Eugenia Gutiérrez.
7) Buen gobierno.
Para las Juntas de Buen Gobierno (JBG), la ley son los Acuerdos de San Andrés Sakamchén que traicionaron todos los legisladores mexicanos. En el informe de sus responsabilidades, las autoridades de los caracoles explican sus funciones. Nos dicen que si la JBG tiene una propuesta, ésta se pasa al municipio y al pueblo a ver si la aprueban, y viceversa. Su trabajo "es velar a que la autonomía funcione". A veces tienen que caminar durante horas para visitar las comunidades donde algún problema requiere su presencia. Es en esta mesa donde escuchamos reportes de agravios y amenazas de desalojo por parte de grupos paramilitares, como la que pesa sobre la comunidad 24 de Diciembre.
Hay, además, un grupo de compañeros y compañeras que vigilan el trabajo de las juntas. Es por ello que cuando alguna autoridad no hace bien su trabajo, se le enseña mejor o de plano se le sustituye. Todas las responsabilidades son colectivas. Los cargos son rotativos. No se atiende sólo a zapatistas. Aquí se hace justicia "parejo a alguien que cae en error, pobres o ricos". Cada año tienen que dar un informe de todo lo que han hecho. Las JBG se coordinan con los cientos de pueblos que hay a nivel zona y procuran que exista un equilibrio entre todos los caracoles. Sobre los requisitos para ser autoridad sólo hay que tener "conciencia, amor al pueblo, unidad, compañerismo, ser dignos y rebeldes" y no aspirar a recibir ningún salario. No se requiere ningún "título".
8) Balance del proceso de construcción de la autonomía.
El comandante Moisés, que habla con el permiso de los caídos, explica cómo se han cumplido los Acuerdos de San Andrés y asegura que, como el gobierno no cumplió, los zapatistas no necesitaron su permiso para cumplir. Luego nos exhorta a no ponernos tristes por los que murieron porque "ni la muerte destruye la idea" y "es el fruto de su trabajo que estamos viendo".
En las cinco mesas donde se realizó un balance de 13 años de lucha se señala que el mal gobierno no les dejó otro camino a estas comunidades que no fuera el de la guerra. De los sufrimientos vividos antes del ’94 se asegura que "estos pueblos y estas tierras no van a olvidar". A partir del inicio de los diálogos, cada presentador coincide en que lo único que se ha obtenido de los gobiernos local y federal son mentiras, asesinatos, traiciones.
Es en este punto donde más se profundiza en lo que falta, en los problemas y los obstáculos que aún es necesario vencer. Aunque también queda muy claro que todas las áreas de trabajo están vinculadas con las 13 demandas que conocimos tras el alzamiento. Quienes venimos de grandes ciudades sabemos muy poco de compañerismo, unión, disciplina y de planes que se trazan sin la obsesión angustiante de la falta de dinero y destino. Sabemos poco de buen gobierno. Vivimos con el malo. Hace trece años oímos hablar de sueños: techo, tierra, trabajo, salud, alimentación, educación, independencia, democracia, libertad, justicia, cultura, información y paz. Aquí, las trece demandas (10 originales del zapatismo, 3 nacidas de su fusión con la sociedad civil) se consolidan y ya huelen a realidad.
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