Hermann Bellinghausen.
Los operativos de desalojo violento en las comunidades de Montes Azules, Chiapas, que al parecer no han concluido, “son parte de la estrategia global de ‘despeje’ del territorio de mayor biodiversidad, cubierta forestal y caudales de agua dulce no contaminada, del país y de Mesoamérica”, afirma la organización ambientalista Maderas del Pueblo del Sureste.
La estrategia de despeje y control territorial “de toda
El pasado 18 de agosto, el gobierno federal, en coordinación con el chiapaneco, instrumentó desalojos violentos en la porción centro-norte de Montes Azules, contra los poblados San Manuel (conocido por el gobierno como “Nuevo Salvador Allende”), San Pedro (oficialmente “El Inominado”), y la ranchería El Buen Samaritano, todos habitados por tzeltales, recuerda Maderas del Pueblo.
Como resultado de estos operativos “violatorios en su forma de instrumentación de los más elementales derechos humanos”, hay 33 personas confinadas de forma “absolutamente ilegal”, en locales particulares de la cabecera del municipio
Objetivos frustrados
El estudio señala que el operativo contra San Pedro, poblado por presuntas bases zapatistas, “fracasó en sus objetivos de detener y desplazar a sus habitantes”, quienes a la llegada de los helicópteros policiacos huyeron a la montaña, “donde deben estar sobreviviendo en forma inhumana”.
Los desalojos, así como acciones previas de este tipo y las llamadas “reubicaciones, igualmente realizadas”, son “justificadas” por los gobiernos federal (Secretaría de
Sin negar la “necesaria conservación ecológica”, Maderas del Pueblo expone “que, si bien en la ranchería El Buen Samaritano se venían realizando continuos desmontes con fines ganaderos (motivo por el cual fue expulsado de
Maderas del Pueblo subraya un “paradójico” contraste. Las comunidades toleradas por el gobierno, y usadas junto con los lacandones de Lacanjá contra los demás poblados en la región, son “las zonas de mayor deterioro de vegetación y suelo de la selva”. Es decir, Frontera Corozal y Nueva Palestina, “donde la ganaderización se desarrolla aceleradamente bajo el impulso y complicidad oficial”. Del más reciente reparto de recursos, producto de las “indemnizaciones” por expropiaciones federales “que demagógica e irresponsablemente se han venido haciendo de forma individual, la mayoría del dinero recibido por los ‘subcomuneros’ se aplicó para la compra de ¡ganado!”
La estrategia de despeje y control territorial, “disfrazada de un filantrópico ‘beneficio de la humanidad’, responde a intereses corporativos multinacionales en la ‘conservación ecológica’ con fines de apropiación, mercantilización y multimillonario lucro de los valiosos y estratégicos recursos naturales de esta y otras regiones indígenas y campesinas del país”.
Biodiversidad, cubierta forestal y agua son algunos de los recursos ambicionados por empresas de los sectores biotecnológico y agroalimentario (Monsanto, Pioneer, Novartis, Bimbo); farmacéutico (Pharmacia, Bayer, Pfizer, Adventis); automotor y petrolero (Ford, General Motors, Shell, Federación Internacional Automotriz); embotelladoras (Coca-Cola, Nestlé, Pepsi Cola), y minero (Cemex), “varias de las cuales tienen ya presencia directa o indirecta en la selva Lacandona”.
Foto: Pedro Valtierra.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario