No es lo que pasó, pasó,
o lo que pasó, pasa hoy.
No es dizque de donde vengo,
ni quesque pa’ donde voy.
Soy un sesentayochero,
Sesentayochero soy.
Con las manos encima del teclado y la mirada sobre el monitor, leo y releo la que hubiera sido la última entrega de un artículo que había escrito sobre el noveno aniversario de La Jornada Morelos, hace poco más de 10 años, cuando la autocensura ocupaba en la que fuera mi casa un lugar privilegiado, como la intimidación y el asesinato de periodistas en manos del narcotráfico lo hacía y aún lo hace en otros medios, o la cancelación de propaganda gubernamental para golpear la economía de algún medio incómodo, o el cierre de ediciones radiofónicas, o, de plano, el despido de sus conductoras cuando la dignidad anida en su palabra, y el secuestro con patente de corso expedida por una Corte, que dice ser Suprema y dice ser de Justicia, de periodistas honestas.
No tenía sentido --pensaba-- ocupar un espacio, privilegiado sin duda, para quejarme por enésima vez de algún formador o formadora que cambiaba impunemente los títulos de mis artículos, los pasaba por la guillotina de su ignorancia o prefería guardarlos en el cajón de su ineptitud y falta de oficio periodístico que publicarlos, solo porque mi pluma señalaba la mentira, la hipocresía y la contradicción sistemática de un movimiento y un su líder que se dicen de izquierdas mientras callan ante la militarización, el despojo, la calumnia, la represión, el hostigamiento, las sentencias a cadena perpetua y el asesinato de hombres y mujeres cercanos a los pueblos indígenas zapatistas; no tenía sentido --pensaba.
Mejor --me dije-- aprovechar que el patetismo y esa pulsión de muerte que se destila hasta en nuestras canciones rancheras ha hecho del 2 de octubre el día nacional del derrotismo nuestro. ¡Qué viva el culto a la pesadilla y la vocación de fracaso! No vaya a ser que la memoria se sacuda el melodrama con que Televisa y TV Azteca nos estupidizan y recordemos que hace más de 50 años en este país asomó la posibilidad de construir un mundo nuevo y mejor en asambleas multitudinarias de estudiantes, maestros, padres de familia y trabajadores; en brigadas de información que hacían del volanteo, la canción y el teatro armas más peligrosas que las bazucas y las bayonetas, porque sembraban conciencia; en manifestaciones que protagonizaban lo mismo mujeres gigantas con niños a cuestas que burócratas insumisos.
Mejor --insití-- el llanto, las veladoras en las plazas, los poemas lúgubres y el performance sanguinolento, que la alegría, la fiesta y la reflexión de lo que se hizo bien entonces para repetir la experiencia. Mejor el terror, el miedo soplando en la nuca diciendo: “no hables, no cantes, no bailes, no escribas, no te quejes, no protestes, no te organices, no salgas a la calle, no tomes la plaza”, que descubrir que el preso político de hace cinco décadas se convirtió en funcionario de gobiernos priístas (es decir, criminales), asesor de administraciones panistas (léase, fascistas), legislador perredista (entiéndase, cómplice) que cuando no comete “errores tácticos” vota por leyes que ni siquiera ha leído o todos los anteriores en su versión morenista, es decir: lopezobradorista, es decir: amnésica.
¿Y si mejor no? ¿Qué si opto por pensar en “El Sebas” llegando la tarde del 27 de agosto de 1968 al zócalo capitalino con el corazón latiéndole tan fuerte que pareciera que no le cupiera en el pecho, y no en las tanquetas que unas horas más tarde saldrían de Palacio Nacional para arrasar con él y todos sus compañeros? ¿Qué si decido recordar a Alfonso gritando al día siguiente: “no vamos, nos llevan”, cuando el otrora DDF lo obligó a dizque desagraviar una bandera que se atoró en el asta poniéndose de luto, y no a los trabajadores de limpia intentando lavar la sangre que el 3 de octubre servía de alfombra en la Plaza de las Tres Culturas?
