Por: Pedro Juan De La Portilla.
Autor: Arístides Vargas.
Producción ejecutiva: Borba Teatro.
Dramaturgia teatrológica: Salvador Lemis.
Dirección y puesta en escena: Nelson Cepeda Borba.
Producción ejecutiva: Borba Teatro.
Dramaturgia teatrológica: Salvador Lemis.
Dirección y puesta en escena: Nelson Cepeda Borba.
Fotografía: Christian Rasmussen.Cuando la razón se blinda con un corpus dramatúrgico coherente como es el caso de la última puesta en escena del director de origen uruguayo y mexicano por adopción Nelson Cepeda Borba, estamos en presencia de una obra de arte de alto vuelo que se concreta en el hecho teatral con un espectador cómplice y atento que no se mueve de su sitio y apenas respira hondo hasta el final.
Así acontece con La razón blindada, de Arístides Vargas y llevada a escena en el Espacio Fuera de Centro de Itzimná, en la ciudad de Mérida, por Borba Teatro y un equipo creativo eficaz, que cumple con los requerimientos del director. La razón blindada cuenta con el soporte de la dramaturgia teatrológica de un experto como Salvador Lemis, quien sabe podar los finales, sin que pierdan intensidad las acciones que marcan el tempo narrativo de la obra original y le da sentido al texto y al subtexto de cada diálogo.
La dupla director-dramaturgista, se complementa de manera orgánica y facilita la desbordante imaginación de Cepeda Borba en su magnífica puesta en escena de La razón blindada. La poética del discurso dramático se traduce en desplazamientos ágiles, relaciones de encuentros y desencuentros signados por el desgarramiento psicológico y la profundidad de las emociones. Los personajes alienados de Panza y De la Mancha, interpretados por Miguel Ángel Canto (quien asume su personaje con la capacidad de transmitir y desdoblarse en varios personajes a la vez, de manera eficaz, en un proceso de ricos matices internos de un alto grado de dificultad, del que sale airoso) y Sebastián Liera (un actor que maneja muy bien la gestualidad y sus recursos vocales, que tiene un amplio registro y construye su personaje desde su interior para hacerlo vivencial; es creíble la entrega y seguridad que demuestra con su caballero hidalgo manchego), respectivamente, se destacan por la excelente cadena de acciones, la agilidad casi acrobática de los desplazamientos y la eficacia en la gestualidad que les permite a ambos transmitir con veracidad los procesos internos que viven en la prisión a la que están confinados.
Los que vimos la obra recientemente, asistimos a una especie de tenis verbal y de acciones físicas donde los actores, a un ritmo vertiginoso, durante una hora y 15 minutos representan a dos alucinados seres que desde la prisión necesitan reinventarse la historia para apropiarse de un rayo de luz que los haga libres al menos mientras dure la representación teatral. A tal punto llegan a creer en su condición de Sancho y de Don Quijote que se toman la libertad de cambiar su propia realidad como un acto de libertad creadora, que es la única condición posible del hombre ante la injusticia y la ignominia. Este es un recurso válido del dramaturgo Arístides Vargas para hacer una denuncia social seria y responsable, y este autor se vale de la intertextualidad, aplicada al Quijote de Cervantes, para brindarnos un texto contemporáneo, fresco y ágil.
Los personajes de La razón blindada pueden existir ahorita mismo en cualquier cárcel del mundo, desde Guantánamo hasta la frontera norte de México, y los propios Estados Unidos, donde nuestros emigrantes latinos son carne de presidio. Por eso la dramaturgia de los actores y del director, junto con Lemis, abordan el texto original como propio y lo hacen suyo, lo recrean también en una suerte de malabarismo semántico porque entienden perfectamente que el teatro nos sirve, entre otras cosas importantes, para intentar mejorar el mundo, cambiar la realidad y vivir las vidas de los otros en una representación inacabable. Eliot, en sus Cuatro cuartetos nos dice: «el hombre no es capaz de soportar el exceso de realidad y por eso se inventa la ficción»... y esa es una constante de la humanidad en todos los tiempos desde mucho antes de la famosa parábola de la cueva de Platón, donde algunos prefieren vivir encadenados viendo las sombras de "su realidad" y otros, se deciden a "buscar la luz en otra realidad", que es lo mismo que tratar de alcanzar la libertad desde nuestro interior, volando en la imaginación ficcional. Eso intentan hacer De la Mancha y Panza en La razón blindada de Arístides Vargas, con la producción artística independiente de la compañía Borba Teatro.
