23 de agosto de 2007

Más vale morir de pie que vivir de rodillas

Publicado en La Jornada Morelos, el 21 de agosto de 2007.
(a cinco años de la represión frente al ex Casino de la Selva).


Adriana Mújica M.


Para donde se volteé la cara, en los tiempos que estamos viviendo en nuestro estado, nos topamos con una serie de cuestiones que deberían, más que preocuparnos, de ocuparnos en la búsqueda de causas y soluciones.

En el conflicto de los “trece pueblos” (que ya son más de cuarenta) vemos que la problemática no parece llegar a visos de solución, ya que, por una parte, entre autoridades y empresarios de la construcción, se hacen uno tanto para minimizar el asunto como para tergiversarlo, y por la otra, las comunidades explican una y otra vez la problemática del agua, las violaciones en que se dieron los permisos y las flagrantes violaciones a la legalidad que se han cometido por parte de autoridades y empresarios, desde el hecho mismo de que no se les consultó como lo establece la Ley Federal de Protección al Ambiente, las irregularidades en el estudio de impacto ambiental y un sin número más.

Pero las autoridades ponen oídos sordos y los empresarios siguen con sus planes inamovibles (seguro apoyados por las mismas autoridades). Apenas hace unos minutos, caminando por la calle, me entregaron un volante promocional para que “aparte casa con sólo $ 2,000.00”, ¡justo de las que pretenden construir en La Ciénega! Y cuando le cuestioné a la persona cómo andaba repartiendo volantes de ese predio en conflicto me contestó: “Si no hay ningún conflicto, lo que esa gente quiere es dinero”.

Por sus paralelismos, ello me recordó la lucha por la defensa del Casino de la Selva. El predio pasó a manos del Fideliq por una deuda de sus propietarios. Hacienda lo recibe en dación de pago por 53 millones de dólares y se lo “remata” a Costco-Comercial Mexicana por sólo 10 millones (si las cuentas no me fallan les regaló 43 millones que pertenecían al pueblo de México) dando “valor cero” a todas las construcciones y obras de arte que albergaba. Los casi mil árboles existentes en el predio que significaban un importante pulmón ambiental para Cuernavaca, así como la importancia de la recarga de mantos freáticos también obtuvo “valor cero”.

No conformes con eso, las autoridades locales extienden permisos de construcción-destrucción sin que el estudio de impacto ambiental cumpla los requisitos, con la inexistencia de un estudio de impacto vial y varias irregularidades más. Además, se descubrió que en el predio había vestigios arqueológicos olmecas de gran importancia que podrían generar valiosa información sobre las primeras culturas que poblaron Cuauhnáhuac.

Tras dos años de lucha ciudadana intensa en defensa del Casino de la Selva, solicitando la expropiación del predio y el rescate del lugar para convertirlo en un gran parque donde se instalara la Universidad Internacional de las Artes (pública por supuesto), la “solución al conflicto” (aplicada por la autoridad en contubernio y apoyo irrestricto a los empresarios), fue una represión en la que más de 800 elementos policíacos de diversas corporaciones agredieron y detuvieron a quienes se manifestaban en contra de la destrucción del sitio.

Veintinueve personas fuimos a dar a la cárcel acusadas de “sabotaje, asonada o motín, obstrucción de vías de comunicación, resistencia de particulares”. Y más allá de los delitos imputados, las declaraciones de las autoridades eran de que se trataba de “desestabilizadores sociales, opositores al buen gobierno panista y gente ligada a grupos peligrosos (como los de Atenco) y hasta, posiblemente, con nexos con la guerrilla”.

Fueron dos años y medio de juicio (y de ir a firmar cada semana a Atlacholoaya) para que saliera la sentencia absolutoria en razón de que: “Ni hubo delitos que perseguir ni la persona que interpuso la denuncia tenía las facultades para hacerla (el ex síndico procurador) Aún así, la autoridad apeló la sentencia y fue otro año el que pasó para que se ratificara esa sentencia absolutoria y quedara en firme.

Hoy, a cinco años de esa represión, pareciera que las autoridades están dispuestas a repetir la misma historia.

Los errores o los contubernios son los mismos, la prioridad y el apoyo irrestricto es para los empresarios, el medio ambiente no les importa un cacahuate, y la gente que defiende el agua, el medio ambiente y se opone al proyecto son: “desestabilizadores sociales, opositores al buen gobierno panista y gente ligada a grupos peligrosos (como los de Atenco) y hasta, posiblemente, con nexos con la guerrilla”. Ahora, también le sumaron su “peligrosa relación con la gente de la APPO”.

Sin embargo, en el actual conflicto, las autoridades declararon hace poco que se atendrían a la resolución que diera el Contencioso y, justamente ahorita, acaba de salir la suspensión de la obra.
¿Acatarán la resolución? ¿Sostendrán su palabra?, o buscarán alguna otra artimaña y volverán a aplicar la “Ley del garrote”.

Es un momento en el que el actual gobierno puede marcar la diferencia con sus antecesores y actuar correctamente.

La moneda está en el aire sobre lo que hará la autoridad.

La razón se la acaban de dar a la lucha de los 43 pueblos. La gente, la ciudadanía organizada tiene la fuerza de la ley en sus manos.

Lo que no está “volando” es la firmeza de los pueblos y de la gente con convicciones que en La Ciénega, como en el caso del Casino de la Selva, gritó y seguirá gritando: “Más vale morir de pie que vivir de rodillas”.

Aprovecho para mandar un abrazo solidario al compañero y amigo Eolo Pacheco, así como al compañero Iván Santiaguillo.

Existen muchos intereses que quisieran acabar con la libertad de expresión y con el derecho a la información.

Sin embargo, habemos quienes siempre estaremos dispuestos a seguir diciendo todo lo que hay que decir, le duela a quien le duela.

Hoy, más que nunca, es momento de unirnos como gremio y de sumarnos a las luchas de la sociedad con el compromiso pleno de nuestras plumas y micrófonos.

amujicamurias@yahoo.com.mx


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