Raúl Lugo Rodríguez
www.raulugo.indignacion.org.mx
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Si alguna conclusión cierta puedo sacar
tras cerca de 20 años de trabajar en la promoción y defensa de los derechos
humanos, es ésta: los gobiernos mienten. Parece una verdad de Perogrullo, pero
es mucho más que eso: los gobiernos no hacen otra cosa que mentir, ocultan
información, se aprovechan de la ausencia de controles, responden a intereses
inconfesables, se pliegan a las órdenes de quienes tienen el dinero y, con
ello, el verdadero poder. Los gobiernos suelen ser monstruos inútiles, pesados,
y en muchos casos, represivos y asesinos.
Hay ocasiones en que, incluso en los
países que se autodenominan desarrollados (sobre todo en los países que se
autodenominan desarrollados), se destapa la cloaca y uno puede atisbar, por
detrás de las apariencias, la realidad de corrupción que envuelve a la gran
mayoría de los gobiernos. Un ejemplo reciente es la persecución desencadenada
en contra de Edward Snowden, el norteamericano que se atrevió a desafiar al gobierno
más poderoso del mundo demostrando, con pruebas documentales en la mano, que los
Estados Unidos se han especializado en el espionaje y en el chantaje. Ahora
quieren meterlo a la cárcel. Estoy seguro que seguirán persiguiéndolo, como
antes lo hicieron con Julian Assange, justamente porque a los gobiernos no les
gusta que se publiquen sus desmanes y, caraduras, quieren conservar un aura de
honorabilidad.
Todo esto me viene a la mente después de
visitar el asentamiento El Triunfo de la
Esperanza en el Petén guatemalteco. La historia es antigua y puede usted
encontrar sus rastros en todas las ocasiones en que, en esta misma columna, me he
referido a la comunidad Nueva Esperanza.
Se trata de una comunidad que fue desplazada con violencia del territorio donde
habían habitado durante más de cuarenta años por la Policía Nacional y el
Ejército Guatemalteco. En su huída, la comunidad Nueva Esperanza cruzó la frontera y se estableció del lado
mexicano, en las orillas de la comunidad Nuevo
Progreso, en el municipio de Tenosique. Ahí permanecieron durante más de un
año, en condiciones tan precarias de salud y alimentación, que su situación
cobró la vida de una niña. Después de meses de negociaciones con el gobierno
guatemalteco y de presiones nacionales e internacionales, la comunidad
consiguió que el gobierno los trasladara a una finca que permitiera albergar a
todas las familias desplazadas. Es así como el 28 de febrero del presente año,
la comunidad Nueva Esperanza comenzó
a ser El Triunfo de la Esperanza, al
entrar a tomar posesión de lo que sería, de ahora en adelante, su nuevo
territorio.
En el proceso de negociaciones, el gobierno
guatemalteco, bajo la mirada y observación internacional, se comprometió a
hacer el trazado de las calles, a lotificar los terrenos donde se construirían
las casas, a prestar asistencia en salud y alimentación mientras la comunidad
pudiera sembrar para poder autoabastecerse de alimentos. Pues bien, hace
algunos días tuve la oportunidad de participar en una misión de observación de
las condiciones en las que se encuentra El
Triunfo de la Esperanza. Enclavadas en el Petén Guatemalteco, cerca de la
municipalidad de Flores, las familias de El
Triunfo de la Esperanza se encentran todavía hoy, tres meses después de su
asentamiento, en las mismas condiciones de precariedad en que se encontraban
cuando se hallaban desplazados en la frontera con México: chozas hechas con
lonas y endebles láminas, escasez de alimentos, problemas de salud… lo único
que parecen haber ganado hasta el momento, es la reubicación y la posibilidad
de rehacer su vida comunitaria sin temor a ser desplazados nuevamente. No es
poca cosa, dirán algunos, pero la impresión con la que uno se queda después de
haber visitado el campamento es de una profunda indignación por el
incumplimiento de parte del gobierno guatemalteco.
Esta indignación se vuelve rabia cuando
se asoma uno a la propaganda gubernamental que, en Youtube, muestra el retorno
de los desplazados como una obra de justicia y magnanimidad de parte del
gobierno guatemalteco y omite señalar el año y medio de abandono en el que se
mantuvo a la comunidad desplazada. Un promocional asqueroso.
Quiero por eso aprovechar este espacio
para invitar a los pacientes lectores y lectoras de esta columna semanal a
unirse a la acción urgente que circula en internet a favor de la comunidad El Triunfo de la Esperanza. Para
fortalecer el proceso de exigencia que dichas familias hacen delante del
gobierno guatemalteco, Indignación A.C., organización que forma parte de la
Misión Civil de Observación que visitó a la comunidad, invita a enviar una
carta a la embajada o consulado guatemalteco, recordando al gobierno de
Guatemala los compromisos que firmó para el retorno de las familias desplazadas
y que ha incumplido hasta el día de hoy. Les comparto el comunicado de
Indignación A.C.
Acción solidaria
| El Triunfo de la Esperanza, en riesgo
Compañera, compañero:
Te pedimos, con urgencia, tu solidaridad
y tu ternura para acompañar a las familias guatemaltecas de El Triunfo
de la Esperanza (antes Nueva Esperanza), que después de enfrentar varios
desalojos y vivir en la frontera con México, retornaron a su patria y fueron
reubicadas en el departamento de El Petén, municipio de Flores en febrero
pasado.
La semana pasada una comisión de la
Misión Civil de Observación realizamos una visita. El gobierno no ha cumplido
lo acordado y las familias se encuentran todavía en situación de campamento y
en condiciones que ponen en riesgo la integridad física, la salud y la vida.
Desde el lugar del mundo en el que estés
puedes actuar para exigir al gobierno de Guatemala cumplir sus compromisos y
garantizar condiciones de vida digna a la comunidad.
Adjuntamos a estas líneas, en archivo
adjunto y aquí mismo, al final del correo, un modelo de carta para entregar al Cónsul
o Embajador/a de Guatemala en tu país, en tu ciudad. (Puede encontrar estos documentos en www.indignacion.org.mx)
Únicamente tienes que averiguar el
nombre y dirección electrónica (si no está en la lista que adjuntamos) del
Embajador o Cónsul de Guatemala en tu país o ciudad, añadirlo a la carta,
firmarla o escribir tu nombre, pegarla en un nuevo correo y enviarla.
Envíanos por favor copia o registro de
la comunicación que dirijas a informativo@indignacion.org.mx
Si tu comunicación es electrónica inclúyenos en copia (sea visible u oculta) y
si es impresa envíanos un correo informando en qué ciudad, a qué cónsul o
embajador la dirigiste.
Te agradecemos enormemente tu
solidaridad.
Por la Misión Civil de Observación
Equipo Indignación
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