19 de abril de 2007

Virginia y la libertad

Cuando se conoció la matanza de Virginia (con la cuarta parte de muertes que los atentados de Irak de ayer, pese a lo cual no se le concederá a éstos ni el diez por ciento de atención) me precipité a mirar cómo justificaba Libertad Digital (medio ultraderechista español y radicalmente proamericano) que una sociedad en la que ese tipo de masacre es ya reiterativa es el tipo de sociedad ideal. No decepcionaron: el artículo de opinión con el que acompañaban la información se titulaba "El precio de la libertad". No lo he encontrado en una rápida ojeada para enlazarlo así que hago un breve resumen: la violencia de un elemento aislado es un pago necesario en una sociedad de hombres libre, pero sería mucho peor una sociedad encarcelada (que no pudiera llevar pistolas) aunque se hubieran evitado matanzas como éstas.
El texto refleja varias cosas. En primer lugar que se olvida de por qué en Estados Unidos está constitucionalizado el derecho a portar armas: no se trata de una libertad individual concreta como pudiera ser el derecho a llevar riñonera, sino de una concreción del derecho a rebelarse contra la tiranía, para cuyo ejercicio sería necesario que el pueblo tenga armas por si su gobierno deviene tiránico, lo puedan derribar. En cambio, hoy, el derecho a portar armas es el derecho a defenderse del otro, no del poder.
Ahí entra la segunda cuestión que refleja el texto. Creo que todos estamos dispuestos a suscribir una frase del tipo "la libertad genera riesgos, pero vale la pena correrlos y no entregarnos a las seguridades de la ausencia de libertad ": lo que ocurre es que con esa frase unos y otros decimos cosas distintas. Los reaccionarios siempre colocan al otro, a la chusma, como amenaza a la libertad. Los riesgos que tenemos que correr para ser libres es que haya quien se líe a tiros con sus compañeros, que se encarcele a inocentes antes que dejar culpables en la calle, que se invadan países por si acaso constituyen una amenaza, que los delincuentes se pudran en la cárcel o pasen a la silla eléctrica. Es una filosofía de la sospecha que parte del pesimismo antropológico: el hombre es un lobo para el hombre, así que la única forma de salvaguardar la libertad propia es estar dispuestos a luchar contra las otras personas, que son lobos que acechan nuestra libertad: la aspiración debe ser una sociedad en la que los individuos con capacidad de autodefensa tengan capacidad para crecer y puedan vencer el lastre que suponen los demás. Otra interpretación de esa frase es la contraria: no es cierto que los humanos sean buenos por naturaleza (los humanos no somos nada por naturaleza), pero vale la pena vivir bajo ese mito (falso, pero útil), porque sólo bajo la presunción de bondad podemos juntos construir una sociedad que nos parezca más justa, en la que no ejerzamos la violencia contra el otro salvo que el otro esté efectivamente atacándonos, en la que las relaciones horizontales no están sometidas a la sospecha y en la que las relaciones verticales carecen de una justificación ontológica y, por tanto, la tendencia debe ser abolirlas y la aspiración debe ser el gobierno del pueblo, la democracia.
Ambos modelos descansan en un mito: la esencia buena o mala de los humanos. Los mitos no se deben clasificar por ser buenos o malos, sino por ser útiles o perjudiciales en un momento concreto: el mito de la raza permitió a los nazis un Holocausto, pero también permitió a Martin Luther King y a Mandela unificar a un grupo oprimido para luchar contra la opresión; el mito de la nación ha permitido múltiples crímenes, pero también es el sustrato necesario para la democracia (tiene que haber un demos, un pueblo, para que este tenga el poder)... Lo mismo ocurre con el mito de la calidad moral de los humanos: puede ser muy útil si sirve para la cooperación, la democracia más radical, la justicia social,... pero también puede ser el paraguas que permita todo tipo de opresión, violencia y mentira en nombre de la libertad. De una libertad que no es tal.

1 comentario:

mctelloli dijo...

Ayer le contaba a un amigo que este tipo de accidentes del sistema son un fuerte golpe de lo obvio, como aquella cancion decía "yo solo quiero pegar en la radio" y no para tener el primer millon, no, pero mas o menos así: el acceso al cielo, reducido, de la inmortalidad hollywoodense, ay que tiempos, fuego o estupidez hacen celebridades ¿soy yo o siempre a sido asi?

Muchos saludos compa

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