El plazo de 72 horas concedido por el Consejo Nacional de Huelga al regente de la ciudad de México para responder a su pliego petitorio ha concluido sin que recibiera siquiera respuesta del gobierno capitalino, el cual el pasado 2 de agosto desalojó con uso de violencia a los maestros de la CNTE que junto con integrantes de la APPO vigilaban el plantón magisterial frente al edificio central del ISSSTE.
Así también, se dio a conocer la constitución de la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas, con representación de maestros de todas las escuelas del IPN y la mayoría de las escuelas y facultades de la UNAM, las cuales hicieron suyos los seis puntos del pliego petitorio del CNH y acordaron sumarse a la huelga general decretada tras el término del plazo de 72 horas; en tanto las sociedades de padres de familia de diversos planteles resolvieron apoyar al movimiento estudiantil que ya se está gestando y que, como una de sus primeras acciones simbólicas, decidió rebautizar al auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM con el nombre Ché Guevara.
(Con información de Cronología del movimiento estudiantil mexicano de 1968, de Consuelo González e imágenes de La gráfica del 68. Homenaje al Movimiento Estudiantil, editado por el Grupo MIRA).
3 comentarios:
Orale, gracias por la información, ta chingón su blog. Hasta donde recuerdo, es el mejor sobre neozapatismo que he visitado, ademàs tiene un chingo de artìculos, y es toda una revista en internet-la falla de la mayorìa de las paginas y blogs de estos temas es que le aburren o cansan al final al autor del blog, y quedan incompletas y sin actualizarse-. Este es lo contrario, de tanta informaciòn, luego cuesta encontrar lo que uno quiere, pero vale la pena...
Oh sí... el auditorio "El Auditorio" Ché Guevara.
Por culpa de ese auditorio tachan de drogadictos, fósiles y más cosas a todos los de la facultad.
(Que no digo que haya personas que estudian ahí con esas características)
Hay lugares y ese auditorio prácticamente fue tomado, no trae nada bueno a la facultad. Ni siquiera organiza eventos CULTURALES de verdad.
No sé por qué celebrar que se inauguró ese auditorio, en todo caso debería desaparecer.
Adán, gracias por el comentario; curiosamente nos llega en un momento en el que, como seguramente ya te habrás dado cuenta, no habíamos estado actualizando y ello, más que el reconocimiento que nos haces, resulta una suerte de "jalón de orejas" para que no dejemos caer la chamba. Estamos, sin embargo, de regreso; la cosa allá afuera, algo que también ya sabes, no está del todo fácil y vamos regresando de las actividades posteriores a la caravana en las comunidades zapatistas; así que amenazamos con nuevas actualizaciones entre hoy y mañana.
Esos del Directorio de enlaces, vamos en regresando a la chamba virtual; estudiaremos la necesidad de intercambiar enlaces con ustedes y luego veremos. Gracias, de todos modos, por la invitación.
Guillen, creemos que estás siendo reduccionista y, por ende, simplista en tu aseveración de que "por culpa de ese auditorio", el Ché, "tachan de drogadictos, fósiles y más cosas a todos los de la facultad"; la culpa, estimado, existe en quien la quiere cargar y, en todo caso, es responsabilidad directa de las personas y no de los lugares el que aquestas sean "tachadas" de tal o cual manera. Pero dejemos los sofismas para después, el punto aquí, creemos, es el futuro y el presente mismos del auditorio Ché Guevara, lo que merece un debate abierto de la propia comunidad universitaria en general y de la facultad en particular, para que quien tenga algo qué decir al respecto lo haga. Ésa discusión, creemos, tendrá que estar ligada necesariamente a la idea de Universidad, de país y de mundo que cada quien tenga, y, sin duda, deberá, cada quien, defender su propia idea. Te invitamos a que nos envíes lo que tú tengas que decir al respecto, inclusive, si te juntas con otr@s y nos envían un texto con su posición en tanto colectivo sería mucho mejor; te garantizamos su publicación en La Otra Chilanga, junto con la palabra de quienes defienden el proyecto del OkupaChé.
Sin embargo, si te (les) invitamos a que más allá de acusaciones reduccionistas demuestres(n) sus aseveraciones. Ello implica colocar en su justo lugar el carácter de lo que tú llamas la toma del Ché y nosotros su okupación, demostrar que la okupación "no trae nada bueno a la facultad" y que "ni siquiera [se] organiza[n] eventos culturales de verdad" allí.
Por otra parte, la conmemoración y, para algunos, celebración de que el auditorio Justo Sierra de la FFyL fuera rebautizado como Ché Guevara responde a una memoria que hemos decidido heredar respecto al movimiento estudiantil de 1968; su mención aquí tiene lugar como mero hecho histórico. Pero, no nos engañemos, puesto que para nosotros lo histórico deviene en lecciones de lucha política, la mención al Ché es además emblemática de una larga tradición de resistencia dentro de la UNAM que encontró en el 68 uno de sus momentos más destacados, pero que no por ello allí termina. Lo reconocemos, como adherentes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona emitida por el EZLN, compartimos la visión de much@s de nuestr@ compañer@s de que, por ejemplo, la huelga estudiantil de 1999 rota por el perredismo y el priísmo para beneplácito de quienes se abrigan en el panismo significó una hermosa lección de dignidad cuyos triunfos aún se respiran. No por ello dejamos de mirar las contradicciones en que cayó el movimiento ni, mucho menos, los errores que como compañer@s nuestr@s, también asumimos; pero quien quiera señalarlos, para honrar su palabra, estará obligado a colocarlos frente a la todavía interminable y velada estrategia represiva de los gobiernos federal y capitalino que tienen metidas las manos en la Junta de Gobierno Puma y su Rectoría priísta; por decir lo menos.
Así, pues, no celebramos la inauguración del Ché; sino la rebeldía que hace 40 años se expresó en un rebautizo que a través de la palabra, nuestra principal arma, reniega de la memoria porfirista que se aloja en el nombre de Sierra y asume miras libertarias representadas indudablemente en el nombre de Guevara.
Finalmente, pedir la desaparición del espacio físico, en lugar de que su utilización se amplíe a los distintos grupos y expresiones políticas, sociales y culturales que la Universidad por definición demanda, nos parece un sin sentido: los espacios se pelean y se defienden, no se cierran.
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