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27 de julio de 2012

Son las armas, pero no sólo las armas.

Por Michael Moore.
Traducción: Jorge Anaya/La Jornada.

Amigos:


Desde que Caín enloqueció y mató a Abel, siempre ha habido humanos que por una razón u otra pierden la cabeza en forma temporal o definitiva y cometen indecibles actos de violencia. Durante el primer siglo de nuestra era, el emperador romano Tiberio gozaba despeñando a sus víctimas desde un risco en la isla de Capri, en el Mediterráneo. Gilles de Rais, caballero francés aliado de Juana de Arco en la Edad Media, se volvió loco un día y acabó asesinando a cientos de niños. Apenas unas décadas después Vlad el Empalador, en Transilvania, tenía innumerables modos horripilantes de acabar con sus víctimas; en él se inspiró el personaje de Drácula.

En tiempos modernos, casi en toda nación hay un sicópata o dos que cometen homicidios en masa, por estrictas que sean sus leyes en materia de armas: el demente supremacista blanco cuyos atentados en Noruega cumplieron un año este domingo; el carnicero del patio escolar en Dunblane, Escocia; el asesino de la Escuela Politécnica de Montreal, el aniquilador en masa de Erfurt, Alemania… la lista parece interminable. Y ahora el tirador de Aurora, el viernes pasado. Siempre ha habido orates y siempre los habrá.

Pero he aquí la diferencia entre el resto del mundo y nosotros: ¡aquí ocurren DOS Auroras cada día de cada año! Por lo menos 24 estadunidenses mueren cada día (de 8 a 9 mil por año) a manos de gente armada, y esa cifra no incluye los que pierden la vida en accidentes con armas de fuego o los que se suicidan con una. Si los contáramos, la cifra se triplicaría a unos 25 mil.

Eso significa que Estados Unidos es responsable de más de 80 por ciento de todas las muertes por armas de fuego en los 23 países más ricos del mundo combinados. Considerando que las personas de esos países, como seres humanos, no son mejores o peores que cualquiera de nosotros, entonces, ¿por qué nosotros?

Tanto conservadores como liberales en Estados Unidos operan con creencias firmes con respecto al "porqué" de este problema. Y la razón por la cual ni unos ni otros pueden encontrar una solución es porque, de hecho, cada uno tiene la mitad de la razón.

La derecha cree que los fundadores de esta nación, por alguna suerte de decreto divino, les garantizaron el derecho absoluto a poseer tantas armas de fuego como deseen. Y nos recuerdan sin cesar que un arma no puede dispararse sola; que "no son las armas, sino las personas, las que matan".

Por supuesto, saben que están cometiendo una deshonestidad intelectual (si es que puedo usar esa palabra) al sostener tal cosa acerca de la Segunda Enmienda porque saben que las personas que escribieron la Constitución únicamente querían asegurarse de que se pudiera convocar con rapidez una milicia entre granjeros y comerciantes en caso de que los británicos decidieran regresar a sembrar un poco de caos.

Pero tienen la mitad de la razón cuando afirman que "las armas no matan: los estadunidenses matan". Porque somos los únicos en el primer mundo que cometemos crímenes en masa. Y escuchamos a estadunidenses de toda condición aducir toda clase de razones para no tener que lidiar con lo que está detrás de todas esas matanzas y actos de violencia.

Unos culpan a las películas y videojuegos violentos. La última vez que revisé, las cintas y videojuegos de Japón son más violentos que los nuestros, y sin embargo menos de 20 personas al año mueren por armas de fuego allá, ¡y en 2006 el total fue de dos! Otros dirán que es el número de hogares destrozados lo que causa tantas muertes. Detesto darles esta noticia, pero en Gran Bretaña hay casi tantos hogares de un solo padre como acá, y sin embargo, por lo común allá los crímenes con arma de fuego son menos de 40 al año.

Personas como yo dirán que todo esto es resultado de tener una historia y una cultura de hombres armados, "indios y vaqueros", "dispara ahora y pregunta después". Y si bien es cierto que el genocidio de indígenas americanos sentó un modelo bastante feo de fundar una nación, me parece más seguro decir que no somos los únicos con un pasado violento o una marca genocida.

¡Hola, Alemania! Hablo de ti y de tu historia, desde los hunos hasta los nazis, todos los cuales amaban una buena carnicería (al igual que los japoneses, y los británicos que dominaron el mundo cientos de años, cosa que no lograron plantando margaritas). Y sin embargo en Alemania, nación de 80 millones de habitantes, se cometen apenas unos 200 asesinatos con armas de fuego al año.

Así que esos países (y muchos otros) son iguales que nosotros, excepto que aquí más personas creen en Dios y van a la iglesia que en cualquier otra nación occidental.

