6 de mayo de 2011

TIEMPOS MODERNOS :: Hasta pronto, padre Orozco.

Quizás una de las maneras que existen para dar nuestras condolencias a alguien que admiramos y queremos por el fallecimiento de otro alguien que el alguien nuestro quiere y admira es dar eco a su palabra vestida con el dolor de la ausencia que deja el alguien suyo por ser, en verdad, un alguien primero, un alguien guía, un alguien luz. Eso es justo lo que quiero hacer ahora desde este espacio que venimos construyendo contra toda lógica comercial de ofertas y demandas, a contracorriente; acompañar la palabra de uno de esos álguienes que son tan significativos en mi historia personal que la muerte reciente de uno de sus álguienes fundamentales, ¿fundacionales?, duele.

Un abrazo, Jaime; un abrazo, hermano.


Tiempos Modernos | Hasta pronto, padre Orozco.
Publicado en La Jornada Morelos, el 6 de mayo de 2011.

por: Jaime Luis Brito.

Más o menos como a los 10 años, cuando los padres todavía podían obligarme a hacer cosas, me obligaban a ir a misa. Los domingos no eran muy bien recibidos porque había que enfrentar ese ritual antiquísimo. Jorge, mi hermano menor, y un servidor, nos escondíamos de las viejitas regañonas en un viejo confesionario. Y ahí, jugábamos en silencio, mientras pasaba la tortuosa homilía.

Ya para entonces un sacerdote alto, calvo y con voz de trueno, levantaba su voz desde el altar. No hablaba de un dios muerto o allá en el cielo con dedo flamígero. Hablaba de un dios preocupado por la situación en el mundo y preocupado por la indiferencia de sus hijos, metidos en la televisión.

Quizás por eso me gusta contar historias, analizarlas, desmenuzarlas. Porque, como dice Jorge, tal vez yo jugaba o fingía que jugaba en el confesionario, pues quizás sí ponía atención a los profundos análisis de la vida pública, política y social en que convertía su homilía domingo a domingo. Porque aquel sacerdote exigía a sus oyentes tres cosas básicas: la Biblia en la mano derecha, el periódico en la izquierda y la cabeza sobre los hombros. Ver la realidad, analizar a la luz del Evangelio y luego tomar decisiones, actuar en consecuencia, salir y cambiar eso que estaba mal. La pedagogía del oprimido de Paulo Freire.

Rogelio Orozco Farías, incansable promotor de la lectura de la Biblia, provocador incorregible e impulsor de las luchas y causas mejores, partió ayer y la pérdida es grande y profunda. Su voz no había sido acallada ni siquiera por el tanque de oxígeno que desde hace mucho lo acompañaba a todas partes. La última vez que hablé con él, lo hice en el trayecto de Loma de Mejía a su casa. Con todo y respirador, el padre había llegado hasta ese terreno agreste para celebrar a la Tierra y manifestar así su inconformidad con el basurero de PASA y Giles Sánchez.

La última vez que lo vi con vida estaba sentado a la derecha de Javier Sicilia en la ofrenda del zócalo. Quería, a pesar de su silla de ruedas, ir a la marcha a México. Y llegarás padre, llegarás el domingo; te lo aseguro. Este viernes se celebrará una misa en la capilla de la Tercera Orden, en Catedral, y por la noche sus restos serán incinerados. Como le dijo Casaldáliga a Don Sergio, “descansa padre, si puedes, que no te dejaremos sosegado”. Vale.

jaimebrito@mexico.com

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