El primero de estos crímenes es el fraude: de principio a fin Minera San Xavier ha estado mintiendo: hace diez años dijo a los pobladores de Cerro de San Pedro lo que siempre dicen esta suerte de delincuentes industriales, que el progreso les traerá beneficios incalculables para ellos y sus hijos, pero que deben hacer un pequeño sacrificio: venderles sus tierras. Obviamente, tales beneficios no incluyen compartir las ganancias de la explotación minera que arrojará de entre 246 y
El segundo crimen es el desastre ecológico: por un lado, la técnica de tajo a cielo abierto (cuyas “bondades” pueden ser constatadas en Noria de Ángeles, Zacatecas, tras el desastre ecológico que dejó
En palabras de Mario Martínez Ramos, uno de los más viejos opositores a la minera, ambos procedimientos provocarán un “obsceno y siniestro cocktail” cuyos ingredientes serán, por parte del tajo a cielo abierto, las “toneladas de polvillo (generadas por el tumbe de material y trituración) mezcladas con los gases que producen los explosivos a base de nitrato de amonio, diesel y trinitrotolueno (TNT)”, y por parte de la lixiviación por montones, un mínimo de 8 millones de litros de ácido cianhídrico que se evaporarán diariamente para convertirse en nubes que debido a los vientos dominantes terminarán sobre la ciudad de San Luis Potosí y su zona conurbada.
Si a lo anterior agregamos la desaparición de un área que por decreto es considerada reserva ecológica por las especies vegetales y animales que en ella viven, como es el caso de algunas cactáceas endémicas que no existen y no pueden existir en ningún otro lugar del planeta y que al desaparecer el Cerro de San Pedro serán exterminadas para siempre, tenemos el segundo crimen completo.
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