Mis compatriotas liberales dirán que si tuviéramos menos armas de fuego habría menos muertes por esa causa. Y, en términos matemáticos, sería cierto. Si tenemos menos arsénico en la reserva de agua, matará menos gente. Menos de cualquier cosa mala –calorías, tabaco, reality shows– significará menos muertes. Y si tuviéramos leyes estrictas en materia de armas, que prohibieran las armas automáticas y semiautomáticas y proscribieran la venta de grandes magazines capaces de portar millones de balas, tiradores como el de Aurora no podrían dar muerte a tantas personas en unos cuantos minutos.

Pero también en eso hay un problema. Existen montones de armas en Canadá (la mayoría rifles de caza), y sin embargo la cuenta de homicidios es de unos 200 al año. De hecho, por su proximidad, la cultura canadiense es muy similar a la nuestra: los chicos tienen los mismos videojuegos, ven las mismas películas y programas de televisión, y sin embargo no crecen con el deseo de matarse unos a otros. Suiza ocupa el tercer lugar mundial en posesión de armas por persona, pero su tasa de criminalidad es baja.

Entonces, ¿por qué nosotros? Formulé esa pregunta hace una década en mi película Masacre en Columbine, y esta semana tuve poco que decir porque me parecía haber dicho hace 10 años lo que tenía que decir, y no parece haber servido de mucho, excepto ser una especie de bola de cristal en forma de película.

Esto es lo que dije entonces y lo que volveré a decir hoy:

1. Los estadunidenses somos increíblemente buenos para matar. Creemos en matar como forma de conseguir nuestros objetivos. Tres cuartas partes de nuestros estados ejecutan criminales, pese a que los estados que tienen las tasas más bajas de homicidios son por lo regular los que no aplican la pena de muerte.

Nuestra tendencia a matar no es sólo histórica (el asesinato de indios, de esclavos y de unos a otros en una guerra "civil"): es nuestra forma actual de resolver cualquier cosa que nos inspira temor. Es la invasión como política exterior. Sí, allí están Irak y Afganistán, pero hemos sido invasores desde que "conquistamos el salvaje oeste" y ahora estamos tan enganchados que ya no sabemos qué invadir (Bin Laden no se ocultaba en Afganistán, sino en Pakistán) ni por qué invadir (Saddam no tenía armas de destrucción masiva ni nada que ver con el 11-S). Enviamos a nuestras clases bajas a hacer las matanzas, y los que no tenemos un ser querido allá no gastamos un solo minuto de un solo día determinado en pensar en la carnicería. Y ahora enviamos aviones sin pilotos a matar, aviones controlados por hombres sin rostro en un lujoso estudio con aire acondicionado en un suburbio de Las Vegas. Es la locura.

2. Somos un pueblo que se asusta con facilidad y es fácil manipularnos con el miedo. ¿De qué tenemos tanto miedo que necesitamos tener 300 millones de armas de fuego en nuestros hogares? ¿Quién creemos que va a lastimarnos? ¿Por qué la mayoría de esas armas están en hogares de blancos, en los suburbios y en el campo? Tal vez si resolviéramos nuestro problema racial y nuestro problema de pobreza (una vez más, número uno en el mundo industrializado) habría menos personas frustradas, atemorizadas y encolerizadas extendiendo la mano hacia el arma que guardan en el cajón. Tal vez nos cuidaríamos más unos a otros (he aquí un buen ejemplo de esto).

Eso es lo que pienso acerca de Aurora y del violento país del cual soy ciudadano. Como mencioné, lo dije todo en esa cinta y si gustan pueden verla aquí y compartirla sin costo con otros. Y lo que nos hace falta, amigos míos, es el valor y la determinación. Si ustedes están listos, yo también.

24 de julio de 2012

Declaración de la Cruz Negra Anarquista de Denver por el asesinato en masa en el complejo de cine Aurora Century 16.

Tomado de: La Voz dxel Anáhuac 2012.


Enviado: 23 de jul de 2012
NOTICIAS ANTI REPRESIVAS http://abajolosmuros.jimdo.com/

La redacción de esta declaración es motivada por los rumores que circulan por Internet acerca de que la persona que supuestamente ha disparado a más de 70 personas en una sala de cine de Aurora el 20 de julio era un miembro de la Cruz Negra Anarquista de Denver. Estas afirmaciones son a todas luces falsas y maliciosas. James Holmes no es miembro de la CNA Denver, ni es conocido por nosotros de ninguna manera. No debería de ser dicho, pero lo vamos a decir de todos modos: Los miembros de Denver ABC, junto con los anarquistas que hemos conocido, nunca toleraremos la matanza calculada e intencional de la gente al azar. De hecho, estamos activamente trabajando detener estos trágicos y horribles actos de violencia a nivel sistémico.

