Por Carlos Herrera/Mirada Sur.
San Cristóbal de Las Casas, Chis. 25 de Septiembre. Al momento de cantar una canción que durante años interpretaron juntas Cecilia Flores Pérez y Concepción Avendaño Villafuerte, entonces amigas, policías municipales al mando de la ahora alcaldesa coleta le propinaron una golpiza a Concepción Avendaño, defensora de los derechos humanos, y a su hijo Amado, de 7 años de edad, nieto del periodista Amado Avendaño Figueroa, quien también fuera defensor de derechos humanos.
La agresión ocurrió la tarde del 25 de septiembre, en el contexto del segundo informe de gobierno de Cecilia Flores, quien antes de su mandato fuera amiga íntima de la periodista y defensora agredida.
Concepción Avendaño se encontraba caminando por el centro de la ciudad cuando observó que una comisión de padres de familia del Cendi protestaba en el Andador de Santo Domingo contra la instalación de una gasolinera a 30 metros de la guardería, porque no quieren otro ABC en San Cristóbal de Las Casas. Gaspar Molina, funcionario municipal, dijo a los padres de familia que formaran una comisión para dialogar y ellos solicitaron que estuviera de acompañante Concepción Avendaño, en calidad de defensora de derechos humanos.
Al entrar al Teatro Zebadúa, designado como recinto oficial para el Segundo Informe, agentes municipales permitieron el ingreso de la comisión, pero a la defensora le taparon el paso cuatro guaruras vestidos con guayabera, impidiéndole incorporarse a la reunion de la comisón de manifestantes.
Ella relata que entonces buscó un enchufe para su celular y fue a buscarlo atrás del escenario del Teatro Zebadúa, ya que conoce muy bien la estructura del inmueble, pues, en su juventud fue actriz y al estar cargando su celular, Gaspar Molina y otro policía con guayabera le informó que iniciaría el acto, por lo que les pidió que le permitieran desenchufar su celular para incorporarse y bajarse del escenario.
Al llegar a las gradas izquierdas de acceso, Cecilia Flores iba entrando al recinto, por lo que Concepción Avendaño comenzó a cantar la canción de Fito Páez: "Quien dice que todo está perdido,/ yo vengo a ofrecer mi corazón…" que era un código entre las dos, desde el tiempo en que la saliente presidenta era directora de Cultura y Recreación, cuando en ese momento fue atacada por policías.
La defensora de derechos humanos no opuso resistencia, y la bajaron en vilo; al llegar a las gradas de salida hacia el pasillo, comenzaron a agredirla fuertemente y ella comenzó a gritar que no tocaran a su hijo de 7 años, que estaba muy asustado, ya que las agresiones hacia su madre eran frente a el niño.
Los agentes policiacos, del sexo masculino, la maltrataron sin importar que fuera una sola mujer indefensa y pese a que les gritó que a su hijo no lo tocaran; más de 7 policías la aventaron hacia la calle, bajo los chorros de agua; ella desesperada quiso entrar por su hijo y nuevamente la golpearon los agentes.
Como pudo, rescató a su hijo, pero toda golpeada, la dejaron tendida en medio de la calle, bajo los chorros de agua. Concepción Avendaño y su hijo fueron auxiliados por transeúntes. Al niño le rompieron un juguete que acababa de comprar y a ella le destrozaron su teléfono celular, además de resultar con golpes en la cadera y pierna derecha, y su hijo en el pie izquierdo.
Los hechos ocurrieron frente a funcionarios e invitados, con el teatro lleno mientras continuó el informe de Gobierno.

3 comentarios:
Me pregunto qué tan objetivo puede ser este reportaje, cuando solo aparecen versiones de los hechos, de manera "platicada".
¿Por qué eliminaron mi comentario? Creo que no les interesa conocer la objetividad de las noticias que publican. Carlos Herrera es mi amigo, y el hijo de siete años de edad, Amado Rico Avendaño, es mi hijo. Solo estoy poniendo en duda todo cuanto su colaborador recogió del lamentable incidente, ni tan casual ni tan lamentable para Concepción, pues del conflicto se alimentan sus frustraciones personales. Ese niño, nieto de don Amado Avendaño, no merece el espectáculo.
Roberto, antes que nada, más que una disculpa, una explicación: en La Otra Chilanga los comentarios no se publican inmediatamente, pasan por un equipo muy pequeño de compañerxs que determinan si se publica o no; las razones de porqué no publicaríamos un comentario estriban entre si son insultos al proyecto o amenazas al colectivo, mensajes proselitistas para con cualquiera de los partidos políticos legalmente existentes y descalificaciones ad hominem contra nuestros colabor@ctores y colabor@ctrices. Con tu primer comentario no sucedió ninguna de estas situaciones; simplemente, no lo habíamos visto y por ello no había sido publicado; de allí que publiquemos también tú segundo comentario.
Ahora bien, nos interesa la objetividad de las noticias que publicamos; pero, en honor a la verdad, no creemos que tal objetividad exista: los medios de comunicación oficiales o privados defienden los intereses políticos y económicos de una clase o un sistema o ambos: los que están en el poder; a quienes hacemos La Otra Chilanga nos interesan las historias, exigencias, demandas... en fin: la palabra que se nace entre quienes han sido desposeídxs, burladxs, reprimidxs, explotadxs.
Dicho lo anterior, en lo que respecta a la nota de Carlos Herrera te pedimos como un favor, en nombre de la objetividad que quisieras que tuviéramos y de la amistad que dices tener con el mismo Herrera, que le digas que hemos publicado su nota y que le damos el crédito correspondiente a él y al medio en el que trabaja, y que si se retracta de lo que ha escrito o, simplemente, desea que no publiquemos su nota en La Otra Chilanga se dirija directamente a nuestra redacción, ya con un mensaje a: otrachilanga@gmail.com, ya con un comentario en esta mis entrada.
Por otra parte, si consideras que la información está siendo sesgada te invitamos a que nos compartas tu versión de los hechos; pero, eso sí, queremos dejar en claro dos cosas: la primera, que la versión que pones en tela de juicio es la de quien dices es tu amigo: nosotrxs estamos replicándola; la segunda, que si el artículo que nos envíes incluye descalificaciones ad hominen o insultos como tu dicho sobre supuestas "frustraciones personales" de nuestra compañera Concepción Avendaño no te lo publicaremos; si tienes un asunto personal que arreglar con ella, La Otra Chilanga no es el espacio para ello: eso sería el verdadero espectáculo que su hijo, el de ambos, no merece. Te exigimos, pues, rigor, seriedad y respeto; si quieres un debate lo mejor es que éste sea con altura y dignidad, ¿no lo crees así?
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