1 de abril de 2007

La vida de nosotros


Por fin fui a ver la película La vida de los otros en la que se narran las complicidades con una dictadura (en este caso de la RDA) de una serie de personas con más o menos principios, cuya variable lealtad al Régimen supone una profunda deslealtad a los conciudadanos, condenados unos al silencio, otros a la tortura, incluso condenados tácitamente al suicidio.
Asalta siempre la duda de qué trato merecen las distintas actitudes de quienes vivieron una dictadura (hablemos los españoles de la nuestra, la franquista, ¿por qué irse tan lejos?). Es sencillo dogmatizar sobre la necesidad de una actitud rebelde contra el dictador, especialmente si lo dice alguien que nació con el dictador ya bajo la losa de Cuelgamuros y que, por tanto, no ha tenido la oportunidad de enfrentarse a tan pulcras recetas. Pero no: comprendo perfectamente el terror a la cárcel, a la tortura, al silencio, a la muerte, que pudo llevar a alguna gente a no enfrentarse al poder. Pero dado que no todo el mundo tuvo la misma actitud, debemos pensar cómo responder públicamente a quienes adoptaron distintas posiciones .
Parece claro que ante una dictadura caben tres actitudes: la colaboración, el enfrentamiento o el silencio. Doy por hecho que la vida de casi nadie es monolítica: es conocido el caso de muchos que pasaron de ser colaboracionistas a oponerse al régimen (durante la existencia de éste, claro: muerto el dictador todos fueron demócratas) e incluso algún caso hay que se opuso a la dictadura pero que cuando ésta triunfó se hizo máximo propagandista de la misma (estoy pensando en Manuel Aznar, militante del Partido Nacionalista Vasco que, al ver la victoria de Franco, se cambió de bando convirtiéndose en el Goebbels español). Parece lógico pensar que quien durante el propio régimen acabara enfrentado a la dictadura merece que no tengamos en cuenta su inicial cooperación; el caso inverso (el protagonizado por el abuelito Aznar) merece el desprecio de quienes siempre se adaptan al lado que más calorcito da, por mucho que éste sea a costa de quemar inocentes.
¿Cómo tratar a esta gente? Parece que a cualquier persona enfrentada con ese dilema se le ocurriría que a quienes se opusieron a la dictadura jugándose el pellejo la sociedad les debe un permanente homenaje; que quienes permanecieron callados merecen cierta comprensión, sin más; y que quienes colaboraron activamente merecen el desprecio público y, como mínimo, su inhabilitación para toda actividad al frente de lo político.
Es el tema de la memoria, tan mal resuelto en España. Frente a esa receta tan básica, en España hemos llevado el camino inverso: los colaboradores de Franco se han llevado todos los honores, desde la Corona a alguna presidencia gubernamental, pasando por la presidencia honorífica del segundo partido español, ejercida por el senador vitalicio Manuel Fraga. Los que se mantuvieron calladitos (la infinita mayoría) son quienes más han crecido, presumiendo de haber sido antifranquistas, reclamando para sí un homenaje que se les debe a otros. Pero lo más bochornoso es la actitud que se ha tenido hacia quienes se opusieron al franquismo: lejos de homenajearlos, miles de ellos siguen en fosas comunes sin que el Estado se sienta obligado a devolver los cadáveres a sus hermanos, viudos, hijos... no hay un reconocimiento público a quienes dieron lo mejor de su vida por el resto de ciudadanos hasta el punto de que, sin llegar a homenajearlos, no se va a conseguir que al menos se anulen las sentencias que los condenaban.
Es el bochorno sobre el que se construye una democracia con tantas carencias como la española. De aquellos polvos, tantos lodos.

10 comentarios:

Mar dijo...

Todo esto para verguenza nuestra Hugo

buen articulo y te doy la razon

salud

Anónimo dijo...

He visto que estás en los premios 20 blogs. Si agregaras tu blog a www.thehouseofblogs.com seguro que también alcanzarías un puesto alto en su ranking.

An dijo...

es trsite pero si intentases instaurar una republica, toda la gente que dice que sobra la monarquia, se revolveria :P

An dijo...

un saludo

J.Álvarez dijo...

Un saludo desde El Bastión de los Sueños, y muchísimas gracias por el apoyo demostrado a mi web (y a mi persona). A pesar de la situación complicada que estoy atravesando (como explico en mi último post) en breve regresaré al ciberespacio con nuevos contenidos y fuerzas renovadas. Un saludo, y hasta pronto! :)

Angel dijo...

Hola chilanga, te dejo esta nota espero la leas:

http://www.voltairenet.org/article146721.html

Saludos!!

Anónimo dijo...

Un saludo amigo, gracias por el apoyo y estamos en contacto. Saludos

Fran Invernoz dijo...

Coincido plenamente. Un comentario interesante.

Anónimo dijo...

¿Quien le dijo a Ud, que en la Segunda República Española, los partidos de izquierda eran democraticos?. si quiere saber algo mas y de primera mano, vaya a la hemetoteca y lea los discursos "democraticos" de esos partidos y sus dirigentes. O acaso cree Ud que los anarquistas eran democratas, o los asesinos de Andreu Nin, lo eran?

Salud

Anónimo dijo...

Un paseo por este interesante lugar y dejo mis saludos.

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