4 de mayo de 2010

LA LUCHA DE LAS MUJERES DE ATENCO :: Una visita al Taller de Noviolencia / 1.


Es el 3 de junio de 2009, Doña Trini del Valle, Catalina González y Marta Pérez, asisten a la Cátedra Henry David Thoreau, de la Facultad de Filosofía y Letras, para platicar con los estudiantes, quienes están muy entusiasmados con la visita; Doña Trini viene a recibir, de manos de los estudiantes, extractos de la autobiografía de Gandhi, en el ambiente hay cierto nerviosismo por parte de los alumnos, una estudiante intercambia unas palabras antes de comenzar la sesión.

ESTUDIANTE: Pienso en la gran condena de 112 años a Don Nacho que justo coincide con la exoneración a Echeverría; entonces, aquí la reflexión es “quien se atreva a cuestionar al Estado va a sufrir sus consecuencias, y aquel que lo defienda, aun con la sangre, va a estar siempre impune” es una imagen simbólica que me ha movido mucho en este tiempo porque es muy dolorosa.

DOÑA TRINI: Si es una realidad aguda que nos ha tocado vivir (Dice, carraspeando un poco) Esta realidad social nos exige una respuesta, no el silencio, la pasividad, o el sometimiento, o bajar la cabeza, sino exige una respuesta y yo creo que se la exige más a quien más recibe y en este caso como estudiantes están recibiendo muchos conocimientos y la sociedad reclamamos esos conocimientos de los estudiantes para que hagamos algo.

En medio de la breve charla surge nuevamente el silencio, al parecer está todo listo para comenzar la entrevista; el maestro Pietro Ameglio habla de sus alumnos:

PIETRO: (Ellos) Van a ser los luchadores que siguen atrás, hemos trabajado mucho en construir juntos, no sólo en recibir todo lo que dice el maestro; es un buen desafío para realizar una buena reflexión con ustedes que son nuestras maestras ¿Qué más enseñanza de resistencia civil? Nadie más que Atenco nos pueden enseñar esta zona central de México y de todo el país: ¿cómo resistir?, ¿cómo humanizar nuestra vida el día de hoy? Ustedes son las maestras; hay que aprender de una forma constructiva, la idea es que organicemos juntos la reflexión, tenemos mucha ilusión, muchas ganas de aprender, de escuchar; a ver si podemos hacer algo juntos hacia adelante; por eso quiero que ellos mismos construyan. (Se dirige a los estudiantes) Aprovechemos porque esto es oro. No sé, a lo mejor empezamos por entregar el material que tenemos preparado.

Una estudiante asiente, se levanta presurosa y entrega el sobre amarillo que contiene el material sobre Gandhi.

-Lo que hicimos fue transcribir extractos de la autobiografía de Gandhi, para los compañeros de Atenco; con esta acción también nos dimos cuenta que un libro es un arma muy importante.

Ameglio, pide que la entrega sea más pausada, menos acelerada y que no nos venzan los nervios lógicos que produce una visita tan especial.

La estudiante hace la observación de que cada uno de ellos colaboró con un capítulo para la entrega de este material; para romper un poco la tensión se bromea un poco sobre las personas que toman fotografías. Ya más relajados, los alumnos agradecen la visita.

DOÑA TRINI: Cuando el compañero Pietro me comentó de esto que nos iban a entregar, traemos tantas cosas en la mente, tantos quehaceres, que lo comente así muy brevemente con los compañeros; les dije que nos iban a entregar algo de Gandhi, de este personaje que aunque no hemos leído al cien por ciento se sabe cómo llevo a cabo su lucha, su resistencia sin violencia. Pues, se les hará llegar a los compañeros y a Nacho, y ojalá les de tiempo de regresarla y no se las quiten antes, porque esto también para nosotros es una maravilla, algo muy valioso, ¿qué les puedo decir?; venimos a compartir con ustedes y a aprender juntos, porque también ustedes nos enseñan mucho a nosotros que iniciamos este camino por una injusticia; muchas cosas quizá ustedes no saben cómo nos formó, pero igual nosotros no sabemos todo lo que vienen a aprender aquí, que para nosotros es muy valioso; entonces, venimos a aprender juntos, a escucharlos y a reflexionar también juntos, gracias a todos ustedes que pusieron, decimos nosotros, “un granito de arena”, unas líneas para que esto se lleve a cabo; nosotros siempre señalamos que las cosas no las podemos hacer solos, siempre será con los demás, por eso muchas gracias. Y bueno, primero nos vamos a presentar; los medios siempre nos presentan, algunas veces para decir que somos lo peor, aquí entre nos, le vamos más a los medios alternativos, de lo contrario ¿qué sería de nosotros?

Catalina es la primera en presentarse; se pone de pie y sonríe calurosamente:

CATA: Buenos días a todos, soy Catalina González Rosas la esposa de Felipe Álvarez Hernández que esta junto con Ignacio del Valle. Les doy las gracias por todas estas cosas bonitas que nos han dado; yo soy una mujer de muy pocas palabras, pero estoy muy agradecida con todos ustedes, con su escuela tan bonita, por mandar esto a nuestros presos, muchas gracias.

Marta está serena, su expresión es a la vez suave y firme.

MARTA: Mi nombre es Marta Pérez Pineda de la comunidad San Francisco Acuexcomac del municipio San Salvador Atenco. Hemos aprendido a caminar, a hacer una lucha pacifica, por más que los medios de comunicación criminalicen nuestra lucha y nos estigmaticen como los violentos, como los macheteros, no es verdad. Lo que nosotros traemos de nuestros pueblos es la cultura de valores, de respeto, de convivencia y es de ahí de donde ha surgido nuestra fuerza para luchar a pesar de todo. Y en este momento quiero mencionar unas palabras que Nacho desde el penal ofrece para todos nosotros cuando se entera de la represión, nos manda decir “no odien”, y tiene mucha razón, porque el que odia se convierte en una persona destructiva, en cambio el que ama, el que ama sus raíces, su tierra, su historia y ama la lucha entonces es más fuerte, y traemos esa lucha de nuestros pueblos.

Doña Trini, sonríe, juega un poco con sus dedos sobre la banca, se sienta más cómoda y se dirige al auditorio.

