Las puertas del Mictlán[1] se han abierto de par en par una vez más. Probablemente no se habían cerrado, pero como ahora han traspasado su umbral hombres y mujeres que nos son significativos hemos volteado de nuevo la mirada a la única certeza que tenemos desde el día en que nacimos: la de morir.
En lo personal, la muerte, colabor@ctriz de este humilde rincón virtual, me ha horadado con su visita de lo íntimo a lo público. La noche del 19 de septiembre, mientras participaba de mi ritual privado de conmemoración por los sismos de 1985 en la ciudad de México, Gloria, esposa de mi cuñado Francisco y madrina de mi hijo, nos era arrebatada por un cáncer de mama que tuvo su vida en vilo estos últimos años.
Gloria era de esas mujeres gigantas de que tanto hablamos en La otra chilanga. Su trinchera no fue la escena ni la barricada, lugares comunes de quien esto escribe, sino las aulas, y su arma la mejor: la palabra aderezada de bondad. Por eso, cuando el 19 en la noche la madre de mi hijo nos envío un mensaje a él y a mí para que nos comunicáramos con Paco y Gloria, el nudo en la garganta amenazaba con desvelar lo que los ojos no podrían retener mucho tiempo más.
Los días que siguieron estuvieron marcados por continuos aunque intermitentes momentos en que la tristeza abrazaba a mi hijo para exprimirle el jugo de su alma. Ya fuera comiendo, ya leyéndole algún cuento, ya improvisando la clase de historia o la de matemáticas, la mirada penetrante del heredero de mis deudas en el Fobaproa se quedaba quieta en la nada, una nada acuosa, salina… desgarradora.
El 21, la noticia del accidente carretero en el que dejara la vida don Andrés Aubry me tiraría del lado izquierdo del pecho de un modo seguro muy parecido al de las reses en el matadero. Allí estaba yo, consultando como Humberto Contreras la prensa vía Internet, cuando la lectura se quedó prendida del título de la nota en La Jornada. No pude evitar pensar en Carlos Prieto recostado en su cama, sin apetito, o en Manuel Vázquez Montalbán del otro lado del planeta en compañía de Pepe Carvalho comiendo sabrán dios y el diablo qué. El tirón al plexo se repitió, esta vez de manera casi seca, con un ardor que sólo fue posible mitigar con el río interno de mi llanto: se van los mejores, diría algún pariente mío, y nos vamos quedando los otros.
Al día siguiente, la Comisión Sexta del EZLN anunciaría la cancelación de la segunda etapa de la Otra Campaña en los estados del centro y sur del país, dado la escalada de represión y militarización que los gobiernos municipales y estatal chiapanecos, lo mismo que el federal (de extracciones priista, perredista y panista), han emprendido en contra de las comunidades y pueblos zapatistas.
Por su parte, la Suprema Corte de (In)Justicia de la Nación redujo sus atribuciones en los casos de violaciones a garantías individuales en San Salvador Atenco, Oaxaca y Lydia Cacho, a contracorriente del triunfo que significó que la ONU aprobara la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas. Y, también en Oaxaca, un tribunal colegiado confirmó el amparo para nuestro compañero David Venegas, El Alebrije, quien no salió porque un juzgado mixto de primera estancia dictó una nueva orden de arresto en una muestra clara del uso político del aparato judicial.
En fin, que creo que la única noticia buena (además de lo del triunfo en la ONU, que no es poca cosa) fue que Alejandro Román, un joven dramaturgo a quien conozco desde aquellos días de andanzas teatrales en Cuernavaca, ganara el Segundo Premio Nacional de Dramaturgia Fernando Sánchez Mayans por su obra La misa del gallo, y eso porque, hablando de teatro o artes escénicas, La Catrina dispuso ponerle un Bip prolongado a la vida de Marcel Marceau; pérdida que se suma a las de Juan José Gurrola, Marko Castillo y Luciano Pavarotti, en este año.
