20 de julio de 2012

Y, después de la resaca electoral, ¿qué hacer?

Por Jaime Montejo/Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, A.C.

El 1 de julio se cumplió una de las profecías de la política mexicana, esparcida como exhalación matutina de “Don Goyo” emitiendo gas, vapor de agua y ceniza, en alerta volcánica amarilla, fase 3 (¿Por aquello de los tres últimos fraudes electorales?), que lleva el viento a todos los rincones del ombligo y occidente del país: El regreso triunfante del Partido de la Revolución Institucional (PRI), que en realidad nunca se fue de Los Pinos, y a pesar de la “alternancia” federal iniciada en el año 2006 con Vicente Fox Quezada, candidato del Partido Acción Nacional (PAN), nunca dejó de tener las riendas del Estado mexicano y que de haber llegado al poder Andrés Manuel López Obrador (AMLO), hubiera seguido impávido controlando los hilos invisibles de la guerra y la paz. Hoy, con el presagio de ese día funesto a cuestas, que muchas lágrimas de impotencia e indignación ha arrancado a mucha gente, propia y ajena; la pregunta que muchos nos hacemos es ¿Qué hacer frente a esta coyuntura, tragedia u oportunidad histórica? ¿Brindar por las condiciones sociales que está generando, gritar que todo valió madres, ignorar lo que pasa o continuar con el rumbo que ya señalamos años atrás? ¿Qué hacer? Sobre todo en este momento. Ante la falta de otros movimientos sociales que ya no movilizan a grandes masas, en tantos lugares, al mismo tiempo, con las mediaciones políticas y recursos con los que cuenta: Reto o tentación. O como diría cantinflas y sus sucesores presidenciales, “Ahí está el detalle”.

Compañeras y compañeros que rayan los cincuentas, sesentas e incluso más años, ven en la lucha post-electoral, una de las últimas posibilidades reales de presenciar un gran movimiento social que se acerque o incluso rebase al movimiento del 68, como hasta hace un año algunos de ellos veían al movimiento de víctimas precedido por el poeta Javier Sicilia, y antes en el zapatismo del EZLN: Delirio senil o destino manifiesto, cada quién dirá. Un camino poblado de marchas y levantamientos civiles, “en pos de la revolución social”, o debería decir revolución democrática en su doble acepción de popular y/o perredista… No le hace que haya tendencias mediatizadas y que el programa de lucha se circunscriba al rescate de las instituciones públicas y la apertura de los grandes consorcios informativos, “etcétera”… Total, los contingentes más politizados y avanzados del proletariado urbano y rural, de la ciudadanía, caudillos o aspirantes a Mesías, señalarán la ruta que las masas o ciudadanos, habrán de seguir y ya no el IFE y las demás instituciones electorales.

Algunas respuestas incompletas todavía, son las siguientes: ¿Le apostamos a la defensa del voto para sentar las bases de una nueva forma de relacionarnos con el “partido de estado”, que ya no nos cueste tantos muertos, desaparecidos, encarcelados y criminalizados al por mayor? ¿Nos pronunciamos y trabajamos en la práctica por una nueva reforma política que ciudadanice entre otras cosas, las candidaturas de puestos de elección popular? ¿Nos ofrecemos como el elemento folclórico por excelencia, a pesar de los asquitos morales: Como los toscos travestis de Alberto Hijar, las mujeres con la profesión más liberal y las condoneras de La Soledad? ¿Nos hacemos como que nada ocurrió y nos colgamos un letrero a la espalda que diga al sector de votantes presuntamente defraudado: ¡Te lo dije! Como el comercial del IFE que transmitió la tele y ahora le da la vuelta al mundo en el facebook? ¿Utilizamos a la marabunta universitaria del #YoSoy132, simpatizantes y colaboradores, para sembrar iniciativas político – militares a lo largo y ancho de la nación o tan sólo para fundar El Partido de Andrés Manuel; o le entramos a la enésima refundación de un partido marxista leninista pensamiento Mao Tse Tung, que esté a la altura de los acontecimientos y que cuente con un método y retórica correctos?

Buscamos en la coyuntura post-electoral ¿Restablecer un orden electoral liberal con el derrocamiento o no de la figura presidencial, a través de medios civiles y pacíficos?… ¿Recuperar los alcances de la Constitución Política de 1917?… ¿Refundar el Estado mexicano en manos de un sector progresista de la clase política?… ¿Limarle las uñas al “neoliberalismo” como presumía hacerlo Martita Sahagún, a través de sus labores filantrópicas en la Fundación Vamos México y ahora hacerlo a través del #YoSoy132? ¿Encausar nuestra rebeldía, sin otro origen que el odio a la figura materna? ¿Le apostamos a copar al movimiento estudiantil y social, que se suma a las iniciativas del #YoSoy132, como pretenden hacer algunas organizaciones políticas y partidos de la izquierda reformista, para legitimar al régimen, dándole respiración boca a boca? ¿Nos movilizamos con este sector estudiantil para institucionalizar a cuánto movimiento social, asuma sus tiempos y modos y le otorgue facultades como gestor social post-alternancia? ¿Hacemos a un lado la forma de hacer política del #YoSoy132, porque su activismo ciudadano se queda dentro de las márgenes del régimen burgués? ¡O simplemente, les descalificamos por celos y envidia, como ha ocurrido antes con otros movimientos sociales, e incluso dentro de iniciativas políticas como “la otra campaña”, convocada por el EZLN, de la cuál algunas y algunos de nosotros, somos adherentes a pesar de la adversidad!

