9 de agosto de 2007

Mirando a Chávez desde el viejo continente.

En Palinuro, güeblog del profesor Ramón Cotarelo, me topé con la entrevista que recientemente le hizo doña Elena Poniatowska a Hugo Chávez, aprovechando el viaje que hizo a Venezuela para recibir el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos por su libro El tren pasa primero.

Cuando terminé de ver la entrevista, que al profe Cotarelo le había recomendado Marian, una muy buena amiga suya, no encontraba las palabras para describir la sensación que me vestía; afortunadamente, Cotarelo lo había hecho en buena parte por mí. Sin embargo, a modo de diálogo blogueril, hay algunas otras cosas que quisiera decir; no tanto de la entrevista a Chávez, sino de la entrada del profe Cotarelo y de los comentarios que ésta suscitó.

La pregunta obligada, creo, es ¿por qué no voy y lo hago en su mismo blog? Pues, suponiendo que alguien me lo cuestionara, me apuro a responder que la entrada del maestro Cotarelo, titulada Caudillismo en estado puro, me viene como anillo al dedo para insistir en un debate que ha unos días tuvo en La otra campaña uno de sus capítulos más recientes, mismo que de algún modo parece haberse extendido al diario La Jornada: el de las izquierdas en América Latina (Recomiendo escuchar las ponencias de Carlos Aguirre Rojas, Sergio Rodríguez Lazcano, Marcos Roitman Rosenmann y el Subcomandante Marcos; así como leer los artículos de Guillermo Almeyra, América Latina: categorías engañosas y Venezuela y el Mercosur).

Ramón Cotarelo sostiene que “la plática del Presidente [Chávez] es muy ilustrativa de una forma de ser y de gobernar claramente caudillista. Tiene el arbitrismo, el desparpajo y el personalismo propios de esta forma de entender la gobernación de los Estados y la política en general”. Cotarelo apunta, además, que “los caudillismos, típico fenómeno latinoamericano con fuertes raíces en la madre Patria, pueden ser de derechas o de izquierdas” y que el de Chávez, agrega, “es netamente de izquierdas, razón por la cual –confiesa- tiene muchas cosas que resultan gratas a este bloguero rezongón. Especialmente cuando habla del imperialismo estadounidense o de la derecha en diferentes partes, singularmente en México”.

Hasta aquí la cita de la entrada del profe Cotarelo. Si desean leer el resto pueden cliquear desde acá, en el nombre ésta unas líneas arriba; lo mismo si lo que quieren es chutarse la entrevista completa. Y aquí comienzan mis comentarios:

En principio, amén del arrobamiento que Cotarelo hace notar de Elenita (como le dicen sus cuates) para con Chávez, actitud que lo mismo le provoca un subcomandante insurgente como Marcos (cuando éste le caía bien que hasta le permitía decirle Princesa) que un “presidente legítimo” de la talla de Andrés Manuel López Obrador, tan proclive al caudillismo como Chávez, aunque no tan a la “izquierda” (desde La otra campaña muchas y muchos pensamos que AMLO es más bien un hombre que actúa a favor del sistema capitalista, y que ello, para nosotr@s, no es de izquierdas); en principio, decía, me parece que Chávez se cuidó muy bien al mencionar a la derecha mexicana, siendo incluso evasivo; creo que fue más claro respecto a la derecha de Nicaragua (evitando decir que su amigo Daniel Ortega hizo alianza con aquesta para llegar a la Presidencia) o de Argentina.

Las menciones de Chávez para con México fueron más en el sentido de la relación de los gobiernos supuestamente mexicanos con los de Estados Unidos, donde creo que hace observaciones por demás pertinentes ahora que las relaciones entre México y Venezuela al parecer están por reestablecerse; cuestionando, por ejemplo, si el TLC con Estados Unidos y Canadá es el modelo de un futuro para México. Obviamente, Chávez lleva agua a su molino, y como dice el profe Cotarelo lo hace de un modo que “se hace querer”. Pero creo que es importante apuntar que ése “hacerse querer” responde más al manejo, buen manejo, de recursos, para decirlo de algún modo, sentimentaloides; cuando se trata de responder a asuntos de orden económico sale con cosas como la autarquía o la autosuficiencia en Venezuela, que ya no convencen del todo a “todos”.

Cotarelo, a mi parecer, pone algunos puntos sobre las íes a ése respecto; pero lo hace desde el entendido de que Chávez hubiera dicho “producir todo lo que consumimos” y no “producir lo que consumimos”, como lo dijo. No pretendo defender a Chávez, pero me parece que el maestro Cotarelo saca de contexto lo dicho por Chávez, pues el inquilino de Miraflores hizo antes mención de que el “modelo monoproductor petrolero” había “desmontado” la capacidad de producción en Venezuela, en especial la de los pueblos indígenas, y lo que se quiere (sic) es regresar ése poder productivo, diversificar la economía venezolana, en aras de ejercer una soberanía alimentaria que en lo personal considero debería ser no sólo una meta del pueblo venezolano, sino de todos los pueblos del mundo.