Prefiero, mil veces, imaginar a Lucía, hermana de lucha de Olivia “La Güera” Ledesma, marchando en silencio la tarde del 13 de septiembre asida a su inseparable bastón, que a los curas que cerraron a piedra y lodo la iglesia de Santiago Tlatelolco para que no entraran quienes buscaban guarecerse de las balas el 2 de octubre; traer a la memoria a Nicolás gritando ¡Viva México! en Ciudad Universitaria junto con Heberto Castillo, que mirarlo de nuevo secuestrado en Lecumberri como vi después a Nacho del Valle en el penal del Altiplano, o escuchar al Edupoz y al Churro guitarra en ristre y canto en astillero, que verlos perseguidos por los soldados de un ejército que se dice mexicano a tan sólo diez días de que comenzaran las Olimpiadas.
Eso prefiero…
Cada vez menos pequeños,
cada quien su cada cual;
de utopías y de sueños
vamos cargando un morral:
somos tzotiles-defeños
en Tlatelolco y Acteal.
6 comentarios:
hijole Sebastián, tengo una duda. En la marcha de mañana vamos a estar la banda, la de la otra y los demás, osea que no entiendo nada. Los de la "izquierda"en el poder van a ir no? y nosotr@s no vamos a ir por que ellos van a ir? Si si, no creo que por es@s dejeoms de recordarlos y exigir justicia en Tlatelolco, la verdad cae tarde que temprano y a los de la dizque izquierda no luchan por la vida y la justicia, solo por migajas del sistema, como cucarachas, que no se queden ell@s con la plaza del pueblo....alomejor estoy mal y si si tu me lo harás ver(sonrisa)
Querida Elizabeth, lo que creemos es que tenemos que ir, estar allí aunque estén los de la "izquierda" ésa que cohabita en el Poder con los recién estrenados como socialdemócratas: los priístas, y los fascistas e ignorantes de siempre: los panistas; como dices, y creemos que dices bien, la Plaza de las Tres Culturas pertenece como muchas otras al pueblo y no vamos a estarnos replegando cada que a estos criminales se les antoje hacernos a un lado.
A lo que nos referimos es justo a eso: tomar conciencia que la afrenta del sistema el 2 de octubre de 1968 fue en contra de todas y todos, mexican@s y extranjer@s, hubiéramos nacido ya entonces o no, fuéramos de izquierdas o de derechas; porque se trata de un crimen de lesa humanidad y allí cabemos tod@s. Sin embargo, el movimiento estudiantil, a nuestra pobre manera de ver las cosas, está siendo reducido a la pesadilla del 2 de octubre. ¿Por qué no recreamos la manifestación del 27 de agosto en el zócalo o la Marcha del Silencio, así como repetimos año con año las protestas en Tlatelolco? ¿Por qué no también protestamos en CU y en el Poli por las tomas militares de nuestras máximas casas de estudio hace 40 años? ¿Por qué no okupamos Lacumberri con actos simbólicos que recreen la resistencia de l@s pres@s polític@s para exigir la libertad de l@s pres@s polític@s de ahora? ¿Por qué, en fin, esa vocación por la derrota cuando el movimiento fue la imaginación, la rebeldía, la organización entre l@s diferentes, la indignación compartida, el desenmascaramiento de quienes están en el Poder y muchos otros etcéteras como respuesta a la represión, la estupidez, la paranoia, la mirada provinciana, el servilismo a Estados Unidos y su Agencia Central de Investigación, lo obtuso como forma de gobierno?
Que los derrotistas sean quienes abdicaron del sueño, el ideal y la dignidad que les movió hace cuatro décadas y que hoy son legisladores, jefes de gobierno, alcaldes, gobernadores, asesores de políticos en el Poder o, simplemente, irremediables y muy convenientemente amnésicos.
