
A pesar de la presencia del 19 Batallón de Granaderos, porros de las preparatorias 2 y 6 decidieron congregarse en la Plaza de la Ciudadela poco antes de las 10:00 horas para atacar la Vocacional 2 en lo que se puede interpretar como un acto de revancha; debido a los acontecimientos el día anterior, en que estudiantes politécnicos aparentemente azuzados por integrantes de las bandas “Los Araños” y “Los Ciudadelos” lanzaron piedras contra la secundaria y preparatoria Isaac Ochoterena.
Los directores de las vocacionales 2 y 5, Alberto Camberos y Antonio Ross, declararon que los porros habían llegado en autobuses de la línea San Ángel Inn y, al cabo del ataque, en que fueron destrozados los vidrios de los laboratorios y de la biblioteca, los porros se dispersaron. La respuesta no se hizo esperar y porros esta vez politécnicos organizaron el contrataque a instancias del mismo director.
Aproximadamente, unos 300 estudiantes acudieron a la convocatoria de El Jhonny, quien según el expediente DFS 11-4-71/L140/F120 de la Dirección Federal de Seguridad, recibía dinero de Alberto Camberos, y frente a los granaderos apedrearon de nuevo a la Ochoterena , rompieron parabrisas de autos estacionados sobre Lucerna, destruyeron aparadores y golpearon gente. Sin embargo, pronto fueron repelidos por los preparatorianos, quienes tras escapar de la escuela por la parte de atrás y armarse de palos y piedras que encontraran en un lote baldío sobre Versalles, tomaron Lucerna.
Hacia el mediodía, el zafarrancho parecía haberse terminado con la victoria de los pumas sobre los burros blancos; pero, sin que aún se tengan datos certeros de por qué, los granaderos que se había mantenido inmutables terminaron interviniendo en lo que había sido un pleito entre estudiantes y porros del Poli y de la UNAM.
Los granaderos cerraron el paso a los politécnicos, quienes habían emprendido la retirada por Bucareli, Tolsá y Tres Guerras, a lo que los jóvenes respondieron, primero, con silbidos y gritos, y después, cuando los ánimos se habían caldeado, con piedras; hasta que por General Prim llegaron refuerzos armados con fusiles de gases lacrimógeno, lo que hizo que los muchachos emprendieran la huida hacia la Ciudadela.
En un momento dado, estudiantes y porros lograron escapar de los granaderos para entrar a sus escuelas, con lo que suponían que ponían término a la persecución. No obstante, los granaderos entraron a la Voca 5 ingresando por los pasillos a los salones y golpeando a maestros y alumnos.
Testimonios de estudiantes apuntan a que, tolete en mano, los granaderos se abrieron paso por entre unas maestras que intentaron cerrarles el paso pidiéndoles que se detuvieran, lo que provocó la indignación del alumnado, quienes comenzaron a responder con piedras. Los granaderos entraron entonces a los salones, donde jalaban de los cabellos e hincaban a quienes se encontraban a su paso para luego golpearlas y golpearlos.
El saldo de la refriega fue de por lo menos 20 estudiantes detenidos y decenas de heridos, entre ellos una maestra gravemente lesionada en un ojo y un joven conmocionado. Por estos acontecimientos, que recuerdan a la tragedia recientemente ocurrida en la discoteca News Divine, el teniente coronel Alfonso Frías prometió una investigación con el fin de deslindar responsabilidades a los elementos que allanaron la Vocacional 5 del IPN. En contrario, Luis Cueto, jefe de la policía capitalina, negó mediante comunicado que los granaderos hubieron agredido a los jóvenes y mucho menos que hubieran usado gases lacrimógenos.
La respuesta del antecesor de Enrique Salgado Cordero y Joel Ortega Cuevas provocó la indignación de maestros, trabajadores y padres de familia, quienes iniciaron un paro de labores de 24 horas como protesta y, por otra parte, ha generado algunas versiones de que lo acontecido fue premeditado y friamente calculado. Ésta hipótesis encuentra sustento en la actitud de los sucesivos gobiernos al del Gral. Lázaro Cárdenas, quienes desde Ávila Camacho han intentado cerrar las Escuelas Normales Rurales (objetivo logrado por la actual gerencia neoliberal que ocupa la Presidencia tras el fraude de 2006) y romper sus vínculos con el Instituto Politécnico Nacional, al que consecutivamente se le han reducido los apoyos dado la simpatía de maestros y técnicos para con las luchas de los trabajadores del campo y la ciudad.
No es difícil suponer que la actitud gubernamental, de no ser corregida, en lugar de significarse como un intento de detener posibles manifestaciones públicas en la capital del país a unos meses de que se celebren los XIX Juegos Olímpicos se convertirá en una piedra más en el zapato del Revolucionario Institucional, quien ya cuenta con por lo menos un frente de batalla en Chihuahua, tras la Operación “Miguel Quiñonez” del Grupo Popular Guerrillero Arturo Gámiz, donde los insurgentes comandados por Óscar González Eguiarte asaltaron e incendiaron el aserradero La Palillera, propiedad de Maderas de Tutuaca, S. de R.L. de C.V., en Tomochic, el pasado 19 de julio.
Eso, sin mencionar que los maestros normalistas Genaro Vázquez y Lucio Cabañas están a salto de mata en Guerrero; tras la liberación del primero el pasado 23 de abril de la cárcel municipal de Iguala y la conversión radical del segundo luego de la masacre de Atoyac, acontecida el 17 de mayo del año pasado, y sus actuales tareas para concienciar a los campesinos mediante asambleas y la distribución de El Huarachudo. Voz de los pobres de Atoyac.
(Con información de Elia Baltazar, periodista de Excelsior; Informe Histórico a la Sociedad Mexicana 2006, de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado; Memoria roja. Historia de la guerrilla en México (1943-1968), de Fritz Glockner, e imagen de mx.geocities.com/ allan_33398/688.htm).
2 comentarios:
¿Cómo va todo? Llevaba tiempo sin visitar este lugar. Me alegra ver que seguís por aquí.
¡Salud y libertad!
Peporro, ¡cuánto tiempo sin leeros! Me había estado dando mis vueltas por El blog de mierda y pensé que ya no estabas publicando; prometo regresar para destensarme de esta otra, tanta, mierda.
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