19 de junio de 2008

EL TEATRO UNA AVENTURA CREATIVA, NO UNA MERCANCÍA / 6.

Cabaret México, del cambio y otros cuentos,
de Gilberto Guerrero.
Dir. Gilberto Guerrero.
[2006].


De mucha mejor calidad que las estupideces de Facundo.

OCH.- ¿Cuál es tu evaluación de todo éste trabajo? ¿Puede ser considerado ya una puesta en escena formal o se queda a nivel de examen y primera y última función?

S.- Bueno, primera y última función parece que no será; la Dirección de la Escuela ha decidido incluirla en su festival del día 9 de junio en el Auditorio Azcapotzalco, que no sé donde está, y quizás tenga otra función el 1 de julio, aunque no lo sé; como yo aquí termino, yo más bien me voy hacia la segunda parte del seminario, no estoy bien enterado del futuro del montaje.

Sobre qué pienso del trabajo, cómo lo califico, creo que es importante que ni la escuela, ni la maestra, ni en especial los alumnos, pierdan de vista que se trata de un examen. Es verdad que se vivió un proceso de puesta en escena y como tal podemos hablar de un montaje; bien o mal montado, es un montaje. Pero creo que, en tanto proceso académico, es importante dejar muy claro que los alumnos no participaron de una puesta en escena cuyo plan fuera el de tener una temporada o una gira, sino verificar en escena las herramientas aprendidas a lo largo de un año de trabajo escolar. Que la obrita camine un poco más allá no es malo, por supuesto; pero que no se termine por creer que ya con esto están haciendo teatro y ya son actores y actrices: aún les falta caminar dos años más en la escuela de iniciación y eso será sólo el inicio; luego vendrá, quizás, aventurarse a cursar estudios superiores de actuación, o darse a la tarea, como muchos hemos hecho, de ponerse a hacer y hacer y hacer: formarse en las tablas.

Digo todo esto precisamente por cómo evalúo el trabajo. Los chavos resolvieron las cosas y estuvieron a la altura de lo que se les pidió en términos académicos; pero la escena y un público mucho menos generoso que sus familiares, amigos y maestros aplaudiéndoles y echándoles porras, les exigirán mucho más.

Técnicamente, por ejemplo, será importante trabajar la voz: no siempre se escucha lo que dicen o no se escucha las palabras o las frases completas o cuando se escucha no se entiende; un defecto de casi toda la escena nacional, es verdad, pero mucho más acentuado en estos chavos, porque aún carecen de ello como herramienta. También, creo que será urgente que trabajen en cuanto a la precisión de sus acciones físicas y de su tarea escénica, y que se esfuercen por estar afinados en los lazzi.

Hace falta, también, mucha comprensión respecto a sus mismos personajes. El drama del Siglo de Oro, si revisamos los textos, no tiene mucha acotación, no nos hacía falta porque la palabra nos iba desvelando su propio sentido; pero ahora que la palabra se distorsiona en su estructura mediante internet o msm o se tergiversa su sentido, la tarea de descubrir las acciones físicas que la obra nos propone puede llegar a ser una pesadilla para quien no tenga las herramientas necesarias para ello y tal incomprensión se nota en el escenario haciendo de la puesta un ladrillo. No es el caso, no vimos un ladrillo; pero está muy cerca de serlo: tanto los pasos como los lazzi están llenos de chistes y muchos de ellos no cayeron porque al no comprenderlos a cabalidad el actor no alcanzan tampoco a ser entendidos, ni siquiera percibidos, por el público.

OCH.- Dicho de este modo harás que la gente no esté interesada en ver el montaje.

S.- “La gente”, en abstracto, está acostumbrada a ver lo que sea, y si bien la puesta tiene carencias, puedo asegurarle a “la gente” que verá algo de mucha mejor calidad que las estupideces de Facundo y el acusado cretinismo de La Escuelita de Ortiz de Pinedo. Estos dos pasos de Rueda han sido llevados a la escena con dedicación, cuidando en la manera de lo posible cada detalle, exigió de su reparto un esfuerzo mucho más alto de lo que podían dar y éste ha respondido con creces, cuenta con un vestuario que de cobrarse la entrada valdría por sí solo el boleto; es una propuesta con lenguaje accesible, pero no por ello descuidado; se trata, en resumidas cuentas, de un montaje inteligente, hecho por alumnas y alumnos inteligentes, dirigidos por una actriz sensible e inteligente que pensó que su público sería también inteligente.


El teatro una aventura creativa, no una mercancía [1].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [2].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [3].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [4].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [5].

El teatro una aventura creativa, no una mercancía [7].

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