El diseño espacial y de escenografía que nos propone el director Nelson Cepeda, se complementa con la realización escenográfica, de Rigel Sauri, propiciando un marco escénico minimalista, con la disposición de elementos de utilería y vestuario que hacen posible la contradicción fundamental que plantea la obra: realidad soñada-realidad palpable. La inteligente asunción del diseño espacial y escénico, facilita la lectura que hace el espectador del texto dramático, estableciendo un diálogo de imágenes contrapuestas acentuado por un adecuado diseño de iluminación de Gabriel Orozco poniendo de relieve los contrastes y las contradicciones del juego teatral. La banda sonora de Gabriel Moreno Roche, acorde con la conceptualización de la puesta en escena, nos introduce en un tejido de sonorización y atmósferas auditivas que complementan el discurso escénico.
Es significativo que en sus últimas puestas en escena, el director uruguayo-mexicano radicado en Mérida, Nelson Cepeda Borba, asuma un teatro de vanguardia que lo identifica no sólo con la dramaturgia del actor y del director, sino con la dramaturgia de la imagen y la sonorización, para completar una trilogía muy importante para la escena del sureste de México que empieza con Los ojos abiertos de ella, de la autora uruguaya Raquel Diana, continúa con Nuestra Señora de las Nubes y termina este ciclo con La razón blindada, ambas del famoso director y dramaturgo argentino, Arístides Vargas, y que tiene su antecedente más cercano hace unos años, con su primera experimentación en esa corriente vanguardista, en El desayuno durante la noche, de Ricardo Prieto, en un espacio escénico no convencional como la Residencia Chateau Margaux, de la Ciudad de Mérida.
Este joven director, no sólo ha madurado intelectualmente, sino que posee un ojo mágico para seleccionar su repertorio que asume con una adecuada selección de actores y actrices como la inolvidable Elena Larrea, quien fue parte importante en su crecimiento como creador y ser humano, las excelentes y jóvenes actrices Ariadna Medina y Alejandra Argoytia, y los actores Alejandro Subirats, Miguel Flota, Miguel Ángel Canto y Sebastián Liera, junto a un equipo creativo de primer nivel.
Borba Teatro, bajo la dirección y producción del maestro Nelson Cepeda, está constantemente actualizándose con la confrontación del numeroso y selecto público que asiste a sus obras. Participa con su poética teatral en festivales internacionales tan importantes como el de La Habana, el de Guadalajara, Festival de la Frontera (en Mexicali) o en las Jornadas Teatrales (sic) del Distrito Federal. Ahorita tiene dos invitaciones para participar tanto en el Festival ArtsPoken Latin Center de USA, con La razón blindada, en el mes de junio, así como una invitación especial para asistir nuevamente representando a México en el XXX Festival Internacional de Teatro de La Habana, a realizarse en el mes de octubre de 2011.
Todo parece indicarnos que Borba Teatro ha levantado el vuelo y es un trailer cargado de sueños posibles que hace de su teatro un riguroso oficio y un acto de fe en sus propuestas ideo estéticas, pues, como me comenta su director, Nelson Cepeda Borba, al asumir sus montajes: «Una o dos escenas, deben tener un impacto visual que sea inolvidable para el espectador»; y yo le doy la razón, pero añadiría que: Una frase inteligente en la escena puede olvidarse, porque las palabras nos traicionan, pero una escena hermosa y bien construida queda para siempre en nuestro inconsciente. Como sucede con: Los ojos abiertos de ella, Nuestra Señora de las Nubes, o La razón blindada.
Mérida, Yucatán, México
Marzo/07 de 2011
Marzo/07 de 2011
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