adentro de esta casa, pero son lejísimos, hay unos que son 10 horas en carro, entonces se hace acuerdo, entonces puede ser que son diferentes trabajos colectivos, aquí es panadería, allá en la otra esquina es zapatería, allá es de granja de x cosa, luego aquí otro trabajo colectivo de la zona. Entonces para que todos los pueblos y las bases, los más cercanos en los lugares ahí se van, para evitar más gastos, y luego ya nada más los representantes se reúnen para informar cómo están, cómo van.
El chiste es de que no quede nadie sin trabajar colectivamente. Y antes de que lo duden o un día lo preguntan, ¿qué pasa con los que no quieren hacer el trabajo colectivo? No los obligamos. No los obligamos, simplemente le decimos ‘está bien, compañero, compañera, que no quieras, pero como zapatista que eres cuando hay cooperación entonces tendrá que salir en tu bolsa.
Y en los hechos y en la práctica lo están viendo los compas que es como han podido sobrevivir y es como han hecho su movimiento, los compañeros. Y es como hay algunos que van a ir integrándose los que no querían hacer el trabajo colectivo.
Entonces esas zonas que trabajan en colectivo de ganadería, es lo mismo, todos los trabajos colectivos que se hacen es por el movimiento de la lucha o por el movimiento de la autonomía. Aquí lo que se descubrió en la práctica es que no podíamos, o sea, nos equivocamos, fallamos antes, era el 100% el trabajo colectivo. Vimos que no funcionó porque entonces hay quejas, muchos problemas.
Quejas pues así de qué no tiene sal, no tiene jabón. Quejas en el sentido de que no se reparte a tiempo las siembras de lo que se cosecha. Quejas en el sentido de que hay compas que tienen muchos hijos, y se reparte igual; tienen pocos hijos otros compas y se reparte igual. Entonces todas esas cosas nos hizo reflexionar de que entonces es mejor que los pueblos, las regiones, los municipios autónomos y la zona se pongan de acuerdo cómo quieren trabajar.
El chiste es que entonces quiere ya tiempo para la familia y tiempo para lo que es colectivo. Así trabajan los compas. Por ejemplo ahí en la ganadería. Cuando hablo de ganadería no nada más una sola forma cómo. Hay, por ejemplo, colectivos de ganadería que son vacas de crianza; hay otros que no, que son nada más comprar los toretes, tenerlos unos meses y luego venderlo, sacarlo y volver a comprar, como si fuera abarrote pues.
Hay zonas que también trabajan en zapatería, los compas hacen sus zapatos. Hay una fuerte crítica y llamada de atención que se dieron los compas, como estoy hablando de ganadería, las pieles de ganado que los comen o que se mueren, ahí se pudren, de caballos, de burros, de mulos, ahí se pierden por no saber curtir. Y entonces intentaron los compas a buscarlo, nadie los quiere enseñar, porque donde han buscado que les enseñara, ése es el que compra los cueros. Bueno, a ver si por ahí quién sabe para que nos enseñe.
Otra forma de economía zapatista es, vete a saber por qué así le pusieron los compas, le dicen los bancos autónomos. Los llamados BANPAZ, BANAMAZ; ahora resulta que dicen que hay BAC, que porque es Banco Autónomo Comunitario. Son dos ideas que se juega ahí. Uno es de las necesidades, jabón, sal, azúcar y esas cosas. Entonces para que el dinero que tienen los compas a la hora de vender su frijol, su maíz, su puerco, lo que haya, es que entonces ponen su abarrote; entonces ese dinero que lo encuentran vendiendo sus productos se va en la cooperativa colectiva y ese dinero, lo poquito que tiene de la ganancia se va en el movimiento de la autonomía o de la lucha, para que no se le da a los partidistas.
Y así lo hacen también eso en el BAC o en los bancos autónomos, porque es que prestaban con otras personas, ya sea zapatista o no zapatista, y cobran hasta el 15% del interés mensual, o sea se aprovechan pues. Por eso los compas hacen ese fondo, ese banco autónomo, para salud y para lo que es comercio. Han tenido problema los compañeros, no se crean que es muy bonito, han tenido problemas. Sobre esos problemas van a ir mejorando pues, pero sí hay cosas bonitas por decir así, y es decisión de los pueblos, hombres y mujeres.
Por ejemplo, si yo presto 10 mil pesos en el banco autónomo, entonces si mi hijo o mi esposa logré curarlo, pago el 2% del interés; y si entonces no logré curar, falleció mi hijo o mi esposa, es que también ya el prestado perdió, ya no lo devuelvo. Es un acuerdo que tienen en la zona, así como se perdió la vida de la familia, entonces también el dinero se va ahí.
¿De dónde lo encuentran el fondo en el banco autónomo? Tienen varias formas de cómo hacer los compas de las zonas. Una es de que hacen acuerdo para que no sientan pesado los compas, las bases, es que entonces hay un acuerdo que lo tienen que es un peso por cada mes, cada base de apoyo. O sea este mes de mayo ya debo depositar un peso, y luego en junio otro peso, quiere decir que son 12 pesos que aporto yo como base de apoyo al año, y como somos miles entonces ya hay 12 mil, 15 mil, así. Eso es lo que se va en el fondo, o sea en el banco autónomo.
Otra es de los donativos que dan nuestros hermanos y hermanas, compañeros y compañeras solidarios. Una parte de eso se va en el fondo, en el banco autónomo, y otras partes se van en trabajos colectivos de la zona.