Haciendo memoria, el 19 de abril de 1970 se fraguó uno de los fraudes electorales más escandalosos en Colombia, que dio pie al nacimiento de uno de los grupos guerrilleros más beligerantes de los ochentas en ese país… Veinte años después, dicho grupo se desmovilizó y contendió en un proceso electoral, que le costó la vida a su candidato el comandante Carlos Pizarro León Gómez y que forjó a un nuevo sector de la clase política colombiana, igual de oportunista que aquellos que le precedieron… En balde la sangre derramada en esas dos décadas, de ella sólo nos queda “la cadena de afectos” de Jaime Bateman Cayón y la congruencia de comandantes de la talla de Mauricio Castaño Cuellar y sus milicianos del Distrito de Aguablanca en la ciudad de Cali. El 30 de octubre de 2011, Gustavo Petro, ex guerrillero de la misma organización, gana las elecciones como alcalde de Bogotá y se congratula con el presidente Juan Manuel Santos, experto en exterminar movimientos sociales y disidentes políticos: El matrimonio político perfecto entre “alzados” rehabilitados y jefe paramilitar rehabilitante, que legitima una versión del capitalismo que se reproduce en ambiente de guerra desde el 9 de abril de 1948, hace 64 años, día en que fue asesinado otro suspirante presidencial, el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, que arremetió contra la oligarquía liberal-conservadora de su tiempo.

Regresando a México, después de la anterior laguna mental, comento que se ha hablado mucho del fraude electoral fraguado por el PRI, pero no es políticamente correcto mencionar las dádivas, programas sociales y compra del voto por parte de políticos de carrera del PRD capitalino, no sólo entre trabajadoras sexuales de la Merced – Mixcalco, ambulantes, otros gremios urbanos y solicitantes de vivienda. Se habla de las conquistas en materia de derechos sexuales y reproductivos (acceso a la interrupción legal del embarazo y matrimonios entre personas del mismo sexo, entre otras), pero casi nadie menciona que la agenda de los derechos sexuales y reproductivos de la ciudad de México, descansa sobre la explotación sexual que se ha institucionalizado en las estructuras de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), a través de la criminalización de las trabajadoras y trabajadores sexuales, que poco le importaron a López Obrador, cuando fue Jefe de Gobierno en el D. F., como tampoco le interesó despenalizar el aborto y promover las sociedad de convivencia. Casi no se habla que fue AMLO, quien le dio seguimiento a la política priísta que Cuauhtémoc Cárdenas asumió como suya y el peje heredó… consistente en venderle a bajo costo el Centro Histórico a los dueños de este país y sus inmobiliarias, a costa de quienes hicieron con su trabajo mal pagado, este sector estratégico de la ciudad.

Perdernos en las estridencias del conflicto post-electoral, no es una opción para nosotros, nosotras y otras personas que luchamos codo a codo, desde las márgenes oscuras de La Merced, contra la trata de personas con fines de explotación sexual, contra el Sida, el silencio y la discriminación y es muy probable que estemos inmersos en la equivocación. En este sentido estamos de acuerdo con Jairo Guarneros y Rafael Sandoval y compartimos su error de apreciación. Dicha contaminación acústica tampoco es un referente para comunidades indígenas como las de Cherán Michoacán, entre otras que se encuentran en pie de lucha contra el mal gobierno de todos los partidos. De sus comuneros aprendemos todos los días lo que significa la dignidad… Tampoco es un referente obligado para colectivos y organizaciones urbanas cuyos sueños, no fueron depositados en las urnas el 1 de julio, como es el caso del Frente Popular Francisco Villa Independiente – UNOPII. Hace no mucho tiempo, aprendimos de la APPO y las luchas que de allí se desprendieron, un lema que tratamos de practicar todos los días, no siempre con éxito: Unidad en las acciones directas, sin esperar nada a cambio y sin ofrecer otra cosa que no sea solidaridad y apoyo mutuo en la calle. También aprendimos a respetar el silencio zapatista y por ello, no traemos a colación ninguna de sus citas del 2006, por algo no se han pronunciado hasta ahora sobre las elecciones del 1 de julio, ya lo harán y entonces entablaremos otro tipo de comunicación diferente al que en este momento tenemos con el EZLN… Dicha comunicación es algo así como lo que decía el poeta y monje trapense católico, Thomas Merton, referente a entablar un diálogo con “Dios” (sic), a través del silencio. El asunto sobre la inexistencia de dios, complica este argumento sobre los alcances del silencio, trátese de la divinidad o del EZ… o de un cuadro psicótico, en cualquiera de los casos.

