Eugenia Gutiérrez.
3) Organización de las comunidades.
Comisariadas, comisariados y agentes municipales nos hablan del pasado: "nuestros ancianos y ancianas" cuentan que "en aquellos tiempos", cuando el gobierno oficial los tenía controlados, "sufrieron bastante para vivir en esta tierra" porque eran como esclavos. Y "por estos trabajos forzados, por esta esclavitud, algunos lloraron". Pero "pasaron los años, pasaron los días" y llegó el ¡Ya Basta!, y llegó el ’94, y las tierras fueron recuperadas y se ejerció el derecho a la tierra. El compañero Franco aclara: "No la quitamos las tierras. Las recuperamos" porque, como bien decían los primeros zapatistas, los de hace cien años, la tierra debe ser de quienes la trabajan. Y hoy, aquí, es colectiva.
En cuanto a impartición de la otra justicia hay muchas preguntas del público al final de las sesiones. Para delitos graves, se aplica el reglamento. En las sanciones, no se maneja dinero sino castigos de trabajo colectivo en beneficio del pueblo. La gravedad del castigo depende de la gravedad del delito y de la circunstancia. Las autoridades explican que, en realidad, fungen como mediadoras y consejeras para que las partes involucradas en el problema "hagan la justicia". Y luego aclaran: "No hacemos tortura ni negociamos con dinero", "no favorecemos a nadie". A pregunta expresa de cómo se castiga la borrachera, una agente municipal nos dice: la primera vez, con 24 horas de cárcel y dos días de trabajo. La segunda vez, 24 horas de cárcel y cuatro días de trabajo. La tercera vez, 24 horas de cárcel y seis días de trabajo. La cuarta vez ya se le cita en el municipio. Lo mismo con intentos de violación, robos y otros delitos graves. Una compañera encargada de la Comisión de Honor y Justicia resume el sentir de todas las mesas: "Ahí estamos aprendiendo también nosotros cómo se hace la justicia".
4) Trabajo colectivo.
Entre las mujeres hay colectivo de pan "para algunas fiestecitas", colectivo de velas para el día de muertos y otras celebraciones, colectivo de frijol donde todas cortan la semilla y reparten parejo porque "nadie le va a tocar más; nadie le va a tocar menos". Hay también colectivos de pollos, de gallinas, de borregos, de hortalizas, de artesanías. Según explica Isabel, base de apoyo y coordinadora de trabajos colectivos, a veces las autoridades no tienen dinero y hay que aportar. Además, estos trabajos son ejemplo para sus hijos, para sus "futuros", para que no digan que ellas no sirvieron para nada.
Los compañeros explican a detalle las bases del otro comercio. Se usan abonos orgánicos, bioinsecticidas naturales. El café ya es totalmente orgánico. El trabajo colectivo de la zona norte presenta su informe de toneladas cosechadas este año: 100 de maíz, 24 de frijol, 88 de café, 14 de plátano, 1 de chile. Además, hay 1,800 cabezas de ganado. Pero los problemas continúan porque "el mal gobierno no nos deja exportar nuestros productos. Nos acapara".
Una grata sorpresa para todas y todos los asistentes es el transporte vehicular autónomo que "ya no depende del mal gobierno". El traslado de un caracol a otro se realiza en varios camiones de redilas manejados y administrados por zapatistas. En el trayecto hacia La Realidad, los mototaxis que tanta presión están recibiendo de parte de los adinerados se exhiben orgullosos en Las Margaritas. Sus logros responden a un trabajo colectivo y organizado donde, como ellos mismos afirman, "nos dirigimos solos; nos gobernamos solos; vivimos en libertad".
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