Otra forma de cómo conseguir recursos es que se ponen de acuerdo las zonas. Cuando son tiempos de vender las cosechas, ya sea café o maíz, entonces es que se ponen de acuerdo, entonces por ejemplo, cada base de apoyo tiene que aportar 80 kilos de maíz, 50 kilos de frijol, entonces eso ya se vende por toneladas y entra ahí un fondo. Ya luego deciden si ese fondo se va al banco autónomo o para invertir en otra cosa.
Otra forma de cómo hacen los compas por zonas es que hacen el trabajo colectivo de milpa, el trabajo colectivo de cafetal, y ya cuando se cosecha es otra forma de cómo hay un ingreso.
Bueno entonces hay una cosa que quisiéramos aquí compartir, por si un día les vaya a pasar a la hora que están luchando, que lo sepan que así pasa. Ayer estábamos platicando de ONGs, y dijimos que bajó los proyectos, pero no es porque bajó porque ya no hay ONGs o porque ya no gestionan proyectos las ONGs, ahí siguen. Es que hay algo que no les gustó. Hace varios años una ONG llegó con los compas juntas de buen gobierno y les dice de que hay un proyecto de salud, y los compas lo aceptan, que son 400 mil pesos en el proyecto. Entonces vuelven a llegar, a decir de cómo se va a hacer el programa del proyecto de salud, pero ya otro miembro de la ONG, entonces la Junta de Buen Gobierno le pregunta dónde está el papel del proyecto y del monto total del proyecto.
– ¿A poco no lo tienen todavía? –dice.
– No, por eso estamos pidiendo.
– Ah, pues con mucho gusto.
Entonces sacan y entregan, y en el proyecto dice 1 millón 400 mil pesos. Entonces ahí vimos que esa ONG nos está dando a nosotros 400 mil pesos y les está quedando a ellos un millón de pesos. Claro, es para pagar la luz, es lo que luego dijeron, que es para pagar la renta y no sé qué. Entonces de allí nosotros empezamos a tener experiencia de que, no sé cómo decirles, porque según eso que dicen ONG, es Organizaciones No Gubernamentales, ¿no?
Entonces del hombro de los que se están luchando por la injusticia y la desigualdad, y la miseria y todo lo demás, todavía se cuelgan otros ahí. Qué tan inteligentes somos, ¿no?
Entonces a partir de eso se comunican los compas de las juntas de las zonas que hay que tener cuidado. Entonces ya cada ONG van ahora sí a presentar sus proyectos y se les pide dónde está el monto total, ‘ahí les voy a traer’, ya hace años y no han podido llegar, no encuentran su carro.
Entonces eso es lo que pasó. Unos quedaron, que ahí están acompañando a los compas de las juntas de buen gobierno. Pero no quiere decir que las ONGs que hay, que no están buscando de sus proyectos. Sí, ahí andan por ahí, hasta incluso tal vez diciendo que están trabajando con los municipios autónomos rebeldes zapatistas, pero bueno, ahí lo verán ellos.
Y una forma de cómo ahorrar a los compas, el ejemplo que les voy a dar es sobre la salud, porque los compas de las juntas se ponen de acuerdo con algunos médicos que ayudan. Los médicos nos dicen de que hay dos cirugías, la menor y la mayor, y que la menor de las cirugías está saliendo a 20 o 25 mil pesos, y la mayor es mucho más. Entonces lo que hacen los médicos que ayudan a los compas es que se van en los hospitales autónomos y ahí hacen la cirugía los médicos que apoyan.
Es un verdadero gran apoyo porque le echan la motosierra y sacan lo que sacan y ya, no pagan los compas. Ya los compas sólo nomás se encargan del antibiótico pues, para que no haya infección, que ya va saliendo a mil o a dos mil pesos. O sea es un ahorro bastante.
Otra forma es que esa voz que ya les conté ya, corre. Corre en las comunidades, entonces ayer estábamos platicando eso de que los partidistas van y no hay doctor, no hay cirujano o cirujana, entonces como corre la voz de cómo organizan los compas, entonces todos los partidistas se van en el hospital donde llegan los médicos solidarios. Entonces lo que hacen los compas es que la asamblea de la zona es que se ponen de acuerdo, que tienen que cobrar algo, pero tampoco que se pasen de más.
Por ejemplo, el médico que diga, esta cirugía vale 6 mil pesos, entonces 3 mil pesos tienen que pagar el partidista. Y si dice esta cirugía vale 8 mil, entonces 4 mil tiene que pagar el partidista. Pero aun así, el partidista, la partidista está ahorrando porque allá afuera es de 20 a 25 mil pesos.
Es una forma del cómo se busca de tener ingresos, entradas pues. Hay zonas que tienen sus trabajos colectivos de artesanía. Hay compañeras en las zonas que trabajan como colectivo en ganadería o en vender comida, que son temporales porque no todo el tiempo hay salida, sino cada vez cuando hay fiesta de nosotros, nosotras, entonces es ahí donde funciona el colectivo ése de comedores.
En estos trabajos colectivos que decimos de las zonas, los compañeros autoridades de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas y las Juntas de Buen Gobierno son los que se encargan de promover, de agitar, y buscan apoyo de orientación, de animación, con los compas del Comité Clandestino.
Ahora ya hay participación de los compas bases de apoyo, que dan propuesta también en asamblea, qué trabajo colectivo se puede hacer. Esos trabajos colectivos que hablamos nos ha servido mucho como para entenderlo verdaderamente el vigilar al gobierno, porque son los que administran, el gobierno, la Junta de Buen Gobierno, o los MAREZ. Y como es trabajo, es sudor del pueblo entonces los compas exigen a sus autoridades que tienen que rendir la cuenta, cuánto en total hubo de ingreso, cuánto en total el gasto, en qué se gastó y cuánto es lo que queda. Es así como no lo dejan en paz a sus autoridades que tienen que rendir cuenta, y se imaginan si es que sale faltando, porque ahora sí en vez de que se va en la cárcel se va en el trabajo colectivo, porque tiene que pagar en el trabajo colectivo lo que roba o lo que gasta.