El sábado por la tarde, para despejarnos un poco y estrechar algunos lazos familiares que había descuidado, fui con Adis al bautizo del hijo de mi primo Luis Enrique, quien en repetidas ocasiones ha apoyado desinteresadamente el proyecto de la RED@ctuar[2]. En mitad de la ceremonia, a la que también asistieron mi madre y mi padre, y a pesar de que el cura procristero le hiciera algunas bromas, el llanto regresó al pecho y a los ojos de mi hijo. Lo rodeé con mis brazos y pensé entonces en los últimos siete días: su madre, quien ha decidido recomenzar su vida, determinó sin más ni más que él ya no podía vivir con ella, ni ella con él, y dispuso lo que siempre impidió: que mi hijo y yo pudiéramos vivir juntos. Cual efecto dominó, ello provocó que se saliera de Ocachicualli, la escuela que tanto le significa, donde deja amigas, amigos y maestras y maestros entrañables; y luego, pa’cabarla de amolar, la muerte de Gloria. La abuela le preguntó qué tenía; él, con sus casi 9 otoños de vida, respondió: “es que he tenido una semana difícil”.
El domingo fuimos al teatro, los alumnos y alumnas del octavo semestre de la licenciatura en actuación de la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA terminaban su temporada de montaje de titulación con la puesta en escena La ópera de los 3 centavos, de Ruth Berlau, Margarete Steffin y Bertolt Brecht; música de Kürt Weill, y dirección de Gilberto Guerrero. Al final, tras la develación de la placa a cargo de Carlitos Cobos, Mónica Raya y Luisa Huertas, Adis pidió le sirvieran un poco de refresco y tomó unas cuantas salchichas, las cuales pudo comerse entre los amorosos abrazos de Francia. ¿Qué tal el fin de semana? –le pregunté. Y él, con las comisuras de los labios pletóricas de la salsa en que fueron guisadas las salchichas, contestó: “mejor, lástima que no pudimos ir al Alicia”.
[1] El Mictlán es para la cosmovisión de los pueblos nahuas el lugar a donde van a parar los huesos de quienes murieron de muerte “natural”.
[2] Red de Encuentro y Diversidad para la Actuación.
[3] Ordovicius, gracias por la noticia. Espineli, disculpa el silencio de hasta ahora; vamos a darle a la foto ésa. Su Majestad, el gusto es mío; ya sabe usted que siempre será bienllegada y mejorvenido a esta humilde morada virtual. Nonself, voy a pasarle el link a los del Alicia para que cuando salga un nuevo material se pongan de acuerdo contigo. Pescador, preguntaré a los del Alicia, que son quienes produjeron el disco, cómo podría ser lo de conseguirlo por allá; de antemano gracias… marichiweu. Maki querida, yo te digo, nomás pregunto en el Alicia.
[4] Paco, no cabe duda que siempre hay lugar para la esperanza. Voy a poner un apunte para pasar la voz.
3 comentarios:
Hola soy el que te preguntó sobre la imagen fija queria preguntarte si te importa que te copie la imagen flotante, es que necesito una que sea una tira como la tuya jeje, es que sabes que me pasa ya lo he conseguido!! pero a la hora de ponerla se me sube arriba o se me queda por la mitad, necesito saber si te importa que te la copie, a mi me gusta tu imagen y te agradezco tu ayuda y explicacion, de ser que te importase no la pondre y me buscaré otra si no te importa dimelo y pondre esas que tnto me gusta y me vendria bien o sea la tuya, si no es mucho pedir.
Salu2.
Espineli; una sensación doble me da tu mensaje, la primera de vergüenza, porque debido a todo lo que cuento en este apunte no he podido echarte la mano como quisiera; la segunda de gusto por enterarme que finalmente lo haz logrado. Eso de que la imagen se sube o se queda a la mitad a mí también me sucedió, por eso dejé la tira (secreto que has descubierto y por allí hubiéramos empezado). Yo no tengo ningún empacho en que uses la imagen de la mujer zapatista si ella te ha gustado; al contrario, es un halago. Baste señalar que se trata de una imagen original de Eduardo del Río, RIUS, que yo monoseé, pues el mono de RIUS era originalmente un hombre, no una mujer; siguiendo el estilo de su mismo trazo es que hice los cambios. Bueno, aclaración hecha, tiene usted luz verde. Muchas gracias por tu tesón y tu paciencia.
Muchas gracias por darme luz verde porque no encontraba otra, gracias otra vez, la pondré en cuanto tenga tiempo.
1 saludo.
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