Como residentes de Denver fue con tristeza conmoción y horror que los miembros de nuestro colectivo se despertaron el 20 de julio de 2012, por las noticias de un tiroteo en una sala de cine en las cercanías de Aurora, que dejó 12 personas muertas y heridas a unas 59 personas. Muchos de nosotros pasamos el día con ansiedad, escuchando las noticias, preguntando si conocía a alguien que había sido herido, o peor aún, asesinado. Mientras el día avanzó y empezamos a ser capaces de reconstruir algunos de los detalles del tiroteo, las emociones eran altas. Hemos escuchado atentamente como miembros de la familia describían ver a sus hijos fusilados, y aquellos de nosotros que son padres abrazamos a nuestros hijos cerca de nosotros, llenos de temor y desesperación inmensa. Todos nosotros pasamos nuestro día lleno de amor y empatía por aquellos que habían sufrido semejante tragedia.

Mientras la mañana se convirtió en tarde, nuestra conmoción y el horror se vieron interrumpida por la alarma y la ira, ya que fuimos notificados de que un grupo de personas estaban usando twitter y foros en línea para unir nuestra organización con el presunto agresor, James Holmes. Lo que parece haber comenzado como una entrada de blog en línea de un blogger muy sombrío de extrema derecha de que el sospechoso era un "anarquista de bloque negro", se había disparado en un alegato de que el asesino era un miembro de la Cruz Negra Anarquista Denver. Es con vehemencia que queremos dejar algo claro No sólo James Holmes no es miembro de la Cruz Negra Anarquista Denver, sino que ninguno de nosotros le conoce.

El rumor que une a nuestra organización a este individuo parece provenir de Lucas Rudowski, el fundador de We Are Change, una organización derechista basada en la teoría de la conspiración que encuentra sus raíces en los primeros días del Tea Party y desde entonces se ha enganchado dentro del movimiento Occupy Wall Street. A las 03:21, él llevó a cabo el siguiente tweet: "esto va a salir en el HSH pronto, pero mis amigos en Denver me dicen que James Holmes fue parte (sic) de la Cruz Negra Anarquista en Denver”.

Esta afirmación errónea y maliciosa nos cayó como un saco de ladrillos. Nos quedamos impactados. Horrorizados. Asqueados. Este Tweet fue "viral" en cuestión de momentos, difundidos a través de los elementos de la conspiración de Occupy y el movimiento Libertario en twitter y luego a los foros en línea. No sólo eran anarquistas los vilipendiados y condenados, si no que nuestra organización específica se convirtió, y sigue siendo, un objetivo.

Ningún intento se hizo de dar ninguna prueba para la reclamación. Al igual que los supuestos agentes del Estado y miembros de los "grandes medios" que Lucas Rudowski y muchos de We Are Change reclaman que están luchando en contra, se hizo una afirmación imposible de verificar, con ninguna investigación o evidencia fundamental, y declarada como un hecho. Esto es peligroso, irresponsable y refleja las tácticas del FBI.

Aunque Lucas ha eliminado esta afirmación, y ha dicho que estaba "mal", el daño ya está hecho. Una vez que el rumor se inicie en el Internet, es casi imposible de extinguir. Hemos recibido varios correos electrónicos y solicitudes de información pidiendo los comentarios de los medios de comunicación, y en nuestro blog recibió 20 veces su tráfico diario tradicional. Y no parece estar hundiéndose en el corto plazo, pues nuestro nombre está ahora asociado con el asesinato en masa.

We are Change, como organización, es un grupo que se desarrolla desde respuestas simples a preguntas complejas. Con la lógica de la conspiración velada y el antisemitismo, los problemas de nuestra sociedad no se deben a complejas relaciones sociales, económicas y políticas, como el capitalismo, el proyecto de Estado-nación, la supremacía blanca o el patriarcado, sino que son sólo los problemas creados por cocos como enemigos, como "la Fed" o "el Club Bilderberg" o "el Nuevo Orden Mundial" o "los Judios". En vez de realmente hacer preguntas difíciles y tratar de construir un verdadero análisis complejo de por qué las cosas son como son, es más fácil lavarse de cualquier culpa por ser parte de una relación social replicada y culpar a las oscuras figuras "detrás de la cortina".

