24 de julio de 2008

De invitaciones y deslindes.

El pasado 8 de julio, envié a La Jornada Morelos la que pensé sería mi última colaboración para este diario. Lo hice movido por la indignación que se me fue acumulando tras descubrir una y otra vez que mi palabra no estaba siendo tratada, por decir lo menos, con respeto: no se me publicaba o, cuando ello sucedía, se hacía “corrigiéndome” en cuanto al estilo, cortando los artículos burdamente, poniendo mi nombre al trabajo de otros colegas, retocando lo que les parecía incómodo, etcétera, etcétera, etcétera.

Confieso que lo que traduje como un desprecio a mi pluma, una falta de cortesía para con mis improbables lectoras y lectores y un lamentable signo de autocensura, me significó doblemente: en el plano de lo personal y en el ámbito de lo social. Lo primero, porque aunque reconozco que no soy ninguna personalidad pública, sí me considero parte de la tan manoseada sociedad civil morelense que en la última década en algo ha influido para la creación de proyectos donde voluntades y dignidades se encuentren; como se supone lo es la misma Jornada Morelos.

Lo segundo, porque aunque ésta clase de descuidos se han presentado en diversas ocasiones a lo largo de los casi seis años que tengo escribiendo para La Jornada Morelos, se volvieron una práctica común cuando decidimos ponerle nombre a la canallada que lo mismo se viste de blanquiazul que de tricolor o de amarillo con negro, cuando de lo que se trata es de cercar militar, mediática y políticamente al zapatismo.

En varias ocasiones y de distintas maneras preguntamos si el tratamiento que recibimos respondía a lo que decimos, a cómo lo decimos o a cuestiones de formato, como la extensión de las mismas colaboraciones; pero no obteníamos respuesta alguna. Comprendimos entonces que nuestra voz no tenía ya cabida en este proyecto editorial que tanto queremos y que siempre defenderemos.

Por fortuna, como en otras ocasiones el subdirector de La Jornada Morelos, Jaime Brito, dio la cara por los compañeros jornaleros que acusan de falta de oficio y reiterando que uno de los objetivos fundamentales del periódico es el de “dar voz a los que no la tienen” nos ha brindado las explicaciones del caso e invitado a no abandonar el proyecto fundado aquél no tan cercano 23 de septiembre de 1999 en sus otrora oficinas de Las Palmas.

Cuando comenzamos a publicar en La Jornada Morelos, lo hicimos como parte de las tareas de difusión de la Campaña Continental de Lucha contra el Área de Libre Comercio de las Américas y de las acciones que entorno a ésta llevaríamos al cabo desde los comités nacional y estatal de la misma, en 2002. En aquellos días habíamos ampliado la invitación para que los colectivos, grupos, organizaciones y pueblos que así lo dispusieran nos enviaran su palabra, pues nosotros encontraríamos la manera de darle cabida semana tras semana como hacen articulistas y columnistas de proyectos hermanos.

La actitud de Jaime, dado que nobleza obliga, nos lleva desde luego a guardar para otras lides, con enemigos verdaderos y no con quienes como él demuestran que son nuestros hermanos de lucha, la fuerza de la palabra nuestra; y nos exige también responder de la misma manera, continuando en la entrega de colaboraciones e instando a que las personas, grupos, colectivos y pueblos que deseen nutrir nuestra voz con la dignidad de su rebeldía nos compartan la riqueza de su diaria resistencia para que aquí mismo hablemos de ella.

La convocatoria, cabe aclararlo, está abierta a quienes sueñan, piensan y actúan en la construcción de un mundo nuevo y mejor; aunque, justo es decirlo, tiene como destinatarios especiales a quienes, hombres y mujeres, se organizan abajo y a la izquierda contra la explotación, el despojo, el desprecio y la represión; es decir, contra el capitalismo y su expresión más reciente y criminal: el neoliberalismo.

Así que si ustedes simpatizan con las prácticas gansteriles de la pandilla más grande de mafiosos de este país: el PRI, o se enorgullecen de las ideas retrógradas y el actuar delictuoso e hipócrita de la derecha encabezada por el PAN, mejor absténganse; no perdemos de vista que son ustedes quienes han hecho de México un paraíso para el narcotráfico, convirtiendo nuestras vidas en una pesadilla, y aún tenemos fresco en la memoria l@s miles de perseguid@s, pres@s, asesinad@s y desaparecid@s por razones políticas a lo largo de décadas.

Y si a ustedes se les hincha el pecho con el discurso nacionalista de quienes desde el PRD y sus derivados lácteos se asocian con el prianismo para exterminar pueblos indígenas, repetir las recetas fascistas en el trato para con las y los jóvenes, aliarse con quienes asesinaron a sus compañeros de lucha y, en nombre del libre mercado, destruir patrimonio cultural y dejar en manos privadas servicios como agua potable y gas natural de ciudades que gobiernan; favor también de abstenerse, al fin que, como el Coronel, ustedes también ya tienen quien les escriba.

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