17 de marzo de 2007

STOP BUSH :: acción global.

¡NO!
Sebastián Liera

El 11 de septiembre de 2001, todo mundo lo sabe, por lo menos cuatro aeronaves comerciales fueron usadas en lo que una gran parte de la comunidad internacional y sus líderes de opinión llamaron “el acto terrorista más grande de todos los tiempos”. Dos de ellas fueron estrelladas contra la sede del World Trade Center en Nueva York, provocando el desplome de varios edificios, entre ellos las famosas Torres Gemelas, y una tercera, se dijo, destruyó aproximadamente una quinta parte del edificio pentagonal que aloja al Departamento de Defensa estadounidense (ya después se desvelaría que en realidad fue un misil, presumiblemente de factura estadounidense... saque sus conclusiones).

Poco después fuimos testigos de un segundo ataque: desde las baterías mediáticas de la desinformación, atrincheradas en el supuesto prestigio de las agencias internacionales de noticias, los millones de ojos y oídos nuestros fueron bombardeados con la más alta variedad del show bisnes, apostándole a la activación de un sentimentalismo ramplón muy cercano a la toma de actitudes fascistoides.

Las imágenes se sucedieron ininterrumpidamente y terminaron por quedarse guardadas en el disco duro de nuestros recuerdos. Pero resultó que quedaron junto a otras, igual o más dolorosas: el hongo atómico sobre Hiroshima, la niña vietnamita que corre desnuda tras un bombardeo con napalm, el cuerpo casi desnudo y ya sin vida de san Ernesto de la Higuera, el hippie que sonriendo regala una flor a un militar en Washington, el palacio de La Moneda destruido y un presidente muerto en esa mezcla rara de civil con traje y fusil, la Plaza de las Tres Culturas pletórica de jóvenes que pocos minutos después serían abatidos por las balas y las ballonetas, la golpiza contra migrantes en River Side, los entierros colectivos y clandestinos en Yugoslavia, los cuerpos casi irreconocibles de niños de la calle en Brasil y Honduras, los marines y demás cuerpos especiales en Granada y Panamá, los rostros indígenas ocultos tras el paliacate o el pasamontañas en Chiapas, el hombrecito de nacionalidad nipona que gobernando tierras incas se pasea con su chaleco antibalas, los zanqueros en las calles de Seattle enmarcando los enfrentamientos con la policía o los cuerpos desangrándose de Carlo Giuliani, Rachel Corie, Pavel González, Alexis Benhumea o Brad Will.

Y entonces sucede, por un no sé qué que qué sé yo, que entre el horror y el espanto primeros algo parecido a una ligera mueca de satisfacción se dibuja en el rostro de más de uno en este lado del Río Bravo.

“¿Cómo se siente –preguntó entonces alguien usando el nombre del autor de Cien años de soledad como hablando con quien recientemente se paseó por cinco países latinoamericanos con el repudio como anfitrión primero- ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino? ¿Sabías –dice más adelante la misma persona- que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a países de América Latina? Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El Salvador, Guatemala y Granada. Hace más de un siglo que tus gobernantes están en guerra. [Y] desde el comienzo del siglo 20 casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera participado”.

Así que, recordándolo, no hicimos sino decir junto con Jesús Valencia: “sobrecogedora imagen la de aquellos cuerpos precipitándose al vacío del gigante en llamas, pero igual los helicópteros argentinos lanzaban desde esa misma altura a los prisioneros políticos que, enganchados al lastre, se hundían para siempre en el Río de la Plata”.

El asunto es que esta vez, había sido el gigante quien había recibido el golpe. No un golpe cualquiera; expresión pura del machismo convertido en sistema mundial de dominación, éste, de no habérselo dado él mismo, había sido un golpe en los genitales que, como bien sabe poco menos de la mitad de la humanidad y mejor lo supone la otra parte que es mayoría, no sólo es fuente de dolor, sino de orgullo mal entendido.

Únicamente nos quedaba esperar a que el gigante se levantara y estuviera en condiciones de regresar el golpe. Sabíamos que la reacción podía llegar a ser enorme y que la espiral de violencia podía también alcanzar niveles tan lamentables que nos salpicaríamos todas y todos.