En el trabajo colectivo que se hace, porque estamos hablando de cientos de hombres que van a trabajar, salen problemitas que luego se convierte en problemota. Por ejemplo, yo ya sé que va a haber el trabajo de hacer milpa, entonces quiero un machete (inaudible), y luego este compa lleva un machetote. ¿Cuál es el chiste? El chiste es de que a la hora de que yo estoy trabajando esto, pues abarca muy poco el espacio el machete, y el que tiene grande el machete abarca más grande, o sea soy muy mañoso yo, para que trabaje yo menos. Entonces cuando pasa eso, la autoridad, o sea el encargado del trabajo colectivo, entonces es lo que hace es que le toca 2 metros a cada quien, y ahora sí se chinga el que trae grande, chico, su herramienta, el que salió primero ya salió.
Porque esas cosas es las que desanima, es las que desmoraliza, causa problema, y que ‘el dirigente por qué lo permite, es porque es su cuñado, su suegro’, esas cosas, ¿no? se busca la solución de cómo hacerlo. Ah, sí, otros están fumando cigarro, y otros que están limando mucho su machete, es para pasar tiempo, o sea para ser mañoso no hace falta. Ojalá que no les pasara porque ahí si no van a tener risa.
Entonces, el chiste es, como ayer estábamos diciendo, es que no nos dejamos. Somos muy tercos, somos muy necios. No lo abandonamos. Buscamos la salida, aconsejando, dando aclaraciones, explicaciones pues, y así vamos a seguir.
Los trabajos colectivos que estamos platicando, eso es lo que nos ha ayudado mucho, y de esas dos forma, de que el mes se divide, 10 días para el trabajo colectivo, 20 días para el trabajo de la familia. Cada quién se pone de acuerdo. Otro dice no, 5 días para el trabajo colectivo y 25 días para la de la familia. Cada quién se pone de acuerdo, ya sea pueblo, o sea comunidad, ya sea región, ya sean municipios autónomos o como zona. Esos son cuatro niveles de cómo se trabajan los trabajos colectivos, o sea, son cuatro niveles de asambleas, podemos decir así, de cómo se ponen de acuerdo pues.
Entonces esto, lo que les platicamos, compas, lo que nos da la fuerza es porque estamos organizados. Y estamos organizados en todo y bajo un solo pensamiento, porque es que nos recordamos entre todos nosotros, es que aquí nosotros tenemos que resolver ya. Ya no vamos a estar pensando de nadie, ni del gobierno ni nadie. Entonces, compañeros y compañeras, tenemos que resolver este problema, tenemos que hacer este trabajo. Se tiene que pensar, se tiene que discutir, se tiene que analizar, se tiene que animar, se tiene que consultar a las bases. Realmente los compañeros han profundizado mucho ya esto, hasta incluso han encontrado ya el mecanismo de cómo, porque es que lleva procesos.
Háganse de cuenta de que entonces estábamos acá, hay una propuesta de la Junta de Buen Gobierno ahorita, y nosotros como autoridades que estamos acá, si lo entendemos la gran importancia, lo gran necesario, pero no lo saben nuestras bases, entonces tenemos que regresar. Entonces nos va a llevar 10, 15 días, y luego regresar otra vez en la asamblea y ver el resultado. O sea, son procesos que lleva para que salga una decisión, pero ya lo que hace eso, que sí lo logremos, que lo logramos pues, es porque estamos organizados.
La organización es la que nos une. Por eso es tan importante eso de decir organizarse. Pero a la hora de que estamos ya aquí, pues empieza eso empiezan los qué es lo que vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, y todos los montones de problemas, ahí lo van a ver, por eso se los estamos platicando nada más, para que entonces los que representan que tengan bien puestos los hígados, porque ahí lo van a ver, porque puede ser que primero tú eres el que abandones. Y cuando digo abandonar es por un montón de cosas, porque vas a robar lo que hay ahí, o porque sólo nomás es bueno de gritarlos y no trabajas, o sea nada más exiges, gritas y tú no. O al revés, tú estás en chinga y tu pueblo ves que no te sigue, ‘¿pues pa qué estoy chingándome acá?’
Van a ver, ahí lo van a ver, por eso se lo estamos diciendo, pero es así, no hay de otra, aunque quieras buscar no hay de otra. Está la idea eso que dicen que la desobediencia, o sea hay que desobedecer al sistema, ¿cómo? Los compas bases de apoyo sí lo están haciendo, lo de desobedecer, y de por sí el gobierno no entra, ni en lo político, ni en lo ideológico, y en lo económico pues casi igual nos vamos, porque nosotros no pagamos los millones de impuestos, que son millones de pesos, pero tampoco recibimos los millones que dice que da, entonces por eso decimos que estamos más o menos igual pues. Pero no entra en lo cultural, ni en lo social.
Entonces ya los veo que ya sus ojos están así como ojito de armadillo. Mañana vamos a continuarnos y (inaudible).
El largo y difícil camino del yo al nosotros.
Por: Javier Hernández Alpízar, de Zapateando Medios Libres.
