La semana pasada, la Asamblea Nacional Popular china, supremo órgano de poder del Estado, según la vigente Constitución y que, en realidad, no tiene ninguno, aprobó por abrumadora mayoría de sus 2895 diputados (sólo 52 votos en contra y 30 abstenciones) la ley que reconoce y ampara la propiedad privada, incluso de medios de producción, y la equipara a la pública en punto a garantías. Esta medida no se presenta como algo transitorio, cual sucedió con la NEP en Rusia en los años 20 del siglo pasado, sino como un hito en el camino de la paulatina transformación de un sistema comunista en un extraño híbrido que, por su composición y estructura, cabe calificar de "comunismo capitalista", una contradicción en los términos.
Tampoco es un giro tan sorprendente, al menos desde las reformas que puso en marcha en los primeros años 80 aquel curioso personaje, Deng Xiao Ping, quien se hizo con el poder a fuerza de intriga y astucia, desplazando al sucesor de Mao Zedong, Hua Guofeng. Gracias a tales reformas, China hizo realidad el sueño del "Gran salto adelante" y se ha convertido hoy en la cuarta economía mundial, por detrás de los EEUU, Alemania y el Japón y sigue avanzando, camino deprimer puesto. Las reformas consistieron en lo esencial en la reintroducción del mercado en China (la llamada "Economía socialista de mercado") en detrimento de la planificación económica. Deng no solamente no era un ideólogo, como lo había sido Mao Zedong, más preocupado por poner nombres poéticos a sus políticas que por garantizar que funcionasen, sino que era un pragmático integral. Fue él quien encandiló a Felipe González que volvió de China recitando un adagio de Deng: "No importa si el gato es blanco o negro; lo que importa es que cace ratones".
De Deng fue también aquella descarnada consigna de "Enriquecerse está bien", que hacía eco a la del ministro hugonote Guizot a comienzos del siglo XIX, Enrichissez-vous!".
Para quienes fuimos prochinxs maoístas en nuestro años mozos, aunque sólo fuera tres o cuatro meses, como es mi caso, la nueva ley de la propiedad privada en la República Popular China trae el eco melancólico del toque de cubrefuego, antes del ocaso final de la ilusión. Hay que rendirse a la evidencia: el comunismo no es de este mundo. Resulta curioso qué mal se compadece con la realidad una concepción del mundo que tanta fuerza de movilización tiene.
Los teóricos del capitalismo se pasan la vida sosteniendo que éste sólo puede prosperar en sistemas democráticos pero lo cierto es que también le va espléndidamente en contextos bien autoritarios, por ejemplo, en los casos de Franco, Pinochet y China. Y es lógico: una mano de obra sometida, sin organizaciones independientes de clase, garantiza baja conflictividad laboral y reducidos costes salariales que permiten fabulosos beneficios y rápida acumulación de capital. Si a eso le añadimos una imbricación permanente entre el poder político y el económico, con el primero al servicio del segundo en una tupida red de corrupción, una legislación prácticamente inexistente en materia de protección medioambiental, unas instituciones políticas vacías de contenido (la Asamblea Nacional Popular no es de elección directa y se reúne dos semanas cada año; el poder real reside en los órganos ejecutivos y del Partido Comunista y,sobre todo, en la todopoderosa Comisión Central Militar), sin libertades democráticas y un sistema penal autoritario en extremo, de carácter ejemplificador, que ejecuta a tantas personas al año como el resto de los países en conjunto, tendremos la fórmula de lo que podría llamarse "el nuevo despotismo asiático". Pero con propiedad privada.
8 comentarios:
saludos y click, muy interesante y hasta discutible.
:)
:)
cuando me entere de esta noticia me dejo algo confuso...y aun lo estoy. deberias darle seguimiento a este 'fenomeno". te estare leyendo. suerte.
"Si Adelita se fuera con otro la seguiría por tierra y por mar"... Buena semana Chilanga un click
Saludos del conejo y un click.
Saludos me voy a trabajar :/
Por donde andas que no se te vé el pelo?
Un saludo del conejo y un click.
Interesante articulo Ramón , vemos como desde todas las ideologias extremas y no extremas puede reinar el capitalismo factor perjudicial para el obrero en fin una triste pena para muchas y muchos y, un factor enriquecedor para algunos
salud :)
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