4 de agosto de 2018

Nicaragua: anatomía de la represión orteguista.

Por: Agencia SubVersiones.

La mañana del sábado 16 de junio un grupo de civiles armados acompañados de policías uniformados incursionaron en el barrio Carlos Marx, ubicado al oeste de Managua, con el objetivo de desactivar algunos tranques —barricadas— que vecinos habían instalado en respuesta a la ola de represión ejercida por el gobierno y simpatizantes de Daniel Ortega ante las protestas sociales que sacuden al país desde el pasado 18 de abril.

Aproximadamente a las 6:00 AM el grupo paramilitar, acompañado de policías uniformados, ingresó por la fuerza a una casa, posteriormente encerraron en una de las habitaciones a los miembros de la familia que se encontraban presentes y, antes de retirarse, lanzaron bombas molotov hacia el interior de la vivienda que también funcionaba como negocio de venta de colchones. Las llamas se extendieron velozmente por todo el inmueble; cuatro adultos y dos menores de edad —uno de 8 meses y otra de un año y medio— perdieron la vida, una persona logró sobrevivir al saltar desde el segundo piso.


Los agresores permanecieron en las inmediaciones del inmueble. Vecinos del barrio y del benemérito cuerpo de bomberos aseguraron que cuando intentaron acercarse a apagar el fuego fueron repelidos por los policías y paramilitares, quienes les dispararon en repetidas ocasiones antes de retirarse del lugar.

Un informe de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), señala que de las 300 personas asesinadas desde el inicio de las protestas, el 90% murió por disparo de arma de fuego, y un 56% de las víctimas eran menores de 30 años. Además de los asesinatos la CPDH reporta 2,021 heridos,1,250 detenidos, así como otras 120 personas desaparecidas. Según informes forenses, gran cantidad de las muertes por armas de fuego de debieron a un solo impacto, es decir, disparos certeros en su mayoría dirigidos a cabeza, cuello y tórax de las víctimas.

El mayor retirado del Ejército, Roberto Samcam, ha denunciado que de entre las armas de fuego utilizadas por policías y paramilitares destaca el uso del rifle de asalto de origen ruso Dragunov —arma con un alcance de entre 800 y 1300 metros— y de su versión venezolana, el llamado Catatumbo fabricado por la empresa CAVIM, de las Fuerzas Armadas de Venezuela. Tanto el Dragunov como el Catatumbo son conocidos como rifles especializados para el uso de francotiradores.

Otras armas que se han utilizado son: AK-47, AR-15, M-16, PKM, escopetas de calibre 12 y M-40. También fusiles FAL, carabinas M1 y, más recientemente, en los ataques a Jinotepe, Diriamba y Masaya, lanzacohetes RPG7 y granadas de fragmentación. “La mayoría de este armamento estaba en almacenes desde la finalización de la guerra de los ochenta, evidentemente a cargo de quienes tenían constitucionalmente el monopolio de las armas”, refirió Samcam. En el caso de la gran cantidad de escopetas calibre 12 que se ven entre las tropas paramilitares, su origen se encuentra, según Samcam, en algunas empresas de seguridad que pertenecen a individuos vinculados directamente a Ortega.

(Para leer el reportaje completo, cliquea aquí).

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