Envío un abrazo y pido disculpas a los compas zapatistas y los compas de La Sexta por no poder estar físicamente presente en el Seminario, pero saben que incluso quienes no pudimos hacer el viaje hasta la sede estamos con ustedes desde nuestros lugares de residencia y de lucha.
Comienzo a teclear este texto solamente con la mano derecha porque me fracturé el meñique de la mano izquierda. Es un dedo pequeño, pero su fractura inutiliza mi mano y reduce mi capacidad de hacer muchas cosas, casi todo en más del 50%, es decir, si normalmente soy medio inútil, estoy hecho inútil y medio. Espero que cuando lea esto para los compas ya habré recuperado la movilidad de mi dedo y mi mano izquierda, la del lado del corazón, y seré no ya inútil y medio sino sólo medio inútil, como siempre. La mano, junto con su mano hermana, y el cerebro y todas las partes de mi cuerpo son una unidad orgánica, un nosotros que es más complejo que la suma de las partes. Por eso la metáfora del cuerpo es adecuada para hablar del nosotros, al menos desde San Pablo al referirse a la iglesia, la asamblea de los cristianos. Y aun ahora usamos la analogía del cuerpo o del tejido social para hablar de colectivo, del nosotros. Como dijera el emperador y filósofo Marco Aurelio, necesitamos a los otros seres humanos como una mandíbula necesita a la otra y, puedo atestiguar yo desde mi plebeyo ser, como una mano necesita a la otra. Sin embargo en ocasiones no nos lo parece, como la paloma que –decía el filósofo de la razón pura– podría imaginarse que volaría mejor sin el aire que la limita, en el vacío, así, en ocasiones quienes hemos sido educados en el mundo moderno individualista imaginamos que haríamos mejor las cosas sin colectivo, sin equipo y sobre todo sin asambleas que nomás nos ralentan y atrasan: queremos aplaudir con una sola mano o comer con una sola mandíbula, ser como la sonrisa sin gato del País de las Maravillas. Pero no podemos prescindir ni de un meñique, y menos del izquierdo: pensamos—vivimos con todo el cuerpo y en el nosotros en el cual y del cual participamos, somos el yo que quiere jugar a las robinsonadas, pero necesita siempre al menos un Viernes y, aunque no lo reconozca, necesita y no puede sobrevivir sin toda una lengua—cultura heredada: el nosotros precede al yo y la comunidad es una condición indispensable para su vida y desarrollo, su bien y hasta su mal, porque fuera de nuestra relación con un nosotros somos más un fantasma que un ser humano: así que más vale ser un pensador y participante activo de un nosotros vivo y actuante que soñar con ser librepensadores independientes de nuestra condición social y, al mismo tiempo no ser otra cosa que intelectuales orgánicos, y de clóset, del neoliberalismo: donde el yo cree independizarse y saltar sobre su condición social como quien brinca sobre su sombra mientras en realidad se convierte en el muñeco de ventrílocuo del capital que dice, como el poema de Nicanor Parra: “Yo soy el individuo”.
Por eso aunque hoy les hable en primera persona les hablo del nosotros y del largo y difícil camino del yo al nosotros: Como mi mano derecha que sabe que sin su mano izquierda no es nada, o casi nada, que no es lo mismo, pero… habla un yo que se confiesa deudor de un nosotros, y aun necesitado de un nosotros más fuerte. Que se sabe condicionado y por suerte acompañado de un nosotros, sabe que es a lo mejor un meñique o la uña de un meñique o del dedo más pequeño del pie izquierdo, pero que se sabe parte, partícipe de un nosotros más fuerte, sabio y aun más audaz que el puro yo solo con su cuerda y sus trucos. Mi nosotros es no solamente el colectivo Zapateando, del cual formo parte, sino La Sexta nacional e internacional y la izquierda, la de abajo primeramente y ante todo.
Los seres humanos, desde esa historia antigua y profunda que los académicos llaman “prehistoria”, hemos vivido en familias, tribus, clanes, pueblos. Sin embargo, la modernidad, nombre prestigiado para llamar a la era burguesa y capitalista, nos pretende seducir con el canto de sirena del individualismo: yo pienso, yo existo, yo conquisto, yo protagonizo. Como ya nos mostró la película Los Picapiedra, incluso en la edad de piedra el neoliberalismo, quintaesencia y quintacolumna del capitalismo, es retrógrado: es el camino de disolución social, del nosotros a la soledad egoísta, solipisista e idiota del yo. Y no es que ahora pretenda demonizar al yo, pues como decía un viejo profesor: “el individualismo es una ideología, pero el individuo no es una ideología”, sin embargo: el lugar natural—social del yo, del individuo, es la comunidad, el colectivo, el nosotros. Fuera, claro fuera imaginariamente como la paloma que imagina volar en el vacío, el yo es solamente una marioneta del capital, capital cuyo proyecto social y político, o mejor dicho antisocial y antipolítico, es disolver todos nuestros nexos, vínculos o relaciones humanas, intersubjetivas, interpersonales para hacer que nuestro único vínculo posible sea el dinero, vía asalariamiento, vía compra venta, contrato social mercantil, vía economía criminal, que no es más que capitalismo sin ambages ni cortapisas, químicamente puro. Así ya no somos un nosotros sino la masa anónima de los explotados o el ejército industrial de reserva, en competencia por ver quién alcanza a ganar un salario para sobrevivir y alimentar a la prole. Para el proyecto del dinero de ser el único vinculo social, toda relación humana no regulada por el mercado, la ley de la oferta y la demanda o de la ley a secas, guardiana de inversiones y ganancias, es un plan subversivo, o al menos potencialmente subversivo: vagancia, errancia, vicio de las clases peligrosas, estigma de los que Etore Scola llevó al buen cine neorrealista italiano como los sucios, feos y malos; en una palabra, los condenados y excomulgados por el Señor Dinero. Creo que no es una exageración de teólogos y filósofos decir que el dinero es el verdadero dios de los modernos, los individuos: ponen en él todas las esperanzas que antes del capitalismo se ponían en dios o en