El pasado 29 de marzo, tras lo que pareció un asombroso acto de magia neoliberal, un grupo de criminales, de esos que deberían agregarse al famoso rubro de la delincuencia organizada, rendían culto a sus maestros (todos ellos ya superados) de las mafias sicilianas, rusas o chinas que tanto placer gore nos despachan cuando sus historias son llevadas a la pantalla grande.
Como parte de este montaje que lleva por nombre “El primer lingote”, los alcapones en cuestión, mexico-canadienses para mayores señas, recibieron la visita de personajes siniestros que disfrazados de personas honradas representan los intereses de sus propias famiglias, algunas de ellas famosas por sus crímenes industriales en Torreón y Pasta de Conchos, en Coahuila, y Mezcala, en Guerrero; como Peñoles, Grupo México y Luismin (además del delito de explotación infantil que ésta última comete).
Otras de estas finísimas personas llegaron en representación de famiglias de (demasiado) rancia aristocracia, como la curia de la arquidiócesis de San Luis Potosí,
Todas ellas se reunieron no porque “El primer lingote” fuera un acto de magia digno siquiera de los actos escapistas del Profesor Zovek, dado el supuesto “Primer Lingote de Cerro de San Pedro en 100 años” (como es el título largo de esta farsa), “producto de muchos años de paciencia, tesón y esfuerzo” según la prensa oficialista de San Luis Potosí; sino porque significaba la celebración de algo así como el primer diente del gran festejado de la tarde: Richard J. Hall, presidente del Consejo de Administración de Minera San Xavier y presidente y principal ejecutivo de Metallica Resources Inc.
Como muchos de ustedes saben, Minera San Xavier llegó a San Luis Potosí en el año de 1995, cuando comenzó los estudios que dos años después le dieron la certeza de estar literalmente ante una mina de oro; de oro y plata, para ser más precisos. Despachaban entonces en los llamados palacios de gobierno federal y estatal (curioso nombre para los edificios que albergan los poderes ejecutivos de repúblicas no monárquicas) dos priístas de triste memoria: Ernesto Zedillo Ponce de León, famoso por su complicidad en las masacres de Aguas Blancas y Acteal y por ser el fiel continuador de la política privatizadora que iniciara el mafioso Carlos Salinas de Gortari, alias El Chupacabras, y Horacio Sánchez Unzueta, cuyos crímenes incluyen la licencia de uso de suelo para confinamiento de residuos peligrosos en Guadalcázar a la estadounidense Metalclad Corporation y sus subsidiarias Ecosistemas del Potosí y Coterin, lo que significó una larga lucha ciudadana para su expulsión, el pago de 16 millones de dólares por concepto de indemnización a la empresa estadounidense de parte del gobierno mexicano (ordenado por tribunales internacionales bajo las leyes del mal llamado TLC) y que en San Luis Potosí aún continúen 20 mil toneladas de desechos peligrosos.
Seguramente también sepan que Minera San Xavier, lejos de lo que aseguran sus directivos, ha decidido violentar todas y cada una de las leyes que le impiden trabajar en Cerro de San Pedro, dado que la explotación que han diseñado se basa en una técnica que por un lado implica hacer un tajo a cielo abierto y por otro lixiviar a montones, y quizás también supongan (sólo los mal pensados, claro) que dichas violaciones se han llevado a cabo con la complicidad de los actuales gobiernos panistas, del mismo modo, o inclusive de manera más criminal, en que lo hicieron sus antecesores priístas.
Lo que quizás algunos no sepan es que tanto el procedimiento de tajo a cielo abierto como el de lixiviación por montones son por sí solos criminales y, por consecuencia, traen aparejados una serie de crímenes más.
2 comentarios:
Jo que pasada no lo permitais ehh sigo leyendo ,ya he leido el post que ha puesto palinuro sobre San Luis Potosí ,ehh que yo tb soy zapatista voy por lo menos me siento en la misma lucha , si algo puedo hacer aki estoy
un abrazo amigo
Claro que hay algo que puedes hacer, querida Marina... voy a tu blog.
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