Aún así, coincido con la percepción del maestro Cotarelo acerca del caudillismo de Chávez; muestra clara, como lo dice, es la entrevista toda, pero especialmente su respuesta a cuando Poniatowska le pregunta por el rojo en su vestimenta y en la de quienes les rodean: “siguen mi ejemplo”.

Por último, porque ya me he extendido demasiado con esta entrada, saludo comentarios como los de Pierre Miró, Marian, Marat o Koldo, que no estando necesariamente de acuerdo con Cotarelo apuntan otros aspectos de la reflexión, interesentes de seguir; inclusive para responder a eso de si Chávez es o no de izquierdas, como cuestiona Max… donde yo adelantaría que, a mi parecer, sí lo es; sólo que de una izquierda digamos autoritaria, más emparentada con Castro, que autonómica y verdaderamente democrática (aunque tenga su legitimación popular en las urnas).

No saludo así intervenciones como la de Joaquim, quien con su palabra, amén de su posición política, devuelve el asunto al inicio de la entrevista de Chávez con la autora de Fuerte es el silencio: el debate de altura. Lo rebaja, a él y al debate, decir de Chávez que es un payaso y que oír sus discursos, “con esa entonación de presentador de veladas de boxeo, su pobreza de vocabulario, su rimbombancia y exageración, y sobre todo su insustancialidad ideológica, da verdadera pena no de él sino de quienes, por cálculo unos y por desesperación otros, le siguen” (largo sic). Lo único que demuestra Joaquim burlándose del modo de hablar en Chávez y poniendo en tela de juicio la soberanía del pueblo que le ha elegido como su presidente es lo grande de su ignorancia, remanente seguro de ciertas miradas colonialistas lamentablemente aún vivas en el llamado viejo continente.

3 comentarios:

Ramon Cotarelo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ramon Cotarelo dijo...

Es bueno esto de dialogar por encima del charco. Vaya por delante mi convicción de que los de izquierdas somos tan meticulosos y críticos con nosotros mismos que, al final, acabamos como aquel político español tan desconcertado con lo que sucedía en su país que exclamó: "¡ya no sé si soy de los míos!"

Coincido con todo lo que dices en tu post, tanto sobre el mío como sobre los comentarios. Moderaría algo el juicio negativo sobre Joaquim. No atribuiría sus exabruptos a remanentes de colonialismo sino al apasionamiento con que las izquierdas nos tomamos nuestras controversias.

Una única observación respecto a tu precisón en torno a la peligrosa locución "todo". Dices que Chávez dice "producir lo que necesitamos" y no "producir todo lo que necesitamos". Pero, querido, ese "todo" no significa nada porque, para que "producir lo que necesitamos" no significara "producir todo lo que necesitamos", debería decir "producir parte de lo que necesitamos". El asunto no es baladí porque implica distinguir entre un partidario de la autarquía y una persona que dice algo de mero sentido común.

Sebastián Liera dijo...

Pues vaya que estaba desconcertado; ello me recuerda a una parte de la ponencia de Roitman que recomiendo en la entrada, donde dice que lo de ser de izquierdas pareciera ser parte de un problemas de esquizofrenia... o algo así. Respecto a lo de Joaquim, usted lo conoce mucho más que yo, dado los comentarios en su blog, entonces supongo que lo que de él cuenta es verdad, y de ser así me da gusto encontrarme al menos virtualmente con él pues me confieso proclive a esos mismos apasionamientos.
Acerca del "todo" y la "parte" en cuanto a la autarquía que se desvela de las declaraciones de Chávez, estoy de acuerdo con usted. Sin embargo, sigo pensando que Chávez se refería más a una parte que al todo; por ejemplo, cuando habla de la producción de algodón, creo, hace mención de la utilización de maquinaria comprada en Argentina, por ende reconoce que lo que necesita lo compra en otro lado, no necesariamente lo producirá en Venezuela; por otra parte, insisto, me parece que habla más de soberanía alimentaria y de diversificar la producción nacional que de autarquía. Sin embargo, repito, coincido en que tal forma de gobierno para revelarse de las palabras de Chávez y coincido plenamente que trazar una economía digamos de ghetto significaría, más que autonomía, aislamiento.
Finalmente, yo saludo igualmente esta posibilidad de diálogo nuestro; saludos desde éste lado del charco, últimamente visitado por "estadistas de izquierdas" con discursos pro capitalistas que terminan por legitimar a nuestros enanos de derechas.

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