los dioses. Si como dijo Marx, todo lo sólido se desvanece en el aire y todo lo sagrado es profanado: en lugar de todo lo que antes era sólido, sagrado y orientador, jerarquizador, axiomático y axial, es decir madre (como cuando decimos que un río “se salió de madre”), hoy es sustituido por el dinero y por el orden social que pone al dinero, la propiedad privada, las megaempresas, como el sujeto social: la corporación (especialmente la transnacional) es la persona, en tanto que los humanos, salvo prueba monetaria solvente en contra, somos delincuentes en acto o en potencia, insurgentes en activo o latentes, terroristas o conatos de ello. Solo el dinero hace algunos seres de excepción: limpios, bellos y buenos. Todos los demás somos objeto de sospecha para la policía, los militares o los cuerpos armados privados: “si no tienen dinero para qué existen, su pobreza es prueba de su maldad y peligrosidad”. En la predestinación divina, lenguaje neoliberal en clave teológica, el dinero es prueba de quién ha sido elegido por dios. Los demás estamos condenados, ni siquiera el voto (alquimia que suma individuos en un nosotros abstracto e impotente) puede salvarnos. El dinero es el Amo del Calabozo del sistema y establecer relaciones sin su mediación es la mayor herejía, el mayor delito y el peor pecado. El pecado nefando de hoy es no adorar y sacrificarse al dios dinero: in dollar we trust.
El enfoque de criticar a la modernidad es fructífero, pero es aún muy abstracto; paradójicamente es fiel a la pasión moderna por abstraer. Pero ver la modernidad en clave de capitalismo burgués ayuda a concretar el escenario. Las relaciones entre mercancías, dinero y capitales operan preponderando, fagocitando, colonizando, parasitando, refuncionalizando, subordinando y subsumiendo todo: pueblos, territorios, ciudades, países, culturas, personas y, en todas partes, alterando y colonizando el “mundo de la vida” que dicen los filósofos alemanes, y miren que ellos vieron al fascismo crecer desde el huevo. Nuestras relaciones interpersonales cotidianas, ordinarias, las de todos los días están colonizadas, parasitadas y alteradas por el dinero y su prestigio, su sistema y métodos. El individualismo (repetimos: el individualismo como dispositivo ideológico, no el individuo como ser humano o persona de carne y hueso) es una de las estrategias de control. No es solamente el socorrido “divide y vencerás” entre personas, por el cual no se puede (y si se intenta es a contra corriente) formar colectivo, sino que, a contrasentido de su etimología, según la cual el individuo es átomo, indivisible, por dentro el individuo se encuentra dividido, desgarrado y vertido, volcado y avocado, hacia lo que lo domina (alienado). Su ser necesitado de nosotros es mediado por su determinación social, el individualismo, la ideología burguesa, el consumismo, la exaltación de valores que parecerían poder liberarlo, pero lo atan más. Como se atribuye al objeto del deseo (desde el genio del cuento hasta el psicoanálisis), nunca sacia su fuente. Como el Rey Midas, el perseguidor del dinero se ve rodeado de cosas, pero no puede saciar su hambre ni su sed. Lo que solamente podría humanizar el trato con otros humanos se vuelve un afán incurable que el dinero no sacia. Al contrario, aumenta esa fiebre del oro, esa ambición que ya no sabe su nombre y ese malestar que, con vidas afectivas cada vez más pobres, halla salida solamente en pasiones tristes: resentimiento, envidia, miedo, celos, odio y acorazamiento en el yo.
Todo esto tiene que ser así para que el dinero y el poder de la violencia y el dinero manden, dominen, imperen, gobiernen, opriman, exploten, destruyan. Por eso lo que dijo medio en broma en anterior seminario Jean Robert es cierto: “nos habían enseñado a pensar el capitalismo como un modo de producción, pero ahora tenemos que pensarlo como modo de destrucción”. La cuarta guerra mundial contra la humanidad, pero también contra el planeta: personas, pueblos, territorios, naturaleza, historia, dignidad, memoria: todo está bajo ataque.
Paralelamente al endiosamiento alienado del yo está la atracción por las masas, el kitsch de la gran marcha que dijo Milán Kundera o el fenómeno de las masas que en la multitud buscan calor ante el gélido clima del individualismo, pero más que organizarse se aglomeran alrededor de un símbolo que saca su poder del carisma, la fascinación que ejerce sobre ellas, y que sin embargo parece tenerlo por sí mismo: el líder fetiche. Son las masas que preocuparon y ocuparon a Elías Canetti en Masa y poder, a Erich Fromm en El miedo a la libertad y a Serge Moscovisci en La era de las multitudes. Se trata de dos caras de la misma moneda: la afirmación del yo que se siente por encima de sus determinaciones sociales y la atracción por las masas, porque son el sucedáneo del poder como mecanismo, como correa de transmisión de arriba abajo, de elite a base. Pero es también una relación incierta, como la que se da entre el deseo y el genio de los cuentos. Ante esas dos salidas en falso del yo al nosotros tenemos que buscar un nosotros que no se ordene vertical y autoritariamente desde un liderazgo carismático o una elite de mandarines y personalidades selectas. Una organización de vocación y fuerza e inteligencia nosótrica, en la cual el individuo, o mejor: la persona, el ser humano de carne y hueso, no sea sacrificado ni anulado sino arropado, potenciado como parte no alienada sino participante, pensante y crítica del nosotros. De ahí la importancia de que el EZLN invitara a adherir la Sexta no solamente a organizaciones y colectivos sino a personas a título individual. Falta encontrar la proporción, el respeto, la transversalidad del sujeto donde la voz de unos y otros se escuche y cuente. Ese camino no es fácil, pero sin él no hay paso a un nosotros sano, de personas y no de masas fascinadas. Un nosotros que no nos obligue al anonimato y la impersonalidad sino que nos haga seres libres en participando de un nosotros: un colectivo autocrítico, no la Gran Bestia que criticó Simone Weil.
