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| En segundo plano, uno de los porros que atacaron al #YoSoy132; detrás de él, con casco, el otro. |
El domingo 2 de septiembre, mientras la aún gobernadora del estado de Yucatán celebraba, más que entregaba, su V Informe de (des)Gobierno, en compañía de personajes con la talla de Emilio Gamboa Patrón, Mario Marín, Onésimo Cepeda, Manlio Fabio Beltrones, Pedro Joaquín Coldwell, Eruviel Ávila o José Narro y otras 3 mil personas en las que, además de los ya mencionados capos del cártel del crimen organizado que más daño le ha hecho al país, el PRI, estaban sus cómplices en la jerarquía eclesiástica y la clase empresarial; mientras tanto, decíamos, personajes vestidos de civil arremetían en contra de integrantes de #YoSoy132Yucatán y de otras organizaciones que minutos antes habían llevado a cabo en la Plaza Grande de la ciudad de Mérida la edición estatal del contrainforme organizado por #YoSoy132.
Según testimonio de María Zapata, integrante del Movimiento Contra la Imposición Yucatán (MCI), al contrainforme habían sido invitados «varios grupos de asociaciones, como el Frente Cívico Familiar, el Movimiento Contra la Imposición Yucatán, Sociedad en Movimiento, Cadena de Glorietas, Morena y Red de Maestros». El formato del evento consistió en que «cada agrupación mostrara su postura ante la situación actual del país y la gente se informara de los acontecimientos desde hace seis años, mínimo», por lo que a través de la conducción de Angélica Shantay Bautista Delgado, del MCI, y William Duarte, de #YoSoy132, quienes fungieron como oradores, «se nombraron las cuantiosas deudas de la gobernadora y las obras inconclusas que dejó [así como] el mal gobierno y repudio al sexenio de Felipe Calderón», expuestas en «más de 40 lonas de información y tendederos con los gastos pendejos y los negocios de Televisa y Soriana, carteles diciendo ‹Paz y Justicia a Yucatán› [y] varias [viñetas] del caricaturista Tony».
María, quien recibiera un puñetazo en el rostro por parte de los ya famosos golpeadores al servicio de las administraciones priístas en el estado y el municipio (recuérdese las agresiones sufridas por quienes se manifestaron contra el llamado «paso deprimido» de la irrisoriamente bautizada glorieta de la paz, en julio de este mismo año), narra que «al término del evento, y con la gente ya bien indignada, se propuso ir al desinforme de la gobernadora en el Museo del Mundo Maya; la mayoría decidió ir y nos distribuimos en los carros y otros compañeros en autobuses: acordamos llegar a la glorieta que está en contraesquina del [centro de convenciones] Siglo XXI. [Como] no había llegado nadie, mas que nosotros, unas seis personas, un compañero se adelantó a ver cómo estaba el acceso para acercarnos un poco más; pero, aún sin haber llegado él a la otra acera, se acercó un hombre al compañero Héctor López Ceballos y le intentó arrebatar la manta [que llevábamos]. Llegamos y nos acercamos a detener a ése hombre; pero, entre el jaloneo se acercó una motocicleta con dos hombres vestidos de guayabera blanca, uno le tiró un golpe a puño cerrado a mi compañera y otro a mí. Logramos escapar, pero la mamá de otra compañera se aferró a la manta y otro hombre de guayabera la sujetó de atrás y la aventó haciéndola a un lado».
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| Danza con porros. |
Lo ocurrido el domingo nos hace recordar situaciones que encajan en las viejas prácticas de la provocación por parte de las fuerzas represivas y la falta de cuidados en medidas de seguridad de parte de nuestr@s compañer@s; pensamos, por ejemplo, en el 27 de agosto de 1968, cuando desde la plancha del Zócalo de la ciudad de México Sócrates Campos Lemus propuso en mitad de un mitin que los asistentes montaran un campamento allí mismo, en la Plaza de la Constitución, para que el informe presidencial de Díaz Ordaz fuera "público" o, más cercano en el calendario y la geografía, en el 13 de marzo de 2007, cuando durante la visita de George W. Bush a tierras del Mayab que enmarcó el acuerdo de la versión mexicana del Plan Colombia, la Iniciativa Mérida, los compas que repudiaban la gira del criminal que despachaba en la Casa Blanca cayeron en la provocación que terminó con el arresto con lujo de violencia de 48 jóvenes. Eso y la ya consabida actitud cómplice de las mal llamadas "fuerzas del orden" ante las agresiones ejercidas por los porros al servicio del PRI contra la población civil, como queda asentado en el testimonio de María:
«Entre todo el jaloneo y [lo] de más, esos hombres escaparon con nuestra manta del MCI en esa motocicleta. En nuestra cara estaban los policías y les dijimos: ‹vayan por ellos, nos acaban de robar y golpear... ¡Vayan por ellos!›, gritaba la mamá de mis compañeros; pero estos malditos respondieron: ‹no vimos nada, no vimos nada, no nos consta›. Eso fue lo más horrible que pudimos escuchar, con lágrimas de impotencia le gritaba a los policías que eran unos agachados y que como no era su hermana o su madre, por eso no hacían nada. Otro hombre vestido de negro nos empezó a gritar con insultos y ofensas a las mujeres que ahí estábamos en la cara de los policías; les volvimos a gritar que lo arrestaran y que lo alejaran de nosotros, porque nosotros no estábamos haciendo nada: gritamos nuestro derecho a manifestarnos.
