Palabras finales: “Abuelo, no vamos a permitir que nos quiten la tierra”
Han pasado casi 3 horas, hay una inquietud silenciosa entre los estudiantes, han escuchado mucho para reflexionar y aunque se podría alargar más la charla, es tiempo de terminarla.
PIETRO: Bien, yo creo que por el tiempo de ustedes. (Hace un ademán para expresar que es momento de terminar la sesión) Esto daría para más, porque hemos aprendido mucho y humanizado también, no tenemos palabras para agradecerles, nos ponen en un gran desafío, de no aflojar sino cada vez avanzar. Nos queda mucho por reflexionar por crecer todos, hemos tenido un gran privilegio.
La pequeña hija de una estudiante le entrega los dibujos, que durante la plática estuvo haciendo, a las mujeres de Atenco. Todos se conmueven con la pequeña de al menos cuatro años.
MARTA: Si como adultos sentíamos el peso de organizarnos ante un decreto de expropiación y de decir “ya nos quitaron las tierras, ¿qué vamos a hacer para recuperarlas?”, pues los niños también se organizaron, y cantando marcharon desde Acuexcomac hasta Atenco con pancartas; incluso, un niño entre tanta bulla tomo el micrófono y habló, y como no le ponían intención habla más fuerte y dijo “¿Me pueden poner atención por favor?” Él ve al abuelo y le dice “Abuelo, no vamos a permitir que nos quiten las tierras” y esas palabras las recordamos porque en esa marcha cantamos, una marcha muy bonita en la que los niños tomaron conciencia, esos niños si en 2001 tenían siete años, ahora ya tienen 14 o 15 años, y tienen esa semilla que representa la tierra y del lema Zapatista: Tierra y Libertad.
TRINI: Bueno, algo así muy puntual que yo pido para todos los alumnos es que, un día platicando con Nacho de todo lo que ha pasado, no platicamos exactamente todo, esta todo un poquito restringido, a Nacho yo directamente no le he dicho “Nacho, yo viví esto, tu hijo le paso esto, a tu hija esto otro, las compañeras fueron violadas”, no, no hemos platicado nada, porque la primera vez que vi a Nacho yo iba a la defensiva, claro, ya sabía que en ese lugar te iban a quitar la ropa, te iban a revisar todo; entonces iba a la defensiva. La primera vez que lo visité que fue al año y medio, entré y a la hora, después de pasar muchos filtros, hay que pasar varias puertas bien aseguradas, cuando uno llega a la ultima parte en donde hay que quitarse la ropa, yo recuerdo que me la quité así con mucho coraje y me la quité toda y se la di así a la custodia, muy enojada, y me dice “se la pone y se la quita una por una cuando yo diga, no cuando usted diga”. En ese momento sientes que quieres hacerle no se que cosa, te quedas con esa rabia, dice: “no es cuando usted diga, es cuando yo diga, y se la vuelve a poner y vaya dándome una por una y despacio”; finalmente vi a Nacho y me sorprendí, porque de repente yo decía “¿es Nacho?” Esta chiquito, pero yo lo veía más chiquito y me dice “¿cómo estás?” Él siempre muy tranquilo, le digo, “Bien ¿y tú? te veo muy bien”; es increíble que no sabes qué decir, se comporta uno como tonto, yo no sabía ni que decirle; me molestó mucho ver cómo lo someten, porque ahí te lo presentan no de frente, ellos tienen que estar agachados con las manos hacia atrás hasta que ellos den la orden de que ya pueden levantar la cabeza. Entonces de las veces que yo he ido a visitar a Nacho, que no han sido muchas, hemos comentado acerca de la situación que se esta viviendo, decimos que necesitamos seguir fomentando en nosotros el origen de dónde venimos, de la comunidad que somos, ¿cuándo nace esta comunidad?, que los niños de Atenco conozcan su historia, porque muchos, nosotros mismos sabemos que somos originarios y que hay costumbres y antes comíamos muchas cosas originaria de Atenco, pero hay otras cosas que no sabemos, que hay que estudiar más atrás todavía. Nosotros queremos ahora que los niños estudien, sobre todo hoy que esta en riesgo la tierra, que los niños sepan bien cuál es su origen, ¿qué es Atenco?, ¿cómo es que vives en esa comunidad?, ¿que costumbres, que esto, que lo otro? Nacho ha hecho esta petición a otros estudiantes y ojalá y ustedes pudieran hacer esta investigación, sabemos que hay que estudiar mucho, hay que investigar, que nos toca a nosotros también, pero miren ahora por andar de revoltosos ya no podemos hacer esa investigación, no tenemos tanto tiempo de sentarnos, de meternos a estudiar bien a los libros; pero es muy importante, porque si los niños conocen su historia, si conocen su identidad y están estrechamente unidos, van a seguir amando a nuestro pueblo, porque hoy somos nosotros los que estamos resistiendo y ahí estamos y decimos no nos vencemos pero va a llegar un día en que la misma naturaleza nos va a vencer, porque no siempre vamos a vivir; pero queremos irnos no sin dejar eso, que los niños estudien y que, a parte de lo que ellos quieran ser, conozcan bien su identidad, porque muchos quizás por no conocerla, quieren invitar a alguien a su pueblo, y si tu pueblo esta feito, o en tu pueblo hay todavía animales y corre por ahí el excremento del animal, te da pena