San Salvador Atenco: Un pueblo tranquilo con inquietudes.
Al iniciar la intervención de los estudiantes, uno de ellos quiere saber cómo era Atenco, su comunidad, antes de que se iniciaran en la lucha. Doña Trini responde:
DOÑA TRINI: Atenco antes era como cualquier otro pueblo; si es cierto que había gente con inquietud, entre ellos Ignacio, de decir, de hacer algo por mejorar nuestra comunidad; para que hubiera drenaje, para que hubiera una casa de cultura, un auditorio; decíamos: “si no hay oportunidad de ir al cine, de ir a pagar una cuota alta y no todos, además, pueden salir, ¿por qué no abrir aquí un auditorio donde haya proyecciones también?” o la biblioteca popular que se formo con el kilómetro de libros. Inquietudes de ese tipo, mejorías para la comunidad y claro, desde entonces ya se venía el alza de Catastro en donde te subían el predial; era preguntarnos “¿por qué nos suben la tarifa si lo que ganamos no da para eso?” Creo que todo nace también de preguntarnos “¿por qué esto?” “¿por qué lo otro?” Y de ahí surgen muchas cosas. Atenco era una comunidad tranquila que se podía vivir en paz con las características que hay en cada lugar, porque, a pesar que somos un municipio, cada lugar tiene sus particularidades; ahí se fomenta, a la fecha, el respeto, los valores de cada familia, el respeto de cuando caminas por la calle y no pasas a la gente por alto; saludas: “buenos días”, “buenas tardes”; yo recuerdo a mis hijos cuando empezaron a crecer, que me decían: “mamá, pero por qué saludas a todos” y yo decía: “es una costumbre que hay aquí” Eso no quita nada, puedes dar la mano o simplemente “buenos días”, “buenas tardes” y no te quita nada. Era una comunidad tan tranquila donde sí surgían esas inquietudes por mejorar a la comunidad; pero no había nada de que “te queremos quitar la tierra”, “te queremos meter ahí un proyecto aeroportuario”; era una comunidad muy pacífica; hasta ahora lo es, en el sentido de la gente, de los habitantes, de que no hay agresión hacia nadie; pero sí sufrimos la violencia del gobierno, y la violencia no la hicimos nosotros, no ofendemos ni violentamos utilizando nuestras herramientas de trabajo que es el símbolo por la defensa de la tierra; quien violentó a la comunidad, quien violentó el Estado de Derecho fue el gobierno, porque jamás fuimos y ofrecimos nuestras tierras, no lo llamamos y le dijimos: “mira a ver que podemos hacer”. Antes del 2001 era una comunidad tranquila, pacífica en ese sentido, nadie peleábamos nada porque sabíamos que las tierras nos pertenecen y existe a la fecha ese respeto, aún a pesar de que algunos se quedaron del lado del gobierno, cuando la defensa de la tierra, aún así hubo respeto a la gente que decidió no defender la tierra; dijimos: “no son ellos nuestros enemigos, el enemigo es el gobierno, ya lo identificamos perfectamente; el enemigo ni es tu vecino, ni es tu pariente. ni es tu hermano que esta en contra de lo que nosotros defendemos”, Hay respeto hacia el que decide luchar y hacia el que decide no hacerlo, porque a lo mejor no ha encontrado ese motivo, porque a lo mejor no se ha dado cuenta que nosotros somos individuos que tenemos derechos y que no tenemos que estar sometidos por nadie, y no lo tenemos que hacer por medio de la violencia; la palabra, la razón y el derecho son las armas que hemos utilizado para luchar en contra de estos proyectos que tratan de imponer. Atenco es eso, una comunidad pacífica, una comunidad con costumbres, con identidad, con tradición; precisamente hace dos días se llevaron a cabo dos mayordomías que es parte de la tradición del pueblo, dos mayordomías que se hacen en la Iglesia y que se llevan como es, como siempre. Hoy en la actualidad tratamos de unificarnos; en los eventos que realizamos siempre tratamos de llamar a todos, esto es para todos, no es únicamente para el Frente de Pueblos, “hermanos”, les decimos, “hermanos, ustedes, que incluso no están de acuerdo o no están adheridos a un movimiento, no son los enemigos, vamos a unificarnos y a vivir nuestra vida cotidiana como siempre”, pero claro, ahora ya sabiendo que sí tenemos derechos y que los podemos defender. Eso es Atenco, una comunidad que también tiene sueños, que también tiene jóvenes que tienen sueños, que también tiene niños que hoy ya dicen que Zapata defendió la tierra y que Atenco defendió la tierra y que hoy dicen “vamos a jugar a que tu eres el campesino y nosotros los granaderos” y empiezan a jugar y cuando ya se ven muy feo, porque los campesinos les dicen “asesino, violador” dicen “ya no queremos ser granaderos, no, no, mejor ya no jugamos así”, porque los niños lo vivieron, vivieron esta represión. Yo recuerdo las palabras de la mujer de un familiar, cuando estaba en ese lugar, que decía: “no maten a mis hijos, no los maten”, porque de ahí lo sacaron a él y casi lo matan a golpes y la mujer se esconde debajo de la cama junto con cuatro niños que tenía ahí y estos salvajes levantan la cama y encañonan a todos y ella suplica “no los maten, tengo a mis hijos”. ¡Ay, eso te llega y te causa mucho dolor y también mucho coraje! Yo no sé que sería de nosotros si no tuviéramos sangre en las venas, si no nos doliera el dolor de los demás. ¿Qué sería de nosotros? No seríamos nada, creo que seríamos unos parásitos que no servimos para nada; por lo menos decir, “hermano, no estas solo, aquí estamos; mujer, no estas sola, y ese dolor que te hicieron pasar, ese dolor lo sentimos también nosotros” Pero además aquí, creo que lo más importante de todo es que podemos convertir ese dolor en coraje; el coraje es fortaleza, Hasta pareciera que es una receta; no, no es una receta, es algo que se va viviendo y algo que se va sintiendo y que cuando tú te das cuenta ya estás viviendo otro momento, hoy nosotros estamos viviendo otro momento al que inicia el 22 de el octubre de 2001 en la Defensa de la Tierra; hoy estamos viviendo otro momento y es cada vez más difícil… Pero, bueno, ya me extendí mucho y también tenemos que escucharlos y escuchar a las compañeras.
Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.
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