Indiferencia criminal de los gobiernos de Guatemala
y México
Comunicado conjunto
Cuando está por
cumplirse un año del violento desalojo que desplazó a las y los habitantes de
Nueva Esperanza, Guatemala, hacia México, organizaciones que conformamos la
Misión Civil de Observación en octubre pasado nos convocamos nuevamente para
documentar las condiciones en las que se encuentran las familias expulsadas,
así como la responsabilidad de los gobiernos de ambos países.
En plena frontera entre
Guatemala y México, nos reunimos este fin de semana con el objetivo de
actualizar el capítulo sobre desplazados del informe "La Frontera
Perdida", que como Misión presentamos conjuntamente en noviembre de 2011,
poco después de la visita in situ.
En esta ocasión las
organizaciones recorrimos el campamento actual, constatamos que las
condiciones, que ya eran críticas en octubre pasado, se han deteriorado aún más
ante la escasez de agua y asistencia, y llegamos hasta el lugar donde
estuvieron sus casas antes del desalojo, donde todavía son visibles las huellas
de la destrucción y donde persiste una ocupación militar del ejército
guatemalteco que habita en una de las casas que fueron de las y los desplazados,
la única que no ha sido destruida o desmantelada.
El 3 de agosto participamos
en una extensa asamblea con la comunidad, en la que escuchamos testimonios,
recogimos información, constatamos la crítica emergencia que continúan viviendo
ante la criminal indiferencia de los gobiernos de Guatemala y México.
La desatención de los
gobiernos ha provocado ya la muerte de una niña, Yorleni Yoret, que falleció en
abril pasado. Todas y todos los desplazados, en particular las y los niños, se
encuentran en grave riesgo debido a que la vulneración del derecho a la salud y
a la alimentación ponen en grave riesgo sus vidas y su integridad.
Refugiados de facto en
México desde agosto de 2011, nuestro país les escamoteó la asistencia debida e,
incumpliendo las más elementales obligaciones del derechos humanitario, en
enero pasado expulsó a su vez a gran parte de las familias bajo la engañosa
figura de “repatriación”, que debe ser siempre voluntaria.
Las familias fueron
obligadas a moverse unos pocos metros para ubicarse todas en territorio
guatemalteco, desde donde mantienen negociaciones con su gobierno en condiciones
críticas e inhumanas.
Casi al cumplirse un
año del desalojo, las y los habitantes se autodenominan “Campamento Campesino
en Resistencia Nueva Esperanza” y representan un reto ubicados en una frontera
no sólo olvidada sino, por ratos, inexistente.
Integrantes de
organizaciones acudimos a realizar esta documentación con la intención de
presentar el 23 de agosto próximo, justo al cumplirse un año del desalojo, la
actualización del capítulo sobre desplazados del informe La Frontera Olvidada.
Participó en la Misión “La
72, Hogar Refugio para Personas Migrantes” de Tenosique, Tabasco, quien se ha
mantenido atento al caso y asistiendo humanitariamente en la medida de sus posibilidades
a las familias guatemaltecas.
En esta visita también
participamos Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz) Chiapas, el Centro de
Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, el Comité de Derechos Humanos Fray
Pedro Lorenzo de la Nada, el Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codehutab),
la Escuela de Agricultura Ecológica U Yiits Ka’an y el Equipo Indignación.
Este trabajo de
seguimiento tuvo también la atención y respaldo de la Red de Derechos Humanos
Todos los Derechos para Todas y Todos, del Centro de Derechos Humanos Fray
Bartolomé de las Casas.
La Misión se encuentra
sistematizando la información recopilada con miras a presentar una
actualización del informe y los detalles
de esta observación al cumplirse un año del desplazamiento, el 23 de agosto
próximo.
Tenosique, Tabasco. 5 de agosto de 2012
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