invitar a la gente, eso es, te da pena tu identidad; esta es mi identidad, claro, estoy estudiando, me estoy preparando por tener una vida mejor, por tener una vida digna, pero eso no quiere decir que me de pena invitarte a mi casa, estas son mis condiciones y las digo porque yo las viví, mis condiciones eran precarias con mi familia, sin embargo, aunque tenía unas tablas, yo trataba de darle el toque bonito, hay que ponerle una colcha, una sabana para aparentar que es un sillón, hay que poner en la pared un dibujo, una rosa, no sé, un cuadro; nosotros soñamos y queremos lo mejor, todos queremos lo mejor, pero a veces no hay los recursos. Pero aun así, podemos hacer algo lindo. Entonces esa es la petición compañeros, jóvenes estudiantes, que pudieran decir algo acerca de Atenco, casi casi como una tesis, que no es nada fácil, pero si, háganlo; se van a enamorar de Atenco y no sólo de Atenco porque después van a decir, ahora queremos saber de tal y tal. Y eso es lo que nos hermana, la lucha nos ha hermanado pero también nos hermana en los vínculos que hemos tenido con ustedes como estudiantes, porque sabemos que así como hay quienes en este momento, y digo “en este momento” porque a lo mejor después le va a interesar, hay quienes no les interesa nada saber de problemas sociales, porque dicen: “nosotros queremos vivir bien”, “queremos vivir en paz”, aunque no puede haber paz si no hay justicia social; pero en este momento a muchos no les interesa esta parte de “¿qué pasa con nuestro México?”, “¿qué pasa con los que se atreven a defendernos?”; pero hay otros que sí les interesa en este momento y ya lo están viviendo y hay que contagiar a todos; nosotros también aprendemos de ustedes, muchas cosas, que pues ya nos atrevemos a hablar. Y bueno, ya nada mas les quiero comentar una experiencia, que le estaba comentando a Emma (Una de las estudiantes), que fuimos a Chiapas al centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas y fuimos a ver una fortaleza Cata y yo. Es una maravilla y nosotros siempre decimos que Otro mundo es posible y ahí pudimos ver que sí es cierto, que Otro mundo es posible porque créanme que todo lo que tocábamos, todo lo que caminábamos, nuestros compañeros lo han fabricado, lo han hecho con sus manos, que si es cierto, necesitamos recursos económicos para invertir, pero la otra parte es la mano de obra que podemos dar y además aprender para después, venir y decir, “yo aprendí a hacer una mesa y lo aprendí a hacer con bajos recursos pero se hizo bien”. Es la universidad de la tierra, Cideci, es algo muy bonito que yo pienso que cada uno de nosotros sabemos hacer algo cuando nos lo proponemos, nosotras hoy decimos que las mujeres tenemos nuestro objetivo es crecer juntas. No es que hoy Trini se suelta hablando y le tienen que decir “ya cálmate”. No, Martita siempre nos ha dado cátedras, o bien, hoy Cata dice “Yo no sé hablar pero sí puedo hacer algo”, y tan sabe agarrar el machete qué hoy mírenla. Nosotras hoy decimos que todos esos conocimientos que cada una tenemos, tenemos que compartirlos y crecer juntas, crecer aprendiendo; por ejemplo que vamos a hacer un grupo de mujeres pero no para demostrarles a los hombres que podemos, que la mujer puede; no, no es eso, es para demostrarnos a nosotras mismas que vamos creciendo, que esta lucha también nos ha permitido descubrirnos a nosotras mismas, que podemos hacer lo que antes no lográbamos hacer, lo que antes no habíamos querido; que, si bien es cierto que eso nace de una necesidad, hoy lo estamos haciendo y queremos seguirlo aprendiendo, queremos que ustedes lleven talleres al pueblo, que la universidad salga al pueblo, porque la realidad esta afuera, no esta aquí adentro, aquí solo venimos a la teoría y a aprender: sí leemos y hay que presentar trabajos y temas, pero la práctica esta afuera, aquí no. Porque cuando ustedes se vinculan con la gente y van a sus domicilios y ven realmente las necesidades que existen es cuando dicen: “Aquí sí estoy aprendiendo y aquí sí estoy sirviendo a la gente”. No la podemos sentir si no la vemos, si no la conocemos, si no vemos su forma de vida, no la podemos sentir hasta que estamos en esa situación. Esa es la invitación que todos aquellos que sepan hacer algo y si tienen algún tiempo libre, pues adelante muchachos, los esperamos en Atenco. Este también es el aprendizaje como mujeres, que somos muy inteligentes, nos gusta hacer cosas y somos capaces de muchas cosas y no para decirle al hombre “Mira, puedo más”, porque entonces se convertiría en lo otro, sino para decir “Me siento segura de crecer juntos, me siento segura de caminar juntos porque no camino detrás de ti, camino junto a ti” Y yo creo que esa es la igualdad que buscamos que tan eres capaz tú, como tan capaz soy yo, y que si formamos una familia, buscamos la igualdad entre ambos, entonces esa es la petición muchachos estudien y nos dicen quienes se apuntan para que los niños se acerquen.
Transcripción y corrección: Paloma Ayala, Pietro Ameglio y Amérika Moreschi.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario