Por: Andrea Ana Gálvez /CTXT.
Almudena Hernando (Madrid, 1959) es profesora de Prehistoria
y pertenece al Instituto de Investigaciones Feministas de la
Universidad Complutense de Madrid. Dirigió importantes investigaciones
con grupos indígenas como los Q’echí en Guatemala o los Awá del Amazonas
brasileño. Actualmente trabaja con los Gumuz y los Dats’in en Etiopía.
Su perspectiva arqueológica crítica se centra en entender la
construcción socio-histórica de la identidad. Presenta La Fantasía de la individualidad (Traficantes de Sueños), un libro que ahonda en la organización identitaria de hombres y mujeres desde un enfoque que “mira largo y muy adentro”.
¿Qué aportan las tesis defendidas en su libro La Fantasía de la individualidad a los estudios de género y a la lucha feminista?
Por un lado creo que aporta una mirada que parte desde el origen, de
cómo hemos llegado hasta aquí. Generalmente el feminismo mira al
presente y lucha por la igualdad de derechos ahora y no se pregunta
tanto por qué estamos en esta situación. El libro aporta una mirada
histórica, pero también una mirada a cómo nos construimos subjetivamente
los seres humanos. Me pregunté qué es lo que nosotras, aunque
seamos feministas, tendríamos que modificar para que cambiara el orden
social y desde luego qué es lo que que tendrían que cambiar los hombres.
El libro no plantea una lucha por la igualdad igualándonos a los
hombres, sino que sostiene que el modelo para la igualdad es el modelo
que desarrollamos las mujeres. O sea, que los hombres tendrían que ser
como somos las mujeres de la Modernidad para poder construir una
sociedad de iguales. Plantea la necesidad de un cambio de paradigma. No
se puede luchar en las condiciones del discurso social que tenemos ahora
por la igualdad sin cuestionar el paradigma más profundo: la
organización identitaria.
Al comienzo del libro sugiere que sería más útil sustituir el
término orden patriarcal por el orden disociado razón-emoción ¿por qué?
El patriarcado parece que es el orden social en que los hombres, por
el hecho de ser hombres, dominan a las mujeres, por el hecho de ser
mujeres. Yo sostengo que esto no es así. El orden patriarcal también ha
sido reproducido por mujeres. Lo importante es que es un orden lógico,
un orden mental. Para mí la clave está en que se valora socialmente todo
lo que tiene que ver con lo individual y lo racional, al mismo tiempo
que se oculta y se desvaloriza lo que tiene que ver con la emoción y con
los vínculos. Si esto lo reproducen los hombres o las mujeres me da
igual, están reproduciendo orden patriarcal. Para conseguir que se
revierta hay que dar importancia al ámbito relacional y a las emociones
vinculares.
El libro se llama La fantasía de la individualidad, el orden patriarcal se mantiene por una ficción. ¿Cuál sería esta fantasía?
La fantasía es la fantasía de la Ilustración, la fantasía es que la
individualidad se puede sostener a sí misma. Que las personas que
construyen su seguridad ontológica a través de vínculos y de comunidad
–como son todas las sociedades cazadoras-recolectoras actuales– son más
atrasadas y menos evolucionadas que los que construyen identidad
individualizadamente. Digamos que el proceso histórico, según la
fantasía, se ha construido de forma que se ha ido pasando de dar
importancia a la comunidad, a dar importancia al individuo. Yo digo que
esto es una fantasía porque no se puede sostener sin un sentido de
pertenencia a una comunidad, es decir, sin la identidad relacional. Si
este proceso hubiera sido, como pretende esta fantasía, se hubiera hecho
evidente la impotencia del ser humano aislado frente al universo.
Vincula un determinado modelo de desarrollo que se consolida
en la Ilustración y que está estrechamente ligado a la dominación sobre
las mujeres. ¿Se puede acabar con el orden patriarcal sin acabar con el
modelo de desarrollo económico capitalista?