DOÑA TRINI: Mi nombre es María Trinidad integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, esposa de Ignacio del Valle y madre de América del Valle; ella es una estudiante de la carrera de pedagogía, y siempre que me encuentro con jóvenes así como ustedes, como América, con esos sueños de cambiar el mundo, de cambiar nuestra forma de vida; de saber que tenemos derechos y que no son respetados, yo recuerdo mucho a América, la recuerdo a diario; anhelo verla nuevamente entre todos ustedes y pensando en que sus sueños los vamos a realizar. Nosotros dijimos que queremos un mundo nuevo, queremos también este mundo y para poder cambiar el mundo tenemos que cambiar nosotros de conciencia; pensar “¿qué somos?” Ahora podemos conversar, podemos convivir, quizá en otro momento no lo habría hecho, porque siempre fui una persona muy tímida y me aterraba sola, me aterraba estar en público; precisamente por eso no hice una carrera, porque yo estudie la primaria y una compañera me… yo permití que me inhibiera, porque uno lo permite, pero me decía ¿vas a estudiar la secundaria? Yo estaba muy ilusionada a pesar de que mis padres eran muy humildes y de muy bajos recursos, mi madre siempre se preocupaba porque nos preparáramos y anhelaba que yo tuviera una carrera; entonces cuando estábamos por salir de la primaria una compañera me dijo: “no, yo te recomiendo que no estudies la secundaria porque ahí, si tú no sabes te van a pasar ante el pizarrón y ante todos tus compañeros te van a poner en vergüenza, no vayas, si no sabes, ahí te van a castigar” y antes en los castigos te hincaban con un tabique en cada mano. Supo bien lo que hizo ella, yo pienso ahora, porque era mi ilusión querer estudiar, querer saber y como yo era muy penosa, muy tímida, dije: “yo no me voy a exponer a que me vean los muchachos que yo no sé, que me vean que no voy a saber contestar algo; no quiero ir a la escuela” y me cerré a que yo no quería ir a la escuela y no quise estudiar la secundaria; dos años después empezó la telesecundaria y mi madre todavía pidió a los que iniciaron que hablaran conmigo y me convencieran para que estudiara, y yo dije: “no quiero estudiar y no quiero estudiar”, bueno, mi madre dijo: “pues no quieres estudiar pero aquí no te voy a tener de floja y te vas a ir a estudiar a La Asegurada” no sé si lo han escuchado o no, pero es un lugar donde dan talleres, y te vas a aprender corte, florería, repostería, primeros auxilios. A todo eso me mandó mi madre, porque dijo: “aquí en la casa no te vas a quedar”; y todo eso aprendí, pero no estudié la secundaria; yo la estudie después de que decidí unir mi vida con Nacho; él me animó porque estaba impulsando junto con otros compañeros, como por el 77, alfabetizada, y además daban cursos de secundaria y preparatoria abierta, entonces, yo hice la secundaria estando ya con él. Les digo esto porque hoy podemos estar juntos, hoy podemos mirarnos a la cara, lo puedo hacer ya sin sentir esa pena; porque, como decimos en el pueblo, me chiveaban los muchachos; sí, de verdad, yo sentía que me miraban y sentía feo, ¡y qué bueno que hoy lo puedo hacer! y que yo me sienta en familia con ustedes y además los sienta como parte mía, como esos jóvenes a los que debemos atender porque son los que tienen ese sueño tan grande de cambiar este mundo, y les digo que para cambiarlo tenemos que empezar nosotros por cambiar, por entender qué época estamos viviendo tan difícil. Aquí no podemos tener a ningún funcionario, a alguien que a la mesa lleva buenos alimentos, que en su casa tiene todo lo mejor, tiene todos los servicios; nosotros no podemos estar conviviendo así, porque a lo mejor ni siquiera en confianza nos sentiríamos; como cuando te sientas con alguien y te ponen cubiertos y los tienes que utilizar porque es una norma utilizar los cubiertos. Tenemos que ser como somos y si nos vamos a educar de otra manera también es valido, pero primero que nada estando concientes de qué es lo que queremos, cómo lo queremos, cómo lo vamos a lograr, de esa manera sencilla. Tenemos que ser humildes, primero que nada ante los demás, nosotros siempre decimos que mientras más sabes más humilde, más sencillo debes de ser para que te puedas dar a entender ante los demás; porque de lo contrario (Menea la cabeza). Hay estudiantes que terminan su carrera, llegan a su profesión y la ropa no importa, pueden usar traje, pueden vestir bien, eso no importa, creo que lo que importa es lo que llevamos dentro, cómo vemos las cosas, cómo vemos a los demás. Entonces muchachos, aquí estamos para escucharlos; nos encanta estar con los jóvenes porque ellos nos dan la fuerza, yo siento la fuerza de ustedes aunque, como comentábamos con la compañera, ya llevemos un caminito recorrido. Por eso, en lugar de decir: “Ay es que ya no puedo, con 55 años ya no puedo caminar ni puedo aprender”, no, creo que ahora, en esta época y con todo los que estamos viviendo, es cuando más nos dan ganas de aprender, de aprender de los demás porque muchas cosas no las sabemos. Esto que hoy venimos a compartir, ¿cómo resistimos?, lo qué hoy estamos viviendo, fue precisamente por una injusticia que se nos sigue cometiendo y que no sólo nos han cometido a nosotros sino la han cometido a todos nuestros hermanos de los diferentes estados de nuestro México, violaciones a los derechos humanos, violaciones a las garantías individuales en todo aquel que sabe, que esta claro que tiene derechos y que se atreve a decir: “yo tengo derechos y quiero que sean respetados” sucede con nuestros hermanos de Chiapas, que día con día hay violaciones, que día con día hay represión, con Oaxaca que nuevamente vuelve a ser atacado, Morelos, Veracruz… por todos lados existe esto, pero por todos lados hay resistencia, porque si no ya estaríamos aniquilados todos y sometidos todos; así es que aquí estamos para platicar un poquito como lo que somos, como personas sencillas, tan comunes y corrientes como cualquier otro.

Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.

No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...