25 de septiembre de 2007

Fujimori tenía razón.

Cuando Alberto Fujimori fue elegido presidente del Perú, en julio de 1990, todos los medios de derechas, que son muchos, entonaron cánticos y se hicieron lenguas acerca de cómo el Perú salía de una larga etapa de caos propiciado por los políticos y las ideologías en competencia. Fujimori representaba el triunfo del sentido común, de las clases medias tecnocráticas, de la mayoría de la gente que odia las ideologías y la competición política y partidista. El gran éxito de Fujimori y lo que él vendió a sus seguidores -algunos de los cuales llevan ya algún tiempo entre rejas- era que, con su presidencia, se acababa el reinado de la política, de la lucha de partidos y se abría una época de prosperidad, de gobierno como gestión imparcial de la empresa nacional. Fujimori no era un político.

Tenía razón. No era ni es un político sino un presunto delincuente común que ahora, ya desaforado, tendrá que responder de sus fechorías. Me sumo al agradecimiento de La Otra Chilanga a Chile y felicito al Perú por la afirmación de dignidad que supone siempre llevar a los delincuentes ante los tribunales de justicia.

Poco a poco se abre paso el principio de que no puede haber asilo ni refugio para gobernantes déspotas, corruptos, criminales. Y no quiero ponerme magnífico pero en este momento hay un buen puñado de ellos repartidos por el mundo, empezando por los que invadieron el Irak y lo mantienen sojuzgado a sangre y fuego.

1 comentario:

BUDOKAN dijo...

No puedo creer que este siniestro personaje aparezca en los medios cuando debería ser confinado a una isla de encierro. Saludos!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...