No. El orden neoliberal es resultado de una construcción identitaria y
socio-económica patriarcal. El mundo occidental se ha ido construyendo
de forma que los hombres se iban especializando en el control del mundo a
través de la razón (ciencia y tecnología) para producir seguridad, e
iban desvalorizando socialmente lo que hacían las mujeres. La propia
idealización de la ciencia y de la tecnología está asociada
históricamente al orden patriarcal. Precisamente esto se pudo construir
porque las mujeres garantizaron los vínculos. El orden económico
neoliberal que está basado en la individualidad y en la idealización del
conocimiento a través de la ciencia, no se puede separar de su
construcción a través de la dominación de las mujeres, porque al irse
especializando, los hombres dejaron de atender el lado relacional, que
es imprescindible, y por eso necesitaban a las mujeres. El orden
neoliberal es en sí mismo patriarcal.
Entonces llega un momento en el que este orden capitalista necesita que las mujeres se individualicen.
Sí, ellas se individualizan pero no pueden individualizarse del mismo
modo en que lo han hecho los hombres. El lado relacional de los hombres
lo han garantizado las mujeres. Pero las mujeres no pueden ni quieren
dejar de dar importancia, tiempo y energía a la identidad relacional
porque no hay nadie que se la garantice y porque saben que aquello que
da sentido a la vida es sentirla. Lo que da sensación de bienestar tiene
que ver con lo relacional: con los vínculos bien construidos. Las
mujeres tienen que ocuparse de lo relacional para construir su propia
identidad además de la individualizada.
¿Es en ese momento cuando se producen las contradicciones?
Sí, exactamente. Además en la Modernidad, los hombres patriarcales
van a pedir a las mujeres dos cosas contradictorias: que se
individualicen para que entren al mercado de trabajo de
producción/consumo y, a la vez, que no se individualicen para que les
sigan atendiendo a ellos. Esto es otro aspecto de la conflictiva
situación en la que se mueven las mujeres. Ellas tienen que construir
identidad relacional no sólo para satisfacer la de los hombres, sino
para satisfacer también la propia. Escapar un poco del orden patriarcal
consistiría en seguir construyendo una identidad relacional porque es
esencial para sostener los vínculos propios, no para sostener a los
hombres.
Hoy en día las mujeres están intentando avanzar hacia esta
individualidad independiente. ¿Por qué sería deseable para los hombres?
Los hombres también están muy demandados por el orden patriarcal. El
patriarcado, que en este momento se concreta en el neoliberalismo, está
enloqueciendo a todos y también a los hombres. Al hombre se le pide que
sea el más productivo, el que llega más alto, el que tiene más poder, se
les demanda una individualidad constante. Los hombres ganarían mucha
más estabilidad emocional, y ganarían un tipo de identidad que es la más
potente que existe: la identidad de las mujeres en la Modernidad.
Permite desarrollar todo lo que es verdad: desarrollamos nuestros
proyectos vitales porque conocemos nuestros deseos, pero al mismo tiempo
sabemos cuidar a los otros, y esto mismo hace que tengamos bienestar.
Es una identidad que da independencia en tanto que no se depende de
nadie que marque el destino ni se depende de nadie subordinado que
garantice el vínculo. Ganarían la potencia de entender lo que les pasa,
de saber cuidar al otro a la vez que tienen su propio proyecto vital. Es
una relación de igualdad muy enriquecedora.
Cada vez son más mujeres las que están consiguiendo tener
este tipo de identidad que como dice es la más potente que existe, pero,
según algunas autoras, tanto la violencia como la crueldad contra las
mujeres están en aumento. ¿Cómo entiende la situación actual y este tipo
de violencias?
