En los términos de la iglesia católica, no creo que sea coincidencia beatificar al Papa más carismático que ha existido, sino una movida para recuperar influencia. Normalmente la beatificación es un proceso que lleva más tiempo, mucho más. Si por mí fuera, mejor que beatificaran a Samuel Ruiz o Juan Martín Moyë y no a un tipo que al prohibir terminantemente el uso del condón le puso leña al fuego del avance del SIDA en África.
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