18 de septiembre de 2007

PÁNICO E-SCÉNICO :: Teatro en televisión

Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 14 de septiembre del 2007.

José Ramón Enríquez

Los jóvenes deben explorar las vías del teleteatro profesional

El poder de la televisión sobre el país es una realidad ya indiscutible y el tema resulta tan candente que inclusive es analizado por un Congreso, como el nuestro, dominado por los mezquinos intereses de tres partidos, y en marcos tan importantes como la Reforma Electoral y la Reforma del Estado.

La televisión existe, a pesar de voces que intentan exorcizarla (incluida la de quien esto escribe), consolida su dominio y moldea el imaginario colectivo con una eficacia que ni la Iglesia en sus mejores tiempos ha tenido.

Enemiga de la profundidad ritual del teatro, desplaza inclusive al cine. La salas teatrales y cinematográficas se vacían mientras las películas por televisión y los Blockbusters crecen en proporción geométrica. Paradójicamente, como fuera en el caso del cine, los talentos que han sustentado la televisión vienen del teatro y lo más granado de la intelectualidad tiene su momento estelar televisivo.

Los hechos vuelven anacrónico cualquier juicio de valor. Así es y así será. Por ello cada vez depende más de la televisión la posibilidad de recuperar ese mismo público que la televisión y la videocasetera han robado al teatro. Contradicción que debemos enfrentar, sobre todo cuando el internet llega a robar televidentes.

La BBC inglesa ha demostrado que la cultura puede ser satisfactoriamente transmitida por la pantalla chica. Bienvenida TV-UNAM que llega, por fin, a fortalecer espacios como el Canal 11 y el Canal 22. Si algún día Fernando Benítez aseguró que tirar un cadáver en el Canal 11 era el crimen perfecto porque nadie lo veía, hoy cada vez más televidentes buscan alternativas de todo tipo a las dos cadenas comerciales. El cine en el 11 ha sido un enorme y constante cine club en cadena nacional que ha enriquecido la cultura cinematográfica del país.

El paso ahora es hacia la producción de teleteatros, no sólo para los canales comerciales y culturales, sino para recorrer los amplios caminos de la red. Con mayor o menor capacidad de producción y siempre con el recurso del talento, deben los jóvenes lanzarse por estas vías híbridas entre lo teatral y lo televisivo.

Queda en México pendiente la asignatura de producir teleteatros profesionales, género en sí mismo como lo demuestran premios Nobel como Pinter, Fo y el propio Beckett. Mientras tanto, vale la pena grabar obras de teatro como lo hace ahora el FONCA, en su serie Noches de Teatro, dirigida por Vladimir Peña Ramos, más allá del ese simple registro de las obras que lleva varios años haciéndose y resulta tan aburrido fuera de los ámbitos académicos como injusto para las puestas en escena Para comenzar la traducción de un lenguaje a otro, Peña Ramos ha buscado formas de meter la cámara en el escenario sin violentarlo.

El FONCA ofrece cuatro programas de obras apoyadas por distintos programas suyos: Después de ti, Señorita Julia, versión de Patrick Marber a partir de Strindberg, bajo la dirección de Sandra Félix, escenografía e iluminación de Philippe Amand y las actuaciones de Millet González, Antonio Rojas y Marina de Tavira. La comedia de las equivocaciones, versión de H. Boetto, M. Cossa, R. Esquerra y Alberto Lomnitz, a partir de Shakespeare, con las actuaciones de Haydée Boetto, Ricardo Esquerra, Mónica Huarte y Juan Carlos Vives entre otros, y bajo la dirección de Alberto Lomnitz. Touché o la erótica del combate, de Ximena Escalante, bajo la dirección de Mauricio García Lozano, con escenografía e iluminación de Jorge Ballina, y las actuaciones de Irene Azuela, Daniel Martínez, Miguel Angel Barrera, Ana Cervantes, Américo del Río y Daniela Schmidt. Othelo sobre la mesa, de Jaime Chabaud, bajo la dirección de Alberto Villarreal, con las actuaciones de Rodolfo Blanco, Rubén Olivares, Maricela Peñalosa y Gabino Rodríguez.

Tan inteligente como suele serlo, Alberto Villarreal define su espectáculo de una manera que podría aplicarse al loable esfuerzo de Vladimir Peña Ramos: “Othelo sobre la mesa es un afilar los cuchillos y preparar los instrumentales” . Así, y muy pronto, la operación obtendrá el éxito.

panicoes@hotmail.com

2 comentarios:

MAX Y LULA dijo...

Salud, muchachos... leyendo esto, hasta me dais envidia y todo... teníais que ver la televisión que tenemos aquí en España... (aunque se salvan algunas cosillas de la 2º cadena). Un saludo.

Sebastián Liera dijo...

Es un camino que apenas y puede irse trazando, estimado M&L, como siempre, faltará irlo consolidando. Sin embargo, en efecto se trata de una luz al final del tunel de décadas de imbecilidad marca televisa.

Gracias por la visita.

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