Lo que pasa es que en Brigada Callejera, seguimos siendo anacrónicos en nuestros planteamientos, situación que no hemos querido corregir, porque nuestros tiempos no son los tiempos del capital y su dominación. Hace más de 22 años, cuando dimos nuestros primeros pasos en esto de la prevención del Sida como una práctica de la libertad entre trabajadoras-res sexuales, figuras como Patricia Uribe (funcionaria especializada en Sida y cooptación de ONGs) y Marta Lamas (feminista reformista –así de autoproclama-, quien reivindica a las “prostitutas” como trabajadoras sexuales), señalaban que lo nuevo era hablar de derechos laborales de las trabajadoras sexuales y no de esclavitud sexual, que eso ya estaba en vías de extinción, que hablar de padrotes induciendo a la prostitución a menores de edad o manteniendo en cautiverio a madres prostituidas, era anacrónico, nos señalaban una y otra vez hasta el cansancio que casos como el de “las poquianchis”, que secuestraban y asesinaban a esclavas sexuales al amparo de la impunidad y la protección de las más altas esferas del poder político, sanitario, militar y policiaco de la época (los años sesentas del siglo XX), estaba en franco proceso de desaparición.

Hoy, es anacrónico y políticamente incorrecto hablar de derechos laborales de las trabajadoras sexuales, cuando la moda en el discurso señala que hay que hablar y actuar solamente en función del combate a la trata de personas y guardar silencio intencional en torno a la violación de derechos humanos de las trabajadoras sexuales en los operativos anti-trata de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), como lo ha hecho hasta la fecha la antropóloga citada, entre el mundanal ruido de la política chilanga. Reivindicar el derecho al trabajo de quienes se ganan la vida con sus genitales, no sólo es considerado un error de apreciación, sino que da pie a la sospecha de que quien ello plantea, legitima en su quehacer cotidiano la trata y la explotación sexual. Proveer servicios de salud sexual y condones marca Encanto, es suficiente para que un proyecto comunitario, genere sospechas sobre sus verdaderas intenciones. Por ello, en este momento le damos la razón a algunas de nuestras detractoras feministas: Seguimos pensando a la antigüita y nuestra política de alianzas no nos da para más que el respeto total hacia quienes convergen y se identifican con el #YoSoy132 y en todo caso, la unidad en las acciones directas en las que coincidamos. Nuestra intención nunca va a ser tratar de copar su lucha. Tampoco trataremos de confundir a quienes nos rodean, sobre la relación que tengamos con “los 132”, ya que abstenerse de participar en una estructura organizacional, hacerlo como observadores o simples periodistas comunitarios, responde a una política de relaciones exteriores. Es probable que por ello nos tachen de hacerle la mancuerna a la ultra-derecha, como en el pasado (2004), Eduardo Ibarra Aguirre nos acusó de formar parte del “complot hacia un proyecto de nación” en un libro homónimo a la frase entrecomillada, al señalar en la página 96, palabras más, palabras menos “que al gobierno democráticamente electo en el Distrito Federal, desde Cuauhtémoc Cárdenas, hasta López Obrador, le quedó grande reconocer los derechos laborales de las trabajadoras -res sexuales”.

En lo que a Brigada Callejera concierne, ya contamos con una propuesta de programa y plan nacional de lucha a 25 años, que hicimos pública en los libros “El color de la sangre” y “La otra campaña y la lucha de clases de las trabajadoras-res sexuales en México”. Por ello, veremos después de la convención nacional contra la imposición, en qué coincidimos, de quienes hablamos en la práctica y hasta dónde sumar o dispersar fuerzas en la lucha por un México del tamaño de nuestros sueños y no de nuestras más amargas pesadillas. Dicha convención se llevará a cabo en San salvador Atenco, estado de México los días 14 y 15 de julio, tierra de los ya legendarios Ignacio del Valle, doña Trini y América del Valle del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Cabe decir que dichas iniciativas contenidas en los dos libros mencionados, giran en torno a un pliego petitorio escrito, reescrito y vuelto a escribir por trabajadoras-res sexuales que no sucumbieron al canto de las sirenas del poder, a través de más de 14 años de disertación colectiva. Propuestas que se siguen discutiendo al calor de innumerables asambleas, encuentros, foros, talleres, juntas, marchas, plantones, ferias del condón y pronunciamientos. Lo que está en juego en este momento en el trabajo sexual en México, es el derecho a la vida, al trabajo y a la felicidad, no un puñado de votos, casillas o conteos distritales, tampoco nos estamos rifando una agenda ciudadana que busque interlocución con la clase política, a través de gestores con rostro juvenil y máscara de rebeldía. Por ello decimos, parafraseando a alcohólicos anónimos: Sólo por hoy, #NoSoy132.

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