11 de octubre de 2007

ENCUENTRO DE PUEBLOS INDÍGENAS DE AMÉRICA :: el reencuentro del águila y el cóndor.

Sebastián Liera.

Ayer, 10 de octubre de 2007, comenzó el registro de participantes en la plenaria del Encuentro de Pueblos Indígenas de América (EPIA), a celebrarse en el Pueblo de Vícam (Punta de Flecha), en la Nación Yaqui. Esta historia comenzó a andarse por lo menos hace 515 años, cuando hombres de otras tierras y otros pueblos “descubrieron” éste continente que hoy llaman América.

Curiosa manera de “descubrir” lo que ya descubierto estaba por hombres, mujeres, ancianas, ancianos, niñas y niños de los pueblos originarios de estas tierras. Pero la idea de qué tipo de “descubrimiento” se hablaba pronto quedó de manifiesto; no se trataba de un encontrarse con el otro, con el diferente, sino de despojarlo. Ése es el verdadero hallazgo, el de tierras ricas en recursos naturales y pueblos indios para arrancar de sus entrañas a los primeros y explotar a los segundos, que siempre para ellos fueron últimos; cuando en verdad son los más primeros.

Si usted busca información sobre la Tribu Yaqui en la Wikipedia, la autonombrada “enciclopedia libre”, encontrará datos contados de manera igualmente curiosa. Por ejemplo, que en 1607 cierto capitán español, luego de que sus tropas fueran acorraladas por los indios, consigue hacerlos huir tras un ardid y, “desde entonces –dice la Wikipedia-, reconociendo su valor, apodarán a los españoles (y por extensión a los no indios) yori: los que no respetan la ley tradicional”. Dicen por ahí que medias verdades son mentiras completas; yori tiene en efecto como uno de sus significados lo segundo, pero no viene a ser una expresión de respeto, como sugiere la llamada “enciclopedia libre”, sino todo lo contrario.

Siempre rebelde, la Tribu Yaqui viene a significar el caminar de un pueblo que jamás pudo ser vencido totalmente por los invasores españoles ni por los que luego llamándose mexicanos continuaron con la historia de humillación y despojo para con los pueblos originarios de estas tierras. Sin embargo, durante el porfiriato miles de indígenas serían deportados y vendidos como esclavos (cada yaqui “valía” 60 pesos de aquél entonces) a las haciendas henequeneras en Yucatán, al otro extremo del país, como una práctica contrainsurgente para mermar la resistencia yaqui a la colonización de sus tierras emprendida por el régimen porfirista.

Durante la guerra llamada de Revolución, los ocho pueblos yoreme de la Nación Yaqui se sumaron a las fuerzas del sonorense Álvaro Obregón con la condición de que al final les sería devuelto el territorio invadido durante el porfiriato. Con ellos, el “Manco de Celaya” se convirtió prácticamente en el caudillo vencedor, por encima de Zapata, Villa y Carranza; pero, cuando llegó a la Presidencia, como buen yori olvidó su compromiso y traicionó la palabra empeñada a los yoreme.

Así, los yaqui siguieron peleando por la defensa de su territorio y no sería sino hasta la llegada de Lázaro Cárdenas a la presidencia de la República que el gobierno mexicano “reconoció” a los yoreme yaqui como dueños originarios de sus tierras en un decreto presidencial que no fue del todo aceptado por las autoridades tradicionales, pues dejaba fuera de las colindancias reconocidas a dos pueblos: Cócorit y Bácum, cercenando las tierras más fértiles de los yaqui para beneficio de los hasta hoy terratenientes.

A 515 años del inicio de este caminar rebelde, los por siempre últimos, olvidados, despojados, humillados, asesinados, caminan sus pasos desde distintos puntos de las otroras confederaciones del Anauak y del Tawantinsuyu hasta estas tierras de dignas resistencias para escuchar su palabra, nombrar sus mismos dolores y ponerle nombre a la medicina (Marcos dixit).

Este nuevo capítulo comienza a escribirse, más o menos, hacia octubre de 2006 cuando la Comisión Sexta del EZLN llega, como parte de su recorrido por el norte de México en el marco de la Otra Campaña, a Magdalena de Kino, Sonora, donde se reunirá con miembros de los pueblos tohono o’odham, navajo y cherokee.

Allí, el delegado Zero, Subcomandante Insurgente Marcos, diría:

“Nosotros estamos planteando un encuentro continental de todos los pueblos originarios de estas tierras, en octubre del año que entra, cuando se cumplen 515 años del ‘descubrimiento’. ¡Ya estuvo bueno! 500 años son suficientes para demostrar que no pudieron. Y si los gobiernos de Estados Unidos o de México no nos vieron cuando éramos pocos, veamos si el mundo no nos va a ver, cuando todos los pueblos indios de este continente —desde Tierra de Fuego, hasta Alaska- se unan y empiecen a contar todas las injusticias y sus luchas. Y ese encuentro va a ser en el Noroeste de México, cerca de la frontera —que no existe para nosotros-, o sea cerca de la tierra o’odham, navajo, cherokee, cucapá, kiliwa, yoreme, yaqui, donde hemos estado todos estos días.”

