8 de abril de 2007

501 Blogorismo













Entrada 501. Soy consciente del momento histórico que vivimos en este blog de rogelios de la farándula mexicana. Una nueva era se abre ante nosotros. Que la Calavera Catrina nos sea propicia como le fue a Diego Rivera cuando la pintó en el Sueño de una tarde de domingo en la Alameda, ataviada con la serpiente emplumada.


¡Oh, México, país fraterno con el que compartimos la afición por el humor negro! La descarnada nos mira con simpatía. La tragedia de la muerte es una farsa. Presente en el wi-fi de la blogosfera. Esta globalizada lucha contra la globalización toma la forma de la colaboración y el intercambio de informaciones transoceánico. Es útil que los "hijos de Marx y la Coca-Cola" (Godard, "Masculino, Femenino") tomen contacto con las actividades de los zapatistas. La blogosfera es la Vª Internacional. ¿O ya está cogido el nick y es la VIª? He de confesaros, colegas, que lo de la selva Lacandona me dejó pensando en Macondo por la magia de las palabras.















Y, como no vamos a estar siempre mirándonos el ombligo y lamentando nuestras cuitas, que sólo tienen de grandes el hecho de ser nuestras, vamos a echar una ojeada fuera. ¿Alguien ha leído el reportaje de
El País de ayer sobre el genocidio de tutsis a manos de los hutus en Rwanda en los años 90 del siglo pasado? El informe se concentraba en uno de los aspectos de la matanza menos conocido, pero de efectos más duraderos: la sistemática violación de mujeres tutsis por guerrilleros hutus. La violación a cambio de la vida. No sé cuántos miles fueron violadas, durante días, a veces semanas y sometidas a todo tipo de sevicias. Muchas de ellas, miles, contrajeron el SIDA y, además, tuvieron hijos...de los hutus. En fin, un caso de manual que ilustra lo que decía Susan Brownmiller allá por los años 70 en Against Our Will, esto es, que la violación en masa es un arma de los hombres en su guerra particular con las mujeres y que la emplean siempre. Efectivamente: más o menos por las esas fechas estaba pasando lo mismo en la antigua Yugoslavia de la muy civilizada Europa. Y pasaría mañana en el centro del Imperio si se terciara.

Hay en la naturaleza masculina algo despiadado y brutal, algo que no es enteramente humano.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

¿adónde vas cuando deseas apenas estar solo? ¿y por qué no puede cualquier persona justo darme hora de pensar? .

Mar dijo...

Verdaderamente si ,leyendo esto podemos decirlo asi de claro, el hombre es el ser mas irracional

Claro que tampoko quiero meter a todos ehhh

salud

Señorita Decente dijo...

Todo lo que para mi es inhumano para muchos hombres es producto de morbo, creo que les exita el dolor.

Cierto conocido me confesó una vez que estaba borracho que era sicario (Asesino a sueldo) y me contó también que lo hace no por dinero sino por el mero placer de sentirse poderoso y destruir vidas... ¿Placer?...¿Poder?... (la verdad no le dije lo que pensaba por miedo a que me pasara algo).-

PD: Saludes y muchos besos, mi querido Don quijote

Anónimo dijo...

Por cierto hablando de la calavera catrina he de decir que hace poco tuve que estudiar los murales de Diego Rivera. Por suerte aprobé...

An dijo...

al hombre solo le tienes que dar infulas para que cometa barbaridades :( es triste pero por desgracias es asi :( un saludo

Anónimo dijo...

Eh Sebastián! ¿Cómo es posible que no tenga un enlace en tú página?
"Estos titiriteros..." (que diría mi abuela)...jiji...es broma...
Un saludo amigo.

Carles Rull dijo...

Y a pesar de todo, que poco parece importar a la opinión pública o a los que "gobiernan el mundo".
Si hubiera una guerra hoy mismo en el país más civilizado, tendríamos más de lo mismo (violaciones, campos de exterminio, humillaciones...).
A ver cuando consigue el ser humano dar otro paso hacia adelante !

Saludos desde Cineahora !

Sebastián Liera dijo...

Coincido maestro, como casi siempre, en sus palabras; sin embargo, sin por ello restar lo despiadado y brutal que hay en la naturaleza masculina, yo agregaría que dicha brutalidad y tal falta de piedad se comparte en tanto humanidad y no sólo en cuanto masculinidad.
Es verdad que los hombres, en este caso hutus, en aquél otro serbio o croata; en otros, mexicanos vistiendo de soldados o paramilitares; no pueden, como tampoco pueden los militares de las dictaduras en América del Sur, aducir que cumplían órdenes para justificar sus crueldades; ambos, militares y hombres (que unos son los otros aunque los otros no sean siempre los unos) echaron mano de sus propias inmundicias, de su propia falta de piedad, para cumplir con esas mismas órdenes. Pero hay también quien ordena tales cosas y a veces, aunque muy pocas, suele ser una mujer quien lo hace; o, más aún, es una mujer quien también guarda silencio o inclusive habla pero para justificar la vileza: ¿qué dijeron de esta despiadada naturaleza masculina hutus, serbia o estadounidense las piadosas esposas de estos hombres? ¿cuántos casos sabemos de mujeres hutus, serbias o estadounidenses que denunciaron la falta de piedad de sus maridos, hijos o conocido?
Así, insisto: sin dejar de reconocer que estos actos de brutalidad son cometidos por hombres cuya falta de piedad se muestra muchas veces como característica de género, esta brutalidad no se viene sola; un sistema económico y político vulnerable al poder está muchas veces detrás de esta brutalidad. Y en esos sistemas la falta de piedad se viste tanto de hombre como de mujer.

Anónimo dijo...

Merecería la pena debatir esto con más detenimiento. Reafirmo mi criterio: somos los hombres; no el género humano. Las violaciones en masa, sistemáticas, son órdenes de hombres para que las cumplan hombres. Los sistemas políticos, económicos, las culturas tienen poco que veer con esto. Es una guerra de género, ancestral y que nos negamos a reconocer por más que la evidencia abrumadora a lo largo de los siglos en todas las latitudes y tiempos está bien clara. Eso de que haya alguna(s) mujer(es) tomando esas decisiones sólo es la excepción que confirma la regla. Y que haya muchs más mujeres que, sin tomar las decisiones, aplauden la guerra que el otro sexo lleva contra el suyo únicamente le demuestra a Vd. que el alma cipaya o lacaya está muy extendida, pero no basta para atribuir al otro género un comportamiento que es exclusivo del nuestro. Antes bien, pregúntese por qué, ante una historia tan atroz, general y permanente de la infamia nos acordamos de las excepciones. ¿Por no afrontar esa terca realidad? ¿Cree Vd. que la existencia de los sedicentes "esclavos felices" hace menos odiosa la esclavitud?
Ramón Cotarelo (Palinuro).
Firmo así porque o he olvidado mi contraseña o la máquina se ha sublevado

Anónimo dijo...

Los huesos de la muerte -venerada por tu pueblo- es un simbolo mágico y terrorifico, que muestra la desgracia escondida de muchas mujeres que mueren siendo victimas toda la vida de su agresor, lo peor aún, un hombre que no lo ha sido del todo, que ni siquiera puede hacerla feliz en su esencia.

Saludos Sebastian

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