Recientemente pude leer Filosofar en clave tojolabal, del maestro ya difunto Carlos Lenkersdorf (¡cuántos maestros han muerto!, acabamos de tener el homenaje a Luis Villoro y al maestro Galeano, pero la lista es larga y sin ser exhaustivos incluye Andrés Aubry, Carlos Montemayor, Jan de Vos, Raúl Jardón, la Comandanta Ramona, entre otros) y entendí que el nosotros de los tojolabales y de los pueblos mayas y los pueblos indios de México es abierto, ni siquiera solamente a la humanidad sino incluso a los otros en la naturaleza: plantas, animales, fuerzas naturales; por cierto el religarse con lo otro cósmico es una forma de religiosidad, y no necesariamente pasa por iglesias o cleros. Me parece claro que pensar sin incluir a ese nosotros humano-natural, como horizonte de sentido y comprensión, pero también de acción y de respeto, nos empobrece y debilita. Sin embargo, la dificultad está en que fuera de los pueblos indios y de grupos colectivos organizados que han construido ese nosotros, siempre en proceso de afirmación y de perfeccionamiento o debilitamiento (la dignidad humana no es un estado que se alcanza de una vez para siempre, sino una permanente actividad de humanizarse), al resto de los mexicanos nos divide la ideología liberal positivista reeditada por el neoliberalismo. El nosotros es visto con desconfianza, porque la ideología imperante cierra nuestro horizonte al individualismo, a la familia nuclear o al reducido grupo de los muy cercanos. Y el nosotros indígena es visto con desconfianza y miedo por un sector de la sociedad mexicana que arrastra la tara del racismo colonial. La política de terror de estado, capitalismo sin cortapisas, va generando deliberada y sistemáticamente mayores miedos y desconfianzas, aislamiento y debilitamiento del nosotros. Incluso en algunos de nuestros colectivos tiende a reproducirse el patronazgo capitalista bajo la retórica de la democracia: como el Rey Julien de Los Pingüinos de Madagascar no falta quienes dicen: “para esta importante misión trabajaremos en equipo, yo seré el equipo”.
De manera que hoy día emitir o mejor dicho reproducir la voz: “Yo soy el individuo”, más allá de ser susceptible a una reducción al absurdo como la que escribiera una popular usuaria de redes sociales: “Si te crees original perteneces a la clase de los millones que se creen originales”, es producir un insumo invaluable para la reproducción del capitalismo imperante. Por el contrario, producirnos como seres de carne y hueso en resistencia pasa, sin negar la importancia de la persona, de cada persona concreta, por construir el nosotros o mejor los muchos nosotros anticapitalistas, antisistémicos. Sin este referente colectivo, plural, tan abierto como el nosotros que nos ha mostrado Lenkersdorf en los compas tojolabales, no pasaremos de resistencias espirituales que sólo sirven para un falso alivio de la conciencia individualista. Y no es que menospreciemos las resistencias espirituales, de conciencia o simbólicas, sino que pensamos como Simone Weil y como Marx que si las ideas no se encarnan en fuerzas materiales, fuerzas que actúan en el mundo, por libertarias que se quieran, simplemente no salen del limbo de las buenas intenciones. La conciencia se libera con todo el cuerpo, el personal y el del nosotros, o no se libera.
Vivimos un momento en el cual es clave el pensamiento del profesor normalista rural Lucio Cabañas, muy citado pero poco atendido: “ser pueblo, hacer pueblo, estar con el pueblo”, donde el verbo ser y los otros también nos debieran preservar de todo vanguardismo. No somos la elite que va a redimir al pueblo, somos parte de un pueblo que tiene tradición y memoria de lucha. Sin ese nosotros que incluye historia, memoria, saber, dignidad y formas de lucha colectiva, los afanes de educar al pueblo (tan parecidos a la ideología liberal hegemónica) simplemente nos llevarán al ridículo del lenguaje falsamente popular, plagado de refranes y símbolos pseudoreligiosos o fusiles de la tradición pero sin sustancia, y ya saben a quienes me refiero, los encuentran en la boleta electoral, hasta abajo y con letra chiquita.
