José Martínez Cruz.*
El nombre, el destino, la vida entera del Che estuvo ligado al internacionalismo de quien supo que país de origen no es destino sino impronta que sólo marca un inicio del camino que tiene muchos senderos que se bifurcan y, en cada uno de ellos, se toman decisiones que van forjando el carácter, van moldeando la conciencia y muestran la trascendencia de los actos que nunca se propusieron ser heroicos sino que lo fueron por su impacto económico, social, político, cultural, y sobre todo en la conciencia histórica del ser humano nuevo que se construye en ocasiones paso a paso y en ocasiones a saltos gigantes como los que el Che nos dio muestra.
El argentino mas cubano que ha nacido al morir en suelo boliviano. "Aquí va un soldado de América", escribió al momento de iniciar un viaje donde conocería la mayor parte del suelo latinoamericano. No era alguien que opinara de lo que desconocía. Supo recorrer caminos para descubrir nuevos rostros, otros ámbitos, tantas formas de pensar y de vivir sobre las montañas, valles y planicies, en ciudades enormes en pleno crecimiento y en barricadas miserables donde la dignidad no es moneda de cambio.
Conoció la clase obrera argentina en pleno crecimiento del peronismo con el que discrepó políticamente, descubrió las entrañas de un pueblo indígena que se volcó en un movimiento guatemalteco que culminó en una masacre con un golpe de estado que mostró los límites de la revolución democrática, se abrió paso por el leprosoario peruano donde descubrió las fibras más sensibles de quien sólo espera ser tratado con dignidad, caminó fotografiando rostros de un pueblo mexicano que vivió la revolución social más profunda de inicios del siglo XX y ya sufría las consecuencias de un gobierno priista que aún conservaba su discurso antiimperialista y ya anunciaba la represión a mineros a médicos y a ferrocarrileros.
Y fue en México donde conoció a Fidel y a las y los revolucionarios que se embarcaron en el Granma para llevar a cabo la primera revolución socialista en América Latina en
No tenía la concepción de que se podía construir el socialismo en un solo país y que el resto del mundo siguiera siendo capitalista, y su llamado en el discurso de Punta del Este uruguayo a crear dos, tres Vietnam, marcaba claramente la universalización de un pensamiento que, abrevando en la realidad latinoamericana, se extendía por todos los rincones del planeta.
Cuando era la hora de los hornos en latinoamerica y no se veía mas que la luz de las masas en lucha, el Che también se encontró con la insurgencia de los pueblos africanos que tenían en la revolución argelina una muestra de la resistencia de los condenados de la tierra, y no sólo se quedó a constatarlo desde lejos, sino que durante el año en que estuvo en ninguna parte se comprometió profundamente con los ires y venires de la guerrilla del Congo donde el sabor amargo de la derrota no melló su decisión de combatir hasta el último soplo de vida, como poco tiempo después lo haría en
* Participación en la
5 comentarios:
Me ha gustado la semblanza del Che. Lo cierto es que es uno de esos personajes de los que siempre quieres saber más. Un saludo compañeros :-)
Pocas personas pueden dar pasos agigantados sin tropezar ...
Uno de ellos ...
" El Che"
M&L, le daré tus saludos al autor del texto; gracias por lo que a mí me toca.
Valkyriaa, quizás sí tropezó: no era infalible; pero nunca se dio por vencido.
Claro , pero si tropezo supo levantarse y no volver a caer con la misma no??? (pd off topic por que me gusta alegar todo)
Y acá nos encanta la gente que alega por todo.
Publicar un comentario