Nosotr@s tenemos las brigadas de información, el teatro de guerrilla, el volanteo, la canción de protesta, la poesía de banqueta, la fiesta y la organización por patrimonio; y será con eso con lo que ganaremos, no con las listas interminables de pres@s, torturad@s y muert@s. Recordemos a l@s nuestr@s, pero no para cargarlos sino para hacerl@s caminar a nuestro lado y que nos contagien de su dignidad y entereza.
Estemos mañana en la Plaza de las Tres Culturas para gritar que el 2 de octubre no se olvida, porque se trata de una factura pendiente que el Poder todavía nos debe como seres humanos, como pueblo y como mujeres y hombres de izquierdas que semos. Pero no que, por no olvidar el 2 de octubre, nos olvidemos de todas las demás lecciones que heredamos del movimiento popular estudiantil nacional de 1968.
¿Tú qué opinas?
El gobierno la mayoría del tiempo existe o sirve para someter al pueblo a base de:
el Conocimiento que le compran a ciertos científicos(o a veces hasta gratis sin que se den cuenta)
el Ejercito, policias,seguridad secreta,policías al estilo de ejército hitleriano en el metro...
Las Instituciones
Por que no dejarlos con sus edificios y reglas y crear nosotros a base de la autonomía un verdadero espacio de libertad. Si luchar con marchas y tomas de sedes de gobierno en exigencia de la liberación de presos políticos(eso se oye interesante).
Creo que ha sido un proceso histórico, desde antes que llegaron los españoles existían Comunidades Agrarias que eran independientes de los imperios, y éstas dirigían sus destinos con independencia y autonomía, si pagaban tributos, pero en su mayoría no había guerra entre los imperios y las comunidades agrarias. Deberíamos de regresar en el tiempo a las enseñanzas de los antepasados, pero con ayuda de la tecnología para un bien común.
Las políticas imperialistas han venido desde la llegada de los españoles , y (creo ) existe un gobierno mundial que rige y somete(no siempre) a los países de esta esfera celeste...he escuchado que son malévolos, pero la prueba de esto es la realidad, y la realidad es que son unos genocidas y solo han sembrado semillas de muerte y destrucción por doquier.
Las Universidades están contaminadas por las políticas escolares y la muy gandaya burocracia, sirven (las universidades) para hacer maquinas que le sirvan al sistema, todo hacia el capital....salvo algunas excepciones...y no cumplen su objetivo real de ser de y para el pueblo, y son del y para el capital. En el 68 una de las cosas por la que se luchaba era precisamente para esto, por lo que le dieron un golpe a la estructuración de dominación, y la única forma en la que estas bestias pueden reaccionar es con la infamia, con el asesinato, con su ejército..poli….y defienden a la vez a las instituciones (edificios, burocracia)
Mejor dejarlos solos en sus edificios(que la mayoría parece cárceles, esto es dominación y control mental a base de la arquitectura, le corvusier era un experto en eso, le sirvió a la máquina perfectamente), y organizarnos entre estudiantes, profesores y trabajadores y el pueblo y hacer un Centro del Saber independiente de las instituciones educativas gubernamentales.
¡¡¡Que se queden solos!!!
Es mi opinión de las 2:17 am, alomejor mañana me arrepiento de algo que escribí o redacté mal y seguro falto algo…
y que también protestemos¡¡¡contra el terrorismo de estado latente!!!
De acuerdo, completamente. Uno de esos sus edificios del Poder es La Historia: querernos mantener en efemérides de la derrota para que terminemos por creer que cada que vamos a la lucha como pueblos saldremos vencidos. Pero hay una historia muy otra que nos dice que no es verdad, que hemos ganado y que podemos volver a hacerlo, que hay un patrimonio construido lucha tras lucha y que los pueblos sabemos ganar; sólo hay que recordar cómo.
Como verás, querida compañera, una vez más hemos coincidido; hay matices, es verdad, y qué bueno que así sea porque eso da pauta a un intercambio intelectual abajo y a la izquierda con usté que cada vez se vuelve más gozoso.
Nos vemos al rato... aunque no nos reconozcamos.
seguro nos veremos...muchos saludos y gracias por todo, me fascina platicar contigo!!!!
chidooooo
eli
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