Los compas zapatistas han dado pasos en el sentido del construir un nosotros nuestro, es decir autónomo, no subordinado a la elite mesiánica liberal. De ahí el cambio de interlocutor para ir más abajo hacia quienes la elite ilustrada ha visto solamente como carne de cañón de la revuelta o de los comicios. Hacia allá, hacia el nosotros autónomo, ha apuntado y debe apuntar el sentido de trabajo desde la Sexta Declaración de la Selva Lacandona hasta la Escuelita Zapatista y estos seminarios. Es la invitación a no reducirnos al activismo, y claro menos a la inacción o a ser una izquierda de consumo que solamente reproduzca lo que se acuña como eslogan arriba y en la centro-izquierda, sino un sujeto histórico autónomo, que tenga su propio análisis de la realidad (no digamos solamente la acción directa sino el pensamiento directo) e incluso su análisis de las tendencias. Y aquí nos ha faltado a los adherentes y simpatizantes de la Sexta más debate, y éste, más fraterno y menos caníbal, e incluso dialogar críticamente con el zapatismo, porque la invitación no es a formar una parroquia y ortodoxias adjuntas, un pensamiento de sacristía de abajo y a la izquierda equivalente al de marquetin del arriba y a la centro izquierda, sino un pensamiento crítico. Sin embargo, en general, nos ha faltado madurez; además de la inhibición de que cualquier crítica, por fraterna que sea, pudiera ser aprovechada por la contrainsurgencia, digamos como una entrevista a John Berger fue usada alguna vez por Poniatowska y La Jornada, traicionado a su entrevistado. La crítica, donde quiera invocada pero por nadie soportada, es tan sucia, fea y mala como nosotros, creo que La Crítica debe ser adherente a la Sexta. Por ello estos espacios son para el diálogo crítico entre pares, espacios propios, nuestros, para escucharnos con la paciencia que el asunto requiere.
Me parece que los zapatistas hoy a esto nos invitan: a decir claramente cómo vemos el panorama: si también percibimos la tormenta que ellos ven, el diluvio que decía Karel Kosík que venía, y qué pensamos acerca de todo eso. Así que trataré, estoy tratando, de articular mi voz con los pensamientos de compas que han participado junto a los zapatistas desde la Sexta y aún antes y han visto tanto la fuerza como las fallas de las iniciativas zapatistas, y sobre todo porque desde la Sexta no solamente son fallas de los zapatistas sino de todos nosotros. Junto a la mayor virtud que hemos mostrado, que es sobrevivir y perseverar, lo cual no es poco con el país bajo ataque, con los pueblos zapatistas resistiendo el cerco contrainsurgente, percibimos la insuficiencia para construir un nosotros más amplio, más fuerte, más articulado. Entre otros síntomas vemos la asimetría entre pueblos indios, algunas pocas organizaciones y el resto que nos hemos debatido en la falsa disyuntiva entre el miedo al verticalismo y el espontaneísmo más frágil. Configurarnos como un nosotros antisistémico es tarea necesariamente de organización; hay riesgos, pero el peor de todos es no organizarnos y dejar que nos barra el diluvio. Los zapatistas están mostrando un afán de llamar incluso a quienes no hemos sido campeones de la ortodoxia. Están buscando propiciar un diálogo plural, porque antes ha sido insuficiente. El dialogo y el escucharse mutuos se han visto interrumpidos por la violencia y el tener que resistir en lo inmediato. Hoy México es un pueblo herido, una gran parte de él es víctima directa o indirecta de la violencia del poder y el dinero organizados criminalmente, pero nuestra fuerza, pensamiento, acción y organización no son aún visibles para muchos, y en muchos casos se ha percibido el ruido del teléfono descompuesto y no lo que realmente dicen los compas y decimos todos; sin olvidar a los sinvergüenzas como Guillermo Almeyra que han mentido y puesto en boca de los zapatistas cosas que jamás dijeron. Habría que pensar en un medio impreso o una serie de medios impresos que puedan llevar más allá de las publicaciones virtuales la palabra, la pluralidad y diversidad de los que somos, el debate abierto y esclarecedor. La Sexta nacional e internacional tiene que embarnecer y constituir una presencia que pueda retar al sistema y ser un referente de lucha para los muchos inconformes. Lo decía el difunto Bolívar Echeverría: la Sexta está señalando el monocultivo de una forma hegemónica de hacer política y pugnando por las otras formas de hacerla. Rebasando la perspectiva de las anteojeras liberales que no ven más allá de las urnas, desde La Sexta tenemos que abrir la política, abrirla al pensamiento, la voz, la palabra, la presencia y la lucha de quienes nos habíamos negado a ver o que simplemente no habíamos sido capaces de ver: no sólo quienes ya están organizados, sino aquellos cuya digna rabia busca el nosotros con el cual arriesgarse y compartir objetivos de lucha. Los familiares de nuestros compas desaparecidos de Ayotzinapa son el claro ejemplo, de su dolor han sacado el coraje y la dignidad de luchar. Como ellos hay muchas víctimas, tantas como esa masa de agraviados que mucho temor inspiraban al difunto Julio Scherer en la entrevista que hizo al finado Marcos en Xochimilco en 2001. El escenario que dibujaron en esa entrevista l@s zapatistas ya está aquí; hoy nos dicen que en el horizonte otean una tormenta y nos preguntan cómo lo vemos nosotros. Sin hacer una consulta, me parece que muchos contestaremos: “está cabrón”. En ese escenario, lo que vemos menos dibujado y perfilado es un nosotros a la altura del reto. En esto espero equivocarme, pero si no crecemos, en fuerza, en sabiduría y en organización, vamos en desventaja. Así que es urgente tejer e incluso reconstruir o remendar, para seguir la metáfora del tejido. Comenzando por hacerlo entre los propios adherentes. Un claro pase de lista: ¿quiénes se reclaman aún de la Sexta y reconocen su compromiso y a nosotros como compañeros? Y una política de reagrupamiento, de buscar las coincidencias que nos permiten ser uno y diversos: incluso con aquellos que diferencias no graves nos hayan distanciado. No es una tarea de coyuntura, es nuestra manera de prepararnos para lo que viene, para que podamos decir, ser y luchar como un nosotros; “firmes y dignos”, como decía un personaje de una película que mucho le gustaba a la compañera Marta de los Ríos, otra de nuestras muertas y nuestros muertos cuya memoria nos compromete.

