9 de junio de 2008

PÁNICO E-SCENICO :: Teatro y fiestas del Pitic.


Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 6 de junio del 2008.


José Ramón Enríquez

La ciudad de Hermosillo, Sonora, cuyo nombre original es Villa del Pitic, acaba de celebrar sus Fiestas. Y desde Fernando de la Mora y Lila Downs, hasta las charlas literarias de Hernán Lara Zavala y Elsa Cross o las conferencias de Francisco Martín Moreno y Rubén Aguilar, hubo de todo. Para quienes hacemos teatro resultan especialmente memorables porque han incorporado con mucho éxito el hecho escénico en su programa.

Organizada por el Instituto Municipal de Cultura, de la alcaldía que preside Ernesto Gándara, en colaboración con la Compañía de Teatro del Norte, de Sergio Galindo, la semana teatral De Península a Península, llevó al Pitic muestras desde Tijuana hasta Mérida, con representación del propio Hermosillo, Sinaloa y la Ciudad de México.

Se inició y se clausuró con los homenajes a dos figuras hermosillenses de la escena, Octavio Galindo, quien falleciera hace tan sólo un año, y Alicia Encinas, quien se encuentra en plena capacidad creativa, como lo demostró al arrancar la muestra con Más encima… el cielo, esa obra de Sergio Galindo que ha recorrido felizmente los escenarios del país, y en la cual borda su personaje de Altagracia, en un mano a mano con Irineo Alvarez, como Fortunato.

Me tocó participar en el homenaje a Octavio Galindo por haber sido su compañero de las primeras horas en la Escuela de Arte Teatral del INBA, horas de decisiones vitales como dejar la carrera de Derecho, en el caso de Octavio, y dar ese salto al vacío que supone el arte en cualquiera de sus manifestaciones. Vivimos juntos ese año crucial del 68 que marcó nuestras vidas y nuestros senderos de una u otra manera. Y precisamente recordé ahí nuestra participación en Los albañiles, de Vicente Leñero, que se estrenó en el 69 y también marcó un punto de no retorno para el teatro mexicano.

Hablé de Octavio y hablé de aquellas aventuras sesenteras sin saber que tres días después, en la Ciudad de México, moriría otro compañero entrañable de aquellos tiempos: Guillermo Gil, el gran actor que fue, en todos los sentidos, serio, entregado, de impresionantes profundidades, que tenía en Cuautla su punto de partida y su refugio. Va un abrazo para Salvador Sánchez, su hermano, para su familia, y para todos los de entonces que nos estamos quedando solos.

Mientras tanto, las fiestas teatrales del Pitic constituyeron un éxito que, sin duda, atraerá público para el teatro durante el resto del año. No podemos olvidar que el teatro se contagia, y que la única manera de recuperar el público es facilitar su contacto con el escenario. Lo hemos perdido en la medida en que las instituciones y nosotros mismos hemos dejado de hacerlo. Así, las fiestas anuales de las distintas ciudades, desde luego, son un punto de encuentro y de irradición, tanto para lo que se está haciendo en la comunidad como para lo que ocurre en otros estados.

En este sentido, fue para mí un auténtico descubrimiento El hombre sin adjetivos del regiomontano Mario Cantú, dirigido por Daniel Serrano, con tres muy jóvenes y muy brillantes actores del Taller de Teatro de la Universidad de Baja California.

Ya conocía la obra definitiva del sonorense Sergio Galindo, así como las magníficas actuaciones de El patio de Monipodio espléndidamente dirigida por Francisco Marín, que envió nuestro “Teatro Hacia el Margen” yucateco, con apoyo del ICY, la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Mérida y Cultur. Tampoco fue una sorpresa para mí Dulces compañías de Oscar Liera, ni el grupo “Lagartijas Tiradas al Sol” de la Ciudad de México. Pero no esperaba un texto como el de Mario Cantú ni un trabajo escénico como el de Daniel Serrano.

Desde su título, homenaje al Hombre sin atributos de Musil, y sus primeros diálogos que nos meten en la definición que tiene Foucault de la locura, me atrapó por la inteligencia con que teje y desteje tres personajes “disfuncionales” y por el humor ácido y por momentos hilarante de cada situación.

Pero montar un texto así, sin ningún apoyo externo, tan sólo cimentado en los lomos de los actores me resultó envidiable. Va para ellos mi aplauso de península a península.


panicoes@hotmail.com

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