En abril de 2007, considerando que “515 años después de la primera invasión a nuestros territorios ancestrales, la guerra de conquista, despojo y explotación capitalista no ha detenido su curso, sino que se ha convertido en una nueva guerra de exterminio neoliberal tendiente a la destrucción y despojo totales de los pueblos originarios de América; que el fortalecimiento y la unidad de las luchas de liberación de los pueblos indígenas de América serán posibles en la medida en que nuestros pueblos se junten y se conozcan, y que para nuestros pueblos resulta necesario que sus luchas se hagan del conocimiento mundial para que puedan ser respaldadas por todos los movimientos honestos que luchan por una sociedad efectivamente justa, libre y democrática”, la Organización Cultural e Histórica de la Nación Nde, la Nación Diné, la Nación Tohono O’odham, las Autoridades Tradicionales del Pueblo Yaqui de Vícam, el Congreso Nacional Indígena y el CCRI-CG del EZLN convocaron al Encuentro de Pueblos Indígenas de América, bajo un temario sencillito: 1) La guerra de conquista capitalista en los pueblos indígenas de América; 2) La resistencia de los pueblos indígenas de América y la defensa de la madre Tierra, nuestros territorios y nuestras culturas, y 3) Por qué luchamos los pueblos indígenas de América.

Un mes después, las Autoridades Tradicionales de la Tribu Yaqui, desde la Primera Cabecera en Vícam, darían a conocer el reglamento para la celebración del EPIA y se publicarían las convocatorias para las subsedes Valles Centrales, Oaxaca (donde participaron delegad@s del sur y sureste mexicanos); San Pedro Atlapulco, Territorio Ñahñú en el Estado de México (con la participación de delegad@s de Centro y Sudamérica); Nurío, Territorio P’urhépecha en Michoacán (para delegad@s del Centro-Pacífico y Atlántico de México), y Rancho “El Peñasco”, Territorio Tohono O’odham en Magdalena de Kino (con delegad@s del norte y noroeste mexicanos, así como de Estados Unidos, Canadá y Alaska), que se celebraron entre el 4 y 9 de octubre pasados.

En agosto se integraría una Comisión Organizadora del EPIA por las Autoridades Tradicionales de la Tribu Yaqui de Vícam, el Congreso Nacional Indígena y la Comisión Sexta del EZLN, la cual reafirmaba las alianzas y reforzaba los acuerdos de coordinación entre éstas tres instancias. Hoy, tras una larga jornada de registros de por lo menos 500 delegados, representantes de 30 pueblos, tribus y naciones indígenas de América, y más de 900 observadores e intelectuales de 33 países de los continentes europeo y americano, arranca la sesión plenaria del Encuentro de Pueblos Indígenas de América.

Cuando escribo estas líneas, la mayoría de las y los asistentes abarrotan la sede del recinto sagrado de las Autoridades Tradicionales de la Tribu Yaqui, en Vícam, en espera de la ceremonia que dará inicio formal al EPIA. Para eso de las 10:30 horas se tiene programado un acto donde tendremos palabras de la Comisión Organizadora y, como parte de la primera de cuatro jornadas de trabajo, escucharemos a las y los delegados hablar, contar, compartir, enseñar y aprender de la historia y la palabra de nuestros pueblos; dinámica que se repetirá el día de mañana, 12 de octubre, día de resistencia indígena y popular de este continente que, como dijera Marcos, bien pudiera llamarse “Guevariano” y no “Americano”.


6 comentarios:

Mar dijo...

Un dia donde se empeñam en ke celebremos el deskubrimiento de America ,,como bien dices falsa palabra puesto q America ya estba descubierta por los propios de la tierra ,,,,falsa palabra kon la q crecidos dando honra a kien nos decian q habia q darla,,,,y despues te das cuenta de los genocidios q ahi cometieron en fin como ves para verguenza nuestra ,,,,una injusticia mas de la q tener q dar kuenta

un abrazo desde tu casa

Anónimo dijo...

Mercadotecnia que vede maki y que beneficia...

Perdon que metiche soy ...

Sebastian : gracias por la informacion, jo jo segun yo venia de rapido a leer pero xD me dejaste horas aqui viendo el blog ...

Es algo asi como mi templo de cultivo...

UN beso , y no te eh visto por msn

Sebastián Liera dijo...

Maki, siempre tan generosa; hay historias de dignidad e historias de vergüenza, creemos que estas se heredan, es verdad, pero no automáticamente, sino por decisión de cada quien. Ésa historia que te avergüenza no es tuya, tú no la escribiste, no la continuas. Tu historia es muy otra. Ustedes, hermanas y hermanos de Europa, nacidos y nacidas en las tierras de quienes también son nuestros abuelos, aunque lo fueran por fuerza, han revertido esas historias y escrito una nueva historia con su solidaridad, con su actuar que día a día refrenda su condición de hombres y mujeres honestas, con su digno caminar republicano. Salud, hermana; bienvenida compañera.

Sebastián Liera dijo...

Valkyriia, hermosa; tus palabras son un halago. A este paso, si "La otra chilanga" es un templo, tú serás su principal sacerdotisa. Quizás no lo creas, pero no sé bien a bien cómo se hace eso del msn; pero tan pronto regrese de Vícam lo intentaré.

Anónimo dijo...

Vale Sebastian =) y si quieres ayuda solo dimelo =)

Wow Sacerdotiza??? =)

besos

Sebastián Liera dijo...

Besos de retache.

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