No tardó mucho tiempo para que llegara la hora de ver cumplida la sentencia. Sin embargo, a pesar de radares satelitales y de todo un aparato de espionaje e inteligencia militar, los muchachos del Tío Sam no atinaron a saber dónde se encontraba el hombre de barba y turbante que a decir de ellos los había desafiado. Como dijera Groucho Marx: eso de la “inteligencia militar” me suena a contradicción.

Pero, cosas de la vida, resultó que el rostro del Enemigo Público Número Uno del Big Brother no fue ya la faz barbuda del “malvado Bin Laden”, sino la cara afeitada de “la bestia de Bagdad”, Saddam Hussein. ¿En qué momento sucedió tan “mística transición” en la mente de los estadounidenses?, pregunta un Robert Fisk irónico que inmediatamente se responde: “el momento en que el tema de Irak empezó a crecer, y la saga de Osama a desaparecer, coincide exactamente con el estallido del escándalo de la Enron”, principal corredor mundial de productos petrolíferos y apoyo habitual de las campañas electorales de Bush junior (Eric Toussaint, dixit). “Me pregunto –dice de nuevo el también corresponsal de The Independent, especialista en Medio Oriente- si recordaremos esto cuando vayamos a la guerra dentro de un mes más o menos. Para entonces, de seguro, no estaremos hablando de Enron”. Y no se equivocó.

Hoy, cuatro años exactos después de aquél ultimátum a Irak, la maquinaria guerrerista apunta a Irán y si bien no habrá un jefe del gobierno español cuyo rebuaznar le lleve a secundar la estupidez de quien aún despacha en la Casa Blanca, quizás sí lo haga un presidente mexicano emanado de elecciones más que cuestionadas con delirios de comandante supremo de las fuerzas armadas, que no son sino de "soldadito de chocolate"; como dijera su enemigo político más enconado.

Por lo pronto, para decirlo con Eduardo Galeano, la humanidad está harta de que sus asesinos la usen de coartada, harta de llorar a su muertos al fin de cada guerra, y esta vez saldrá a las calles para decirle no a la nueva guerra imperialista que los quiere matar una vez más.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

esperemos que su gente diga basta, sino cambia los comensales, jamás se servirá la mesa de otra forma...
saludos y mi voto de siempre!

solo joe dijo...

la cuestion es que pais o jefe de gobierno se atreva a radicarle cargo a bush por criminal de guerra.

An dijo...

.( ni más ni menos, esto va mal , cuando un pais de cobardes rige el mundo

Anónimo dijo...

Palabras mayores, que escalofrio me ha dado al ver la cruz esa sobre la casa blanca. Pero es que es cierto.
Un saludo y un click.

Mar dijo...

Que post mas bonito Sebastian , que tal ?? como va todo ?? espero que te vaya estupendamente , tengo ganas que acabe esto de los premios para pasar por tu blog con tranquilidad y lerte y reelerte todo lo que dices , porque me gusta

Toda la razón ,hartos de llorar , hartos de soñar , hartos de ver como nos gobiernan los mismos demonios

Unamonos todas y todos corriendo la voz por el mundo para impedir todas las guerras ,que sea esta nuestra mision en la tierra

abrazos y besos ;)

Anónimo dijo...

A través de tu bitácora estoy aprendiendo a concientizar más, acerca de la problemática de nuestro país, y no es que no me importara anteriormente, es que simplemente no creo en la política de nuestro país, y pudiera parecer una postura cómoda, despreocupada o vale madrista como dirán muchos por ahí. Pudiera ser que soy muy idealista y quiero algo mejor para nosotros, para los nuestros.

Con tu bitácora me voy adentrando poco, a poco a ella, gracias por mostrarnos el lado más humano y a ti por estar fiel a la lucha, a la causa.

Y si en algo puedo apoyar cuenta con ello.

Un abrazo y aquí estamos al pie del caño, aunque nos quieran “inventar” para tirarnos ;)

Anónimo dijo...

Todo requiere un esfuerzo en la vida, saludos y click de domingo

Timur dijo...

Cierto pierden un lamesuelas en Aznar y ganan un Calderon.

Angel dijo...