«Quisimos acercarnos a la plataforma del evento y ese hombre de negro nos seguía a todos lados. Fue cuando prendí la cámara de mi celular y le gritaba a los policías que lo alejaran de nosotros, que lo estaba grabando todo y también los rostros de esos de guayabera que venían a darles órdenes a los policías, y que iba a quedar registrado. Fue hasta como la décima que lo gritaba, cuando se dignó el hombre ese a alejarse; después, los policías hicieron una vaya.«Intentábamos estar unidos, pero la gente, unas 50 personas aproximadamente, no se controlaba; al fin que pudimos juntarnos, hablábamos con los policías y les explicábamos la situación del país y que nos dejaran acercarnos para ser escuchados por la gente del gobierno y la de Televisa: [que] se dieran cuenta que en ningún lugar del país estarán tranquilos, porque México los repudia. Fue ahí cuando robaron la segunda manta a otra mujer, como siempre, se la arrebató un porro maldito que jamás voy olvidar su rostro porque nos seguía el paso, sobre todo a las mujeres. Esa manta que arrebataron se la dieron a los policías y, claro, ellos cómplices de sus desmanes. Los violentos fueron ellos, nosotros nunca abrimos mantas, éramos sólo seis personas cuando nos atacaron: un hombre y 3 mujeres al principio, y los otros dos eran un viejito y una señora más que le gritaba a los automovilistas para que se detuvieran a ayudarnos. Ellos fueron los agresores, fueron quienes nos robaron y golpearon.»
La cosa no paró allí, después de dos horas de intentar acercarse infructuosamente, María y sus compañer@s se dieron cuenta de que al compa Christian Salgado le habían robado su teléfono móvil «porque se acercaba a grabar rostros [...] minutos después nos dimos cuenta que Chris no estaba con nosotros y le gritábamos que lo dejarán, porque ya lo había apañado otro grupo de polis. Fueron Óscar Brito y William Duarte por él, hablaron pacíficamente con los polis y fue que lo jalaron y lo sacaron de la multitud de policías. Así regresamos todos al estacionamiento de la Gran Plaza donde estaban los coches; pero otros compañeros estacionaron por Cordemex, la colonia que está en la acera de enfrente del museo maya».
En un breve comunicado, ellos declararon:
«En un acto de infame intimidación, patrullas de la Policía Estatal siguen a integrantes del movimiento #YoSoy132 en Yucatán.
«Con el pretexto de [una] "revisión de rutina", oficiales de la unidad 5871, con placas YZG-5827, y de la unidad 2157, terminando la manifestación pacífica que se llevaba a cabo en las cercanías del Museo Maya, siguieron a William Duarte, Gustavo Herrera y Néstor Campos, miembros del movimiento #YoSoy132 Yucatán, les obligaron a bajar del vehículo y fueron interrogados. Los sujetos armados exigieron que les proporcionaran datos personales, así como direcciones, teléfonos y ocupaciones de los referidos integrantes de la manifestación.«Los oficiales indagaron en el vehículo, pidieron todo tipo de papeles, revisaron la cajuela donde encontraron las mantas que habían sido utilizadas minutos antes en la manifestación pacífica y mantuvieron retenidos por varios minutos a los jóvenes, ya plenamente identificados con el movimiento #YoSoy132 Yucatán.«¿Para qué quieren todos esos datos? ¿Qué pretende la Policía Estatal y el Gobierno del Estado hacer con ellos? Responsabilizamos a Ivonne Ortega Pacheco, Saidén Ojeda y a Rolando Zapata Bello de cualquier atentado que podamos sufrir en nuestras personas o a nuestras familias.«Atte.: William Duarte, Gustavo Herrera y Néstor Campos.»
Colofón:
Con su moretón en la mejilla, María dice que el actual gobierno de Ivonne Ortega Pacheco, a punto de pasar la estafeta al de Rolando Zapata Bello en una tradicional sucesión caciquil propia de estas tierras (y por estas tierras nos referimos al país entero, no nada más a la cerverista Yucatán), ha anunciado que tiene nuevos monitores de inteligencia funcionando las 24 horas. Sin embargo, María se pregunta: «¿dónde están?, porque no sirven para nada: sigue desaparecido el compañero ciudadano Carlos Castillo Bolio; su familia está haciendo huelga de hambre en las afueras del Palacio de Gobierno, aquí en Mérida. Este ciudadano no es manifestante, sólo es un simple ciudadano; lleva desaparecido 20 días y la gobernadora no ha dado ni la cara. Su hermana, en el contrainforme, mencionó que su familia había votado por ella». María repite con sorna la frase predilecta de la gobernadora: «‹Cuando mi cuerpo se canse, mi corazón se levantará para seguir trabajando›. Es evidente que a esta señora se le olvidó su pueblo. El hambre de poder puede más que cualquier cosa». María debe estar ahora en el trabajo; pero si estuviéramos frente a ella le preguntaríamos si en verdad cree que a Ivonne se le olvidó su pueblo; ¿no será que nunca pensó en él y que el hambre de poder siempre, desde un inicio, fue su verdadero leit motiv?


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