5 de junio de 2011

PÁNICO E-SCÉNICO :: ¿Qué podemos hacer?

Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 3 de junio de 2011.

por José Ramón Enríquez.

Por lo general, no soy partidario de los discursos al fin de un espectáculo. Uno da su función y cuanto tiene que decir queda en el escenario para que la benevolencia o la exigencia del público lo juzgue, primero, en con su aplauso o su silencio, y luego, lo que es más importante, con su reflexión en el día o los días siguientes, si el espectáculo no resultó un divertimento superficial.

Sin embargo, en Hermosillo, luego de terminar la función a la que fuimos invitados por la Compañía Teatral del Norte, para el Festival “De Península a Península”, dentro de las Fiestas del Pitic, me sentí obligado a tomar la palabra para dejar constancia:

“Desde T’Ho, que es el nombre maya de la ciudad a la que los españoles llamaron Mérida, hemos venido hasta el Valle del Pitic, nombre antiguo de Hermosillo, para lanzar una pregunta que sale de la historia y que es aún plena y dolorosamente vigente. Frente al engaño y el despojo cotidiano que victiman a las diversas etnias de nuestro país, ¿qué podemos hacer?”

Acabábamos de saber que precisamente en estos días, el pueblo yaqui vuelve a ser objeto de la codicia que en nombre del progreso lo ha perseguido desde la Conquista, y que aun su existencia quiere ponerse en duda para ocupar determinadas tierras.

Y a nuestra obra, Ah Kin Chi, profeta maya, que trata de dos posturas ante la llegada de los conquistadores, la de Tutul Xiu y la de Nachi Cocom, quiere cerrarla Hernán Lara Zavala, su autor, con un distanciamiento brechtiano para lanzar al patio de butacas (una vez que Ah Kin Chi vuelve de la pesadilla profética en la que conoce el engaño y el expolio de que serían víctimas los pueblos originales de estas tierras a la llegada de los europeos) dos preguntas: ¿qué debimos hacer y qué podemos hacer?

Así, para quienes pensamos que este país no tiene viabilidad si continúa basando su existencia en la injusticia, como pecado original del mal llamado “Encuentro de Dos Mundos”, el “qué podemos hacer” de Hernán resulta especialmente vigente en esas tierras tan lejanas del mundo maya de nuestra obra.

Al fin de la representación, Alba Gloria Galindo, Coordinadora de Culturas Populares del Estado de Sonora, nos obsequió con un libro colectivo, recién salido del horno, sobre la más de una decena de etnias que han sobrevivido y están decididas a permanecer dignamente en las que son sus tierras: Etnias de Sonora.

Obra coordinada por el maestro Tonatiuh Castro Silva quien en su Introducción afirma cuestiones desconocidas por la ignorancia culpable de quienes heredamos los privilegios del conquistador:

“Sonora es el estado del Norte de México con mayor diversidad étnica... Habitan siete etnias originarias y una con asentamiento de poco más de un siglo, además de casi una decena de pueblos oriundos de otras regiones de México con aproximadamente tres décadas de residencia. Conforman este vasto horizonte cultural los pueblos kuapak (cucupá), tohono o’odham comcáac (seri), o’ob (pima), makurawe (guarijío), yoeme (yaqui), yoreme (mayo) y ki wika pa wa ( kikapú). Residen también en Sonora triquis, mixtecos y zapotecos, entre otras etnias migrantes...

“Referir al aspecto cuantitativo que distingue a este libro, sería sólo una presunción folclorista si no fuese porque la enumeración de datos y hechos refleja tanto los resultados de procesos históricos como de estrategias vivas y contemporáneas, y a las cuales, en conjunto, se nombra, persistencia étnica...”

Persistencia heroica frente a un desprecio y un despojo centenarios que ya pesan demasiado en la conciencia del país entero.

panicoes@hotmail.com

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