13 de junio de 2008

EL TEATRO UNA AVENTURA CREATIVA, NO UNA MERCANCÍA / 3.

Teatro carpzero, de Eduardo López Martínez.
Dir. Eduardo López Martínez.
[1999].




Entre un teatro que adule al príncipe y otro que mira hacia los márgenes.

OCH.- Y ésa es la idea del seminario.

S.- Ésa es, digamos, una de las ideas motrices del seminario; pero la estructura sobre la que se sostiene el seminario la describo como una trenza de hilos dobles: el uno, entre las expresiones escénicas de los pueblos originarios de estas tierras, que las hay por montones, y la herencia occidental que se va construyendo desde la Grecia antigua; el otro, entre las técnicas y herramientas de un teatro fundamentalmente del cuerpo y otro que tiene a la palabra por sustento, y el tercero, que no el último en importancia, entre un teatro que adula al príncipe, al poder, y otro que mira hacia los pueblos, hacia los márgenes.

OCH.- ¿Cómo es que todo esto se encuentra en lo que acabamos de ver?

S.- ¿Te refieres a los pasos de Rueda?

OCH.- Sí, así es.

S.- De alguna manera lo estamos diciendo en el programa de mano. En Lope de Rueda se reúnen históricamente esta trenza de la que hablamos en nuestra genealogía. El momento en el que Rueda decide convertirse en un hombre del teatro y para el teatro está marcado por el comercio de España, del reino de España, que el despojo en las Indias sostiene como primera potencia económica. Sevilla, la tierra de Rueda es justamente el único puerto autorizado de todo el reino para que por él entren las riquezas arrebatadas a los pueblos de lo que no muy tarde se conocerán como los virreinatos de la Nueva España y del Perú.

Es un momento en que el teatro en España estará convirtiéndose en teatro español, y no sólo en teatro italiano dicho en lengua española; con Rueda el Siglo de Oro español iniciado desde con Fernando de Rojas adquiere, pues, carta de naturalidad, y luego será el período en que el teatro reúna lo occidental con lo indígena a fuerza del ir y venir de los manuscritos e impresos de las obras estrenándose casi al mismo tiempo en Madrid que en la Ciudad de México; eso es lo que veremos, por ejemplo, en Sor Juana.

Es el momento también en que el teatro, como decíamos, hace de la lengua española, de la palabra, su elemento más importante; pero lo hace al mismo tiempo en que las compañías de cómicos sentaban las bases de lo que hasta el Siglo XVIII se conocerá como la commedia dell’arte: un teatro muy corporal, similar al de la compañía de Rueda y de otros autores de comedias.

Finalmente, basta con leer cómo Cervantes describe haber visto un montaje de la compañía de Rueda por allí de los 14 años, en un tablado y por único telón una sábana colgada por hilo a dos extremos, para saber que hablar de Rueda es hablar de un teatro para el pueblo; pero también, sin idealizaciones de clase social, un teatro que es capaz de mirar al mismo tiempo hacia el poder: Lope de Rueda tuvo la capacidad de escabullirse de la inquisición española, mucho más cruel que la del propio Papa, porque llegaba a tener gestos como presentarse en honor al todavía príncipe Felipe.

OCH.- Fue, entonces, idea tuya lo de presentar los pasos de Lope de Rueda como examen de actuación de estos chicos.

S.- No, fue idea de su maestra. El hecho de como llegué fue un tanto cuanto fortuito; por mi relación con Jessica, en una de ésas veces que he estado en la Ciudad Monstruo me pidió que le ayudara supliéndola, pues tenía un taller de voz con la maestra Luisa y no quería descuidar a sus alumnos por ir al taller. Le dije que primero tenía que ver su trabajo, conocerlos, y me invitó al examen justo de su primer semestre. Al terminar el examen y cuando la gente salió, el director de la escuela los felicitó y les dijo que buscaría “algo” para dar respuesta a una solicitud que le habían hecho: un taller extra para un hueco que tenían los miércoles entre cinco y siete treinta. Como el trabajo me gustó y el grupo me convenció, conseguí un tiempo acá y nos pusimos a trabajar.

No recuerdo bien qué pasó, cómo una cosa llevó a la otra; pero una tarde ya me tenías articulando una presentación de la propuesta del seminario al director, aprovechando que Jessica planeaba montar dos pasos de Rueda. La propuesta era justamente la de acompañar teóricamente el proceso de montaje de una manera muy lúdica, imaginando que éramos una compañía de cómicos recién contratados, que teníamos en frente las celebraciones del cumpleaños treinta y tantos de Felipe II y había que preparar algo para tener contenta a la Inquisición; cosas así. De hecho, las bitácoras, algunas de ellas, no todas, tienen incluso uno que otro arcaísmo en la redacción, sin rigor filológico alguno, sólo a manera de juego, y, para trabajar aspectos como la responsabilidad y el cuidado del encuadre de trabajo, cada uno fue designado autor adjunto de la compañía un par de veces.


El teatro una aventura creativa, no una mercancía [1].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [2].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [4].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [5].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [6].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [7].

2 comentarios:

BETTINA PERRONI dijo...

Que fascinante es el mundo del teatro, de la expresión... eso de, tener la habilidad de encarnar a otro ser en el mismo cuerpo y manifestarlo es solo cosa de genios.

Nunca había imaginado como puede ser un teatro indígena... en verdad esta entrevista me abre las puertas a otras perspectivas.

Saludos chilang@s :)

Sebastián Liera dijo...

O de loquitos, como dijeran por allí... Si dices lo de teatro indígena por la foto quizás haga falta una aclaración: la función no es, para decirlo en términos antropológicos, teatro indígena, sino mestizo; para decirlo en cuanto a herencia teatral, es tan indígena como europeo, porque es producto de la herencias de ambos.
Este no es el lugar para que abundemos sobre teatro indígena, que lo hay previo a la invasión española del siglo XVI y lo hay actual; pero, en efecto, acercarse a la cosmovisión indígena a través de la palabra escenificada, tlatulteketke, puede ser una experiencia maravillosa, como lo es el teatro universal de por sí.

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