Me parece que hay una reacción patriarcal. Mira lo que ha pasado en
España con Vox, por ejemplo. Cuanto más avanzan las mujeres, más
reacción va a haber desde el orden patriarcal, y esa reacción va a ser
violenta. Porque además los hombres no pueden racionalizar lo que les
pasa contra las mujeres. No pueden racionalizar la rabia, no saben por
qué les pasa. Es una ausencia total de empatía. Cuando las mujeres se
independizan y dejan de garantizar los vínculos de los hombres, estos se
desorientan y reaccionan sin ninguna lógica. Sale una especie de
bestia, porque proviene del agujero negro que las emociones representan
para esos hombres patriarcales. No pueden expresar ese agujero negro de
una forma racional.
El caso de Vox es particular porque se habilitan discursos y
prácticas patriarcales en esa vuelta a modelos identitarios hegemónicos.
Exacto. La prostitución por ejemplo está aumentando también en un
momento en el que es más fácil tener relaciones sexuales que nunca. Los
que trabajan estos temas hablan de que la masculinidad hegemónica se
construye a través de la dominación de las mujeres; como eso se está
perdiendo –porque cada vez las relaciones dentro de la pareja son más
igualitarias– ese plus de dominación se busca fuera, por ejemplo en la
prostitución. Cuando aparecen este tipo de partidos políticos se
legitiman este tipo de dinámicas.
¿Cómo se enfrentan estas violencias en aumento?
Es completamente necesario hacerle frente. Hay que ir consiguiendo
que haya un clamor social y que las luchas feministas sigan actuando.
Una cosa es que Vox, en una propaganda política, diga que está en contra
de la "ideología de género”, y otra es que a la hora de aprobar medidas
concretas contra las mujeres no haya una reacción. Yo no creo que esto
sea mayoritario. El triunfo del orden patriarcal y neoliberal pasa por
otros lados, por cosas mucho más profundas, sutiles y perversas que por
esta gente que hace propuestas tan burdas. Por ejemplo pasa –yo lo estoy
viendo en la universidad– por la neutralización de la crítica social.
Se está reproduciendo el orden patriarcal y lo están haciendo mujeres
también. Esto es mucho más peligroso porque es menos visible que lo que
hace Vox. Por eso insisto en que es un orden lógico: a qué le das
importancia como mecanismo de seguridad ontológica de tu grupo. Y en el
mundo occidental se está dando importancia únicamente a la razón, al
dato, al ser más, a la desconexión emocional, a la irreflexión sobre
nuestra sociedad y sobre el futuro que queremos.
Anuncios como los de Avène y Gilette promueven otro tipo de
masculinidades. ¿Cómo pueden los feminismos contribuir a estos nuevos
modelos? ¿Es el papel de las mujeres?
Es el papel del feminismo, lo desarrollen hombres o mujeres. Me
parece que hay una responsabilidad última que desgraciadamente sigue
recayendo en las mujeres, pero que cada vez hay más hombres que ya son
conscientes de esto. Aunque a los hombres les es difícil reconocer todos
los privilegios de los que gozan. Yo digo siempre: no soy negra, soy
completamente antirracista y, sin embargo, sé que no puedo percibir
todos los vectores de dominación que ha tenido una persona negra, porque
yo no soy negra y estoy en el lado privilegiado de esa relación. Es lo
mismo que pasa con los hombres. Me parece maravilloso que aparezcan
estos anuncios y que los hombres participen. Ellos tienen que sentirse
también responsables de la necesidad del cambio histórico.
¿Cómo se imagina la sociedad del futuro respecto a la igualdad de género y a los lazos comunitarios?
Es una pregunta difícil, porque en este momento hay tendencias muy
contradictorias en la sociedad y no sé cuál va a ganar. Por un lado
están todos los movimientos de mujeres y por otra parte están
apareciendo movimientos de extrema derecha muy xenófobos. No va a ser
fácil romper la tendencia ultraneoliberal mundial, dinámica que es
patriarcal. No sé qué lado va a triunfar. Lo que sí creo es que hay que
seguir luchando.

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