31 de marzo de 2007

¿Qué fue del eurocomunismo?

Hoy hace treinta años que, en un sábado de gloria, el primer gobierno español no franquista, salido de la transición, legalizaba al Partido Comunista de España (PCE), un partido prohibido desde 1939 a 1977 y cuyxs militantes habían sido sistemáticamente perseguidxs, torturadxs, encarcelados y fusilados por el régimen del general Franco.

Hay un acuerdo bastante generalizado respecto a que la legalización del PCE fue el punto crítico de la transición política, el momento en que se supo si España retornaba a una dictadura militar o avanzaba hacia un sistema democrático. El ejército y las fuerzas políticas de la ultraderecha se removieron inquietos pero, al final, la legalización se impuso y los feroces comunistas pudieron participar en las elecciones legislativas de aquel mismo año de 1977.

Sin embargo, el PCE que se legalizó en 1977 era muy distinto del que había sido prohibido en 1939. Aceptaba la bandera rojigualda de la monarquía española y aceptaba esa misma monarquía, dejando en segundo plano los símbolos y consignas propios de su tradición y cultura: la bandera roja y la dictadura del proletariado. El giro movió escisiones en diversas organizaciones del PCE; surgieron otros grupos, nuevas siglas que pretendían levantar la bandera del genuino comunismo, el leninismo, abandonados por el PCE.

En realidad, al margen del mayor o menor oportunismo que transpirara la decisión del PCE, lo cierto es que era congruente con una evolución que venía caracterizando a algunos partidos comunistas europeos desde finales de los años 60 y primeros 70. El golpe de Estado en Chile en 1973 y la caída de Allende aceleró el proceso de revisión, especialmente en los partidos comunistas italiano y español que acabaron arrastrando (aunque a regañadientes) al partido comunista francés a una nueva formulación estratégica que renegaba de la dictadura del proletariado y aceptaba la democracia existente como vía al socialismo. En el fondo, era una renuncia a la perspectiva revolucionaria a base de interpretar en un sentido reformista y gradualista a Gramsci. A esa nueva orientación se le dio el nombre de eurocomunismo, un extraño binomio, hecho de una referencia geográfica y otra doctrinal de difícil inteligibilidad, dado que la referencia geográfica no era a un país concreto, sino a un continente y, más aun, a la idea de un continente.

El eurocomunismo era un comunismo democrático y no revolucionario, que aspiraba a conseguir el poder por el voto de la mayoría de la población. Esta expectativa no se materializó en Italia o en Francia, países en los que el PC obtenía un porcentaje mayor de sufragios, ni en España en donde el PCE sucumbió claramente ante el partido socialista en la lucha por la hegemonía de la izquierda. Posteriormente, con el hundimiento de la Unión Soviética y las "democracias populares, el término cayó en desuso y, al día de hoy, nadie se acuerda de él, como si se lo hubiera tragado la tierra. Los citados partidos comunistas (sombras de lo que fueron en tiempos de mayor prosperidad) no han vuelto a emplearlo si bien tampoco han retornado a una línea revolucionaria. Tengo la impresión de que el eurocomunismo fue un término circunstancial con el que ciertos partidos comunistas trataron de distanciarse de la Unión Soviética sin que cupiera acusarlos de "antisovietismo". Al extinguirse la Unión Soviética, desapareció también la necesidad de diferenciarse de ella.

3 comentarios:

An dijo...

Ablar de comunismo en españa hoy en dia es casi como hablar de terrorismo, la gente tiene una ide del comunismo muy trasnochada, solo ven lo negativo de el :( pero quien sabe, todo puede ponerse a favor del comunismo en algun momento, no perdamos la esperanza :)

Mar dijo...

Buen articulo Rasmón como siempre

Nunca entendere y me morire sin entender como el hombre puede imponer unos ideales a costa de la vida , como tampoco entendere como unos buenos ideales se vuelven coruptos en las manos de los hombres que dicen defenderlos , el comunismo como su nombre indika es comun ese sismo se convierte para ellos en rikisimo mal ejemplo para el nombre que representa

salud

Anónimo dijo...

Despué sde leer el ¿ articulo? confienso que comprendo mejor la frase: El que no se consuela es porque no quiere.

Salud

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