Por: Asamblea Feminista Yucatán / Animal Político.
Actualmente en el estado de Yucatán existe un contexto de
criminalización hacia las activistas y defensoras de derechos humanos.
Tras la manifestación del día 28 de septiembre, en el “Día internacional
para la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe”, el
alcalde Renán Barrera Concha difundió, a través de sus redes sociales,
un video en el cual refiere que el Monumento a la Maternidad fue
vandalizado por feministas y anunció que la presentación de una denuncia
ante la Fiscalía General del Estado. Esto ha sido acompañado de
represión, discursos de odio a cargo de los medios de comunicación, y
criminalización hacia las defensoras de derechos humanos.
Desafortunadamente, esto no es nada nuevo, ni el uso desproporcionado
de fuerza pública, ni la persecución a personas defensoras de derechos
humanos. Estos mismos elementos han estado presente en otras luchas que
continúan hoy, como lo son la lucha de los pobladores de Homún, la lucha
por el matrimonio igualitario y nuestra lucha, la lucha por los
derechos de las mujeres, en específico, la lucha por el aborto legal,
seguro y gratuito.
Desde el inicio de funciones del actual gobierno del Estado,
encabezado por el gobernador Mauricio Vila Dosal, hasta la actualidad,
se ha reportado la represión de la protesta social, así como la
persecución y criminalización de personas defensoras de derechos
humanos.
En el caso de la lucha de los pobladores de Homún contra el
otorgamiento de permisos para la construcción de una granja porcícola
sin consultar al pueblo y sin una Manifestación de Impacto Ambiental
(MIA), en septiembre de 2018 se manifestaron pacíficamente, realizando
una clausura simbólica de la megagranja.
Mientras esta protesta se llevaba a cabo, inspectores de la
Procuraduría Federal de Protección al Ambiente clausuraron ilegalmente 5
cenotes cuyos encargados eran líderes del movimiento que se oponía a la
instalación y operación de la megagranja. Debido a esto, exigieron el
retiro de los sellos.
Al mismo tiempo, quince camionetas antimotines y más de cien
elementos de la policía estatal llegaron al lugar, reprimiendo a las
personas que exigían sus derechos como personas indígenas mayas.
Respecto a la lucha por el matrimonio igualitario, recientemente
activistas fueron expulsados del recinto donde se llevaba a cabo la
Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz, cuya sede fue la capital
yucateca; esto bajo el argumento de que sus registros habían sido
bloqueados por “seguridad”. Cabe mencionar que aun cuando desde el
inicio del evento había presencia policial y de militares, posterior a
la denuncia de los activistas se observó la presencia de militares en la
zona de ingreso al Centro de Congresos.
Esto resulta especialmente contrastante tomando en cuenta que el
Matrimonio Igualitario fue un tema sobre el cual se pronunciaron
conferencistas e invitados como Diego Luna, Joy Huerta y Ricky Martin.
Meses antes, el legislador local Felipe Cervera declaraba
públicamente que activistas de la comunidad LGBT+ “solo son 4” y que,
además, estaban “bien ubicadas”. Esto después de la interposición de dos
amparos, uno por la negativa del Congreso a legislar en materia del
matrimonio igualitario, en desacato de lo ya establecido por la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, y otro porque esta votación se realizó
mediante cédula (de forma secreta).
En nuestro caso, durante la protesta del #28s se encontraban
policías armados, que si bien al principio se mantuvieron al margen y
eran aproximadamente 6 agentes, conforme el tiempo pasaba el número de
agentes aumentó, comenzaron a empujar a las mujeres encargadas de la
seguridad, tomando fotos y vídeos de todas las mujeres en general, aun
cuando se les explicó que mantuvieran distancia al ser una manifestación
exclusiva de mujeres.
Esto finalizó con amenazas de violencia explícitas y directas de
hacernos daño al término del evento. Es alarmante que inclusive en una
protesta pacífica, en la que no hubo enfrentamientos directos, ni uso de
violencia y en la que se reclamaba la garantía de nuestros derechos
humanos como mujeres, los agentes policiales portaban armas largas y en
lugar de protegernos fueron los primeros en pasar por alto nuestras
exigencias.
Además, diversos medios de comunicación locales han participado en
una campaña de odio y desprestigio contra los grupos feministas y
mujeres específicas. Medios que han estado publicando fotos sin
consentimiento, noticias antiguas y de otros estados simulando ser
actuales haciendo referencia a la ya mencionada manifestación,
acompañadas de titulares estigmatizantes en donde se resaltan palabras
como "feminazis", "vándalas" y "radicales".
¿El Gobierno de Yucatán criminaliza la defensa de derechos humanos?
Sí, no solo hemos sido nosotras, también hemos visto la represión
contra activistas por los derechos de la comunidad LGBT+ y activistas
por los derechos de las comunidades indígenas. Lo anterior es una clara
muestra de la represión de la protesta social y de la libertad de
expresión que existe en el estado de Yucatán.
En nuestro caso, ¿ha variado la forma de represión? ¿Por qué la cobertura de medios ha sido distinta?
Sí, no solamente se ha repetido el patrón de uso desproporcional de
la fuerza y persecusión a activistas, en nuestro caso ha sido acompañado
de violaciones al derecho a la vida privada que han dado pie a acoso y
amenazas directas contra las mujeres identificadas en las fotografías
publicadas en distintos portales de noticias. La variable que resalta es
simple, es porque somos mujeres.
En Yucatán esta reacción no es nueva, siempre hemos sido calladas.
Recordemos que la lucha por la autonomía de las mujeres siempre ha sido
reprimida. Elvia Carrillo Puerto fue callada a través de la institución
del Día de la madre en 1922, y justo el Monumento a la Maternidad, que
tanto se menciona en estos días, es un recordatorio de la labor
‘’natural’’ de las mujeres y que fue donada por la “Liga de Acción
Social” Mérida en 1928.
En esta ocasión la prensa ha jugado un papel muy importante, pues
mientras que en los casos de Homún y el matrimonio igualitario la
mayoría de las notas se centran en el relato de sucesos, en nuestro caso
se han empeñado en tener titulares que nos colocan como las enemigas
número uno del Estado por el simple hecho de ser mujeres que reclaman
derechos, tildándonos de vándalas, feminazis, delincuentes, entre otras.
Estas violaciones al derecho a la vida privada han dado pie a acoso y
amenazas directas contra las mujeres identificadas en las fotografías
publicadas en distintos portales de noticias. Además de que la
reproducción de titulares y notas de este tipo deslegitima la lucha,
desvía la atención y constituye discursos estigmatizantes que
criminaliza la labor de defensa de los derechos humanos y lucha por la
autonomía de las mujeres.
En Yucatán definitivamente existe un contexto de criminalización y
persecución con respecto de luchas sociales, en esta ocasión nos
persiguen a nosotras las mujeres, pero también lo han hecho con las
comunidades indígenas y la comunidad LGBT+.
Tanto el gobierno estatal encabezado por Mauricio Vila, así como el
Ayuntamiento de Mérida encabezado por Renán Barrera, deberían cumplir
con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos,
como hemos referido en el comunicado publicado el día 1 de octubre, en
específico la obligación de respetar la protesta social y la obligación
de protección a las mujeres defensoras de derechos humanos.
Leer el comunicado completo: https://es.calameo.com/read/005205436fe7c0bfa0c82

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