Cuando el presentador del programa, el propio Piers Morgan, preguntó a Ahmadineyad si podría aceptar en público que algunas personas nacen con una orientación homosexual, el presidente de Irán procedió a devolverle la pregunta a Morgan, que a su vez se declaró absolutamente convencido de ese hecho (cabe recordar que Morgan ya confrontó a Kirk Cameron por sus opiniones homofóbicas).
A lo cual Ahmadineyad respondió: “Lo siento. Déjame preguntarte esto: ¿Crees que alguien puede procrear a través de la homosexualidad? La homosexualidad acaba con la procreación. ¿Quién dice que si te gusta o si crees en hacer algo feo, que otros no aceptan, entonces están coartando tu libertad? Quizá en un país donde quisieran legitimar el robo”. Declaraciones que se comentan solas, por parte de un personaje que en 2007 declaró sin sonrojarse que en Irán no había homosexuales, y cuyo gobierno, a través de una agencia de noticias estatal iraní, ha impulsado probablemente la difusión de una historia esperpéntica sobre un contubernio judío para expandir la homosexualidad por el mundo.
Una situación muy difícil
La situación de las personas homosexuales en Irán, cuya existencia el Presidente Mahmud Ahmadineyad empezó a reconocer solo recientemente, es terriblemente difícil, como ejemplifica el ahorcamiento en abril de un joven por cometer “actos despreciables”, la ejecución en septiembre del año pasado de tres hombres acusados de mantener relaciones, o los casos anteriores de Ayun y Mosleh, Ebrahim Hamidi,Reza, Alireza, Hamid y Amir Hossein o Nemat Safavi, entre otros de los que ni siquiera nos llega noticia.
En diciembre de 2010 nos hacíamos precisamente eco del extenso informe que la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch presentó entonces al respecto: acoso policial, arrestos indiscriminados, malos tratos, tortura, condenas judiciales que llegan a la muerte, etc. Además, el gobierno de Irán ha defendido las denominadas “terapias reparadoras”.
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