Esta lógica unidimensional se aplicó a la tragedia en Aurora. En lugar de un análisis que realmente tiene por objeto investigar las complejas relaciones y condiciones que conducen a acontecimientos trágicos como el asesinato en masa, es más fácil culpar a un grupo reducido de personas. En este caso, CNA Denver. De esta manera, Lucas y otros de We Are Change se pueden lavar las manos de cualquier responsabilidad social. No puede ser un fenómeno social complejo... tiene que ser el trabajo de una organización secreta!

Puede ser que hayamos sido capaces de considerar esta la única razón de que Lucas y otros en We are Change eligieran a nuestra organización para apuntar con sus acusaciones: que era una opción fácil. Sin embargo, esta no es la primera vez que Denver ABC ha sido objeto de neutralización por We are Change.

En diciembre, Denver ABC interrumpió su papel como el equipo legal de Occupy Denver después de repetidos incidentes de hostigamiento y confrontación física con los miembros del capítulo local de We Are Change. Esto culminó en un evento donde los miembros de We Are Change gritaron a un miembro de Denver ABC que estaba dirigiéndose a una multitud que ella era un "miembro de la CIA".

Lucas Rudowski y We Are Change escogieron este momento, al igual que todos los analistas políticos hacen, para atacar a sus enemigos políticos y trabajar para neutralizar y desacreditarnos: parte táctica Cointelpro de hacer acusaciones sin fundamento, sin prueba alguna, y parte la postura política.

Lucas y We Are Change están escupiendo en los cuerpos de aquellos que perdieron sus vidas con estas tácticas torpes, y tratan de usar la tragedia de otra persona para hacer crecer su propio poder político por el refrito de viejos desacuerdos con un enemigo político.

Sin duda, We are change no están solos en este tipo de acciones. Ya se trate de los de la izquierda institucional, presionando por el control de armas, o los de la derecha presionando por mas poderes policiales o un fortalecimiento de los re-fundamentalistas valores religiosos, los hacks de todos los bandos del espectro político están luchando para impulsar sus propios esfuerzos para asegurar el poder a expensas de aquellos que murieron sin sentido en ese cine oscuro de Aurora.
Y al final, todas estas personas pierden el bosque por los árboles. Vivimos en una cultura insana y violenta. Una que está fundada sobre el genocidio en masa y la esclavitud. Vivimos en una cultura que celebra a los generales genocidas como "héroes de guerra", en el entrenamiento militar que ocurre en las escuelas, donde los niños son criados desde las más jóvenes de las edades a querer ir a conquistar y ocupar otros países. Vivimos en una cultura donde siempre es más fácil que la gente tenga armas de fuego que obtener tratamiento de salud mental, donde la única respuesta que nadie parece tener de cómo esta situación podría haber sido tratada gira en torno a la cuestión de las armas de fuego. Ninguno de nosotros ha oído que una sola persona haya hablado en cualquier medio de comunicación, incluyendo medios alternativos, sobre la cultura de la violencia que nos rodea, o sobre el acceso a la atención de la salud mental o servicios sociales necesarios. Toda esta charla se centró en las armas de fuego: si para su prohibición, o asegurarse de que el Estado se vuelve más.

Que quede claro, esto no es un llamado para el control de armas. Los miembros de Denver ABC hemos sido muy claros en nuestra postura sobre la tenencia de armas y el derecho a defender a las comunidades e individuos de la violencia. Sin embargo, aun como defensores de la propiedad de armas como un medio de defensa propia, no podemos dejar de preguntar por qué es que nadie ha iniciado una conversación en torno a otros aspectos de este complejo fenómeno social. ¿Por qué los asesinatos en masa afectan a nuestras comunidades? ¿Por qué este nivel de violencia ocurre en un ciclo regular? ¿Por qué alguien que le dispara a un cine es vilipendiado (con razón) en una ciudad donde se alza una estatua de celebración de un hombre que masacró a las personas indígenas por decenas de miles a pocos metros de la ciudad y el edificio del condado?

Hasta que empezamos a tratar de examinar efectivamente las complejas relaciones sociales, y hacer preguntas difíciles, que también pueden acusarnos a nosotros mismos como contribuyentes activos a este espectáculo violento de una sociedad, preguntas que nos pueden conducir a un análisis crítico de toda nuestra cultura y forma de vida, nunca podremos tener alguna respuesta sobre cómo prevenir estas tragedias horribles. De hecho, cuanto más tiempo se evite hacer estas preguntas, y forjar una visión compleja y crítica de la sociedad de locos en que vivimos, las tragedias más a menudo de este tipo va a producir.

Como miembros de la Cruz Negra Anarquista de Denver continuaremos en nuestro trabajo para construir una sociedad libre, justa y liberadora de nuestros pensamientos de pie con las víctimas de esta horrible tragedia.


En duelo y rabia,
CNA DENVER 21 de julio 2012.
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