El gobierno fascista norteamericano quiere que sus tentáculos lleguen hasta el lugar más recóndito del planeta, lo que nos queda es seguir alzando la voz y no quedarnos indiferentes.

Carles Rull dijo...

Recuerdo esa imagen arrojando a los cuerpos de jóvenes al fondo del mar durante la dictadura de Argentina en la película "Garaje Olimpo". Sólo es una referencia cinéfila para distanciarme de tanta verdad, como que los estadounidenses ("la policia del mundo") ha estado metida en todos los conflictos importantes de los últimos cien años.
Pero, ¡bueno! También nos quedan algunas cosas buenas. Y yo básicamente pasaba por aquí para felicitarla por su aniversario.

Un abrazo desde Cineahora !!!!

Sebastián Liera dijo...

Exactamente, Persio; la decisión está en manos de su mismo pueblo.

Roy, pueden ser los mismos países invadidos; pero, en efecto, habrá que ver quién le pone el cascabel al gato.

An, el pueblo estadounidense quizás no se haya hecho de los mecanismos suficientes para cambiar su sistema electoral, pues aún votando por un(a) demócrata las cosas no cambiarán. Sin embargo, yo no me atrevería a decirles cobardes cuando gente como Rachel Corie o Brad Will pierde la vida en Palestina o Oaxaca.

Así es, estimado Conejín; escalofríos.

Ya mejor, querida Marina, muchas gracias por preguntar; en realidad (quizás sea demasiado azote) pero me puso de mal y de malas la expulsión de Kasandra y que luego ella decidiera convertir en un mausoleo virtual su blog; por otra parte, me alegro por ella en el sentido de lo que ella misma expresó: emprendió el vuelo de libertad que ya tenía tiempo esperando y lo del certamen la tenía con grilletes. Así, pues, coincido contigo en esperar que el concurso termine para visitarnos y detenernos con más calma a leernos y releernos. Y entonces, juntas, nuestras voces se alcen en un grito común contra todas las guerras.

Ixchel, hermosa, creo entenderte; la política como la ejercitan nuestros políticos es prácticamente una porquería; pero son eso: nuestros políticos, y algunos creemos que se puede hacer algo por cambiarlos. Aún así, comparto esa misma frustración y sé muy bien que no es comodidad, despreocupación o valemadrismo. Ahora, por ejemplo, los pueblos español, catalán, gallego, euskera, navarra están ante un momento especial, porque en su caso el proceso electoral sí va de la mano del triunfo o no de determinado modelo de nación: si ell@s no van a las urnas el próximo año lo más seguro es que la derecha gane o pierda por muy poco; en México no es igual, a pesar de que el sistema electoral no es de los peores, porque no hay mucha diferencia en los programas de los candidatos, salva más o menos populismo, más o menos nacionalismo (que a veces son diferencias importantes) el modelo de nación es el mismo; de allí que algun@s apostemos por una política que decimos es muy otra: Sin embargo, hay que reconocerlo, esa otra política tiene que deshacerse del lastre que todas las izquierdas padecen, tanto en México como en el mundo: su sectarismo. Aún así, generar proyectos como éste, espero, nos pueden servir para reflexionar al respecto e irnos poniendo de acuerdo acerca de algunas tareas en común; y es un halago que a ti te sirva para ello, así que, al contrario: muchas gracias a ti, y gracias también por el abrazo.

Así es, Tío Antonio; por cierto, muchas gracias por el apoyo, ya me siento un poco mejor. Nos vemos por allá.

¿Verdad, Timur?

De eso se trata todo esto Angel, y con gente como ustedes, esa voz se caminará hacia otros rincones; estoy seguro.

Por ello el llamado séptimo arte es genial: nos abre la posibilidad de mirar con ojos nuevos el mundo que nos rodea. Por otra parte, que Estados Unidos estén cada vez más en los conflictos responde, dicen los que saben, al gran negocio de la guerra; de no ser por él desde el crack del 29 ése país hubiera sido otro... pero el hubiera no existe, dicen. Muchas gracias por la felicitación, qué gusto que se haya acordado: es la primera felicitación blogueril de toda mi vida, y viniendo de usted es un halago.

Muchas gracias todas, a todos. Les dejo un abrazo chilango, pero muy otro.

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