Pascual Serrano/Rebelión
El pasado 17 de mayo se celebraron dos megaconciertos simultáneos en México DF y en Buenos Aires para “concientizar” a la gente sobre la importancia de luchar contra la pobreza infantil en América Latina.
Según leo en
Se trata de una iniciativa de
Suena muy tierno, pero ¿quiénes son eso filántropos que están detrás de ALAS? Por ejemplo Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo con 59.000 millones de dólares, 7 por ciento del PIB de México. También está Emilio Azcárraga, presidente de Televisa, uno de los empresarios más ricos e influyentes de América Latina con una fortuna estimada en 1.700 millones de dólares según la revista Forbes y Alejandro Soberón Kuri, fundador y Director General de Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE), la empresa líder en América Latina en producción de entretenimiento en vivo y compañía fundadora de Alta Vista Films y su división distribuidora, NuVision. Tiene inversiones también en empresas de juego y apuestas. Otra de las impulsoras es la cantante Shakira, cuya fortuna es de 66 millones de dólares. En el acto también estuvo presente Arturo Elías Ayub, director de Alianzas Estratégicas, Comunicación y Relaciones Institucionales de Telmex y director general de
Entre los músicos que cantaron en México se encuentran Ricky Martin, Miguel Bosé y David Bisbal, mientras que en Buenos Aires escucharon a Shakira, Alejandro Sanz y Paulina Rubio, entre otros. El acto consistía simplemente en un concierto gratuito por lo que no comprendo en qué pudo mejorar la situación de los 32 millones de niños pobres.
Y como si un concierto gratis contra la pobreza de los niños no fuera populismo hueco, Shakira entra al trapo de un periodista español cuando le pregunta "¿Entonces, ALAS es también un freno al populismo?" -en clara referencia a las políticas de izquierda que pretenden desautorizar con ese término-. “Si claro”, dijo la barranquillera al periódico. De forma que ya tuvieron bastante para titular: 'ALAS es un freno a los populismos en América Latina'.
Quizás una iniciativa muy concreta y poco populista puede ser meter en la cárcel a los directivos de las multinacionales que, según ha denunciado la organización Christian Aid, evaden cada año 50.000 millones de dólares de impuestos en América Latina con los que "cada día se podría salvar la vida de 300 niños menores de cinco años".
No deja de ser insultante que esos empresarios y músicos multimillonarios quieran concienciar a los latinoamericanos sobre la pobreza infantil mediante el método de invitarles a un concierto. Un poquito de sentido común serviría para llegar a la conclusión de que si 32 millones de niños son pobres es porque alguien tiene fortunas de 59.000 millones de dólares. Esa es la primera “concientización” que se necesita tener. La siguiente acción es todavía es más sencilla de deducir.
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