La asimetría entre las organizaciones indias y comunitarias y los colectivos adherentes y simpatizantes que tratamos de no despegarnos de las y los compas, pero que estamos lejos de alcanzar a embarnecer para ser cuerpos más sólidos y nosótricos (usando el neologismo de Lenkersdorf), no se debe a que unos sean mejores y otros seamos peores: es el resultado de nuestras historias, nuestra herencia del colonialismo y la resistencia. El desprecio colonial hacia los indígenas los separó, los excluyó y de esa manera también les dejó cierta distancia, una asimilación menor, casos de excepción, al estilo Benito Juárez, son la confirmación de la regla, donde la inclusión y asimilación significó aculturación. A los pueblos indios esa exclusión les permitió en mayor o menor medida conservar su cultura comunitaria; en cambio, a los sectores oprimidos, humillados, también colonizados pero incluidos de modo subordinado en el proceso asimilador del mestizaje (un hecho sobre todo cultural, encabezado por la lengua castellana y emblemático de la construcción artificial de un modelo de nación “moderno”, con rasgos conservadores y liberales) no fuimos tratados con las distancias que permitieran un mayor resguardo de nuestra cultura indígena; sino que nos pasaron por el proceso castellanizador y luego mexicanizador desde el modelo criollo. Pero tenemos el ejemplo de los compas tojolabales (seguimos basándonos en el libro mencionado de Lenkersdorf), quienes fueron peones acasillados durante el periodo que ellos llaman el baldío, y ahora han ido reconstruyendo su tejido comunitario y depurando los elementos de autoritarismo del acasillamiento, en el capitalismo real colonialista. Así tenemos que proponernos rehacer comunidad, con una revisión crítica de nuestros usos y costumbres, propios o asimilados, pero depurándolos del patriarcalismo, la guerra contra el mundo natural y los elementos funcionales al capitalismo que se han instalado y operan en muchos de nuestros modos de hacer.
No podemos depender solamente de las convocatorias zapatistas: en el marco de la Sexta podemos y debemos fortalecer lazos locales, regionales, nacionales e internacionales. Así que sin suplantar a los compas, cuya iniciativa nos convoca hoy, tenemos que organizarnos local, regionalmente, y ser presencia antisistémica en todo el país, y eso incluye todas las iniciativas que formen, construyan, sujeto social colectivo, nosótrico. Reiteramos: los compas, creo ver, nos necesitan más cómo compañeros maduros en diálogo que como perennes discípulos. Los zapatistas han emprendido un proceso formativo, de construcción, con la Escuelita Zapatista, y otras organizaciones del país parecen también voltear hacia la importancia de los proceso formativos, cada cual según su modo y su tradición, pero tienen que ser procesos no meramente informativos y organizadores en la coyuntura, sino constructores de un sujeto colectivo democrático capaz de sobrevivir, luchar y proponerse objetivos a largo plazo. Sin embargo, en el plazo mediano y el inmediato, el agravio contra el pueblo, los pueblos, las comunidades, los barrios, las organizaciones, las distintas generaciones de mexicanos y mexicanas, es un agravio que nos reta y exige respuesta. Trabajar con miras tanto al plazo largo, en el cual los pueblos indios son expertos, y en los plazos más inmediatos, en el cual los integrantes de la llamada sociedad civil hemos venido enfangándonos, requiere poner al día nuestras herramientas y aún nuestros entendimientos teóricos. Además de rebasar el kit de pensamiento del Instituto Nacional Electoral, que los analistas más convencionales acostumbran, tenemos que elaborar un claro retrato del enemigo. No es únicamente lo que el andamiaje teórico liberal (y cierta perspectiva anarquista) ve: el Estado, sino también el capitalismo, pero no solamente el capital leído en la perspectiva marxiana más ortodoxa, sino el patriarcado, y además, como lo saben los compas indígenas, el colonialismo de una manera de leer y manipular el mundo (llamada “occidental”) que está en perpetua guerra de conquista y exterminio contra los pueblos y contra la naturaleza. Estas aristas han sido tocadas en la Sexta, y no representan meramente un trabajo intelectual para abordarse en un curso, o un taller, o una temporada de intenso estudio: son la tarea que nos reta, que nos obliga a ser un sujeto colectivo, plural, amplio, diverso, que integre en su entender y en su estrategia de acción una manera de enfrentar todos esos factores que se suman, más por simultaneidad y retroalimentación que por complot, en esa suerte de tormenta perfecta que los compas zapatistas divisan en el horizonte. Tenemos que ser mucho más que un Arca de Noé para defender y salvar al sujeto social hoy mascarado, torturado, desarticulado, porque también estamos obligados a preservar los elementos vitales, históricos y culturales para que el mundo que sigue no sea más pobre y brutal, como parece dibujar la tendencia de la guerra y el desprecio por lo viviente, sino el mundo de la oportunidad para nuestros mejores sueños y valores, los de la música de la lucha, como decía el finado relator de los cuentos de Viejo Antonio.
Los compas zapatistas han seguido convocando en el marco de la Sexta Declaración y no han propuesto una declaración nueva; así que a menos que nos dieran la sorpresa con un documento de convocatoria nuevo, en el marco de La Sexta que nos compromete, tenemos que convocarnos a transitar del yo (o del colectivo y organización donde estamos) al nosotros que encare la tormenta, el diluvio, para que juntos logremos derrotar a lo que sea que salga de ahí.
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